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Historial de la Sociedad Deportiva Ibiza

escudo SD Ibiza

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Sociedad Deportiva Ibiza
  • Ciudad: Ibiza / Eivissa
  • Provincia: Islas Baleares / Illes Balears
  • Comunidad Autónoma: Islas Baleares / Illes Balears
  • Fecha de constitución: 1950
  • Fecha de federación: 1950

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Ibiza Club de Fútbol (1950-1956)
  • Sociedad Deportiva Ibicenca (1956)
  • Sociedad Deportiva Ibiza (1956-1997)

 

TÍTULOS NACIONALES:

2 Ligas de Tercera División:

  • 1976/77
  • 1991/92

 

ESTADIO:

  • Nombre: Estadi Municipal de Can Misses
  • Año de inauguración: 1991
  • Cambios de nombre: Can Misses
  • Capacidad: 4.500 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Camp de Sa Palmera (1950-1956)
  • Estadi Municipal Carrer Canàries (1956-1991)
  • Estadi Municipal de Can Misses (1991-1997)

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

clasificaciones finales SD Ibiza

ESCUDOS DE LA SOCIEDAD DEPORTIVA IBIZA. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

Copyright Escudos y uniformes LaFutbolteca.com

 

UNIFORMES DE LA SOCIEDAD DEPORTIVA IBIZA. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

Copyright Escudos y uniformes LaFutbolteca.com

 

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN IBIZA:

La ciudad de Ibiza, Eivissa en lengua autóctona, es capital del municipio e isla del mismo nombre enclavada en las Islas Pitiusas (Ibiza y Formentera), localidad milenaria convertida en centro cultural, social y administrativo de toda la isla y en polo turístico por excelencia, siendo objeto de la visita de centenares de miles de visitantes cada año.

Por lo que respecta al fútbol, apenas se tiene constancia de actividad con anterioridad a 1920 dándose comúnmente esta fecha como fuente de partida a raíz de la llegada a su puerto de una fragata brasileña, la Mearim, la cual por circunstancias burocráticas tuvo que amarrar durante cuatro meses. Durante este periodo de inactividad, sus tripulantes mataron el ocio con lo mejor que sabían hacer para divertirse, jugar al fútbol, llamando la atención de los locales quienes no desaprovecharon la oportunidad para profundizar en su aprendizaje y desafiar a los extranjeros llegando a protagonizar un encuentro junto al edificio de La Mutual, junto al Passeig de Vara de Rey, en el cual se impusieron sin dificultad los forasteros.

La huella de los brasileños no pasó desapercibida y en 1924 tres eran los club que jugaban en el Camp de Sa Palmera: Ibiza F.C., el Ebusitano y el Sport; a los que se añadieron posteriormente otros como: el Chispa, el Metralla, el Ibicenco y el Rápido, habilitándose puntuales terrenos de juego como el Camp d’Es Cadirer, el Camp de Ses Canyes y el Camp d’Es Molí de Sa Punta.

Ya en la década de los años treinta surgió una segunda tanda de clubs, todos ellos alentados por el reverendo Mariano Escandell Roig y de carácter estrictamente juvenil entre los que se recuerda al España, el de Los Vileros, el de Acción Católica, el de Cristo Rey, el Mediterráneo y el Metalúrgico. En 1934, viéndose el éxito que el fútbol alcanzaba en el resto de las islas y en la península, surgió una iniciativa más seria cultivada por jóvenes amantes del balompié con el ánimo de competir a nivel federado, la Sociedad Deportiva Ibicenca, conjunto que quedó inscrito en la Federación Balear considerado como club de Segunda Categoría haciendo del Camp de Sa Palmera su feudo mientras que como colores identificativos se empleaban el negro para la camiseta y el blanco para el pantalón.

En la temporada 34/35 la S.D. Ibicenca se proclama Campeón de Baleares de Segunda Categoría imponiéndose a Lluchmajor F.C. y C.D. Soledad, de Palma de Mallorca, pero en la Promoción de Ascenso no puede alcanzar la Primera Categoría al perder los dos encuentros programados frente al Athletic F.C., club de Palma de Mallorca colista de la élite balear pero dotado de mayor calidad. Concluida la edición 35/36 en la que no se tienen opciones de ascenso en la Segunda Categoría, en julio de 1936 estalla la Guerra Civil y, en primera instancia, las tropas sublevadas se hacen con el poder de la isla. Luego será conquistada brevemente por tropas republicanas para, casi de inmediato, revertir la situación y permanecer el resto del conflicto bajo mando nacional.

Tras la guerra, sobre todo en los primeros años, el fútbol local vilero decae muchísimo al contrario que sucede en el resto del archipiélago, tardando las dos islas pitiusas en recobrar la pujanza de los años treinta. Pese a esta pérdida de sensibilidad el fútbol no desaparece y los distintos soldados de reemplazo que cumplen obligatoriamente el servicio militar irán componiendo equipos sucesivos que, con más o menos fortuna, mantienen la llama viva. No son los únicos y desde el Frente Juventudes Ibiza también se mantiene uno propio, surgiendo en el segundo lustro otros clubs como el C.F. Cadete y el Rondalla C.F. que se verán acompañados por el que parece más importante de todos, el Club Deportivo Unión, constituido en agosto de 1948 por los señores: Vidal, Ripoll, Busom, Quilis, Guillem, Medina, Verdera, Bonet, Fajarnés y Vidal; que viste camisa azulgrana con pantalón azul.

 

HISTORIA DE LA SOCIEDAD DEPORTIVA IBIZA:

1950 – 1960

Iniciado el año 1950 los clubs pitiusos, tradicionalmente aislados de todo lo que acontece a nivel competitivo con las vecinas Mallorca y Menorca, más unidas futbolísticamente, consiguen al fin de la Federación Balear a base de reclamaciones que se les adjudique una delegación para organizar torneos federados, quedando la sede ubicada en la Escuela de Artes y Oficios desde donde surge el Campeonato Insular Interpueblos, la Copa de Ibiza y otros campeonatos que dan vida a la juventud.

Clubs como el C.D. Formentera, Peña Deportiva de Santa Eulália, C.D. Portmany, de Sant Antoni, junto a los vileros C.D. Unión y Rondalla C.F. forman la élite pitiusa a los cuales el 28 de agosto de 1950 se les une una nueva iniciativa, el Ibiza Club de Fútbol, sociedad que pretende recuperar los éxitos de la desaparecida S.D. Ibicenca de los años treinta. Uniformado con camisa amarilla y pantalón azul, haciendo uso del Camp de Sa Palmera, el club queda presidido por Pedro Guasch viéndose acompañado en la directiva por Carlos Costa, vicepresidente, Félix Costa como secretario, Juan Riera en el puesto de tesorero y Antonio Riusech en el de contador mientras vocales son: Juan Marí, José Marí, José Vilas y Juan Bufí.

La competición pitiusa, catalogada como de Tercera Regional, avanza en sus primeros compases a ritmo lento desatándose en 1955 por parte de los clubs de Vila y del resto de la isla, las ansias de tener un club importante que sea capaz de enfrentarse con garantías a los primeros espadas baleares. Desunidos desde sus inicios, el cambio de paradigma se establece al comprobarse con el paso del tiempo que ninguno de ellos tiene posibilidades reales de ascender por sí solo a consecuencia de su extrema humildad, determinándose entre varios clubs agrupar esfuerzos en uno de ellos que represente al conjunto de la isla en la primera Liga balear.

Debido a que uno de los principales problemas que les afecta es la falta de un terreno de juego en condiciones, como primer paso desde el ayuntamiento de Vila se aprueba el 23 de agosto de 1955 la adquisición de una superficie en la finca de Sa Bodega para la construcción de un campo de deportes. Este Estadio Municipal, localizado en la calle de Canarias, será inaugurado en 1956 acordándose entre los tres clubs más importantes de la ciudad: Ibiza C.F., C.D. Unión y Rondalla C.F. junto a Peña Deportiva de Santa Eulália y C.D. Portmany, ceder sus respectivos jugadores más destacados para disponer, a modo de selección, de un club representativo aprovechándose la licencia federativa del primero de los mencionados y con mayor potencial, el Ibiza C.F., quien el 28 de agosto, tras consulta federativa y oportuna aprobación, adopta el nombre de Sociedad Deportiva Ibicenca.

El 25 de octubre, constituida oficialmente la directiva con Ildefonso Pineda como presidente y Cosme Vidal como secretario, el club cambia a S.D. Ibiza quedando inscrito en la Federación Balear con esta denominación, siendo los colores definitivos bermellón para la camisa y blanco para el pantalón. El club vilero competirá las ediciones 56/57 y 57/58 en el Campeonato Insular pitiuso, además de disputar la Copa Gobernador, emprendiendo en la campaña 58/59 un nuevo desafío: pasar a formar parte de la Primera Regional mallorquina. Para este reto, dado los elevados costes de traslado a la vecina isla, los ibicencos acuerdan con los clubs mallorquines quedarse con la mitad de la recaudación siempre que jueguen a domicilio para compensar gastos, resultando terceros en esta edición y séptimos en la sesión 59/60.

1960 – 1970

Con el inicio de la nueva década, bajo la presidencia del apreciado industrial Ildefonso Pineda soplan aires de ascenso en la capital pitiusa. Los bermellones desean ascender a Categoría Nacional, el tercer nivel estatal para ver clubs del resto de su jurisdicción política y geográfica por lo que, empeñados como se encuentran, logran armar una buena plantilla para tal propósito que encabeza la Primera Regional y al final de la temporada 60/61, con Serra en el banquillo, consigue el alirón y la meta de la Tercera División. Ibiza recibe a sus ídolos con loor a multitudes, preparando durante el siguiente verano el Estadio Municipal para un hito histórico como es el debut en Categoría Nacional. El estreno de la temporada 61/62 se desarrolla en el subgrupo mallorquino-pitiuso del Grupo VIII balear donde se cosecha un brillante subcampeonato quedando a un punto del C.D. Constancia, accediendo los cuatro primeros clasificados junto a los dos del subgrupo menorquín a la Fase Final donde los dos primeros clasificados disputarán la Fase de Ascenso a Segunda División. Los pitiusos no tienen suerte y quintos clasificados, pierden toda opción.

En la campaña 62/63 el grupo balear es unificado en uno solo siendo la S.D. Ibiza tercera estando a punto de promocionar igualado a puntos con el C.D. Atlético Ciudadela pero, cuando todo parecía que iba a seguir igual, llega la edición 63/64 en la cual se termina octavo y colista temiéndose la pérdida de categoría. Gracias a la ampliación de participantes los bermellones se salvan del descenso, encarándose el torneo 64/65 con más optimismo para concluir sextos. Paralelamente a estos acontecimientos e impulsado por el sacerdote José Costa, el 3 de julio de 1963 se constituye el Club Deportivo Hospitalet, conjunto que viste camisa blanquiazul con pantalón azul y comparte el Campo de la Calle Canarias con los de la S.D. Ibiza, instaurándose una fuerte rivalidad entre ambos que, en el futuro, dará tardes de intensos duelos en la Tercera División balear.

El 5 de septiembre de 1965 accede a la presidencia del club ibicenco Abel Matutes Juan, empresario local que pretende aumentar la masa social y ascender el equipo. No lo conseguirá, aunque está a punto de lograrlo, siendo sexto en la sesión 65/66 y subcampeón en la 66/67 tras la U.D. Mahón. Clasificado para disputar la Promoción a Segunda División, en la Primera Eliminatoria se supera al C.D. Colonia Moscardó, de Madrid, por 4-2 en casa y derrota por 2-0 en la vuelta; pasando a una Segunda Eliminatoria donde cae ante el C.D. Lugo: 1-2 en casa y de nuevo derrota en la capital gallega por 2-0. A Matutes le sucede Antonio Riera con quien se es tercero en la edición 67/68, estableciendo la RFEF en 1968 una serie de cambios en la Tercera División que obligan a efectuar desplazamientos a la península. Los pitiusos dan el salto en la temporada 68/69 participando en el Grupo V donde compiten clubs catalanes, baleares y valencianos resultando decimosegundos en medio de los afamados C.D. Castellón, Club Gimnástico de Tarragona y Levante U.D. entre otros, haciendo en 1969 la RFEF un nuevo comunicado donde informa que para la sesión 69/70 los clasificados entre los puestos noveno y vigésimo, ambos inclusive, perderán la categoría ante una nueva reestructuración. La S.D. Ibiza, estabilizada económicamente, consigue ser quinta mostrándose poderosa en casa.

1970 – 1980

La Tercera División de los años setenta es un nivel elevado, comparable a la actual Segunda División B con cuatro grupos repartidos en todo el país. A la S.D. Ibiza le es asignado en la temporada 70/71 el Grupo III donde participan catalanes, valencianos y baleares finalizando en decimosexto lugar, plaza que le obliga a defender su puesto ante el aspirante Santoña C.F., rival al que supera tras ser derrotado en tierras cántabras por 2-0 mientras en casa se le vence por 5-0. En 1971 Juan Planells sustituye a Antonio Riera al frente del club, realizándose un discreto torneo en el cual se es decimocuarto. La sombra del descenso planea nuevamente sobre los vileros resolviéndose favorablemente ante el Club Turista, de Vigo, al derrotarlo en ambos encuentros por idéntico resultado: 0-3 en tierras olívicas y 3-0 en casa.

En las campañas 72/73 y 73/74 los bermellones continúan en el mismo Grupo III fundamentando su permanencia en casa donde consiguen numerosos puntos. Sendos quinto puesto le catapultan a la parte de arriba siendo el equipo revelación. Andrés Villar asume la presidencia y la edición 74/75 es plácida con el séptimo puesto en Liga, pasando grandes apuros en la sesión 75/76 al ser decimoquinto. Esta plaza le obliga a promocionar de nuevo, superando como en anteriores ocasiones al aspirante, en esta ocasión el C.D. Touring, de Rentería, con quien empata 0-0 en la localidad guipuzcoana y al que bate por 4-1 en casa. En la temporada 76/77 la RFEF anuncia la creación de una nueva categoría intermedia entre la Segunda División y la Tercera División que es bautizada como Segunda División B. Ascenderán a ésta los clasificados entre los puestos segundo y décimo, ambos inclusive, consiguiendo el pase a Segunda División el Campeón. Los pitiusos son decimoséptimos en un mal torneo, perdiendo de facto una categoría al seguir en Tercera División.

En la campaña 77/78 se amplían los grupos de Tercera División y a los ibicencos le corresponde el Grupo V donde compiten valencianos, baleares y murcianos. Presidido por Juan Colomer Serra, desde el principio se encarama a lo alto de la clasificación manteniendo una dura pugna con el Cartagena C.F. El primero asciende directamente a Segunda División B, por lo cual el premio bien vale un esfuerzo. Al final se consigue el reto con un punto de ventaja respecto a los departamentales, obteniendo el pase a una categoría donde nunca se ha militado por nombre pero sí por nivel. Mariano Riera releva a Juan Colomer y los ibicencos entran a formar parte del Grupo II donde cohabitan clubs andaluces, baleares, valencianos, catalanes, norteafricanos, castellano-manchegos y extremeños. Los desplazamientos son exigentes, han de cruzar medio país y el presupuesto necesita un empujón. Deportivamente se cumple discretamente y decimocuartos, al menos se evita el descenso por dos puntos. En 1979 Vicente Roig sustituye a Mariano Riera y el objetivo sigue siendo el mismo: la permanencia, obtenida con el decimoquinto puesto pero con tres puntos de ventaja respecto a la zona crítica cerrando una década magnífica.

Respecto al fútbol local, en 1972 el C.D. Hospitalet cambia a C.F. Hopitalet, pasando en 1978 a jugar en el Polideportivo Isla Blanca, enclavado al sur de la ciudad, junto al mar y próximo al núcleo urbano de Sant Jordi de Ses Salines, cambiando su denominación a C.F. Hospitalet-Isla Blanca. Los blanquiazules son el segundo club local en importancia, precediendo a otros constituidos a lo largo de la década como el C.D. Ibiza Peninsular, el C.D. Peña Blau i Grana, el C.D. Ibiza Atlético, el C.F. Rápid o el C.D. Santa Cruz, con sede en el Bar Martínez. El C.D. Ibiza Atlético, constituido el 19 de octubre de 1975 y presidido por Juan Vich Ramón, vistiendo camiseta amarilla con pantalón azul tendrá su momento de gloria en la temporada 79/80 cuando milite en Tercera División ejerciendo de filial de la S.D. Ibiza, torneo en el cual no tiene demasiada fortuna y termina colista perdiendo una categoría a la cual nunca regresará al desaparecer en la siguiente década. Con todo, la cantera pitiusa de aquello años está de sobras garantizada.

1980 – 1990

La década de los años ochenta empieza en el mismo punto donde se dejó: en Segunda División B, el tercer nivel nacional. El objetivo de los ibicencos, como siempre, obtener la permanencia cuanto antes. En la temporada 80/81 se coincide con un alicaído R.C.D. Mallorca en horas bajas con el que se empata 0-0 en casa, finalizando el torneo en decimocuarta plaza, puesto mejorado sensiblemente en la campaña 81/82 al ser decimotercero con Antonio Marí de presidente. La supervivencia de los bermellones es complicada y a las distintas directivas que se van sucediendo una tras otra el trabajo para competir dignamente es arduo. A pesar de todo el equipo cumple y en la edición 82/83 finalizan decimoséptimos. Sin embargo, el nunca deseado fin al ciclo llega en la sesión 83/84 con Jesús Callejas al frente: cuatro victorias en casa y una a domicilio son poco bagaje para la continuidad, quedando colista y perdiendo la categoría.

De regreso al Grupo XI balear de Tercera División, la S.D. Ibiza es favorita más por historia que por potencial deportivo, repitiendo el séptimo puesto en las temporadas 84/85 y 85/86. En la campaña 86/87 se da incluso un paso atrás al ser decimoprimero en un torneo nada propicio pese a anunciar la RFEF que los tres primeros clasificados obtienen pase directo a Segunda Divisón B, enmendándose la plana radicalmente en la temporada 87/88 cuando se finaliza en segundo puesto tras un sorprendente C.D. Santa Ponsa que le tiene ganado el gol average particular y asciende directamente al tercer nivel nacional. La frustración de los pitiusos es patente y para la edición 88/89 se confecciona una plantilla de garantías para tratar de obtener el primer puesto, el más deseado. Sin embargo el R.C.D. Mallorca Atlético, con un plantel mejor, le resulta inalcanzable teniéndose que conformar con la segunda plaza. Cuando todo parecía indicar que la Tercera División iba a ser su destino una campaña más, la fortuna se cruza por su camino de forma inesperada pues el C.D. Badía de Cala Millor, conjunto balear que militaba en el Grupo II de Segunda División B, es descendido administrativamente al no estar corriente con los pagos a sus jugadores. La plaza de los de Son Servera es ofrecida en bandeja a los pitiusos quienes aceptan encantados, consiguiendo un ascenso que les devuelve, aunque sea por la puerta de atrás, al tercer nivel nacional. Muy a su pesar, la presencia en el Grupo IV de la temporada 89/90 no es positiva pues, con rivales baleares, murcianos, catalanes y valencianos, se es decimonoveno con una sola victoria a domicilio quedando condenado al descenso.

Durante esta década es meritorio recordar la presencia del C.F. Hospitalet-Isla Blanca en Tercera División durante siete temporadas consecutivas, precediendo en dos de ellas, 84/85 y 85/86 al propio S.D. Ibiza quien se ve superado, aunque por escaso margen, por un club de su misma localidad con el que mantiene un intenso duelo en los años que comparten destino el en Grupo XI balear, los mejores momentos del fútbol vilero.

1990 – 1997

Descendido el club a Tercera División, la directiva que preside Juan Miró contacta con el empresario franco-italiano Calixto Bragantini quien, alertado por los problemas deportivos y financieros que atraviesa el club, decide emprender un potente proyecto por el cual se pretende situar a los pitiusos en Segunda División A en los cinco años posteriores. A base de una fuerte inversión con dinero de dudosa procedencia, durante la edición 90/91 la S.D. Ibiza es segunda en el Grupo XI balear tras el C.F. Playas de Calviá, conjunto provisto igualmente de un fuerte presupuesto que le supera por un solo punto, accediendo a una Promoción donde no tiene excesiva fortuna y es superado por la U.D. Oliva y Águilas C.F., siendo la cuarta plaza para la U.E. Banyoles. La frustración es grande, Juan Miró abandona la directiva, Juan Ramón es presidente un corto intervalo de tiempo y Vicente Torres accede a la presidencia con el total apoyo de Bragantini. En la sesión 91/92 se refuerza la plantilla y los bermellones alcanzan el primer puesto del grupo balear arrasando con diez puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el C.D. Manacor, disputando su segunda Promoción consecutiva en la cual, ahora sí, consiguen retornar a Segunda División B igualados a puntos con el C.D. Eldense, rival al que desbancan en la última jornada gracias a imponerse al Santomera C.F., colista, por 8-0 mientras los alicantinos sólo vencen al C.E. Júpiter, tercero, por 5-0 en una particular última jornada. En esta sesión cabe destacar la inauguración en 1991 del Estadio de Can Misses, situado a las afueras de la ciudad, que sustituye al céntrico Camp del Carrer Canàries, convertido poco después en popular parque.

Para la temporada 92/93, dentro del tercer nivel nacional, los pitiusos consiguen rodearse de jugadores profesionales que dejan al equipo en el decimoprimer puesto del Grupo III donde compiten catalanes, valencianos, baleares y murcianos. El éxito deportivo no es acompañado por el económico y Bragantini hace un llamamiento estéril a los empresarios locales para que se impliquen aportando ayudas económicas. Como resultado del fiasco económico, la plantilla hace un encierro de doce días, amenaza con una huelga indefinida, se denuncia a la institución y finalmente se desciende administrativamente a Tercera División, empezando un calvario que sumerge al club en un principio de ruina. Por si fuera poco, Bragantini es detenido en París a comienzos de febrero de 1993 por evasión de capitales. El proyecto desaparece completamente y la S.D. Ibiza va de mal en peor.

La campaña 93/94 se convierte en un mal sueño y la plantilla, debilitada con la pérdida de jugadores afamados, es decimosexta. A priori se aguanta la categoría, pero el descenso de Peña Deportiva Santa Eulália y C.D. Manacor de Segunda División B al Grupo XI de Tercera división sumado con el fiasco de los clubs baleares puesto que ninguno asciende, ocasiona que tanto los pitiusos como C.E. Ferreríes den con sus huesos en Regional Preferente. La edición 94/95 se presenta complicada, Juan Riera toma cargo de la junta gestora y Tolo Darder ejerce como entrenador no consiguiéndose el objetivo de clasificarse para jugar la Promoción de Ascenso.

El cariz que toman los acontecimientos dentro de la S.D. Ibiza provocan que, avanzado 1995, un grupo de socios emprendan en junio un nuevo proyecto en forma de Unión Deportiva Ibiza, club presidido por José Roig quien se ve acompañado por los vicepresidentes Francisco Marí y Juan Tur, ejerciendo Bartolomé Juan como secretario, Félix Ortiz como vicesecretario, Armando Tur en el puesto de tesorero y José Antonio Vives en el de contador partiendo con una base dedicada a las categorías inferiores. La S.D. Ibiza da sus últimas bocanadas de aire y con una deuda alrededor de 200.000 euros, la plantilla de la sesión 95/96 tampoco llega a los puestos de arriba, fin que sí se alcanza en la 96/97 pero que resulta baldío con el cuarto puesto en el Grupo I. Las esperanzas de remontar el vuelo son cada día que pasa más oscuras y entre los miembros de la junta gestora el cansancio y el desánimo crecen a pasos agigantados.

En el verano de 1997 nadie se presenta para retomar el rumbo de una nave que hace agua por todas partes e, incapaces de darle continuidad, el club conocido popularmente como «Sa Deportiva» se da de baja en la Federación Balear acuciado por las deudas. En el recuerdo quedan para siempre 8 temporadas en Segunda División B y 25 en Tercera División. Desaparecido el club más representativo del fútbol ibicenco en toda su historia, parte de su afición y dirigentes quedan desamparados, sin alma. Las alternativas que se barajan son constituir un nuevo club o pasar en bloque a uno ya existente. Dinero no hay, posibilidad legal de fusionarse con otro club tampoco, por lo que esta última propuesta es la elegida. El destino de los antiguos miembros de «Sa Deportiva» es ingresar como unos abonados más en la U.D. Ibiza, un club modesto fabricado ex profeso para sustituir a una S.D. Ibiza condenada a la extinción.

escudo SE Eivissa-Ibiza

La U.D. Ibiza de 1997 ya no es el club de 1995, sino una sociedad fuerte que en 1996 se fusiona con el C.F. Hospitalet-Isla Blanca manteniendo el nombre del primero y es el subcampeón ibicenco habiendo promocionado, aunque sin éxito, para ascender a Tercera División en la temporada 95/96. Fruto de la llegada masiva de aficionados de la S.D. Ibiza a la U.D. Ibiza, los directivos de este último adoptan los colores y escudo del extinto pasando a vestir camisa bermellona con pantalón blanco además de cambiar su denominación, la cual pasa a ser Club Esportiu Eivissa, nombre con el que se consigue ascender a Tercera División una vez finalizada la edición 97/98 tomándose el relevo de forma natural tras un largo periplo con un final desafortunado. En 2001 se cambia nuevamente de nombre adoptándose el de Sa Deportiva Eivissa, con rememoración histórica, para culminar la temporada 06/07 con el ascenso a Segunda División B por primera vez en su corta historia, cambiando de denominación en el verano de 2007 por razones de marketing a Societat Esportiva Eivissa-Ibiza.

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BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA: