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escudo SD Indautxu

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Sociedad Deportiva Indautxu
  • Ciudad: Bilbao / Bilbo
  • Provincia: Vizcaya / Bizkaia
  • Comunidad Autónoma: País Vasco / Euskadi
  • Fecha de constitución: mayo de 1924
  • Fecha de federación: 1924

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Sociedad Deportiva Indauchu (1924-1982)
  • Sociedad Deportiva Indautxu (1982- )

 

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Tercera División:

  • 1967/68

1 Campeonato de España de Aficionados:

  • 1945

 

ESTADIO:

estadio SD Indautxu

Campo de Iparralde

  • Nombre: Campo Municipal de Iparralde
  • Año de inauguración: 1999
  • Cambios de nombre:
  • Campo Municipal de Iparralde (1999-)
  • Capacidad: 1.000 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo de Ontxena (1924-1925)
  • Campo de Tximbo Ibarra (1925-1929)
  • Campo de Torre Madariaga (1940-1941)
  • Estadio de Lasesarre, Barakaldo (1941-1943)
  • Estadio de Ibaiondo, Leioa (1943-1948)
  • Campo de Garellano (1948-1996)
  • Polideportivo Municipal de Zorrotza (1996-1999)
  • Campo de Iparralde (1999- )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

clasificaciones finales SD Indautxu

ESCUDOS:

UNIFORMES:

ORÍGENES Y ANTECEDENTES:

El municipio de Bilbao, capital provincial del territorio histórico de Vizcaya y cabeza regional de Euskadi, gran centro portuario y localidad clave en la industrialización del siglo XIX, es hoy en día una competitiva ciudad de servicios volcada con el comercio, sede de importantes asientos financieros y energéticos que ejerce un papel preponderante ante su entorno geográfico más próximo, muy poblado, pero también ante las regiones que la circundan donde extiende una gran influencia.

Ciudad inquieta y alineada con todo lo que signifique modernidad, la aparición de un deporte originalmente desconocido y procedente de otras tierras como es el fútbol se remonta a finales de los años ochenta decimonónicos cuando, en las riberas de Abando, junto a la Ría del Nervión, los marineros británicos enrolados en la marina mercante de la naviera MacAndrews & Company Ltd. solían darle patadas a un balón de forma organizada en las campas de Averly, conocidas también como de los Ingleses. Y es que Bilbao, cosmopolita con apenas ochenta mil habitantes en la época, prueba de su gran desarrollo y apogeo industrial, contaba en 1885 con ochenta y tres barcos a vapor matriculados pertenecientes a una flota de armadores británicos con delegaciones en el “Botxo”, máximos accionistas de varias navieras vizcaínas como eran La Flecha, Manuel María Arrotegui, la Línea de Vapores Serra, José María Serra y Font, Dionisio Eizaga, José María Martínez de La Riva o Eduardo Yeves.

Acaparar la atención de los bilbaínos, tan apasionados y volcados al deporte autóctono de la pelota vasca y sus variantes, no iba a ser tarea fácil con lo cual conseguir que algunos de ellos se implicasen en su ocasional práctica todavía tardaría unos años, concretamente hasta la implementación en 1888 de la compañía hispano-británica Sociedad Colectiva Martínez Rivas-Palmer -transformada en Astilleros del Nervión S.A. el 5 de enero de 1981-, capitalizada conjuntamente por los hermanos José María y Francisco Martínez de las Rivas Richardson en unión al británico Charles Mark Palmer, a consecuencia de la necesidad de construir una flota para la Armada, resultado del Real Decreto, de 28 de diciembre de 1887.

Con una plantilla aproximada a los cuatro mil empleados de los cuales doscientos eran británicos, parte de estos ciudadanos oriundos de Southampton, Portsmouth y Sunderland preferentemente, pronto se dispusieron a jugar en sus ratos de ocio de las tardes del sábado al rugby en las campas del barrio de Santutxu, situado en Begoña, pero también en el novísimo Hipódromo de Lamiako, estrenado el 18 de septiembre de 1887, constituyendo en un momento indeterminado del año 1891 coincidente con el pleno fervor constructivo de la empresa, el Club Atleta de los Astilleros del Nervión, identificado por los bilbaínos como el Club Atleta y por los británicos como Athletic Club, una sociedad presidida por Henry Jones Bird quien, acompañado por W.H. Calvert, tenía como presidente honorífico a Adolfo de Urquijo e Ibarra, consejero y uno de los máximos accionistas de la compañía tras los problemas que surgirían a principios de 1892 entre los hermanos Martínez de las Rivas y su socio Palmer.

De aquel Club Atleta, dominado ampliamente por la masiva presencia de británicos, recordado es el encuentro de rugby disputado el 1 de noviembre de 1892 en el Hipódromo de Lamiako -en el municipio de Leioa-, frente a un combinado procedente de Bilbao formado entera y expresamente para la ocasión por ciudadanos pertenecientes a la amplia colonia británica, actuando los atléticos con camiseta azul y los británicos residentes en el “Botxo” con divisa roja. Jugadores como Gill, Smith, Livingstone, Dobbie, Officer, Armstrong, Simpson, Mackie, Ricketts, Caldecott, Stephens y Graham entre tantísimos otros fueron pioneros, pero en el Club Atleta también había cabida para empleados vizcaínos con puestos de trabajo considerados de cierta relevancia como los hermanos Miguel Patricio y Rafael Ferrer Malzárraga, Andrés Bagineta Portuondo, Joaquín Galain y Julián Emperaile Enciso.

Si iniciados los años noventa el rugby fue el primer deporte favorito de este colectivo, una vez constituido el club cambiaron las preferencias y poco a poco el fútbol empezó a adquirir clara ventaja entre los asociados, perdiendo los trabajadores naturales de Bilbao y de los municipios adyacentes situados a ambos márgenes de la Ría el inicial temor a patear y correr tras una pelota. Fruto de su atrevimiento y gracias a la autorización de la empresa, deseosa de organizar un acto que distrajese a los operarios e hiciera olvidar los diversos incidentes laborales sucedidos en años anteriores donde se registraron varias huelgas, el jueves 3 de mayo de 1894 se concertó un desafío entre jugadores vizcaínos y británicos del club haciéndose coincidir el acontecimiento deportivo con la botadura del crucero Almirante Oquendo para lo que se les dio día libre a todos los empleados, disponiéndose de un concurrido Hipódromo de Lamiako donde había gran expectación para contemplar tan magno evento. Terminado el encuentro la superioridad británica quedó reflejada con un imponente 6-0, jugando por parte de los forasteros quienes vestían elástica color crema Bair, Hamilton, Wilson, McDonald, Rearey, Sneddon, Bill, Bruce, Roblo, Armstrong y Brand; mientras tanto, por los vizcaínos, de color blanco, Borde, Alarcón, Lecue, Zabala, Milicua, Otero, Zubillaga, Unzueta, Azkue, San José y el británico Graves.

El tirón de los deportes británicos, al margen del tradicional juego de pelota vasca, empezaba a ser evidente y apenas un mes después, en junio, desde el Gimnasio Zamacois, popular centro de cultura física establecido en 1879 bajo la dirección de José María Zamacois Bengoa, quedaba constituida la Sociedad Gimnástica Zamacois, punto de unión de gran cantidad de deportistas que acabarían triunfando en distintos deportes y enclave fundamental para el fútbol bilbaíno en breves fechas. Mientras tanto entre 1894 y 1895 las instalaciones de Lamiako experimentan un crecimiento espectacular en cuanto a número de encuentros se refiere, siendo fundamentalmente los británicos, tanto operarios de los Astilleros como de las diversas empresas mineras de la zona los principales protagonistas en las mañanas dominicales, el habitual día de descanso.

Los prometedores Astilleros del Nervión S.A., como se temía desde cierto tiempo antes a tenor de los problemas surgidos entre la dirección y el Estado, a principios de 1896 -en 1900 serán reabiertos- cierran inoportunamente y la sociedad deportiva de la empresa, el Club Atleta, se ve condenada a la desaparición dejando atrás multitud de actividades atléticas como la organización de carreras de velocípedos, pedestres, amén de otras actividades de carácter lúdico suponiendo, de repente, cierto freno a una actividad que parecía haber cogido carrera.

Desaparecido el Club Atleta todo parecía indicar que el fútbol organizado acabaría tomando el sendero de la hibernación hasta que alguien, con nuevos ímpetus, lo rescatase del olvido pero, afortunadamente para los bilbaínos, quiso el destino que este periodo no fuese excesivamente largo y en pleno 1896 un grupo de amigos liderados por un hacendado muchacho que correspondía al nombre de Carlos de Castellanos y Jacquet quienes solían veranear en sus aposentos junto al Abra de la getxotarra localidad de Las Arenas, no tardaron en conectar con un grupo de británicos que solían pasar sus ratos de ocio en el Hotel Antolín, junto al puente colgante que conecta ambas márgenes de la Ría, resultando de su amistad la idea de jugar juntos de vez en cuando en los arenales donde hoy se levanta el Paseo de Zugazarte y, en ocasiones, también en los aledaños de la ermita de Santa Ana.

Descubierto el fútbol y atrapado por su magia, en una de sus idas y venidas al Reino Unido, Castellanos tuvo la oportunidad de conocer de primera mano el fútbol profesional que triunfaba en las islas quedando tan prendado que, a través de la correspondencia que mantenía con su hermano Manuel y amistades entre las que se encontraban Luís Arana, Enrique González de Careaga, José Arana, Santiago Martínez de las Rivas, Luís Orbe, Rogelio Renovales y Ramón de Aras Jáuregui entre otros, recomendó a todos la conveniencia de constituirse en club, un gran paso que sería refrendado en el chalet del industrial José Luís de Villabaso tomando como nombre el de Bilbao Foot-ball Club, sociedad en la que él era su primer presidente viéndose acompañado de experimentados británicos como Cockram, Davies, MacLennan, Dyer, Batwell y Langford.

Castellanos, de quien se dice fue el primer español en traer un balón y unas botas de fútbol a la península, tomó el mando del nuevo centro deportivo funcionando con toda regularidad pese a prescindir de requisitos legales como publicitar su existencia en el Gobierno Civil, omisión que sería subsanada años después y que no le impediría ser reconocido durante mucho tiempo como el primer club de fútbol constituido en España ante el desconocimiento general acerca de la existencia de otras sociedades previas en el sur de las que apenas se tenían referencias y a las que, si se las conocía, se consideraban como “no españolas” al estar integradas mayoritariamente por británicos como el Huelva Recreation Club y el Sevilla Foot-ball Club.

Entre 1896 y 1898 las tripulaciones de la naviera MacAndrews y ciudadanos británicos residentes en la zona por cuestiones laborales fueron los principales contendientes del Bilbao F.C. quien, uniformado reglamentariamente con camisa y pantalón blanco de forma metódica, a través de sus asociados hacía arriendo de algunas de las cercanas campas de Lamiako para jugar sin problemas cuando exigiese la ocasión. La habitual práctica de estos encuentros fue atrayendo progresivamente a un notable número de adeptos y curiosos siendo uno de ellos el joven entusiasta Juan de Astorquia Landabaso, persona muy interesada en unirse a la sociedad por su conocimiento de la materia tras haber realizado sus estudios durante cuatro años en un “college” británico de Manchester e importante pieza a la hora de concertar encuentros frente a operarios de los talleres de la Ría del Nervión.

Astorquia, gran deportista con implicación en disciplinas tan dispares como el fútbol y el ciclismo, actividad de la cual era un gran enamorado formando parte del Club Velocipedista de Bilbao constituido en 1885, por causas que se desconocen bien no congenió con algunos de los socios del Bilbao F.C., bien se sintió molesto por la masiva presencia de británicos en sus filas deseando ser partícipe de un club con mayoría de integrantes locales, bien pensó que eran demasiados o quizás, deseoso de liderar una sociedad donde él mismo tuviera mayor protagonismo tomando las riendas, lo cierto es que en 1898 organizó una secesión dentro del entorno de Lamiaco liderando un reducido grupo de sportman donde estaban Luís Silva, Alejandro Acha, Enrique Goiri, Luís Márquez y Fernando Iraolagotia entre sus más allegados, por lo que reunir más personas para su proyecto tan solo era cuestión de tiempo y recursos.

La Sociedad Gimnástica Zamacois, representante del mayor centro deportivo de Bilbao en esas fechas y el Club Velocipedista de Bilbao, núcleo de grandes deportistas donde conservaba como era lógico buenas amistades por su militancia como socio, se convirtieron ineludiblemente en los principales objetos de reclutamiento y así, una vez sumado un número de voluntarios suficiente, a mediados de año quedaba constituido el Athletic Club como resultado del acuerdo de voluntades pactado entre todos ellos, una sociedad que como indica su nombre pretendía fomentar distintas disciplinas atléticas siendo estas lideradas por el fútbol, la más importante de todas.

El grupo liderado por Astorquia, que vestía camisa partida a dos mitades blanca y azul con pantalón azul oscuro, celebró el 5 de abril la asamblea de constitución definitiva de la sociedad y se aprobaron sus primeros Estatutos el 11 de junio de 1901 resultando así mismo elegida la primera junta directiva oficial con Luís Márquez como presidente, Francisco Iñiguez como vicepresidente y Juan Astorquia en el puesto de capitán, Estatutos que serían definitivamente aprobados por el Gobernador Civil el 5 de septiembre.

La relación entre blancos y blanquiazules fue, como era de esperar, excelente a tenor de haberse fraguado ambos grupos en las campas lindantes con el Nervión durante años de modo que, a finales de 1901, con los jugadores más destacados de cada club se constituyó el Club Bizcaya, una especie de team provincial reservado para las grandes ocasiones como los encuentros disputados a principios de 1902 ante el Burdigala, sociedad de la localidad francesa de Burdeos y más tarde en mayo con motivo de la Coronación de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, torneo a nivel nacional donde los vizcaínos se llevaron el trofeo. El fútbol en Bilbao empezaba a adquirir importancia y paralelamente se constituían nuevas sociedades como el Deusto Foot-ball Club, nacido a principios de 1901 al albergue de la Universidad con estudiantes en todas sus líneas y a continuación, pocas fechas después, The Union Foot-ball Club, entidad que viste camisa rojiblanca a rayas con pantalón blanco donde se verifica una gran presencia de británicos en sus filas y en menor medida de vizcaínos.

A principios de 1903 la merma de socios entre las filas de los blancos se acrecienta considerablemente y Juan Astorquia, líder de los blanquiazules y con una excelente relación con sus vecinos, trata de convencer a su homónimo Luís Arana, presidente en activo del Bilbao F.C., para forzar una fusión entre ambos que dé como resultado una sociedad que sea referente en España. Iniciadas las negociaciones, el súbito fallecimiento de Carlos Castellanos precipita el desenlace en pocos días consumándose el acuerdo final el 29 de marzo cuando ambos presidentes firman la fusión, unión en la que el Bilbao F.C. queda disuelto como sociedad, todos sus socios pasan a formar parte del Athletic Club y este último, como absorbente, adquiere el patrimonio de los blancos. Consecuentemente el Club Bizcaya, unión de ambos, queda inactivo.

Durante los meses de mayo y junio el Athletic Club organiza un Campeonato Infantil, que se repetirá en lo sucesivo, para jóvenes futbolistas donde se inscriben hasta un total de diez clubs; Lejona F.C., de la localidad del mismo nombre, Hispania Foot-ball Club, el lasaliano The Rival Foot-ball Club constituido con alumnos del Colegio Santiago Apostol quienes mantendrán una fuerte pugna con el Basconia Foot-ball Club, formado por estudiantes escolapios, el Universidad Foot-ball Club con alumnado de la Universidad de Deusto, el Iberia Foot-ball Club, conjunto que viste camisa partida a dos mitades roja y blanca con pantalón blanco vencedor de torneo por 1-0 en la Final sobre The Rival F.C., el Victoria Foot-ball Club, el getxotarra Arenas Foot-ball Club, no vinculable con el club que adoptará el mismo nombre años después, el Estrella Foot-ball Club, el Vizcaya Foot-ball Club y el Small Athletic, versión infantil del primer club local. Con posterioridad se incorporarán el Euskeria Foot-ball Club, el Hesperia Foot-ball Club y el Aurrerá, formado también con alumnado de la productiva Universidad de Deusto.

El Athletic Club parece una sociedad pujante, pero a finales de año se destapa una gran crisis y durante los años siguientes, pese a conquistarse el Campeonato de España de 1904 sin jugar un solo encuentro, la disminución de encuentros es considerable. The Union F.C. se convierte en el segundo team en importancia y avanzado 1906 tanto unionistas como athléticos pretenden revitalizar el Club Bizcaya, sociedad a la que se dota de junta directiva y con la cual se acude al Campeonato de España de 1907 quedando segundos tras un torneo lleno de problemas organizativos. El Club Bizcaya se mantendrá fuerte hasta finales de 1908 cuando, ante la temporada 08/09, el Athletic Club resurja con fuerza y se convierta, ya definitivamente, en el primer club de la ciudad y de la provincia iniciando un futuro lleno de esplendor que llega hasta nuestros días.

La historia del club que nos ocupa en el presente historial arranca, de forma indirecta, con la familia Allende, afortunada y poderosa saga de hacendosos industriales propietaria de varias fincas en lo que hoy en día es el popular barrio de Indautxu que, a principios del siglo XX, era una extensa planicie con caseríos y espléndidos chalets a punto de ser devorados por el Ensanche. En una de estas parcelas los Allende, grandes protectores y practicantes del deporte, y en especial la figura de José Allende Plágaro, contrataron los servicios del arquitecto Leonardo Rucabado en 1908 para construir una pequeña ciudad deportiva con el ánimo de alojar una sociedad que pudiera de inmediato explayarse en ella, siendo concluida en 1909 aunque oficialmente no sería inaugurada hasta el 6 de mayo de 1910 coincidiendo con el estreno de la Sociedad Recreativa Campos de Sport.

Presidida por el también industrial José Amézola, la sociedad recreativa reunió alrededor de los Campos de Sport de Ontxena un frontón al aire libre, varias pistas de tenis y un amplio espacio para jugar inicialmente a hockey que, finalmente, sería empleado básicamente para que los distintos equipos infantiles que en Bilbao se constituían, jugasen al fútbol.

Los Campos de Sport se convirtieron durante los años diez en incuestionable centro de gran cantidad de actos deportivos, especialmente los dedicados a juegos autóctonos, compartiendo destino con otros afamados recintos como la Campa de los Ingleses, la Campa de Averly denominada así por haber sido sede de la empresa Averly y Cía. constituida en 1885, la Campa de Lamiako y el Campo de Jolaseta inaugurado el 9 de abril de 1911, ambos empleados por el Athletic Club en sus primeros años hasta que la familia Allende, devotamente cristiana, puso fin a su existencia al donar en 1921 gran parte de los terrenos a la Compañía de Jesús para la instalación de un colegio de enseñanza secundaria que, en 1924, sería ampliado notablemente con nuevas dependencias convirtiéndose en lo que hoy en día es conocido como Colegio de Nuestra Señora de Begoña.

Durante esta década de esplendor de los Campos de Sport, Bilbao gozó además de otros recintos deportivos que servían como base a multitud de sociedades de corto o largo trayecto como el Campo de Iralabarri, situado entre la Alameda de Rekalde y las calles Colón de Larreategi y Aguirre, provisto con tribuna y asientos inaugurado el 16 de marzo de 1913 para ser empleado por el Club Deportivo Bilbao, una sociedad multideportes constituida el 15 de junio de 1912 presidida por Federico de Albízuri quien, heredera del extinto Gimnasio Zamacois, usaba su misma sede en la calle Orueta y, todavía en activo hoy, es centenaria con un amplísimo historial. Pero también de otras instalaciones, como la Campa de Cortadi o la de Etxe-Zuri, esta última sede de la Sociedad Deportiva Deusto F.C., sociedad constituida el 30 de mayo de 1915 cuando otro club muy notorio, sin campo por entonces, como el Santuchu Foot-ball Club, -Santutxu F.C. actualmente-, ya venía actuando desde 1914 y a los que en breve se sumaría, en 1920, otro histórico como el Acero Club, de Olaveaga.

HISTORIA DEL CLUB:

1924 – 1930

A comienzos de 1924 Josetxu Allende Pérez, hijo de José Allende Plágaro, como consecuencia de la nostalgia que todavía pervive en su memoria recordando el esplendor alcanzado por la desaparecida Sociedad Recreativa Campo de Sports levantada entre otros, por su padre, tras una serie de conversaciones con un grupo de personas igualmente adineradas, decide constituir un nuevo club donde combinen las prácticas deportivas más afamadas de la época, convergiendo la idea durante el mes de mayo en medio de una histórica reunión acaecida en el Café Olaeta emplazado en la Calle Gordoniz en forma de Sociedad Deportiva Indauchu al tomar como nombre el del barrio que les ha visto crecer.

Vestidos con camisa de color rojo provista de puños y cuello blanco aludiendo a la tonalidad de la bandera local y pantalón negro, la S.D. Indauchu tuvo como primer presidente a Eugenio de Echevarría, siendo vicepresidente Emilio Uruñuela y secretario Josetxu Allende, quedando como restantes miembros de la junta directiva los señores Gaviria, Obeo, Lastagaray, Víctor Garagorri, Bilbao Olaeta, Arrugarreta, Muguruza, Olaso, Ortiz de Zárate, Otxandiano, Arakistain, Vigiola y Frade. Haciendo uso de unos terrenos propiedad de la familia Allende en la zona del Ensanche y el reconstruido Campo de Ontxena, aunque posteriormente pasarían a jugar en el Campo de Tximbo Ibarra, el conjunto rojillo debutó el 29 de diciembre ante la Real Sociedad Gimnástica de Torrelavega con victoria por 2-1, siendo inscrito en la Federación Vizcaína e incluido para la temporada 24/25 en la Serie C Ordinaria donde quedó Campeón, ascendiendo al Campeonato de la Serie C Preferente donde, como la campaña anterior, obtuvo en la sesión 25/26 la primera plaza que le catapultaba a la Serie B, el segundo nivel federativo.

El estreno en esta categoría dentro del Grupo II y coincidente con la campaña 26/27 fue ya más complicado, encontrándose con la presencia de rivales de superior nivel que le hizo ser quinto entre un total de seis participantes, todos de Bilbao y alrededores. La S.D. Indauchu en prácticamente tres años había conseguido hacerse un hueco entre la sociedad bilbaína y, por ende, entre la vizcaína, mostrándose como un club ambicioso donde no sólo el fútbol tenía exclusiva cabida, sino otras disciplinas también importantes como el hockey sobre patines, boxeo, natación, pedestrismo, ciclismo y una actividad tan sorprendente como el waterpolo donde fueron pioneros.

La prominencia de sus miembros no se detuvo en propiciar la creación de secciones para juegos de equipo y a partir de 1925, con motivo de la celebración del primer aniversario de constitución de la entidad, la directiva se encargó de organizar concursos de motorismo para autos y motocicletas donde la “Subida a la Cuesta de Castrejana” era la prueba cumbre arrastrando a multitud de aficionados y curiosos atraídos por la modernidad.

Sin embargo lo que tan rápidamente ascendió, de igual forma descendió viéndose el club indautxutarra atrapado a partir de 1928 en la encrucijada de bien sumarse al profesionalismo o, por el contrario, seguir en el amateurismo. Dotado de varias secciones deportivas donde sus socios se entregaban al máximo y algunos de ellos, dada su extraordinaria calidad, fueron tentados para ingresar en otras sociedades donde iban a recibir compensación económica, repentinamente los cimientos de la sociedad se tambalearon y la directiva, formada por clásicos amantes de la práctica deportiva como actividad libre donde todo era importante menos el dinero, pusieron en tela de juicio la continuidad del club. La disyuntiva de seguir siendo amateur o convertirse al profesionalismo con serias opciones de incorporarse al mundo recién estrenado de los Campeonatos Nacionales de Liga en sus diferentes niveles duró apenas un año y en 1929, siendo presidente Eduardo Lastegaray, con todo el dolor en el corazón pero de forma totalmente libre, cesaba la totalidad de la directiva y el club quedaba inactivo quedando desamparados íntegramente todos los deportistas quienes, bajo su cobijo, tan alto nivel habían alcanzado.

En estos seis años de continua actividad, por la S.D. Indauchu pasaron notables deportistas como Calvar, Agustín López Tapia, Ortiz de Zárate, Ángel Torre quien llegó a ser árbitro de Primera Categoría y Natxo Allende, gran futbolista que de no ser por una inoportuna lesión de ligamentos tenía un brillante futuro por delante.

En cuanto a la situación futbolística de la capital vizcaína, al margen de los clubs ya citados la S.D. Indauchu compartirá un importante momento en el que coincide con ancestrales clubs como el Abandotarra Club, la S.D. Begoña constituida en 1924 que llegará a alcanzar la Tercera División, el Bilbao Athletic Club, equipo “B” donde juegan las jóvenes promesas que un día se incorporarán al primer equipo del Athletic Club, la S.D. Kendu, el Club Cantabria, la S.D. Bolarindian, la S.D. Izarra Sport, el Olaveaga Sport, del barrio del mismo nombre, el Rivera Sport, la Unión Sportiva, el Irrintzi Andi Sport, el Heredia F.C., el New Club Sport, la recordada S.D. Ariñ Sport, de gran renombre durante los años veinte, la S.D. Basurto, constituida en 1922, el Kudull Club, el Club Moraza Sport, el Elcano Club, la S.D. Arrue, la S.D. Bilbaína y la U.D. Amaya entre otros.

1930 – 1940

Desmembradas todas las secciones, muchos de sus deportistas de primer nivel ingresaron en otras sociedades percibiendo o no compensación económica, continuando la gran mayoría sumergidos en el amateurismo no por voluntad propia, sino en correspondencia a la actividad que practicaban, generalmente alejada del dinero.

Gran parte de los terrenos de Ontxena donde originalmente se había iniciado la sociedad pasaron de la familia Allende a la Compañía de Jesús quien, en 1930, ya tenía ampliado el Colegio de Nuestra Señora de Begoña habiéndolo dotado de nuevas dependencias e iglesia de estilo neorromántico. Su titularidad no sería por mucho tiempo puesto que, con la llegada de la Segunda República, en febrero de 1932 el Gobierno disolvió la Compañía de Jesús y procedió a incautarse del Colegio de Indauchu y la Universidad de Deusto, igualmente regentada por los PP.Jesuitas y pertenecientes ambos a la Sociedad Anónima “La Enseñanza Católica”, que fueron subastados en septiembre de 1933.

Paralelamente a estos hechos los socios directivos de la S.D. Indauchu siguieron celebrando durante estos años cada aniversario de la sociedad, reuniéndose anualmente en distinta fecha en pomposos escenarios como el festival organizado el 12 de octubre de 1935 en la Plaza de Toros bilbaína donde se recordaban viejos tiempos y conmemoraban los éxitos alcanzados por la sociedad lanzándose vítores a Josetxu Allende y Eugenio de Echevarría, sus máximos exponentes. Aunque la idea de volver a la actividad seguramente rondó por la mente de todos los congregados durante cada efeméride, cualquier atisbo se esfumó de cuajo en julio de 1936 cuando estalló la Guerra Civil percibiéndose la barbarie muy de cerca durante tres larguísimos años donde sólo hubo dolor y muerte.

1940 – 1950

Finalizada oficialmente la guerra en abril de 1939, Bilbao y su entorno gozaban de una aparente normalidad desde hacía tiempo habiéndose recobrado con cuentagotas hasta donde las circunstancias lo permitían algunas costumbres de antaño, entre ellas el fútbol. El Athletic Club, la institución más importante, apurada como estaba por la falta de jugadores reclutaba jóvenes promesas entre los distintos clubs locales y de la provincia para rearmar una plantilla con opciones lo mismo que el resto de clubs, todos muy afectados por el drama recién vivido.

Restaurada la Compañía de Jesús, el Colegio de Nuestra Señora de Begoña -gran vivero de deportistas-, en el curso 39/40 se sumó a la incipiente doctrina impuesta por las nuevas autoridades donde, a través de la juventud, al cultivo físico y espiritual se le daba gran protagonismo. Las Congregaciones Marianas de Luises y Kostkas, esta última establecida en honor a San Estanislao de Kostka, adquirieron una gran notoriedad y en el Colegio de Indauchu no fueron ajenos a estos movimientos surgiendo de esta última un equipo de fútbol autodenominados los Kostkas, clara referencia a su patronímico.

Como ya sucediese en la década de los años veinte cuando del alumnado jesuita surgieron muchos jóvenes que terminaron inscritos en la S.D. Indauchu, en el recuerdo de muchos ex-alumnos cultivados en los años treinta todavía pervivía la memoria del brillante pasado de esta entidad deportiva y la necesidad de recobrarle vida tras tantos años de opacidad. Había llegado el momento oportuno, en pocas palabras, para reiniciar la actividad y poner en activo de nuevo la S.D. Indauchu siendo los dos grandes impulsores en esta segunda época las figuras de Jaime de Olaso, un joven de familia pudiente gran aficionado al fútbol que había hecho pinitos como portero y Rafael Escudero Echevarría, un virtuoso del gol que tenía un don especial para jugar como delantero de familia igualmente con haberes. Instruidos ambos en el Colegio de los Jesuitas y la Universidad de Deusto, convencidos como estaban de lo que hacían y el resultado que podía dar esta nueva aventura en la que se pretendía hacer algo grande aunque se partía de cero, Escudero y Olaso se rodearon de un nutrido grupo de amigos como Manuel Verástegui, quien ocupó el puesto de presidente, acompañándoles en la directiva los señores Bergaretxe, Olascoaga, Artajo, Jaime Echevarría, Alonso, Eguren, Azcuenaga y Claramunt además de contar con la inestimable colaboración de los PP.Jesuitas y las Congregaciones Marianas de los Luises y los Kotskas, reservándose Jaime de Olaso el puesto de secretario desde donde ejercía el práctico control de la sociedad.

Empleando las camisetas de los Kotskas, de donde Escudero y otros futbolistas procedían, la S.D. Indauchu volvió a darse de alta en la Federación Vizcaína once años después de su última inscripción, partiendo desde Segunda Categoría conforme a la normativa con un equipo donde Olaso, gracias a sus gestiones y saber, había sido capaz de incorporar a jugadores con pasado en Primera División ya con unos años a cuestas combinando una excelente plantilla mezcla de veteranos y jóvenes que iba a arrasar en el campeonato. Estrenados en encuentro de presentación el 8 de septiembre de 1940 ante la Cultural Deportiva Durango en el Campo de San Fausto con victoria por 2-3 dando muestras de su excelente nivel, los rojillos paradójicamente carecían de campo propio en donde poder jugar en competición oficial, interviniendo la fortuna a través del ex-presidente indautxutarra Eduardo Lastagaray quien, como socio que era del Athletic Club, hizo todo lo posible para que su anterior club pudiera jugar en el Campo de Torre Madariaga, un recinto deportivo adquirido por los rojiblancos años antes con la clara intención de edificar un nuevo estadio en sustitución de San Mamés que nunca llegó a concretarse y terminó en manos de la Caja de Ahorros de Vizcaya. Deportivamente, al final de la temporada 40/41 los rojillos fueron primeros de su grupo y del formado para la Promoción de Ascenso, logrando el objetivo de subir un peldaño y asentarse en Primera Categoría como desde el restablecimiento del club pretendían.

En la campaña 41/42, tras un roce con el Athletic Club a consecuencia del fichaje de un jugador indautxutarra por parte de estos sin la autorización de Olaso, los presidentes de ambos clubs llegaron hasta los tribunales tomando los athléticos represalias de modo que los rojillos fueron expulsados de Torre Madariaga, terrible decisión que les obligó a buscarse un nuevo campo para poder competir. La buena relación que mantenían con el C.D. Baracaldo-Oriamendi, nombre adoptado por el conjunto titular de la vecina localidad, les permitiría jugar en este terreno con plena libertad hasta 1943. En Liga, con una plantilla todavía más competitiva, de forma sorpresiva los indautxutarras se encaraman al primer puesto de la clasificación por delante de poderosos clubs como el C.D. Bilbao, filial por entonces del Athletic Club -Atlético de Bilbao entre 1941-1965- y otros como la S.D. Deusto, Club Sestao y C.D. Basconia, consiguiendo además proclamarse Campeón Amateur de Vizcaya al imponerse en San Mamés al Club Sestao por 3-1 el 26 de abril de 1942, lo cual le vale para participar en el Campeonato de España, torneo en el cual consigue acceder a la Final del domingo 14 de junio en el madrileño Estadio de Vallecas aunque, lamentablemente para sus intereses, es superado por el Valencia C.F. Amateur por 1-4 con gol de Lamaignere perdiendo una ocasión inmejorable para sumar su primer título nacional.

En la edición 42/43 es cuarto en Primera Categoría tras Club Sestao, C.D. Bilbao y S.D. Erandio Club, perdiendo la opción de ser incorporado en una renovada Tercera División donde a la Federación Vizcaína se le asignan tres plazas y la cual, a partir de la temporada 43/44, será implementada como el tercer nivel nacional sustituyendo a la Primera Categoría y constando oficialmente como un Campeonato Nacional de Liga en lugar del anterior papel que, como Fase de Ascenso a Segunda División, venía desempeñando. Cuando todo parecía indicar que los indautxutarras iban a participar en Primera Categoría, la directiva del entonces denominado Atlético de Bilbao decide disolver a su club filial, el C.D. Bilbao, sustituyendo el papel que venían desempeñando los jóvenes cachorros por el Arenas Club de Guecho tras el convenio que se alcanza con esta sociedad, trato mediante el cual los rojinegros incorporan a numerosos jugadores del desaparecido club y pasan a jugar en el Estadio de San Mamés durante unos años. Lo ocurrido en el seno atlético ocasiona que la Federación Española ofrezca de inmediato a la S.D. Indauchu la plaza vacante por méritos deportivos, aceptando los rojillos encantados para debutar en un Grupo III durante la temporada 43/44 donde al final será tercero tras C.D. Logroñés y Deportivo Alavés pasando a disputar sus encuentros en el Estadio de Ibaiondo de la cercana localidad de Leioa. A lo largo de esta campaña Rafael Escudero reforzará a partir de la octava jornada las filas del Atlético de Bilbao en Primera División prestando su ayuda a una entidad que atraviesa un mal momento deportivo y anda muy presionada por evitar el descenso. Finalizada la misma, en pleno éxito y después de conseguir el Campeonato de España frente al Valencia C.F., tal cual acordó el jugador con el primer club bilbaíno, el preciado delantero regresa a la S.D. Indauchu donde también juega su hermano Jaime.

En la edición 44/45 el conjunto rojillo es cuarto en Liga y, por segunda ocasión en poco tiempo, consigue el Campeonato Amateur de Vizcaya. Facultado para disputar el Campeonato de España, la S.D. Indauchu va eliminando rivales hasta acceder a la Final donde se enfrenta al C.F. Barcelona Amateur, disputándose el encuentro definitivo en el Estadio de San Mamés el 29 de junio de 1945 con resultado favorable por 3-0, tantos de Basaguren al ejecutar un penalti, Arencibia y Domingo Múgica, todo ello a pesar de los sonoros silbidos recibidos por parte de algunos espectadores seguidores del Atlético de Bilbao quienes, temerosos de ser eclipsados en breve por los rojillos, desahogan su tensión amargando como pueden el triunfo de sus vecinos cebándose sobre todo con su gran estrella, Escudero. Jugaron la Final; Ibarra, Muro, Mazagure, Nache, Pichi, Echevarría, Domingo, Escudero, Arencibia, Viar y Valderrama.

Después de tan brillante colofón de temporada, la sesión 45/46 es más discreta alcanzándose el cuarto puesto en Liga, mejorándose lo presente en la edición 46/47 con un plausible segundo puesto tras el Arenas Club, de Getxo. Esta plaza le permitirá acceder a la Fase Intermedia de la Promoción para tratar de ascender a Segunda División, siendo séptimo dentro de un grupo de ocho participantes donde C.A. Osasuna y C.F. Badalona serán quienes, de entre todos, pasen a la Fase Final. El gran éxito de esta campaña será proclamarse por tercera vez Campeón de Vizcaya de Aficionados, accediendo por tercera vez igualmente a la Final del Campeonato de España que se disputa el 23 de mayo de 1947 en el madrileño Estadio Metropolitano con dolorosa derrota ante la A.D. Ferroviaria, de Madrid, por 0-2.

En las dos temporadas siguientes el club bilbaíno repetirá triunfo final en el Campeonato Vizcaíno de Aficionados llevándose dos nuevos trofeos -los últimos en este torneo- que les harán sumar un total de cinco entorchados aunque, con el mal sabor de boca de llegar en ambas ediciones a la Final del Campeonato de España y, como ya sucediese en 1947, perderlas. En la primera de ellas, sesión 47/48, después de ser noveno en Liga juega su segunda Final consecutiva en el Estadio Metropolitano cayendo derrotado el domingo 23 de mayo de 1948 ante el Serpis C.F., de Alcoy -filial por entonces del C.D. Alcoyano-, por 0-4, siendo sexto en el torneo 48/49 y consumando una nueva decepción el sábado 21 de mayo de 1949 cuando, en el barcelonés Estadio de Les Corts, se pierde ante el C.F. Barcelona Amateur por 2-3 después de haber igualado los dos tantos azulgranas iniciales en la primera parte consiguiendo estos la revancha tras lo sucedido en la Final de 1945.

En la campaña 49/50, dentro de una Tercera División que ha sido reestructurada, los rojillos serán octavos cerrando una década apasionante que les ve renacer con fuerza hasta convertirse en un club respetado y a tener en cuenta pese a no disponer de terreno propio. En este sentido se jugará inicialmente en las instalaciones de Torre Madariaga, en el mítico Campo de Ibaiondo, situado en Leioa tras su estreno en Tercera División y, a partir de finales de 1948, en el Campo de Garellano situado en el Barrio de Basurto, recinto deportivo inaugurado el 17 de octubre de 1948 que ocupa unos terrenos militares del Regimiento de Infantería de Basurto donde, además de la S.D. Indauchu, juegan también la S.D. Basurto y el C.D. Garellano, conjunto integrado por militares constituido en 1948.

1950 – 1960

La década de los años cincuenta verá crecer a una sociedad que, bajo el aparente amateurismo, cada día adquiere más visos de profesionalidad. Si Manuel Berastegui es el presidente de los primeros años cuarenta, hacia 1946 Ramón Uribe es quien recoge el testigo e inicia la temporada 50/51 siendo los rojillos quintos en su grupo. En la sombra, siempre la figura de Jaime de Olaso quien, sacando dinero de donde no lo hay y aportando en muchas ocasiones parte de su patrimonio, desde 1951 toma el timón de la S.D. Indauchu. Aunque no todo es de color de rosa y en sus primeros proyectos andará alejado de los puestos de cabeza, especialmente en la campaña 51/52 donde es decimoquinto de un total de dieciséis participantes, a partir de 1952 enmienda la plana con dos sendos novenos puestos en la ediciones 52/53 y 53/54 que preceden a la fenomenal segunda plaza obtenida en la campaña 54/55 con Carlos Escodal en el banquillo donde tan solo el Burgos C.F. les supera en puntos. Este meritorio subcampeonato le lleva a disputar la Fase de Ascenso a Segunda División donde, contra todo pronóstico, es primero con ocho victorias, tres empates y tres derrotas por delante de Club Langreano, Arsenal C.F., de Ferrol, U.D. Salamanca, Real Sociedad Gimnástica de Torrelavega, Recreativo Europa Delicias, de Valladolid, Burgos C.F. y Pontevedra C.F. ascendiendo brillantemente a Segunda División. Casi nadie en Bilbao se cree lo sucedido, pero en el trabajo realizado está la respuesta.

La S.D. Indauchu, quien ya viste con pantalón azul en sustitución del negro original, se prepara a conciencia para realizar un buen debut en la categoría de plata y, pese a los jocosos comentarios que surgen en prensa a tenor de la edad de los nuevos fichajes, los rojillos se refuerzan con jugadores míticos como Zarra, Panizo, Ontoria, Iriondo más José Luís y Abeijón. La temporada 55/56 ve cada domingo el Campo de Garellano repleto de aficionados apoyando al equipo y al final, sin apuros dentro de la regularidad de los contrincantes, se salva la categoría siendo octavo. Paralelamente a estos hechos, los rojillos se proclaman Campeones de Vizcaya en calidad de Aficionados tras imponerse al C.D. Guecho el 2 de mayo de 1956 en San Mamés, llegando lejos en el Campeonato de España aunque en Semifinales sean superados por la S.D. Éibar.

En la edición 56/57 Rafa Iriondo deja el terreno de juego y pasa a ocupar la dirección del banquillo realizándose un magnífico torneo al concluir tercero tras los pasos de Real Gijón y Ct.D. Sabadell C.F., ambos inaccesibles. Renovado Iriondo, la campaña 57/58 también es muy buena y, pese a la calidad de los adversarios, los bilbaínos son cuartos. La S.D. Indauchu parece no tocar techo y, sin discusión, se convierte en el segundo club más importante de la capital vizcaína llamando la atención de muchos aficionados del resto del Estado. En la temporada 58/59, su mejor clasificación histórica, llega a rozar con la yema de los dedos la Promoción de Ascenso a Primera División al separarle cuatro puntos del C.D. Sabadell C.F. y cinco del Real Valladolid Deportivo, el primer clasificado. Distinta será la sesión 59/60 cuando la marcha de importantes jugadores le relegue a la octava plaza.

1960 – 1970

A lo largo de los años sesenta la S.D. Indauchu experimentará las dos caras de la moneda siendo diametralmente opuestos los primeros años, a caballo de la élite, de los últimos, en plena caída libre. En la temporada inicial, 60/61, todavía bajo la presidencia de Jaime de Olaso con quien, además de fútbol se dispone de una sección dedicada al baloncesto y otra al ciclismo, los rojillos efectúan un irregular torneo y al final, aunque decimoprimeros, esquivan meterse en problemas por poco margen siendo incluso más negativa la edición siguiente, 61/62, cuando después de ser decimocuartos han de defender su plaza en la categoría de plata disputando una Promoción de Permanencia que salvan al imponerse al aspirante C.D. Condal, de Barcelona; 0-3 en el Estadio de Les Corts y empate 1-1 en Garellano.

Durante estos años es digno mencionar que la S.D. Indauchu cuenta con una excelente cantera donde se preparan muchos jóvenes para ver si despunta alguno y puede subir al primer equipo. En este aspecto la labor del club es magnífica y con una plantilla juvenil que se proclama Campeón de Vizcaya y algunos refuerzos adicionales, en 1959 se constituye la Sociedad Deportiva Izarra de Indauchu, filial indautxutarra desde el inicio que es presidido por Carlos Arancibia, viste los mismos colores que la primera plantilla y, aunque tiene una vida efímera, alcanza altas cotas. Segundo clasificado en la temporada 59/60 tras el Valmaseda C.F. en Primera Regional desde donde parte, asciende a Tercera División siendo octavo en la campaña 60/61 y decimosexto y colista en la edición 61/62, perdiendo la categoría y deshaciéndose por su elevado coste en un club donde no se anda precisamente sobrado de capital.

Por lo que se refiere a la primera plantilla de la S.D. Indauchu, en la edición 62/63 se refuerza la plantilla y esta corresponde ocupando un templado noveno puesto que no será refrendado en la campaña 63/64 al finalizar decimosegundo empatado a puntos con el Ct.D. Hospitalet, quien sí promociona. Dentro de un grupo muy igualado, la S.D. Indauchu afronta la temporada 64/65 con optimismo alcanzando el octavo puesto, siendo reemplazado el venerado Jaime de Olaso, gestor y conductor con distintivos de oro de una época irrepetible en la presidencia donde, gracias a su percepción del fútbol se fichan grandes jugadores que luego se venden a un buen precio garantizando la continuidad en la categoría de plata, a punto se estuvo de alcanzar la Primera División y convertirse en un serio problema para el todopedoroso Atlético de Bilbao -el Athletic Club de siempre-, por Esteban Fernández a quien acompañan los números al ser séptimo en la campaña 65/66. En 1966 Fernández es sustituido a su vez por Juan Antonio Usparicha quien, con las arcas muy castigadas, reúne una plantilla muy desfavorecida respecto a sus rivales que concluye colista la edición 66/67 con cinco victorias y seis empates, cifras que le hacen perder una categoría donde ha logrado tener una continuidad a lo largo de doce temporadas consecutivas.

Desolados por el descenso, la sesión 67/68 se presenta como una incógnita con multitud de cambios a todos los niveles pero, sorprendentemente, se cuaja un buen campeonato y a base de trabajo se consigue el primer puesto, el primer título de Tercera División. Con esta plaza el ascenso está al alcance de la mano, encontrándose en la Promoción de Ascenso a la Real Balompédica Linense a quien se vence en Bilbao por 1-0, empatando 1-1 en la localidad gaditana. El retorno a Segunda División se ha logrado por la puerta grande.

De nuevo en la categoría de plata, la directiva que preside Eduardo de Lecea y Lumbreras se encuentra con una Segunda División que acaba de ser reducida para la temporada 68/69 a un grupo único de veinte participantes. El reto por mantenerse es magno y se refuerza la plantilla lo mejor que se puede pero, pese al intento y las ganas, finalmente son penúltimos con nueve victorias y seis empates descendiendo a una Tercera División que en breve será remodelada reduciendo la cantidad de grupos y participantes. La RFEF establece para la campaña 69/70 que los clasificados entre los puestos noveno y vigésimo, ambos inclusive, perderán la categoría, por lo cual los rojillos han de quedar, como sea, entre los primeros ocho puestos. Con Valentín Iriarte al frente el objetivo no se consuma y, décimos, encadenan un segundo descenso consecutivo cerrando con mal pie lo que tan bien había empezado. Por las filas del club bilbaíno habrán pasado jugadores como Txus Pereda, internacional con el C.F. Barcelona, Irusquieta e Isasi, militantes del Real Zaragoza C.D. de los “cinco magníficos”, Eraña, quien jugará en el Real Gijón, Eusebio Rios, central del Real Betis Balompié, José Eulogio Gárate, máximo artillero nacional con el Club Atlético de Madrid, además de otros jugadores como Mguel Jones, Azcárate, Argoitia, Zamora, Zorriquieta, Miguel Jones y Uribe, entre otros.

1970 – 1980

Los años setenta empiezan con Jesús Sarralde Muñoz al frente de un club que está al borde de la desaparición por segunda vez en su historia, aunque ahora por motivos fundamentalmente económicos, presentando números rojos en su cuenta y hallándose sumido en Regional Preferente, una categoría a caballo entre la Primera Regional y la Tercera División, de nueva creación que en realidad es el cuarto nivel nacional cuando, apenas unos años antes, se disfrutaban las mieles de la Segunda División. Decimoquinto en la temporada 70/71, en la campaña 71/72 accede Luís Uruñuela al frente de la directiva y la situación deportiva se convierte en insostenible ocupándose plazas de cola. Vigésimo y último clasificado, desciende a Primera Regional.

La S.D. Indauchu se convierte en poco tiempo en una caricatura de lo que recientemente fue y, sin el poderío de antaño, acude a los campos contrarios causando una mezcla de lástima y admiración al unísono entre los aficionados. La campaña 72/73 se resuelve con un décimo puesto entrándose, casi sin quererlo, en una dinámica de la cual no saldrán hasta bien avanzada la década cuando en la temporada 78/79 sean terceros en Liga y consigan ascender a Regional Preferente, el quinto nivel nacional de hecho tras la creación de la Segunda División B en la sesión 77/78. Mientras tanto por el club indautxutarra pasarán los presidentes Antón Iturralde, Francisco Javier Vaamonde y Juan Cruz Olaso, con quien se consigue el ascenso.

1980 – 1990

Tras diez años sumidos en Categoría Regional, asumir la realidad es un duro golpe con el cual han de lidiar los distintos directivos que tienen la valentía de tomar la dirección de un club de cantera, sin figuras y sin la afición de décadas anteriores. La Regional Preferente se convierte, casi a lo largo de todo el decenio de los años ochenta, en el vehículo donde se desplaza deportivamente el conjunto rojillo dentro de una provincia, la vizcaína, azotada por la reconversión industrial y por la crisis económica que también se hace notar en el deporte. La S.D. Indautxu, nombre adoptado en 1982, ocupará puestos mediocres en esta categoría, muy alejada de las primeras plazas y siempre mirando de reojo el descenso. De este modo la temporada 80/81 concluirá con el decimosexto puesto y la 81/82 en el decimoquinto lugar, incorporándose brevemente Enrique Hermosilla en 1982 con quien la campaña 82/83 es decimocuarto.

En 1983 ocupa la presidencia José Gabino Fernández, un gran aficionado que se mantendrá en el cargo por más de una década y prestará su ayuda para seguir adelante. Con su gestión la marcha deportiva de la sociedad no variará un ápice, resultando decimoquinto en la edición 83/84, decimotercero en la sesión 84/85 y decimoquinto en la temporada 85/86, siendo más meritoria la campaña 86/87 cuando se acercan a las primeras plazas y concluyen sextos. La marcha de algunos jugadores y la incorporación de otros sin tanto nivel ocasiona que en la edición 87/88 se termine decimosexto y se pierda la categoría descendiendo a Primera Regional, categoría de la cual saldrá rápidamente al proclamarse Campeón en la sesión 88/89 regresando a una Regional Preferente donde cierra la década en sexto puesto.

1990 – 2000

La década de los años noventa transcurrirá prácticamente casi entera en Regional Preferente en lo que es el quinto nivel dentro del fútbol nacional, desempeñándose con altibajos y alejado de la élite del fútbol vizcaíno y, por extensión, del vasco. Así pues las temporadas 90/91 y 91/92 serán plácidas concluyendo en noveno y sexto puesto respectivamente, mejorando ostensiblemente en la campaña 92/93 cuando concluyen terceros a pocos puntos de poder disputar la Promoción de Ascenso.

En la edición 93/94 es decimoprimero mientras que en la sesión 94/95 alcanza el octavo puesto, siendo la temporada 95/96 la última que disputará en el histórico Campo de Garellano con una triste despedida al ser decimosexto. El pase de los terrenos militares a titularidad municipal y el derecho del ayuntamiento a ejercer sobre ellos el uso que estimase más oportuno, ocasionó que a partir de 1996 se declarase su cierre, por lo cual los tres inquilinos que sobre su tierra jugaban, S.D. Indautxu, S.D. Basurto y Acero Club, de Olaveaga, tuvieron que hacer las maletas y migrar a las instalaciones del Polideportivo Municipal de Zorrotza, dependencias situadas junto a la desembocadura del Río Cadagua con el Nervión que, ante la falta de medios, no gustaron a nadie.

Con el paso de los años los tres clubs irán perdiendo aficionados y, por ende, vitales ingresos para subsistir por sus propios medios. En el caso de la S.D. Indautxu el daño será considerable aunque deportivamente cumple como puede siendo octavo en la campaña 96/97 y decimoprimero en la 97/98. En la sesión 98/99 desciende a Primera Regional al terminar decimoséptimo.

Afortunadamente para los rojillos, el paso por Primera Regional es breve y al final de la campaña 99/00 se consigue retornar a Regional Preferente después de quedar segundo en su grupo tras el C.D. Gallarta en una temporada donde al fin se abandona el Polideportivo Municipal de Zorrotza, disfrutando desde noviembre de 1999 del nuevo Campo de Iparralde, recinto dotado de hierba artificial ubicado en el Barrio de Basurto donde compartirá su uso de forma conjunta con otras sociedades en su misma situación como el Acero Club, de Olaveaga y la S.D. Basurto.

2000 – 2010

La primera década del nuevo siglo se afronta con ilusión y con la tranquilidad de disponer de un campo en condiciones para jugar al fútbol. Una de las tareas que se plantean sobre la mesa es recuperar a parte de los aficionados de los cuales se dispuso antaño, desplazados de su espacio natural, un difícil reto sin el cual la supervivencia de la entidad puede quedar en el aire. En el plano deportivo, la temporada 00/01 es satisfactoria y se logra la sexta plaza en Liga, resultando mucho mejor la campaña 01/02 cuando, con una plantilla bastante reforzada, se obtiene el primer puesto y se consigue, de la mano del preparador Alfredo Fernández, retornar al fin a una Tercera División en la cual no se compite desde hace treinta años.

El ascenso, con Enrique Fernández Bilbao en la presidencia, es vivido con intensidad por todos los miembros del club, reencontrándose en la edición 02/03 con un Grupo IV donde compiten clubs vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses en el cual será quinto clasificado bajo la dirección técnica de Iñaki Zurimendi quedando a un solo punto de conseguir en plaza para disputar la Promoción de Ascenso a Segunda División B. En la temporada 03/04 afronta su segunda tentativa consecutiva en esta nueva etapa regresando al banquillo Alfredo Fernández con quien se logra el noveno puesto, mientras en la edición 04/05, con el mismo entrenador, es octavo obteniendo la Copa Federación, de Euskadi, un torneo de implantación nacional con respectivo seguimiento en todas las comunidades autónomas.

La sesión 05/06, la cuarta en Categoría Nacional, es la última de esta serie pues los muchachos dirigidos por Juan Pablo Palacios después de ser decimosextos evitando el descenso directo, a causa del múltiple descenso de clubs vizcaínos procedentes de Segunda División B terminan por arrastre en División de Honor, una nueva categoría entre la Tercera División y la Regional Preferente establecida en la temporada 02/03.

El estreno en División de Honor durante la campaña 06/07 no se podrá realizar con peor fortuna pues, decimosexto en Liga, acaba perdiendo su plaza por arrastre una vez más encontrándose nuevamente en Regional Preferente en la edición 07/08, ahora bajo la presidencia de Fidel Olozaga con quien se concluye en decimoprimer puesto mientras que en la sesión 08/09 es cuarto. El esperado retorno a División de Honor se produce en la temporada 09/10 cuando, de la mano del técnico Jon Aingeru González, se obtiene el primer puesto con bastante holgura respecto a sus perseguidores.

2010 – 2020

Con el cambio de década la situación de los indautxutarras no varía en exceso, arrastrándose los mismos problemas que en los tiempos recientes han constreñido su crecimiento y probable recuperación como son la falta de una considerable masa de aficionados que le sustente en lo anímico en unión a un mecenas o grupo de inversores que den un vuelvo importante a su economía. Empezado el año 2010 y sin variaciones significativas, Jesús Hernández Blanco accede a la presidencia comandando un club cuyo primer equipo se concierte en ascensor dado que, a un meritorio séptimo puesto en la temporada inicial 10/11, en la siguiente campaña 11/12 se concluye decimoctavo y colista perdiendo la categoría. De nuevo en Regional Preferente, el sexto nivel nacional en su ámbito geográfico, la edición 12/13 es muy discreta terminando decimocuarto, siendo más favorable la sesión 13/14 cuando asciende a División de Honor como tercer clasificado. Tal cual sucediera en la ocasión anterior, el paso de los rojillos por esta categoría es breve y, a la primera de cambio, después de ser decimoctavo en la temporada 14/15 desciende.

Texto: Vicent Masià © 2009

Última actualización: 2015

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Álbum Nacional de Fútbol. Ediciones Álvarez y López (1947).
  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Cuando el balón no es redondo. Jaime de Olaso. Ediciones paulinas (1968).
  • Athletic Club, 1898-1998: Crónica de una leyenda. Alfonso Carlos Sáiz Valdivieso. Editorial Everest (1998).
  • Historia del Athletic Club. José Mari Múgica, Paco Crespo y Juanjo Baños. Ed. Athletic Club de Bilbao (1985).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Anuarios de la RFEF.
  • El Nervión. Diario.
  • Gazeta del Norte. Diario.
  • memoriasclubdeportivobilbao.blogspot.com.esBlog. 
  • www.elmundodeportivo.es/hemeroteca Diario deportivo.
  • www.lavanguardia.es/hemeroteca Diario.

 

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