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titular HF 1943 Tercera Division

por Vicent Masià

 

Desde que en la remota temporada 28/29 fuera definido y estructurado el Campeonato Nacional de Liga de Fútbol con sus dos máximas categorías, las denominadas Primera y Segunda División, muchas fueron las dudas y quebraderos de cabeza que originó en la RFEF la forma de promocionar a los clubs modestos que militaban en Regional para que ingresaran en estos grupos tan selectivos. Las fórmulas adoptadas para que los resultados fuesen justos fueron varias y muy variopintas, no llegando ninguna a cuajar por causas distintas entre las cuales se encontraban unos criterios no satisfactorios, una permanente movilidad legislativa que cambiaba cada temporada y sobre todo unas larguísimas eliminatorias que se hacían eternas y suponían un gran dispendio económico para los clubs que las sufrían.

La llave entre los clubs modestos y profesionales

Esta voluntad de promocionar a los modestos fue recogida en la mal denominada Tercera División ya desde la temporada inicial 28/29, un torneo al cual accedían clubs procedentes de toda la geografía nacional en correspondencia a los resultados obtenidos en sus respectivos campeonatos regionales y que a pesar de su denominación, la cual simulaba ser una tercera categoría a nivel nacional, en realidad era una Fase de Ascenso disputada una vez concluido el Campeonato Regional para ocupar las plazas de los descendidos en Segunda División. Estas eliminatorias que parecían no tener fin fueron motivo de continuas protestas por parte de los clubs implicados y las acusaciones de mangoneo, compra de árbitros, irregularidades y no utilidad fueron denunciadas año tras año mientras las amenazas de retirada o rebelión una vez iniciados los torneos eran cada vez más comunes. El 20 de julio de 1933 la Asamblea Nacional de la FEF decidió reestructurar el fútbol español en sus diversas categorías para satisfacer las necesidades de los clubs y aplacar, en tanto se pudiesen, los alterados ánimos que enrarecían el ambiente. La Tercera División ó Fase de Ascenso a Segunda División quedaba suprimida a partir de la temporada 34/35. En sustitución a esta fase fueron establecidas unas complicadas eliminatorias entre clubs de Segunda División y de los grupos mancomunados de los Campeonatos Superregionales, unos torneos organizados por las federaciones territoriales que ocupaban el hueco dejado por los vetustos campeonatos regionales y que proporcionarían los clubs que posteriormente militarían en la categoría de plata.

Sorprendidos por la guerra, estos campeonatos mancomunados se mantuvieron inactivos durante toda la confrontación, a excepción del superregional levantino que fue llevado a cabo por los clubs valencianos y murcianos en la temporada 36/37 ante el iluso convencimiento de que la rebelión militar iba a concluir pronto. Una vez pasada esta, en 1939 la FEF intentó reestructurar el fútbol español para adaptarlo a los nuevos tiempos y volver a una situación deportiva similar a la de 1934. Los campeonatos regionales fueron instaurados de nuevo en sustitución de los superregionales mancomunados y de estos salieron una serie de clubs que, al igual que antaño, gracias a la clasificación obtenida optaban a disputar la Fase de Ascenso a Segunda División, una fase que en la temporada 40/41 volvió a recuperar la denominación oficial de Tercera División. Esta fórmula en la cual la Primera Categoría Regional era el tercer nivel del fútbol nacional fue mantenida hasta 1943, pues las protestas de los clubs surgieron de nuevo y la disconformidad fue general, existiendo un fuerte rechazo sobre todo de aquellas sociedades que habían llegado a ser importantes en el pasado, las cuales reclamaban más protagonismo y la oportunidad de poder competir frente a clubs de otras regiones, una voluntad comprensible puesto que era una forma de obtener más ingresos en las taquillas, único medio recordemos junto a los abonados para ingresar dinero con el cual financiarse en este difícil periodo.

La necesidad de una profunda reforma

Antes del verano de 1943, la ya RFEF empezó a tomar nota de todas las quejas que recibía de parte de sus asociados y en el mes de junio los rumores sobre la creación de una tercera categoría a nivel nacional con formato de Liga, se expandieron entre muchos clubs que ansiaban ser elegidos en esta nueva aventura. El secretismo que adoptó la RFEF para decidir qué criterios iban a ser tomados en consideración a la hora de confeccionar los grupos de esta categoría, hizo mella tanto en clubs como en periodistas y las especulaciones surtieron por doquier aventurando estos cuáles podían ser las susodichas bases. Apreciaciones como ser capital de provincia, tener un determinado número de habitantes, ser cabeza de partido judicial o haber sido en alguna ocasión campeón regional fueron los más nombrados, haciéndose múltiples cábalas de igual forma tanto con la cantidad de clubs como en el de grupos que se iban a crear. En el mes de julio lo que era un secreto a voces adquiere síntomas de palpable realidad y el 20 de ese mes, la RFEF estudia detenidamente la nueva organización de la Segunda y Tercera División. El nerviosismo empieza a cundir entre los aspirantes y por fin el 27 de julio son publicados los grupos y participantes de la nueva Tercera División dándose de plazo el 5 de agosto como fecha límite para renunciar o dar conformidad a formar parte de cualquier categoría.

Una vez leído el listado, el asombro entre los periodistas afecta principalmente al número de grupos y cantidad de clubs seleccionados, quedando al margen el nombre de los mismos pues obedece principalmente a los puestos obtenidos en Liga salvo alguna excepción. El calendario determina que la temporada 43/44 se iniciará el 26 de septiembre y finalizará el 6 de febrero de 1944, disputándose la Fase Final del 27 de febrero al 2 de abril.

Entre los criterios para conformar los ocho grupos de diez clubs cada uno de Tercera División, oficialmente se establece a base de los clubs descendidos en la campaña 42/43 de Segunda División a consecuencia de la reducción que esta experimenta, de los de Primera Categoría Regional participantes en el Torneo de Clasificación a Segunda División disputado entre los meses de enero y marzo de 1943, y los de dicha categoría regional seleccionados a la vista de los informes suministrados por las respectivas federaciones territoriales, con la inclusión de algunos que, aún sin pertenecer a aquella categoría, residen en capitales de provincia o localidades de importancia cuya incorporación a la Tercera División puede favorecer la finalidad de dar extensión al deporte. Estas medidas desgraciadamente excluyen a las sociedades canarias, imposibilitadas y marginadas por su distancia geográfica pese a su demostrada capacidad competitiva, una participación que rechazan los clubs peninsulares y baleares justificando su decisión en que los medios de transporte no están suficientemente adaptados para realizar viajes rápidos a bajo coste.

De este modo la lista inicial quedaba establecida así:

HF 1943 Tercera Division 1

Llegan los primeros cambios

En la primera semana de agosto tres clubs serán los que confirmen su ausencia en el campeonato 43/44 en atención al calendario establecido por la RFEF para presentar conformidades y renuncias: el C.D. Bilbao (filial del Atlético de Bilbao, cuya directiva cede a los principales jugadores al Arenas Club de Guecho que se encuentra en Segunda División y que es el preferido para foguear a sus jóvenes pupilos al permanecer en una categoría superior), y los valencianos C.D. Carcagente y C.D. Olímpico de Játiva, los cuales alegan su indisponibilidad a realizar trayectos tan largos como los que han de efectuar a tierras aragonesas. El C.D. Bilbao, quien desaparecerá en breve, es sustituido por el también bilbaíno S.D. Indauchu, mientras que la retirada de los dos valencianos provoca que otros clubs de su misma federación se vean arrastrados a tomar la misma decisión. La postura de los valencianos causa un pequeño problema en el seno de la RFEF y finalmente es resuelta con la partición en dos subgrupos del Grupo V, uno con los cinco clubs aragoneses y otro con los ocho integrantes que iban a participar en el campeonato de Primera Categoría de la Federación Valenciana. Los vencedores de ambos grupos dirimirán a doble encuentro quien acompaña al resto de campeones de grupo a la Fase Final.

No son los últimos cambios que surgen antes del inicio del campeonato 43/44 en la categoría de bronce y el Zamora C.F., el cual ha adoptado el nombre de Club Atlético de Zamora, cede su plaza en el Grupo I a la S.D. Ponferradina. En el aspecto competitivo los clubs se refuerzan considerablemente y otros, menos afortunados económicamente, realizan fusiones con sociedades de su misma localidad para llegar fortalecidos al estreno liguero como sucede con el Lugo C.F. (club que se fusiona con la Sociedad Gimnástica El Rayo adoptando el nombre de Sociedad Gimnástica Lucense), el zaragozano C.D. Español (que se fusiona con el C.D. Arrabal cambiando a C.D. Español del Arrabal), el Teruel C.F. (que hace lo propio con el Mudéjar Turolense para ser U.D. Teruel) ó finalmente el caso más personalizado del Cádiz C.F., un club semiarruinado que ha de fusionarse con el C.D. Hércules Gadex para poder subsistir adoptando el nombre de Hércules de Cádiz Club de Fútbol.

La composición definitiva

Días antes de iniciarse el campeonato la Tercera División quedaba así:

HF 1943 Tercera Division 2

Tras esta temporada inicial 43/44 de la renacida Tercera División que marca su despegue como tercer nivel del fútbol español a nivel nacional en sustitución de la antigua Primera Categoría Regional, categoría ésta que pasa a ser el primero de los niveles del fútbol modesto, la categoría de bronce atravesará por múltiples vicisitudes que la convertirán en una división castigada sobre todo desde el punto de vista estructural, competitivo y legislativo. Hasta mitad de los años cincuenta mantendrá una composición en cuanto a grupos y número de participantes similar a su origen, conservando una calidad homogénea y fiel a sus principios fundacionales, pero a partir de estas fechas entra en una dinámica expansiva que desvirtúa su nivel competitivo y alcanza a duplicar el número de grupos y componentes. La pérdida de competitividad y nivel deportivo se convierte en alarmante y desde la RFEF se toman medidas para solucionar la fuga de espectadores que prefieren otros espectáculos, cuando anteriormente llenaban los estadios. A finales de los años sesenta la reducción de grupos es evidente y en el año 1970, ochenta son los clubs que militan en la categoría.

HF 1943 Tercera Division 3

El espíritu competitivo regresa y la Tercera División vuelve a resurgir con fuerza con la acertada limitación de clubs, hasta que en 1977 se da un paso más y se crea la Segunda División B, una categoría que se convierte en el tercer nivel de nuestro fútbol y que en realidad es una prolongación reducida en cuanto número de clubs, pese a su confuso nombre, de la Tercera División. La hasta entonces categoría de bronce se convierte de hecho en el cuarto nivel nacional y pese a conservar su nombre adquiere desde la fecha un carácter que la convierte en la primera de las categorías regionales, una propiedad que se conserva hasta hoy en día. Sólo el sistema promocional para acceder a Segunda División B en el que clubs de toda España luchan por un determinado número de plazas le proporciona una coartada para seguir siendo catalogada como Categoría Nacional.

© Vicent Masià. Abril 2011.

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