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titular Lleida

 

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Unió Esportiva Lleida, S.A.D.
  • Ciudad: Lérida / Lleida
  • Provincia: Lérida /Lleida
  • Comunidad Autónoma: Cataluña / Catalunya
  • Fecha de constitución: 26 de enero de 1947
  • Fecha de federación: 1947

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Unión Deportiva Lérida (1947-1978)
  • Unió Esportiva Lleida (1978-1992)
  • Unió Esportiva Lleida, S.A.D. (1992- 2011)

TÍTULOS NACIONALES:

 1 Liga de Segunda División A

  • 1992/93

2 Ligas de Segunda División B

  • 1989/90
  • 2003/04

1 Liga en Tercera División

  • 1948/49

ESTADIO:

estadio Camp dEsports

  • Nombre: Camp d’Esports
  • Año de inauguración: 1919
  • Cambios de nombre:
  • Camp de Sports (1919-1941)
  • Campo de Deportes / Campo Municipal de Deportes (1941-1980)
  • Camp d’Esports (1980-)
  • Capacidad: 13.500 espectadores

OTROS ESTADIOS:

  • Camp d’Esports (1947-2011)

TRAYECTORIA EN LIGA:

clasificaciones finales UE Lleida

ESCUDOS:

UNIFORMES:

ORÍGENES Y ANTECEDENTES:

Situada en la comarca del Segriá y bañada por el Río Segre, la ciudad de Lleida es la localidad más importante del poniente catalán y de las tierras del interior alejadas del Mediterráneo, la Terra Ferma, siendo desde tiempos remotos un gran núcleo de comunicaciones y más recientemente de servicios que abarca no sólo el ámbito provincial, sino que extiende su influencia hacia tierras limítrofes aragonesas.

Su conexión con el fútbol arranca en 1903 cuando el 14 de septiembre, dentro del programa de las fiestas y feria del ganado de San Miguel, fue concertado en los por entonces descampados del Campo de Marte sitos a pies de la Seu Vella -catedral vieja-, un encuentro de exhibición entre concurrentes desconocidos de los que nunca se supo. Años después, concretamente en 1910, se tienen noticias de la segunda acometida con la llegada a la ciudad del joven navarro Prudencio Manuel Azoz Arizcuren, modesto futbolista formado en el conjunto barcelonés Salut Sport Club quien sentó las bases para su consolidación, resultando en principio extraños sus entrenamientos en solitario junto al Campo de Marte y algo después, una vez divulgados los secretos de este desconocido deporte, muy atractivo tanto para los jóvenes como soldados residentes en el cuartel aledaño los cuales no dudaron en sumarse a sus prácticas.

Paralelamente a estos acontecimientos, otro movimiento deportivo fue gestándose pero ahora desde el ámbito educativo. Instalados en Lleida en 1895, los Hermanos Maristas primeramente se acomodaron en una modesta vivienda en la Plaça de Sant Joan para luego, en 1901, construir el Colegio de Nuestra Señora de Montserrat, espacioso recinto donde se podía proporcionar enseñanza a cientos de niños. La actividad física, en correspondencia a su doctrina, tenía un papel significativo siendo el fútbol una actividad destacada que solía disfrutarse en los llanos de Gardeny. Parte de su alumnado, después de unos años de instrucción y siempre gracias a la labor del profesor de gimnasia Juan Manuel de Salas, en enero de 1913 hicieron sus primeros pinitos balompédicos con la irrupción de dos grupos denominados respectivamente Catalá y Español formados por siete jugadores cada uno que corretearon por el Gardeny, consolidando a las pocas semanas el Montserrat, primer club de la ciudad y simiente para lo que más tarde sería una de las principales canteras tanto de futbolistas como aficionados.

Tal cual iban avanzando los tiempos el balompié fue convirtiéndose a mitad de los años diez en un deporte enormemente popular. En 1914 tuvo lugar la disputa de una copa de plata entre las sociedades barcelonesas Universitario F.C. e Internacional F.C. con motivo de las fiestas patronales de mayo, surgiendo en junio de ese mismo año el Club de Foot-ball Lleida -conocido también como Asociación de Foot-ball de Lérida- con mejores dotes organizativas que los colegiales ejerciendo en un primer momento Manuel Andreu de presidente mientras Carlos Larrosa era vicepresidente, Emilio Pardiñas actuaba como tesorero y José Vera junto a José Llorens eran vocales. Unas semanas después, con la incorporación de nuevos socios hasta alcanzar un total de sesenta, el club cambiaba su órgano interno siendo Mario Sol presidente, M. Armengol vicepresidente, J. Verdú secretario, J. Franco vicesecretario, J. Salvat tesorero y Carlos Larrosa contable, haciendo del terreno habilitado en el llano del Gardeny su feudo.

A partir de 1915 y desde el Ayuntamiento, con motivo de las fiestas de mayo se fue consolidando la disputa anual de un trofeo, surgiendo en esa misma fecha el club de la Associació Cultural Catalanista, partido de carácter conservador vinculado a Unió Catalanista y en 1916 las sociedades Club Colonial, con operarios de la Barcelona Traction, Light & Power, Ltd. participada por el Banco Hispano Colonial y comúnmente reconocidos como La Canadiense que trabajaban en la construcción de embalses y el Athlético Metalúrgico, las tres con actividad en el Campo de Marte.

La presencia de diversas corrientes políticas era muy habitual a principios del siglo XX y el fútbol, como medio captador de jóvenes, fue un vehículo ideal recurrido por varias formaciones. En 1917 varios jugadores del Athlético Metalúrgico no dudaron, en consonancia con algunos miembros del Partido Republicano Radical, en constituir el C.D. Leridano, siendo más sonada si cabe la actuación de Juventud Republicana, partido que levantó en 1918 al norte de la ciudad, en la carretera de Huesca, un importante y modélico Stadium denominado Camp d’Esports, de los más importantes de España por su alcance -costó alrededor de cien mil pesetas-, con campo de fútbol, piscina, sanatorio, velódromo, campo de tiro, pistas para frontón y patinaje, además de un espacio para juegos infantiles. Su principal inquilino, constituido el 9 de noviembre de 1918 y debutante el 1 de enero de 1919 frente al Centre d’Esports Cerverí, 1-3 para los forasteros, con motivo de la inauguración del recinto fue el Joventut F.C., quien vestía camiseta y pantalón azul oscuro.

El fervor que los aficionados ilerdenses y los respectivos de otras localidades de la provincia sentían por el fútbol contribuyeron en 1920 a crear una Delegación de la Federación Catalana cuyo comité asignó dos categorías en función de la valía de los clubs, el Grupo A y el Grupo B, inscribiéndose los clubs locales en dicho organismo. El efecto llamada fue inmediato y nuevos clubs y peñas de amigos vinculados a diversos sectores crearon sus propios equipos, primero de forma aventurera, luego de forma oficial. De este modo en 1922 nacieron el Dependents, organizado por el sindicato catalán de comerciantes que luego en 1923 derivó en club formalizando el F.C. Calaveras del C.A.D.C.I. -Centro Autonomista de Dependientes del Comercio e Industria-, y la Penya Deportiva Salvat, con sede en el bar del mismo nombre en la Plaça de Sant Joan y filiación con la Lliga Regionalista, partido conservador catalanista cuya membresía constituyó el 8 de abril de 1923 el F.C. Lleida, potente sociedad que iba a marcar una época.

La existencia del Camp d’Esports y la radicalización de ideales políticos impulsó al resto de los clubs a construirse, si podían, sus propios feudos. De este modo la directiva del C.D. Leridano adecentó uno en el barrio de Pardinyes, el Campo de la carretera de Corbins, siguiéndole el F.C. Lleida quien, a su vez, erigió el suyo en el otro margen del Río Segre junto al curso fluvial, el Campo de Cap Pont. Las tensiones políticas entre los azules del Joventut F.C. y los blancos con puños y cuello rojos con pantalón azul del F.C. Lleida se manifestaron en varias ocasiones dentro y fuera de los terrenos de juego, llegando en más de una ocasión el Comité provincial a actuar para zanjar tales desavenencias con sanciones económicas.

En la temporada 23/24, dentro del Grupo A ilerdense, aconteció un hecho inusual en el mes de marzo que llegó a oídos de la Federación Catalana y supuso un trágico desenlace para el Joventut F.C. pues, detectada una venta ilegal de entradas por esta sociedad, el máximo organismo regional sancionó al club con una multa y el cierre del Camp d’Esports por un año. Disconformes los azulados con la decisión, estos llevaron a la Federación a los tribunales, advirtiendo los federativos a los dirigentes del club antes de celebrarse el acto de conciliación que, si no retiraban la denuncia, serían expulsados. La directiva republicana, firme con su resolución, no movió ficha por un castigo que estimaban demasiado severo, siendo tras el acto el club expulsado y sus directivos inhabilitados a perpetuidad. Finalmente, dictaminada la sentencia, los republicanos fueron readmitidos pero nunca llegaron a ser los de antes.

En la campaña 24/25 el C.D. Leridano pasó a ser denominado C.D. Julio César y tanto Joventut F.C. como F.C. Lleida empezaron una lenta decadencia producto del profesionalismo marrón que dejó muy tocados a ambos, especialmente a los azules republicanos quienes concentraron toda su energía en una poderosa cantera formada por veinte clubs infantiles mientras los blancos fichaban jugadores forasteros. La penosa situación económica de ambos fue de mal en peor y entre 1926 y 1927 desde la prensa se incentivó la fusión de ambos emprendiendo acto seguido los respectivos directivos unas negociaciones que nunca culminaron en acuerdo. Las diferencias políticas, casi insalvables y excusadas en algo tan banal como la elección de un nombre que fuera del gusto de todos, se impusieron lamentablemente al interés del fútbol ilerdense en general y si en 1927 desapareció el Joventut F.C., un par de años más tarde lo hizo el F.C. Lleida.

Sin embargo la ciudad no se reducía a estos dos clubs; había mucho más poso. Una de las principales fuentes de donde manaban gran cantidad de jugadores era el ámbito educativo. El marista Colegio de Nuestra Señora de Montserrat había sido pionero con la constitución del primer club y, de sus raíces, nació en 1925 la A.E.M. -Asociación de Exalumnos Maristas- que contó en esa fecha con una sociedad denominada Clavé F.C. la cual, al poco tiempo, adoptó en 1927 el definitivo de A.E.M. jugando en el Campo de la carretera de Corbins.

También en el mundo pedagógico otra institución resultó fundamental, el Liceo Escolar, colegio con moderna doctrina fundado en 1906 vinculado a la Joventut Católica que llegó a poseer un gran centro educativo en la Avenida del Blondel, muy próximo a la sede de Joventut Republicana y un terreno para la actividad deportiva en la carretera de Zaragoza, el Campo Escolar, donde un profesor de educación física, Antoni Sabater Mur, enseñó a cientos de alumnos hasta el punto de ser requerido por los republicanos para organizar tomando como base el Camp d’Esports, campeonatos anuales para infantiles. De su labor nacieron el Deportivo F.C. y el Cataluña F.C. que luego se fusionaron en Cataluña Deportivo F.C., el Campos Elíseos F.C., el Mercurio F.C. o el Ardits F.C., todos ellos de grato recuerdo para muchos aficionados de hoy.

A principios de los años treinta el Comité Provincial de Lleida, dependiente de la Federación Catalana, era todo un éxito con la presencia de multitud de afiliados en todas las localidades que en número, significaban el segundo en cuanto a importancia tras Barcelona. El gran inconveniente era, contra pronóstico, la singular ausencia de clubs de la capital del Segriá.

Desaparecido el F.C. Lleida, en 1930 el que fuera secretario de esta sociedad, Joan Solé, constituyó junto a otros aficionados un club polideportivo, el Centre d’Esports Lleida, haciendo uso del Camp d’Esports y teniendo entre sus secciones una dedicada al fútbol que en 1932 terminó dándose de alta en la Federación Catalana para competir en el campeonato provincial. Concluida la temporada 32/33 esta sección necesitaba aire propio para respirar y, tras consensuar su decisión con los directivos del C.d’E. Lleida, se independizó constituyéndose en F.C. Joventut para militar en Segunda Categoría Ordinaria durante la campaña 33/34, torneo tras el cual encontró muchos problemas en el camino desapareciendo al poco tiempo.

En medio de tanta frustración y proyectos repentinamente inacabados, en 1935 pareció recomponerse la situación con la constitución de dos nuevas sociedades que heredaban parte de la historia reciente; de un lado el Lleida Sport Club, presidido por Jaime Pirla, con sede en el bar Salvat y quienes se construyeron un terreno de juego más allá de Cap Pont, el Camp de la Bordeta, vistiendo jersey rojo con pantalón negro y, de otro lado, la Associació Esportiva Lleida, formada por antiguos socios del F.C. Calaveras del C.A.D.C.I. presididos por Julián Mangrané y sede en la barbería Asarta quienes, con el paso de los años, daban pie a una segunda generación de futbolistas jugando íntegramente de negro arrendados en el Camp d’Esports. Ambos clubs se convirtieron en los máximos exponentes del fútbol ilerdense compitiendo conjuntamente en Segunda Categoría Ordinaria durante la sesión 35/36 hasta que en julio de 1936, como sucedió en el resto del Estado, estalló la Guerra Civil.

Durante el conflicto armado, posicionada Lleida en el bando fiel a la República, la ciudad fue objetivo de la aviación del bando nacional en varias ocasiones quedando grabado el ataque del 2 de noviembre de 1937 protagonizado por la aviación italiana que dejó varios centenares de fallecidos, entre ellos cerca de cincuenta niños en el Liceo Escolar. Tomada la ciudad por los nacionales el 3 de abril de 1938, Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. pasó a ocupar puestos significativos en todos los estamentos convirtiéndose el Camp d’Esports, una vez finalizada la guerra y retirado todo el parque automovilístico que ocupaba las instalaciones, en claro objetivo para sus intereses, sobre todo como centro de actividades deportivas tanto para el equipo del S.E.U. como para los organismos juveniles dependientes del partido.

La sociedad ilerdense había quedado fragmentada en dos bandos y, desde uno de ellos, promovido por los Hermanos Maristas a través de su asociación de exalumnos donde hay que destacar la labor del Padre Gabriel Castresana con la cesión de las dependencias del Colegio para llevar a cabo las reuniones, se intensificaron en abril de 1939 las negociaciones con antiguos dirigentes de los distintos clubs existentes en 1936 para dotar a la ciudad de una nueva sociedad futbolística que la representara a nivel federado. Los exdirectivos de A.E. Lleida y Lleida S.C., conscientes de que no podían sobrepasar las purgas establecidas por el Consejo Nacional de Deportes, delegaron su confianza en los maristas cediendo parte de sus jugadores en activo mientras los colegiales ponían el Campo de la carretera de Corbins, propiedad del empresario Antonio Torres Panadell, constituyéndose el 22 de abril el Lérida Balompié-A.E.M.

La nueva sociedad quedaba presidida por Sebastián Tápies, propietario de la fonda Las Cuatro Naciones, siendo reflejado en los Estatutos que se trataba de una sección del A.E.M. mientras a continuación prestaba a darse de alta en la Federación Catalana donde le fue asignada una plaza en el Grupo C de Primera Categoría, es decir, el tercer nivel regional. Con camisa celeste y pantalón blanco, los colores representativos de los colegiales, el Lérida Balompié-A.E.M. entrenado por Manuel López estableció su sede en el Bar Triunfo, debutando oficialmente el 5 de noviembre frente al F.C. Borjas Blancas con resultado favorable de 4-1 y no pudiendo al final del torneo completar el ascenso al Grupo B.

En la campaña 40/41 el Grupo C pasó a denominarse Segunda Categoría Preferente, consiguiéndose en esta segunda oportunidad el ascenso al Grupo B tras ser primero en Liga y eliminar a la U.D. Rapitense mediante Promoción con la disputa de una eliminatoria a doble vuelta que quedó empatada recurriéndose a un tercer encuentro en Reus con victoria ilerdense. Durante el desarrollo del campeonato la directiva balompédica transmitió a las autoridades su deseo de jugar en el Camp d’Esports, mejor acondicionado, que venían disfrutando las distintas secciones deportivas de Falange desde poco antes de culminar la guerra pero estas no sólo denegaron tal autorización, sino que gracias a la Ley de Responsabilidades Políticas en 1941 se incautaron de dicho espacio propiedad de Joventut Republicana pasando desde entonces a ser conocido como Campo de Deportes de Falange al ser éste organismo su único beneficiario. Tal decisión política facilitó los planes de Falange y a finales de año quedaba constituida una nueva sociedad que iba a rivalizar con los balompédicos, el Club Deportivo Leridano, presidido por el Delegado Provincial de las OO.JJ. Carlos Cava del Llano acompañado por José María Hernández Palmés como secretario, siendo vocales Pascual Herrero, Julián Mangrané, Alfonso Franco y Ricardo Pujol.

Debutante el 13 de mayo de 1942 en amistoso frente al C.D. Gerona, el C.D. Leridano que vestía camisa verdiblanca con pantalón azul, procedió a darse de alta en la Federación Catalana partiendo desde el Grupo B de Primera Categoría en la temporada 42/43 donde finalizó séptimo, edición durante la cual el Lérida Balompié-A.E.M. militó en el Grupo A siendo quinto tras haber encadenado un segundo ascenso consecutivo una vez concluida la edición 41/42.

Presidido desde 1941 por Juan Porta Miret, antiguo miembro de Joventut Republicana y partícipe en la construcción del Camp d’Esports en 1919, el Lérida Balompié-A.E.M. y el C.D. Leridano entraron a partir de 1942 en una batalla sin cuartel que adquirió una gran tensión política hasta el punto de denunciar las autoridades falangistas a través de la prensa cómo el Campo de Corbins presentaba grandes llenos contando con la presencia del alcalde, incluso del gobernador provincial mientras en el Camp d’Esports sólo acontecían camaradas del partido y algunos militares durante su prestación del servicio obligatorio a la patria.

Prácticamente entre 1941 y 1944 el Camp d’Esports fue de uso casi exclusivo para el C.D. Leridano, quedando reforzado su empleo a partir de enero de 1944 cuando fue concedido a la Prefactura Provincial de F.E.T. y de las J.O.N.S. Esta medida, acompañada por una conveniente y necesaria remodelación poniendo al día las instalaciones, facilitó el crecimiento deportivo de varios organismos ligados al partido único como el S.E.U., el C.D. Ilerda de E. y D., además de convertirse en magnífico escenario para el Lérida Frente de Juventudes, prosiguiendo la vida deportiva de los clubs locales con algunas novedades como la participación del Lérida Balompié-A.E.M. en el campeonato de Tercera División a partir de la edición 43/44 al resultar los celestes invitados por parte de la Federación Española debido al rango capitalino de la ciudad. Noveno en el Grupo IV reservado para clubs catalanes, los rivales verdiblancos fueron terceros en la Zona Sur del Grupo B de Primera Categoría, es decir, dos categorías por debajo, pasando en la temporada 44/45 los celestes a figurar en el Grupo V catalano-valenciano donde fueron novenos mientras los verdiblancos eran quintos.

El 8 de julio de 1945 las autoridades municipales viendo cómo el precario Campo de Corbins se quedaba pequeño ante la gran afluencia de seguidores y el Camp d’Esports tenía más condiciones para todo en general, acordaron por fin acomodar a ambos clubs en la misma instalación a fin de ir mitigando poco a poco tan preocupantes hostilidades y, de paso, reducir y compartir los gastos de su mantenimiento, decisión que no repercutía en la independencia de ambos pero que sí satisfacía la insistente demanda de los balompédicos, acuciados en varios frentes. Ahogados los dos por los desembolsos económicos, los celestes por invertir en jugadores profesionales y los verdiblancos por serles reducidas las ayudas institucionales, en la campaña 45/46 los balompédicos fueron décimos y colistas en el Grupo V teniendo que disputar una Promoción de Descenso ante el aspirante C.F. Igualada donde se impusieron los barceloneses, resultado que les condenaba al descenso. Una posterior reestructuración de la categoría y la presión ejercida desde los despachos por los directivos celestes reclamando una plaza para no jugar en Primera Regional, motivaron que fuesen readmitidos en Tercera División participando durante la edición 46/47 en la categoría recién perdida deportivamente pero no en el Grupo VI catalán como esperaban, sino en un Grupo V integrado por clubs aragoneses a los que se sumaban C.D. Numancia y C.D. Tudelano. Paralelamente el C.D. Leridano, con un buen plantel, había sido segundo en la sesión 45/46, lo que le valió el ascenso al Grupo A de Primera Categoría.

HISTORIA DEL CLUB:

1947 – 1950

Durante el campeonato 46/47 de Tercera División, iniciado el 8 de septiembre de 1946 y concluido el 5 de enero de 1947, los celestes tuvieron opciones de pasar a la Fase Intermedia al competir en un grupo más asequible que el catalán. No obstante, pese a su buen hacer deportivo, la economía hacía agua por todas partes y era necesario tomar una solución. En cuanto a su compañero de campo y casi enemigo irreconciliable, la situación que atravesaba no andaba mucho mejor; duodécimo y colista durante su debut en el Grupo A de Primera Categoría, el primer nivel regional, con lo cual concluidos los dos torneos, una vez pasado el día de Reyes, las directivas de ambos clubs siguiendo al pie de la letra la imposición institucional, harta de soportar una afición fragmentada en dos, procedieron a emprender reuniones para establecer una definitiva fusión.

Tras varias reuniones previas, el 26 de enero estando presentes las respectivas comitivas y autoridades locales, se tomó el acuerdo de disolver ambas sociedades y crear una nueva titulada Unión Deportiva Lérida donde hubiese cabida para un equipo titular y uno reserva amateur, adoptándose como colores distintivos el celeste para la camisa y el blanco para el pantalón, camisa reserva verdiblanca con pantalón azul cuando la ocasión lo requisiera mientras en el escudo se incorporaban los símbolos y colores de la heráldica local. Durante las semanas siguientes se elaboraron unos Estatutos y fueron cerrando flecos pendientes, llegándose al 9 de marzo donde quedó definida una junta directiva siendo elegido presidente honorario el Gobernador Civil, José Carrera Cejudo, mientras que como presidente efectivo era votado Eduardo Estadella Botha, anterior directivo de los balompédicos. En cuanto a los colores estos serían el celeste para camisa y el blanco para el pantalón, empleándose camisa verdiblanca con pantalón azul en aquellos encuentros donde hubiera necesidad y pasando la A.E.M. a un segundo plano tras haber contribuido durante unos años a recuperar el fútbol local.

Adoptado como sede el bar Puerto Rico sito en la Plaça de la Paería y con Estadella al frente, la unión de todos los sectores ilerdenses empezó lentamente a atraer dinero y con ello se consiguió asentar el proyecto, conservando los celestes la plaza que se tenía en Tercera División procedente del Lérida Balompié-A.E.M. dentro del mismo Grupo V pero con compañeros de viaje distintos pues, tras una enésima reestructuración federativa, en la temporada 47/48 a la U.D. Lérida le acompañaban clubs catalanes y baleares para ser cuarto. En Segunda Regional, el conjunto de aficionados también hacía acto de presencia.

En la siguiente campaña, 48/49, los ilerdenses pasaron al Grupo III donde participaban aragoneses, baleares y catalanes, mostrando un gran potencial que les condujo hasta el primer puesto con dieciséis victorias, cinco empates y cinco derrotas. Esta plaza les permitió acceder a la Fase Final donde fueron terceros, pero una decisión de la RFEF inhabilitó dicho torneo y, ampliada la Segunda División de uno a dos grupos y de catorce a treinta y dos respectivamente, los ilerdenseses se vieron de la noche a la mañana en la categoría de plata, un nivel que no se imaginaban apenas unos años atrás.

Si emocionante por lo inesperado del ascenso resultó ser 1949, la edición 49/50 no lo iba a ser menos. Concienciados en reforzarse, los celestes incorporaron nuevos fichajes que ofrecieron un gran rendimiento dentro del Grupo I o Norte del segundo nivel nacional, quedando finalmente subcampeones a siete puntos de un inalcanzable Real Santander S.D. En el Grupo II o Sur, las primeras plazas por orden clasificatorio fueron para C.D. Alcoyano y Club Real Murcia, disputándose una Promoción de Ascenso a Primera División entre los cuatro donde los dos primeros obtenían plaza en la División de Honor. Los ilerdenses vencieron en todos los encuentros disputados en el Camp d’Esports y, por el contrario, fueron derrotados en los tres a domicilio, siendo segundos tras los cántabros y aventajando en un punto a los murcianos, logrando un merecido ascenso que hizo llenar todas las calles y plazas de Lérida de aficionados como nunca se había visto antes. Concluido el torneo la Primera División resultó ampliada en dos participantes más pasando de catorce a dieciséis equipos, ascendiendo igualmente murcianos y alicantinos en un año redondo para todos.

1950 – 1960

Esta progresión meteórica y espectacular de los ilerdenses culmina en la campaña 50/51 en su breve pero intensa estancia en Primera División, disputando un campeonato gris y decepcionante en el que reciben fuertes goleadas fuera y dentro de casa, destacando que no consigue puntuar en un solo desplazamiento. Seis victorias, un empate y veintitrés derrotas, con cuarenta y un tantos a favor y ciento treinta y cuatro en contra lo dicen todo. Tras el pertinente descenso, el club pasa unos años en Segunda División, con la mira puesta en el regreso, pero tan solo se la acaricia en la temporada 53/54, cuando son terceros en Liga y quintos en la Promoción de Ascenso, quedando fuera de tal objetivo.

En los años posteriores mantiene un estrecho vínculo con el C.F. Barcelona, intercambiando jugadores entre sí, de modo que las jóvenes perlas de la Terra Ferma pasan al club barcelonés, casos de Gensana y Ribelles y figuras en receso al club celeste, casos de Basora, Gonzalvo y Moreno. Todo ello termina en la campaña 56/57 cuando se desciende a Tercera División al ser vigésimo y último. Pese a todo la U.D. Lérida en la temporada 57/58 todavía conserva cierto nivel futbolístico y prueba de ello es el subcampeonato que logra y la posterior disputa de la Fase de Ascenso, eliminatoria en la cual no tiene suerte y pese a eliminar al C.D. San Andrés; 2-2 en Barcelona, 1-1 en casa y 2-0 favorable en el desempate, cae en la Final ante el Real Unión Club de Irún; 4-2 en la ciudad fronteriza, 2-0 en casa y derrota por 4-3 en el desempate disputado en Madrid. De aquí a final de los cincuenta retrocede en sus aspiraciones, perdiendo posiciones.

1960 – 1970

Iniciados los años sesenta, el club celeste lucha por alcanzar la Segunda División, resultando este un deseo demasiado pretencioso para un club cuyas plantillas no acaban de rendir como se presupone de antemano. La entrada de Ramón Vilaltella a la presidencia dará al club la estabilidad necesaria para intentarlo, aunque no será nada fácil. En la sesión 63/64 es segundo en Liga, enfrentándose en la Fase de Ascenso a la Ag.D. Plus Ultra, la cual le derrota 2-1 en Madrid y empata a uno en el Camp d’Esports, dejándolo en la cuneta.

El ansiado ascenso se consigue en la siguiente temporada 64/65, cuando tras ser nuevamente segundo en la Fase de Ascenso se elimina al Deportivo Alavés; 1-2 en Vitoria y 7-1 en casa, y en la Final al C.D. Calvo Sotelo; 2-1 en casa y 2-3 en la localidad turolense de Andorra. Este ascenso a la categoría de plata va a reportar al club azulado un total de tres temporadas consecutivas en ella, no pasando del décimo puesto en ninguna de las mismas y terminando de forma sorprendente en Tercera División al término de la campaña 67/68, pues no consigue entrar dentro de los ocho primeros clasificados que requiere la FEF para seguir militando en Segunda División ante la reforma que sufre esta para la siguiente temporada.

Este revés deportivo resulta igualmente dañino para la sociedad, pues tanto socios como aficionados rehúyen acudir al campo ante la pérdida de prestigio que supone este paso. La crisis económica se instala en el club y las plantillas no ofrecen garantía suficiente como para aguantar en ella, descendiendo a Preferente al acabar la 69/70 en décimo puesto y no superar una vez más el cupo que establece la FEF para seguir en Tercera División ante una nueva reestructuración.

1970 – 1980

La temporada 70/71 la pasa en Preferente, quedando al término de la misma Campeón y ascendiendo de forma directa a Tercera División. Nos encontramos ya en los años setenta y la U.D. Lérida afronta con ilusión un nuevo ciclo en la categoría de bronce, pero este campeonato tiene mucho nivel y sus intenciones de ascender a Segunda División pronto ofrecen serias dudas ante lo ofrecido por sus rivales, de modo que pasan varios años alejados de los primeros puestos, incluso luchando por no caer en las promociones de descenso, como en la temporada 74/75, en la que se enfrentan al C.D. El Entrego por sobrevivir; 1-0 en Gijón y 1-0 en casa, necesitando de un desempate en el que se imponen por 3-1 finalmente.

En la campaña 76/77 la FEF anuncia la creación de una nueva categoría, la Segunda B, siendo requisito para entrar en ella quedar dentro de los diez primeros clasificados. El club ilerdense lo hace en noveno puesto y consigue meterse entre los agraciados, aunque casi por los pelos. Con una plantilla ajustada se debuta en Segunda B durante el campeonato 77/78, quedando decimosexto y consiguiendo mantenerse alejado del descenso tras una lucha denodada con sus adversarios. En la 78/79 mejora su rendimiento y es undécimo, para ser sexto en la siguiente 79/80. Destaca en 1978 el cambio de nombre que sufre la entidad, catalanizándolo al pasar a Unió Esportiva Lleida.

1980 – 1990

Los inicios de los años ochenta divisan a un club instalado cómodamente en Segunda B y cuya meta deportiva es ascender en algún momento a Segunda División, objetivo que se presenta caro en los primeros años con unos equipos que no acaban de funcionar como debieran. Estos tiempos no ofrecen calidad a la afición y esta se mantiene un tanto alejada del Camp d’Esports hasta que en la campaña 84/85 queda sexto y empieza a despuntar nuevamente el ansia por el ascenso.

En la temporada 86/87 al fin se consigue este bajo la presidencia de Jordi Gonzalvo y con Marius Durán en el banquillo, tras ser subcampeones en un campeonato en el que suben los dos primeros clasificados de cada uno de los dos grupos existentes. Pese a la ilusión despertada, la ahora U.E. Lleida no consigue mantenerse en Segunda División más de dos temporadas, pues si en la 87/88 es sexto y todo apunta a buenos tiempos futuros, en la 88/89 da un giro de ciento ochenta grados y desciende a Segunda División B tras ser decimonoveno con tan solo ocho victorias y diez empates en su haber. En el campeonato de Segunda División B de la campaña 89/90 arma una buena plantilla y consigue quedar primero de grupo, con lo cual logra el ascenso directo sin mediar Promoción alguna, gracias en gran parte a José Manuel Esnal “Mané”, su entrenador.

1990 – 2000

Con Mané inician los años noventa en Segunda División, consiguiendo ser sextos a pocos puntos del ascenso. Ese verano de 1992 se convierten en S.A.D, concretamente el 27 de junio, denominándose a partir de entonces Unió Esportiva Lleida, S.A.D.. En la sesión  91/92 mejora un puesto en la clasificación y por fin, en la edición 92/93 consiguen el ansiado ascenso a Primera División cuarenta años después tras ser Campeones de la categoría con veintitrés victorias, once empates y tan solo cuatro derrotas.

El viejo Camp d’Esports sufre una importantísima remodelación en 1993 y aumenta su nivel para albergar partidos de Primera División. La temporada 93/94 es de momento la segunda y última que ha disputado en la categoría reina y en ella destaca la gran segunda vuelta realizada y las victorias frente a Real Madrid C.F. en casa por 2-1 y F.C. Barcelona en el Nou Camp por 0-1. Una deprimente primera vuelta le condenaría sin embargo al descenso. En la sesión 94/95 quedan terceros en el campeonato de Segunda División, teniendo que disputar como aspirante la Promoción de Ascenso frente al Real Sporting de Gijón; 2-2 en casa y 3-2 en Gijón que le apartan de un merecido retorno.

Mané deja el banquillo ilerdense y el equipo sufre un bajón deportivo viéndose en mitad de la tabla clasificatoria. Pese a la llegada de técnicos de prestigio como Antonio López, Txetxu Rojo y Juande Ramos, el club no consigue retornar a Primera División con facilidad, a pesar de rozarla en la campaña 99/00 cuando son quintos con grandes jugadores como Raúl Tamudo, Moreno ó Quique Álvarez y contar desde abril de 1998 con un nuevo máximo accionista, el empresario audiovisual Tatxo Benet.

2000 – 2010

La salida de estos jugadores a clubs de Primera División más una serie de fichajes desacertados, hacen que la U.E. Lleida pierda fuelle competitivo y para sorpresa de muchos finalice la temporada 00/01 vigésimo segundo y último, cayendo en el pozo de la Segunda División B tras una década en la élite. En esta categoría denominada de bronce, sus aspiraciones son claras desde el inicio, pero lamentablemente han de transcurrir hasta tres temporadas para intentar seriamente el ascenso. Esto sucede en la edición 03/04 cuando tras ser campeones de grupo, en la liguilla de ascenso consiguen liderar el grupo asignado en suerte y superar a Cultural y Deportiva Leonesa, Real Club Celta de Vigo B y U.D. Playas de Jandía.

El retorno a Segunda División se vive con el agua constantemente subida al cuello y temiéndose por el descenso pero siendo al final decimoquintos, cosa que no ocurre en la siguiente campaña, 05/06, cuando terminan decimonovenos y descienden a Segunda División B, categoría  en la cual permanecen sin alteraciones deportivas durante cinco campañas consecutivas.

2010 – 2011

En junio de 2010 Tatxo Benet que ha mantenido durante su mandato una gestión convulsa, escandalosa y económicamente ruinosa, vende su paquete accionarial a la empresaria Anabel Junyent quien pasa a ser la máxima accionista. Tras realizar una auditoría salta la alarma y se confirma que se adeudan veintiocho millones de euros, situación que provoca que se solicite en julio el concurso voluntario de acreedores. El Juzgado Mercantil pone tres administradores al mando del club, trabajando estos para evitar la desaparición de la entidad mientras los propietarios presentan un plan de viabilidad tal cual exige la Ley.

La U.E. Lleida SAD disputa la temporada 10/11 finalizando en quinto puesto y con opciones durante muchas jornadas de entrar en la Promoción de Ascenso, pero paradójicamente llegados a mayo de 2011 Junyent no presenta el plan de viabilidad requerido. El magistrado Eduard Enrech decreta en junio la disolución de la SAD y la subasta de la unidad productiva al mejor postor, es decir, el componente de jugadores, empleados y derechos federativos en Segunda División B, significando la desaparición de la sociedad tras setenta y dos años de existencia y con un palmarés que alcanza dos presencias en Primera División, temporadas 50/51 y 93/94, además de veinticuatro en Segunda División A, diecinueve en Segunda División B, dieciocho en Tercera División -cuando esta era el tercer nivel- y una ocasión en Regional.

Texto: Vicent Masià © 2009

Última actualización: 2011

BIBLIOGRAFÍA:

  • Album Nacional de Fútbol. Ediciones Álvarez y López (1947).
  • Historia del deporte leridano. Imprenta Esc. Provincial. Juan Prenafeta (1947).
  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Historia y estadística del fútbol español. Vicente Martínez Calatrava. Fundación Zerumuga (2002).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Falange i poder. Lleida durant la dictadura franquista. Universitat de Lleida. Josep Gelonch i Solé (2010).
  • Anuarios de la RFEF.
  • La Mañana. Diario.
  • Diario de Lérida. Diario.
  • El Correo de Lérida. Diario.
  • Los Deportes. Semanario.
  • Jornada Deportiva. Semanario.
  • www.hemeroteca.abc.es Diario.
  • www.elmundodeportivo.es/hemeroteca Diario deportivo
  • www.lavanguardia.es/hemeroteca Diario.
  • www.segre.com Diario.
  • www.unioesportivalleida.cat (Web oficial).

 

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