Historial del Atlético Madrileño
DATOS GENERALES:
- Nombre completo: Atlético Madrileño
- Ciudad: Madrid

- Provincia: Madrid
- Comunidad Autónoma: Comunidad de Madrid
- Fecha de constitución: 17 de septiembre de 1963
- Fecha de federación: 17 de septiembre de 1963
CAMBIOS DE NOMBRE:
- Club Deportivo Reyfra (1963-1964)
- Reyfra Atlético O.J.E. (1964-1970)
- Atlético Madrileño Club de Fútbol (1970-1990)
- Club Atlético de Madrid «B» (1990-1992)
- Club Atlético de Madrid, S.A.D. «B» (1992-2025)
- Atlético Madrileño (2025- )
TÍTULOS NACIONALES:
3 Ligas de Segunda División B:
- 1988/89
- 2000/01
- 2003/04
1 Liga de Tercera División:
- 2016/17
1 Copa de la Liga de Segunda División A:
- 1983
ESTADIO:
- Nombre: Centro Deportivo Wanda
- Año de inauguración: 15 de septiembre de 2019
- Cambios de nombre:
- Centro Deportivo Wanda (2019- )
- Capacidad: 2.700 espectadores
OTROS ESTADIOS:
- Campo Municipal de San Isidro, Getafe (1963-1968)
- Campo de Vallecas (1968-1969)
- Campo de Vallehermoso (1969-1970)
- Estadio Vicente Calderón (1970-1995)
- Estadio de Vallecas (1995-1996)
- Estadio Municipal El Soto, Móstoles (1996-1997)
- Miniestadio Cerro del Espino, Majadahonda (1997-2025)
- Centro Deportivo Wanda, Alcalá de Henares (2025- )
TRAYECTORIA EN LIGA:
ESCUDOS DEL ATLÉTICO MADRILEÑO. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL ATLÉTICO MADRILEÑO. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN MADRID:
La formación del Athletic Club, de Madrid, en 1903 fue atípica. Venido al mundo un 26 de abril, fue constituido en el Hogar Vasco por estudiantes vizcaínos del Colegio de Ingenieros de Minas socios del Athletic Club, de Bilbao que, junto con otros madrileños, dieron vida a esta sucursal que se mostraba como una especie de filial del conjunto vasco, de modo que defendían ser el mismo club. Así, un socio del Athletic Club en Madrid tenía los mismos derechos que uno en Bilbao, refrendándose tal convenio con el paso de jóvenes promesas desde Madrid al conjunto bilbaíno si la ocasión lo requería. Su primer presidente fue Enrique Allende, cediendo tal honor casi de inmediato a Eduardo de Acha. Instalados en el Campo de Vallecas, disputan su primer encuentro el 2 de mayo entre socios del mismo club, desplazando con su presencia fuera de este terreno de juego al desahuciado New Foot-ball Club hasta el punto de ser la puntilla para su desaparición.
En 1907, tras unos años de asentamiento entre la sociedad local y después de perder parte de la influencia vizcaína entre los miembros de sus filas en beneficio de socios nacidos en la capital, los gestores del club madrileño pretenden desprenderse de la tutela que ejerce el club de Bilbao, ambición que consiguen parcialmente coincidiendo con la inscripción en el Gobierno Civil en cumplimiento con los requisitos que exige la Ley de Asociaciones. El Athletic Club madrileño, presidido por Ricardo de la Gronda, es un conjunto que en esos años no acaba de despegar ante la pléyade de rivales presentes en el municipio, pasando los años 1908 y 1909 sin hechos destacables.
La servidumbre de los madrileños respecto a los vizcaínos empieza a ser un problema y, a pesar de los esfuerzos, se mantendrá hasta 1912, año en el que accede a la presidencia Julián Ruete y la Federación Madrileña de Clubs de Foot-ball interviene para que el club de Madrid abandone su condición de tutelado, finalidad que es conseguida. El club emplea en esas fechas como terreno de juego las instalaciones de la calle O’Donnell. Bajo el mandato de Ruete, extendido a doce años, el club consigue tres Campeonatos Regionales en los campeonatos organizados por la flamante Federación Regional Centro de Clubs de Foot-ball constituida en 1913, consolidándose en la ciudad y empezando una fuerte rivalidad con el todopoderoso vecino Real Madrid F.C.
Los grandes clubs de fútbol siempre tuvieron, desde su origen, un excedente de jugadores quienes, habitualmente por falta de aptitudes o bajo estado de forma, no solían actuar en el primer equipo formando parte, para que no perdieran el ritmo, de los denominados «equipos B», es decir, los segundos equipos donde jugaban los no titulares preparándose enfrentamientos frente a clubs de Segunda Categoría incluso Tercera Categoría en representación de la sociedad deportiva que les daba nombre.
Los «equipos B», existentes desde los primeros años de la implementación del futbol en España, solían acompañar al primer equipo en sus desplazamientos o a veces, por iniciativa propia, actuaban generalmente a domicilio contendiendo frente a rivales de inferior categoría que los solicitaban para crear afición y atraer público, no existiendo competiciones al uso para ellos, ni teniendo tampoco conciencia los grandes clubs para separar legalmente al segundo equipo del primero al considerarse que ambos eran el mismo y sólo las circunstancias permitían a los jugadores actuar en uno u otro.
Con el paso del tiempo y la profesionalización que experimentaron los clubs en los años veinte y, concretamente tras el nacimiento del Campeonato Nacional de Liga para la temporada 28/29, la Federación Española emitió un par de circulares en 1930 autorizando a las Territoriales la creación de Campeonatos de Copa para clubs amateur -aficionados-, aprobando la Federación Regional del Centro el primer torneo en la temporada 30/31 con dos plazas en juego para competir en el Campeonato de España de Aficionados. Clubs de la trascendencia de Real Madrid F.C. y Athletic Club de Madrid aprovecharon la oportunidad para inscribir a sus respectivos «equipos B» a los que denominaron Real Madrid F.C. Aficionados y Athletic Club de Madrid Aficionados presentando ambos equipos con jugadores con licencia de aficionados, resultando los colchoneros vencedores de la campaña 32/33.
Acordado en 1932 cambiar de nombre la Federación Regional del Centro a Federación Castellana, el Campeonato de Castilla de Aficionados continuó su marcha siendo la única en la cual los «equipos B» de los grandes clubs podían competir manteniéndose tal cual hasta la irrupción de la Guerra Civil en julio de 1936 que paralizó su normal desarrollo.
Finalizada la Guerra Civil y ante la necesidad que tenían los grandes clubs de integrar de forma inmediata a jugadores válidos para el primer equipo, la política de estos cambió radicalmente prescindiendo de los «equipos B» y adquiriendo importancia aquellos clubs no profesionales que destacaban en el panorama futbolístico regional, focalizando el desde 1939 titulado Athletic-Aviación Club, producto de la integración del equipo militar Aviación Nacional dentro del Athletic Club de Madrid, su atención sobre el Imperio F.C., una sociedad constituida en 1923 que tras la guerra carecía de medios económicos, pero contaba con interesantes jugadores. Concertada una reunión entre los imperiales Ángel Lehoz, Luis Mesa, Ventura Miguel y Gregorio Lázaro con los athléticos Manuel Gallego Suarez-Somontes y Juan Touzón, el Imperio F.C. fue declarado filial colchonero con Ángel Lehoz como presidente, perdurando este acuerdo de filiación hasta 1947 cuando el Ministerio del Aire se desligó del desde 1941 denominado Club Atlético-Aviación quien cambió a Club Atlético de Madrid ocasionando la desaparición del Imperio C.F., desde 1941, al no poder proseguir este club su carrera deportiva en solitario.
Concluida la temporada 50/51, el Club Atlético de Madrid se había proclamado Campeón de Liga y ante la necesidad de prolongar su éxito contando con jugadores más económicos, estableció un convenio de filiación temporal con la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano, un club madrileño que por entonces despuntaba en Tercera División. Este compromiso había de durar hasta 1955, pero la situación deportiva de la cual gozaban los rayistas, aspirantes al ascenso a Segunda División, hizo que este se rompiese en plena campaña 54/55. Pese a ello, algunos jugadores formados en el conjunto franjirrojo pasaron a la disciplina atlética triunfando poco después.
Paralelamente a todos estos hechos, en 1943 los clubs de la Federación Castellana que competían en Categoría Nacional sugirieron a este organismo crear un torneo que diese cabida a los más destacados clubs de Categoría Regional además de participar ellos mismos con sus jugadores reservas. Este campeonato fue denominado Copa Ramón Triana y en la campaña 43/44 tuvo su primera edición proclamándose vencedor el Real Madrid C.F. con un equipo plagado de reservas. Inicialmente el torneo fue acogido con éxito, pero la progresión de los clubs filiales hizo que este sufriese un parón tras la edición 45/46 y quedase sin continuidad durante algún tiempo retomándose la actividad en 1952 siendo uno de los principales propulsores el Real Madrid C.F. quien, ese mismo año, de la mano de Santiago Bernabeu creó el Real Madrid C.F. Aficionados, un equipo destinado a conjugar jóvenes jugadores con otros recién terminada su etapa juvenil.
Para dar salida competitiva a este equipo merengue, en la temporada 52/53 la Federación Castellana recuperó la Copa Ramón Triana copiando la iniciativa madridista otros clubs como la Ag.D. Rayo Vallecano quien también se sumó al carro, adquiriendo este torneo para ganar nivel un nuevo formato en el cual de un lado competirían los equipos aficionados pertenecientes a aquellos clubs que se encontraban en Categoría Nacional y de otro los clubs que se encontraban en Primera Regional, existiendo dos clasificaciones, una valedera exclusivamente para los clubs de Primera Regional y otra conjunta con clubs y equipos denominada Copa Ramón Triana que otorgaba además el pase a la Fase Final del Campeonato de España de Aficionados.
Siendo Luis Benítez de Lugo y Ayesa, Marqués de La Florida, presidente del Club Atlético de Madrid en el año 1953 y careciendo éste de un filial afín correspondiendo con la política del club rojiblanco, aunque en el pasado había mantenido excelentes relaciones con otros clubs modestos de la capital, la reorganización por parte de la Federación Castellana en 1952 de la Copa Ramón Triana para clubs con plaza en Primera Regional y los equipos de aficionados de aquellos clubs que competían en Categoría Nacional, hizo replantear a la entidad colchonera la posibilidad de disponer de un equipo en tan atractivo torneo poniendo en activo el Club Atlético de Madrid Aficionados.
HISTORIA COMO CLUB:
1963 – 1970
Ya en los años sesenta, el club colchonero mantuvo contacto con otras entidades madrileñas que competían en Tercera División, pero sin alcanzar ningún convenio que les ligara mutuamente. De forma paralela a estos acontecimientos y en una localidad situada al sur, Getafe, en 1961 partiendo desde Tercera Regional fue constituido el Club Atlético Getafe, conjunto dependiente de la O.J.E. que vestía camisa blanca con pantalón azul acomodado en el Campo Municipal de San Isidro desde donde inició un rápido ascenso deportivo, militando ya en Primera Regional durante la campaña 63/64. Finalizado dicho torneo el Club Atlético Getafe estaba sumido en un mar de deudas por lo que el entonces alcalde getafense Juan Vergara lanzó una llamada de auxilio que fue atendida por el directivo Jesús Salazar, dueño de la Cafetería Lido, quien halló la solución fusionando a este club con el Club Deportivo Reyfra, sociedad patrocinada por la popular fábrica de radios y televisores del mismo nombre que había sido inscrita en la Federación Castellana el 17 de septiembre de 1963. Al C.D. Reyfra, con camiseta amarilla y pantalón azul, debutante en Tercera Regional en la edición 63/64 con un meritorio tercer puesto y dotado con mayores recursos económicos, no le resultó muy complicado pagar las deudas de los atléticos absorbiendo de paso su estructura e imponiendo su personalidad jurídica.
El ahora denominado Reyfra Atlético O.J.E., del que fuera Club Atlético Getafe sólo conservó la mitad de la participación en la nueva denominación, resultando bajo la presidencia de Manuel Salinero González sexto en las campañas 64/65 y 65/66 para ser segundo en la edición 66/67 que le valió el ascenso a Tercera División. Competir en Categoría Nacional requería un gran esfuerzo por parte de la empresa electrónica, la cual debía invertir más dinero en buenos jugadores para garantizarse la supervivencia en la nueva categoría, atendiéndose la llamada de la Ag.D. Rayo Vallecano, de Madrid quien se fijó en el club amarillo para establecer por interés mutuo un convenio de filialidad. Una vez rubricado este en el verano de 1967, el conjunto fabril que hasta la fecha venía disputando sus encuentros en el Municipal de San Isidro getafene, trasladó su domicilio a la capital y pasó a hacer uso del feudo del titular rayista adoptando los colores de este, camisa blanca con banda roja cruzada y pantalón blanco siendo décimo en su estreno de la sesión 67/68. Prorrogado el convenio una temporada más, en la edición 68/69 el Reyfra Atlético O.J.E. resultó decimotercero cautivando la atención del Club Atlético de Madrid, poderoso club quien, dadas las excelentes relaciones que por entonces mantenía con la entidad rayista y necesitado como estaba de disponer de un filial, no tuvo demasiados problemas para encargarse de la gestión del conjunto fabril en la temporada 69/70. Durante este campeonato, ya con los colores rojiblancos, los fabriles hicieron uso del Campo de Vallehermoso al estar el nuevo recinto rayista en construcción, terminado la Liga en quinto puesto lo que le valió mantener su plaza en una categoría que, para la edición siguiente, iba a ser muy distinta.
1970 – 1980
Concluida la participación de los fabriles en el Campeonato de Liga 69/70 pero estando todavía en desarrollo la temporada, la directiva atlética, vigente campeona de Liga, viendo que el filial iba a mantener esta función durante muchos años proporcionando jugadores noveles no exentos de calidad al primer equipo y el 30 de junio vencía el convenio con la empresa electrónica, estableció contacto con ésta para desvincularla definitivamente, quedando todo resuelto satisfactoriamente para ambos y convirtiéndose el filial en propiedad exclusiva de los rojiblancos. Durante los primeros días de junio, domiciliado el filial en la misma sede atlética de Madrid, se estimó oportuno modificar la denominación de la asociación barajándose sobre la mesa varios nombres entre los cuales el más valorado era el de Atlético Manzanares. Sin embargo, la existencia del Unión Manzanares C.F. con domicilio en la propia capital y del ciudadrealeño Manzanares C.F., ambos con bastante tradición, echó para atrás esta posibilidad quedando descartada en beneficio de la definitiva Atlético Madrileño Club de Fútbol. Resuelto todo y sin más dilación, el 11 de ese mismo mes la nueva directiva, encabezada por Jerónimo Rodríguez Carreño, enviaba una nota a la RFEF con los cambios al tratarse de un club de Categoría Nacional.
Iniciados los años setenta el club lucha por ascender a Segunda División, logrando en la campaña 72/73 ser subcampeón. En la Promoción de Ascenso se enfrenta como aspirante al Club Gimnástico de Tarragona, siendo eliminado: 4-0 en la capital catalana y empate 1-1 en casa. En las temporadas siguientes no consigue terminar entre los dos primeros clasificados y no será hasta concluida la campaña 76/77 cuando ascienda a la recién creada Segunda División B al ser quinto en su grupo. En esta nueva categoría permanece tres temporadas tras unos inicios dubitativos, logrando ascender a Segunda División A de forma directa en la sesión 79/80 al ser subcampeón, tomando el relevo en la presidencia Pedro Mayrata Álvarez-Paz.
1980 – 1990
El debut en la categoría de plata llega en la campaña 80/81 estrenándose con un decimocuarto puesto, a la cual le seguirán un total de cinco temporadas más hasta su descenso a Segunda División B al término de la campaña 85/86. Su segunda temporada logra su mejor clasificación en este ciclo, terminando décimo. La sesión 82/83 será decimotercero, y decimocuarto sus dos siguientes campañas ya con Víctor Martínez Vicente como presidente del filial atlético, y entrenados estos años por Joaquín Peiró. Tras su marcha al finalizar la sesión 84/85, toma las riendas el pontevedrés José Armando Ufarte, pero la temporada es nefasta y desciende tras culminarla en vigésima plaza. Durante estos años el filial rojiblanco tiene numerosos problemas para conservar la permanencia, pero su labor formativa es plena al proporcionar jugadores a la primera plantilla como: Abel Resino, Mejías, Tomás Reñones, Sergio Morgado, Marina, Clemente, Mínguez ó Pedraza. Por sus filas pasan jugadores que en el futuro serán importantes en otros clubs, casos de Bastón, Torres, Llorente ó Estebaranz.
Sin embargo, será en esta época cuando el club logre su primer título oficial, al conseguir la Copa de la Liga de Segunda División A en su primera edición, la de 1983, superando en la Final al Real C.D. de La Coruña: victoria en la ida por 1-3, y derrota en casa por 0-1. Subcampeón será en la edición de 1985 al caer en la Final frente al Real Oviedo C.F.: 1-0 en la ida y 1-1 en Madrid. Tras el descenso obtiene unos resultados discretos en Segunda B, pero en la campaña 88/89 realiza un gran torneo y se proclama Campeón, ascendiendo directamente a Segunda División A. Su regreso a la categoría de plata la sesión 90/91 y entrenados por Josu Ortuondo es efímero, y tras unos números negativos acaba como colista, descendiendo a Segunda División B. En su plantilla se encuentran jugadores de la talla de López ó Toni, que darán el salto al primer equipo.
HISTORIA COMO EQUIPO DEPENDIENTE:
1990 – 2000
La década de los noventa comienza con un filial que no consigue entrar entre los cuatro primeros clasificados que optan al ascenso, obteniendo unas plazas que disgustan a la directiva. En 1990 la RFEF modifica su Reglamento General incluyendo la nueva Ley del Deporte 10/1990. Esta Ley que, entre otras cosas, obliga a los clubs profesionales a transformarse en Sociedad Anónima Deportiva, provoca que los clubs hasta entonces filiales relacionados con estos se extingan y sean asimilados por los clubs profesionales quedando integrados en su estructura. El Atlético Madrileño C.F. se disuelve en el verano de 1990 y desaparece como club, pasando a ser equipo dependiente y adoptando el nombre de Club Atlético de Madrid «B» para la sesión 90/91, respetándose la plaza y categoría disfrutadas hasta el momento del cambio, en este caso la Segunda División B.
Este cambio dura poco y en 1992 cambia su nombre nuevamente, en esta ocasión a Club Atlético de Madrid, S.A.D. «B» tras completarse la conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva. La temporada 94/95 roza las plazas de Promoción y terminará sexto. En la campaña 95/96 se refuerza la plantilla y se consigue la cuarta plaza entrenados por Santiago Martín, refrendándose su calidad con el liderato en la Promoción al superar a: U.E. Figueres, Club Atlético Osasuna «B» y Real Jaén C.F., alcanzando desde el Estadio de Vallecas el ascenso a Segunda División A.
El reencuentro con la categoría de plata proporciona al Club Atlético de Madrid «B» una segunda etapa dorada y se estrena como decimosegundo clasificado la sesión 96/97, disputando esta campaña sus encuentros en el Estadio Municipal El Soto de Móstoles, siendo noveno la siguiente sesión 97/98. Esta última temporada se empieza a emplear el Miniestadio Cerro del Espino como feudo, ya que el 13 de mayo de 1997 se firma un convenio de colaboración deportiva entre el C.F. Rayo Majadahonda, Club Atlético de Madrid, S.A.D. y el Ayuntamiento de Majadahonda, pasando el club majariego a percibir anualmente una importante inyección económica por parte de los rojiblancos. El Campo Municipal Cerro del Espino construido en 1976 sufre una profunda remodelación y es inaugurado el 13 de septiembre de 1995 con un encuentro amistoso entre el C.F. Rayo Majadahonda y el Club Atlético de Madrid, finalizado con victoria colchonera por 0-1. Gracias a esta relación surgida en 1995 se estrena la Ciudad Deportiva del Cerro del Espino en 1997, año en el que sufre una nueva remodelación para adaptarse a las exigencias del fútbol profesional.
En la tercera campaña consecutiva en la categoría de plata, sesión 98/99, consigue ser subcampeón de Liga tras un torneo memorable con veintiuna victorias, no pudiendo ascender debido a su condición de equipo dependiente. Sin embargo, la descomposición de la plantilla hace que esta pierda calidad y en la campaña inmediata 99/00 sean decimoséptimos perdiendo la categoría, puesto que en un año trágico para los atléticos el primer equipo desciende de Primera División y arrastra al filial nuevamente a Segunda División B. En este nuevo ciclo pasarán importantes jugadores por su plantilla como: el portero Ricardo, el defensa brasileño Iván Rocha, los medios Pablo Lago, Baraja, Casquero, Luque o Diego Rivas, los delanteros Santi Ezquerro, Yordi y Tevenet, así como jugadores internacionales como los serbios Paunovic y Tomic, o el sudafricano Fortune.
2000 – 2010
Con el cambio de milenio el equipo dependiente colchonero se proclama Campeón de Liga en la temporada 00/01 entrenados por Carlos García Cantarero, y pese a haber quedado la primera plantilla cuarta en Segunda División A, el dependiente rojiblanco disputa la Promoción de forma insólita siendo segundo en un triple empate en el que asciende el Club Polideportivo Ejido y les iguala el C.D. Calahorra, acabando colista el Real C.D. Espanyol de Barcelona «B». Tras no poder clasificarse en las campañas 01/02 y 02/03, en la 03/04 queda de nuevo Campeón entrenados por el cordobés José Murcia, disputando una nueva Promoción en la que es colista en un grupo muy igualado en el que le anteceden Racing Club de Ferrol, Sevilla F.C. «B»y C.D. Castellón. La siguiente sesión 04/05, es sexto muy cerca de colarse nuevamente en los puestos de Promoción. Desde entonces, el equipo dependiente colchonero deambula por Segunda División B sin poder optar al ascenso, cumpliendo su cometido de formar jugadores para el primer equipo aunque mirando de reojo poder acceder a colarse en la Promoción.
2010 – 2020
La temporada 10/11 es bien distinta y tras emplear un numeroso grupo de jugadores, los resultados no son los apetecidos y a domicilio se obtienen pocos puntos situándose en tierra de nadie sin aspiraciones de sumar algo importante en un torneo apático. Mejor resulta la edición 11/12 entrenados por el serbio Pantic y con una plantilla más equilibrada que realiza un buen fútbol, con la que se cosecha un muy meritorio quinto puesto, muy cerca de la Promoción, pero con la salvedad de que en ningún momento se tienen opciones reales de entrar en ella dada la fuerza con la que se emplean los rivales de arriba.
El dependiente colchonero, habituado a competir en Segunda División B donde es todo un clásico, después de ser séptimo en la sesión 12/13 abre un periodo de malos resultados que hacen temer por su continuidad en la categoría. En la edición 13/14 llega el primer aviso al ser decimosexto en el Grupo II por lo que debe disputar un Play Off de Descenso que es solventado con contundencia al vencer 0-1 ante el Caudal Deportivo en la ida y 3-0 en casa, pero en la siguiente temporada 14/15, continuando en el Grupo II, su concurso es deficiente ocupando el decimoctavo puesto, sin posibilidades de salir del pozo y perdiendo la categoría.
Con un equipo sobrado para competir en Tercera División dentro del Grupo VII madrileño, la campaña 15/16 no es excesivamente satisfactoria al ser cuarto, sufriendo un serio traspiés en los Cuartos del Play Off al sucumbir ante el Almagro C.F. tras derrota 0-2 en casa y empate 0-0 en el municipio ciudadrealeño. En la sesión 16/17, pese a contar con once derrotas, el dependiente rojiblanco se proclama campeón con holgura accediendo a la Eliminatoria de Campeones, fase donde asciende a Segunda División B al imponerse con suficiencia a la Real Sociedad Gimnástica de Torrelavega «B» venciendo 0-1 en la ida y 2-0 en casa. De regreso al tercer nivel nacional, dentro del Grupo I la edición 17/18 es muy apacible alcanzando el noveno puesto mejorando notablemente sus prestaciones en el curso 18/19 al ser tercero en Liga a tan solo tres puntos del líder, C.F. Fuenlabrada del que le separan apenas tres puntos. En el Play Off, donde hay mucha confianza, se cae ante el C.D. Mirandés después de empatar 0-0 en casa y ser derrotado en la ciudad burgalesa por 2-1. En el campeonato 19/20, yendo tercero en Liga y restando diez jornadas para su conclusión, la crisis sanitaria obliga en marzo a la Federación Española a suspender el torneo no siendo reanudado a continuación, aprobándose en mayo que los cuatro primeros clasificados accedan al Play Off con eliminatorias a encuentro único y en terreno neutral para ver quién asciende a Segunda División. Teniendo como rival al Ct.d’E. Sabadell F.C., tras empate 1-1 no se tiene suerte desde la tanda de penaltis y es apeado.
2020 – 2030
Con el cambio de década la Federación Española anuncia cambios de cara al futuro inmediato estableciendo tres nuevas categorías que vienen a sustituir las clásicas Segunda División B y Tercera División más un nuevo nivel por lo que, con vistas a ello, se establece un complicado sistema competitivo en la temporada 20/21 para clasificar a los participantes. Ubicado en el Subgrupo A del Grupo V, los rojiblancos son octavos por lo que han de luchar por una plaza en Segunda RFEF, objetivo que se desvanece en un deficiente torneo en el que son cuartos, decimosextos en el cómputo general, perdiendo dos niveles de golpe y cayendo hasta Tercera RFEF. Competir en el quinto nivel es un paso atrás muy grande para un equipo dependiente como el colchonero, componiéndose una plantilla capaz de todo que arrasa en la campaña 21/22 al comandar en solitario el Grupo VII madrileño con una ventaja de veintiuno puntos respecto al segundo, Las Rozas C.F. Con el ascenso directo bajo el brazo, la sesión 22/23 la inicia en Segunda RFEF con gran parte de la plantilla anterior participando en el Grupo V donde protagoniza un intenso duelo con la U.D. Melilla por el primer puesto, objetivo que se escapa por un solo punto en beneficio de los norteafricanos. Clasificado para el Play Off de Ascenso, en Semifinales supera al R.C.D. Espanyol de Barcelona «B» al vencer 0-1 en la ida y 2-0 en casa, consiguiendo un nuevo ascenso, en esta ocasión a Primera RFEF, después de una intensa Final en la que empata 1-1 con el U.C.A.M. de Murcia C.F. en la ida y, gracias al valor doble de los goles a domicilio, hace bueno el 0-0 en casa.
Alcanzar la Primera RFEF es una excelente noticia para el club rojiblanco que al fin se reencuentra con un nivel de su categoría participando en la edición 23/24 inmerso en el Grupo II que abarca el este y sur peninsular. Con un plantel del que no se esperan demasiados problemas para lograr la continuidad, la competición le deja en noveno puesto, suficiente para seguir en la categoría formando jugadores terminando séptimo en la temporada 24/25 siguiendo en el mismo grupo. Obedeciendo la reclamación popular de sus aficionados, a partir del 1 de julio de 2025 el dependiente adopta la denominación Atlético Madrileño.

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:
- Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
- Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
- Anuarios de la RFEF.
- www.elmundodeportivo.es/hemeroteca Diario deportivo.
- www.marca.com Diario deportivo.
- www.as.com Diario deportivo.
- www.clubatleticodemadrid.com (Web oficial).
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