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DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Linares Club de Fútbol
  • Ciudad: Linares
  • Provincia: Jaén
  • Comunidad Autónoma: Andalucía
  • Fecha de constitución: 1961
  • Fecha de federación: 2 de julio de 1962

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Grupo de Empresa Santana (1961-1962)
  • Santana-Linares Club de Fútbol (1962-1967)
  • Linares Club de Fútbol (1967-1990)

 

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Segunda División B:

  • 1979/80
2 Ligas de Tercera División:
  • 1972/73
  • 1986/87

ESTADIO:

  • Nombre: Estadio Municipal de Linarejos
  • Año de inauguración: 15 de agosto de 1956
  • Cambios de nombre: Estadio Municipal de Linarejos
  • Capacidad: 10.000 espectadores
estadio Linarejos

 

OTROS ESTADIOS:

  • Instalaciones de Metalúrgica Santa Ana S.A. (1961-1964)
  • Estadio Municipal de Linarejos (1964-1990)

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

clasificaciones finales Linares CF

ESCUDOS:

UNIFORMES:

ORÍGENES Y ANTECEDENTES:

Situada en el noroeste de la provincia de Jaén, en plena Sierra Morena oriental, la localidad de Linares se ha caracterizado tradicionalmente por la importancia de su industria minera, de gran implantación y trascendencia para sus habitantes durante muchísimos años pero hoy en desuso, habiéndose tenido que adaptar necesariamente a los nuevos tiempos convirtiéndose en las últimas décadas en un gran entramado comercial y plaza destinada al sector servicios sin descuidar la vertiente industrial.

La relación de Linares con el fútbol arranca de lejos, tanto que sin duda se la puede equiparar en cuestiones de implantación a la misma altura que localidades como Minas de Riotinto, Huelva y Sevilla, todas ellas reconocidas como pioneras a la hora de desarrollar y divulgar este deporte, siendo el origen de su práctica, lo mismo que sucede con las tres mencionadas, obra de los trabajadores británicos asentados en la ciudad durante el último tercio del siglo XIX en el cual Linares se convirtió, gracias a la liberación por parte del Estado de prácticas proteccionistas y la consiguiente captación de capital extranjero inversor, en zona de ineludible atracción para realizar negocios con la extracción de valiosos minerales estratificados en sus fértiles tierras.

Sin embargo, si bien el fútbol desarrollado en el triángulo Minas de Riotinto-Huelva-Sevilla fue practicado tan sólo por súbditos británicos como reducto de su cultura durante sus primeros lustros sin conseguir traspasar y sin capacidad de imbricación con la población autóctona manteniéndose así hasta casi principios del siglo XX, el fútbol linarense sí fue capaz de traspasar a caballo de los años setenta y ochenta esa frontera trascendiendo a las gentes de la localidad, concretamente a los niños y adolescentes quienes, imitando aquellas escenas de unos hombres correteando y dando patadas a una pelota que de los británicos veían, se encargaron de reproducir por cualquier esquina o rincón hábil para este propósito.

En Linares y su comarca, cabecera de la Oretania en época ibérica y centro de una amplia vertiente mineral extensible a otros núcleos como La Carolina y Baños de la Encina con su núcleo de El Centenillo en los cuales también había británicos al frente de sus respectivas minas, se conformó a finales del siglo decimonónico otro triángulo futbolístico teniendo a estas tres localidades como epicentro quedando algunos registros escritos de su práctica tanto en prensa como en edictos municipales donde, en ocasiones, el ímpetu de la chavalería causaba malestar entre el vecindario al correrles a pelotazos hasta el punto de, ante las continuas denuncias, ser prohibido en 1890 este juego en el interior de la población por parte de la autoridad (en la vecina localidad de La Carolina hubo sucesos similares en 1872 y 1888) trasladándose su ejecución a sitios más propicios como eras y descampados allende la urbe donde los transeúntes quedaban protegidos.

Británicos y autóctonos, lejos de parecerse a sus correligionarios de Sevilla y Huelva quienes decidieron organizarse y constituirse en club, al parecer según las escasas huellas dejadas no estuvieron por la labor, quedando la práctica del fútbol reducida a un divertido pasatiempo para cubrir los huecos destinados al ocio que, con el paso de los años, se transformó en una costumbre asumida por la cultura local siendo los movimientos formativos de carácter cristiano como el Ateneo de la Juventud semilla de lo que sería el primer club constituido en la ciudad, la Sociedad Gimnástica Linarense, creado en 1909 por el doctor en derecho y filosofía Mariano de la Paz Gómez y Rodríguez. La finalidad de esta entidad, no restringida exclusivamente a la práctica balompédica sino abierta a otras más como medida higiénica y saludable para complementar el adoctrinamiento de la juventud local en valores cristianos, sirvió poco más tarde como punto de arranque para, bajo la misma mano de Mariano de la Paz, crear en 1913 la sociedad escultista Tropa de Exploradores, de influencia claramente británica que permaneció en activo hasta 1936.

La Sociedad Gimnástica Linarense tuvo especial relieve durante los años diez, vistiendo camiseta con pantalón blanco y teniendo en principio como terreno de juego una explanada habilitada junto a la Estación de San José que era cabecera de la línea Linares-Almería propiedad de la Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España para, más tarde, terminar jugando junto a la Estación de Zarzuela perteneciente a la Compañía de Andaluces que era cabecera de la línea de ferrocarril Linares-Puente Genil. A pesar de que se desconoce cuánto tiempo perduró -unos pocos años-, su rastro quedó grabado en desplazamientos a localidades vecinas donde se enfrentó al Jaén F.C. y Sociedad de Foot-ball Carolinense entre otros, entidades deportivas también pioneras en la provincia.

La labor deportiva descrita por los miembros de la Sociedad Gimnástica Linarense fue, sin duda, destacada, pero no la única. La llegada en 1911 de la Orden de los PP. Salesianos y la creación de la escuela básica de Don Bosco con el padre Juan Grattarola al frente, dio un nuevo impulso a la chiquillería, ejerciendo el mismo padre junto a la colaboración de otros docentes de entrenador y profesor enseñando a todo el alumnado cuáles eran las reglas para desenvolverse mejor sobre el terreno de juego. La influencia salesiana fue determinante para que unos años después, ya en las décadas de los años veinte y treinta, se constituyeran multitud de clubs en la ciudad, convirtiéndose ésta en inacabable cantera de multitud de jugadores a quienes se les inculcó el gusanillo por este deporte.

Transcurridos unos años sin actividad organizada y regulada a través de la cobertura que proporciona un club, la segunda gran acometida futbolística significativa en la ciudad tuvo que esperar a la siguiente década, época en la que nace el Linares Foot-ball Club, sociedad constituida en 1920 la cual, haciendo en principio uso del escasamente acondicionado Campo de la Estación de Zarzuela, pronto solicita del ayuntamiento la construcción de un terreno reglamentario, vallado y apto para alojar público que pase por taquilla. Construido en 1923 por el gobierno municipal, el Campo de Deportes Virgen de Linarejos -sito en los terrenos que años después se asentará la industria automovilística Santana Motor-, de repente se convierte no sólo en feudo del Linares F.C., sino en base de lanzamiento de otros clubs como el Racing Club de Linares, el Deportivo Linares y el Foot-ball Club Balompédico, todos ellos constituidos en ese año, además del Deportivo España, constituido en 1924 quienes tendrán un escaso recorrido debido a la competencia y a los escasos recursos económicos para trasladarse oportunamente fuera de su ámbito geográfico más próximo.

El flamante Campo de Deportes será inaugurado oficialmente tras varios meses en activo el día 6 de enero de 1924, día de la Epifanía, en un encuentro entre el club más representativo, el Linares F.C. y el principal club provincial, el Jaén Foot-ball Club, con resultado desfavorable de 1-2 y retirada de los forasteros tras recibir un penalti en contra que encenderá sus ánimos ante un enfervorecido público.

Dotado con campo y algunos posibles económicos que le permiten fichar jugadores de la región, incluso de fuera, uniformado con camisa blanquiazul, pantalón azul y con sede social en el Paseo de Linarejos, 5, el Linares F.C. procede en 1925 a darse de alta en la Federación Regional del Sur siendo ubicado en el Grupo C de Primera Categoría -el tercer nivel regional de la época- donde compite con clubs cordobeses y jiennenses hasta bien avanzada la temporada 25/26 puesto que, una vez acabado el dinero, se retira en diciembre de 1925 y, arruinado, queda disuelto a continuación cerrando la primera incursión al profesionalismo en falso. Para la memoria quedan nombres como A. Gómez, su portero, Sáez, Gorostide, Carrillo, Vázquez, Córdoba, Muñoz, Imaz, Estellés, J. Gómez y López.

La práctica totalidad de los jugadores locales del desaparecido Linares F.C. acabarán en mayo de 1926 dando lugar al España Foot-ball Club, sociedad que no alcanzará nunca la proyección deportiva del anterior como tampoco el Arrayanes F.C., nueva entidad que durante los años 1927 y 1928 será la que mantenga viva la llama futbolística en la ciudad hasta que en 1929 quede constituida la Gimnástica Linarense, club que viste camisa blanca con escapulario azul celeste y pantalón azul.

Durante los años 1929, 1930 y principios de 1931 la Gimnástica Linarense contará con buenos jugadores que atraen numeroso público al Campo de Linarejos, siendo grata su labor para rescatar a una afición que anda un poco dormida y precisa de alicientes como el encuentro disputado en agosto de 1929 entre los madrileños Athletic Club y Racing Club, dos entidades de reconocido prestigio a nivel nacional. Los linarenses recorrerán buena parte de la geografía andaluza contendiendo frente a otros clubs de la zona, especialmente en la temporada 30/31 cuando militen en el Grupo C de Segunda Categoría.

El tirón producido a caballo de los años veinte y treinta parece surgir efecto y en 1931 la ciudad cuenta con nuevas sociedades como el Unión Sporting Linares, el Nacional F.C. y el Recreativo Español, produciéndose en la ciudad una nueva época dorada en la cual toda la ciudad se vuelca con este deporte. A mediados de 1931 y, con vistas a presentar una plantilla más mejorada para competir dentro de la nueva temporada en ciernes, la Gimnástica Linarense incorpora a jugadores procedentes de los clubs mencionados y adopta el nombre de Linares Deportivo, conservando sus colores iniciales con escapulario celeste hasta que en la temporada 32/33 cambia a camiseta enteramente celeste siendo su pantalón inicialmente azul para a continuación ser blanco. El Linares Deportivo competirá hasta la llegada de la Guerra Civil bajo la disciplina de la Federación Regional del Sur, escalando categorías hasta alcanzar en la temporada 34/35 la Primera Categoría consiguiendo hacerse un hueco entre los grandes clubs de la región.

Durante el periodo republicano el Linares Deportivo tendrá su sede en la calle Salmerón, 89, compartiendo los favores de la afición con otros clubs quienes, aunque muy limitados, participarán con su contribución a que este deporte adquiera una enorme popularidad lo suficientemente importante como para ser capaces de crear campeonatos locales donde, además de los citados, compiten otras sociedades de nuevo cuño como la Gimnástica Deportiva, surgida en 1931 que tiene su sede en la carretera de Bailén, 30, el Alameda F.C., el Titán F.C., el recuperado Racing Club de Linares que vuelve a organizarse tras un prolongado espacio de tiempo inactivo en cuanto a llegar a contar con profesionales a mitad de los años veinte, el Athletic Club, el Betis Minero S.D. que tiene local en la calle Isaac Peral, 7, el C.D. Andaluz que tiene sede en la calle Fuente del Pisar, 27 o el Numancia F.C.

De todos los clubs modestos C.D. Andaluz, Gimnástica Deportiva y Betis Minero S.D. serán quienes más destacarán compitiendo en los campeonatos que organiza la Delegación de Córdoba para clubs no federados, permaneciendo todos ellos en activo incluso sumándose en 1936 clubs de índole político como la Federación Cultural Deportiva Obrera y el Ateneo de la Juventud quienes con el Titán F.C. llegan a organizar encuentros durante los primeros meses de guerra para recaudar fondos.

Pasado el desastre bélico el Linares Deportivo se reorganiza en 1940 con Luís Pijuán en la presidencia y reemprende su camino deportivo militando en Primera Categoría -su categoría anterior-, tras la remodelación de las divisiones territoriales hasta que en 1943, a instancias del Gobierno que anda especialmente interesado en reflotar la Tercera División para dar alojamiento a clubs modestos de capitales y poblaciones importantes, amén de sociedades de primer orden que no atraviesan su mejor momento, les invita a participar en el curso de la inminente temporada 43/44, la primera de la época moderna.

El Linares Deportivo, quien con la U.D. Arrayanes son los únicos clubs federados a inicios de los años cuarenta, debuta en Tercera División durante la campaña 43/44 siendo octavo mientras en la 44/45 es noveno, puesto que repite en la edición 45/46 coincidiendo con una gran crisis económica fruto de sus repetidos excesos en costosísimos fichajes que le impiden seguir compitiendo. Dado de baja en la Federación Regional del Sur, su plaza es ocupada por el Atlético de Linares C.F. del F.J., sociedad constituida en 1943 con misma sede social y colores que el Linares Deportivo, en la calle José Antonio, 80, Campeón de Aficionados de Jaén en la campaña 45/46 que queda inscrita en la Regional del Sur como Atlético de Linares, realizando bajo la presidencia de Eladio Garzón y una plantilla repleta de jugadores aficionados, una pésima temporada 46/47 en la que concluye décimo y colista obteniendo tan solo dos victorias y tres empates. Condenado al descenso, la reestructuración de la categoría le salva de competir en Primera Categoría, concesión que sin embargo no aprovecha en la campaña 47/48 al ser duodécimo y, en esta ocasión, sí perder su plaza.

La situación del fútbol linarense en 1948 es francamente preocupante y, altamente endeudado, nadie quiere hacerse cargo de un club que acaba de colapsar deportiva y económicamente. Sin ningún club local dispuesto a asumir la representatividad de Linares, durante el verano de 1948 toman el testigo dos clubs que empiezan desde casi desde cero; de un lado el Linares Deportivo, quien se nutre de antiguos socios y regresa oficialmente a la competición y, de otro, el Titán Club de Fútbol, sociedad que viste camisa blanca con pantalón negro constituida por José Grangel García, José Díaz, Joaquín Montañés, Antonio Serrano, Miguel Catalán, José Monedero, Ramón Moreno y José López Porcel donde este último ejerce de presidente y parece ser que cuenta con más posibilidades de sobrevivir.

Ambas sociedades, una por estar dos temporadas ausente y la otra por ser nueva, compiten conjuntamente durante las temporadas 48/49 y 49/50 en Segunda Regional, dándose la circunstancia de que los titanistas aventajan siempre a los deportivistas en la clasificación final, llegando incluso los blanquinegros a proclamarse Campeones de Aficionados de Jaén en la edición 49/50 además de obtener el ascenso a Primera Regional. En la sesión 50/51 el Titán C.F., que tiene su sede social en la calle Cervantes, 12, repite título provincial en Aficionados y consigue pasar gracias a su posición en Liga a formar parte del grupo único de Regional Preferente para la temporada 51/52, grupo selecto que en años posteriores será ampliado a más clubs.

Compartiendo el Campo de Linarejos desde hace tres campañas, parte de la afición y mismo propósito deportivo, a pesar de que varias categorías les separan y existen oportunas discrepancias, en verano de 1951 ambos clubs deciden fusionarse en una misma personalidad jurídica que recibe el nombre de Club Deportivo Linares, predominando el sentir titanista al resultar José Grangel García su primer presidente y los colores de estos, camisa blanca con pantalón negro, los que se luzcan. En la temporada 52/53 la Primera Preferente vuelve a denominarse Primera Regional, produciéndose importantes cambios en la directiva del club al acceder Diego Caro Bravo a la presidencia y determinarse que los colores del club pasen a ser azul para la camisa y blanco para el pantalón.

Al término de la campaña 53/54 el C.D. Linares se proclama Campeón de Primera Regional, ascendiendo a una Tercera División donde, después de unas discretas campañas 54/55 y 55/56, se proclama Campeón en la edición 56/57. La entidad jiennense, quien desde el 15 de agosto de 1956 disputa sus encuentros en el nuevo Estadio de Linarejos en sustitución del antiguo Stadium e inaugurado con un partido amistoso entre Real Jaén C.F. y Valencia C.F., accede a la Fase de Ascenso a Segunda División, siendo eliminado por el Elche C.F.; 3-1 en la localidad alicantina y empate 2-2 en casa. En la temporada 58/59 es segundo tras el Adra C.F., accediendo nuevamente a la Promoción de Ascenso, fase en la cual resulta apeado en la Primera Eliminatoria ante el C.D. Villarrobledo; 2-2 en casa y derrota por 1-0 en la localidad manchega. En las temporadas siguientes los azulillos pierden fuelle en la categoría llegando la desastrosa edición 63/64 en la que, decimoquintos, descienden a Primera Regional siendo presidente Juan Jordán Núñez. El club, inmerso en una gran crisis económica, no puede garantizar su continuidad y, arruinado, se disuelve.

HISTORIA DEL CLUB:

1961 – 1970

Sin fútbol en Categoría Nacional, la responsabilidad de sustituir al C.D. Linares recae en manos de la empresa Metalúrgica de Santa Ana S.A., una compañía fundada en 1956 para la elaboración de maquinaria agrícola que, al poco de crearse, dedica toda su atención a la fabricación bajo licencia de automóviles todoterreno con gran éxito tirando de la industria local. La compañía, que desde 1961 cuenta con una sección deportiva adscrita a los campeonatos que organiza Educación y Descanso para empresas, el Grupo de Empresa Santana, inscribe el 2 de julio de 1962 a su equipo de fútbol formado por trabajadores en la Federación Andaluza ocupando dos años después la plaza del recién finiquitado, adoptando el nombre de Santana-Linares Club de Fútbol, sociedad que viste inicialmente camisa verde con pantalón blanco y que luego, en 1965, permutará por una amarilla, está presidida por Enrique Cortés Llano y, como su antecesor, jugará en el Estadio de Linarejos.

El estreno durante la temporada 64/65 en Primera Regional es inmejorable, proclamándose Campeón del Grupo II y ascendiendo a Tercera División por la puerta grande tras imponerse en la Promoción de Ascenso. La empresa aporta el dinero que antes faltaba y con este se consiguen atraer buenos jugadores que permiten un salto cualitativo en la entidad, debutando en Categoría Nacional en la campaña 65/66 con un decimoprimero puesto.

En la temporada 66/67 el conjunto gualdiverde es séptimo en un grupo formado por sociedades malagueñas, almerienses, granadinas y jiennenses a las que se suman ceutís y melillenses, comunicando al empresa patrocinadora al término del torneo que no desea seguir con la actividad futbolística, por lo que a partir de la fecha se desvincula del club para que sea regido por sus socios. La entidad pasa a denominarse Linares Club de Fútbol, recuperando una vez más los antiguos colores, es decir, camisa azul y pantalón blanco y finalizando quinto en la campaña 67/68 con una junta gestora a la cabeza al ser relevado Enrique Cortés.

En lo que resta de años sesenta la Tercera División sufre varias reestructuraciones con vistas a dejar la categoría en cuatro grupos y ochenta participantes. Esta paulatina reducción ocasiona que los clubs amplíen su radio geográfico, compitiendo los azulillos en la campaña 68/69 dentro de un grupo donde cohabitan andaluces, valencianos, murcianos y castellano-manchegos, aguantado bien al ser decimoprimeros. En la edición 69/70 la reducción es más drástica si cabe, ascendiendo el primer clasificado a Segunda División mientras los clasificados entre los puestos segundo y octavo inclusive conservarán su plaza. El resto desciende. El conjunto de Linares resulta décimo a cinco puntos del objetivo y dos puestos de su continuidad, perdiendo la categoría y descendiendo a Primera Regional. Diego Caro Bravo es el presidente.

1970 – 1980

La década de los años setenta la empieza de forma triunfal al alcanzar el Campeonato de Primera Regional 70/71, lo cual, dado el nuevo sistema competitivo establecido, le permite ascender directamente a Tercera División sin Promoción mediante. El reestreno en esta categoría es complicado en una categoría donde el nivel es más alto que en anteriores etapas así como los desplazamientos, más costosos y lejanos. En la campaña 71/72 queda decimosexto teniendo que defender su plaza mediante Promoción ante el aspirante C.D. Salmantino; 2-4 en la capital charra y 1-2 en casa que le permiten seguir. Tras este susto, la directiva que preside José Camacho de Haro refuerza la plantilla en todas sus líneas consiguiendo proclamarse, ante la sorpresa de aficionados y rivales, brillantemente Campeón en la campaña 72/73 con Carlos Galbis en el banquillo, lo cual le vale el ascenso directo a Segunda División.

El debut en esta categoría durante la temporada 73/74 con Galbis como técnico es el primero de un club de Linares y la afición acude en masa a Linarejos. Sin embargo se pierden muchos puntos en casa y a domicilio es escasa la renta, con lo cual termina vigésimo y colista con ocho victorias y nueve empates, descendiendo a Tercera División. Entre la plantilla quedan para el recuerdo jugadores como Trigueros, Antoñete, Taito, Varela, Correte, Castillo, Tarriño, Pedraza, Plaza, Torres o Emiliano entre otros.

En las temporadas siguientes la entidad azulilla intenta con todas sus fuerzas al menos ocupar una de las dos primeras plazas -la primera para el ascenso directo, la segunda para promocionar-, pero la fortuna le es esquiva y tan solo alcanza puestos inmediatos a la Promoción como el tercero en la campaña 74/75 y dos sendos cuartos puestos en las ediciones 75/76 y 76/77 en las que no llega al objetivo por escaso margen.

Al término de esta última sesión, pasa a formar parte de la recién creada Segunda División B, una categoría intermedia entre la Segunda División por arriba y la Tercera División por abajo que con el tiempo se verá problemática y que causará grandes, cuando no dramáticas pérdidas económicas a los clubs. Pese a todo el Linares C.F. compite con esfuerzo y tras unas sesiones irregulares en las que no demuestra su potencial al ser decimocuarto en la 77/78 y noveno en la 78/79, en la campaña 79/80 con Alfonso Siles Velasco en la presidencia se proclama Campeón al imponerse en el último partido de Liga en Puertollano ante el titular C.F. Calvo Sotelo en un increíble encuentro en el que el vencedor asciende a Segunda División A, aunque al Linares C.F. también le valía el empate. Tras un memorable espectáculo lleno de fútbol y tensión, los de Linares entrenados por Eduardo Gómez “Lalo” se imponen 2-4, consiguiendo el objetivo.

1980 – 1990

Los años ochenta reciben de nuevo a la entidad azulilla en la categoría de plata con un club que es consciente de sus limitaciones económicas pero que afronta este desafío con gran ilusión. En la primera temporada, 80/81, son duodécimos a cuatro puntos del descenso, consiguiendo la permanencia en el último instante. En la siguiente campaña 81/82 descienden al decimoquinto puesto con Nando Yosu como entrenador, pero con una campaña en la que no sufren tantos apuros, donde existen buenos jugadores y que queda solventada antes de concluir. Esta da paso a la temporada 82/83, solventada con éxito igualmente con el puesto decimocuarto y unos parámetros muy similares a la anterior dentro de un grupo con un nivel muy equitativo.

En la campaña 83/84 el Linares C.F. parte con un presupuesto mayor al de las ediciones anteriores, pero pese a su buen comienzo pronto se mueve en la misma zona peligrosa de las temporadas precedentes, perdiendo la categoría al ser decimoséptimo a un solo punto de la permanencia tras cuatro temporadas que pasan a la historia. De nuevo en Segunda División B durante la edición 84/85, el descenso es traumático para el club pues se acumulan unas deudas económicas sustanciosas que en el futuro serán de gran trascendencia. Deportivamente la situación se vuelve estable finalizando noveno.

El Linares C.F. compite en la campaña 85/86 a sabiendas que en la temporada siguiente la categoría va a ser reestructurada quedando reducida a un grupo único y ha de luchar por quedar entre los siete primeros clasificados para continuar. El equipo, tras un mal torneo, es decimocuarto y desciende a Tercera División, una categoría en la que afortunadamente su estancia es breve y de la cual resulta Campeón en la edición 86/87 consiguiendo el ascenso directo nuevamente a Segunda División B.

Instalado en esta categoría, durante el último tramo de los años ochenta invierte grandes cantidades de dinero para tratar de acceder a Segunda División, intención no cumplida que genera unos desfases presupuestarios a final de cada temporada que no se ven recompensados en el aspecto deportivo, pues es sexto en la edición 87/88 y tercero en la 88/89 a un soplo de ascender. Esta continua suma de números negativos hace que en la campaña 89/90, pese a ser séptimos en Liga, los jugadores denuncien al club por impago y sea descendido administrativamente a Tercera División al no poder hacer frente a los cincuenta y siete millones que se les debe a veintisiete jugadores, entrando el club que preside Juan Bonilla en un camino de muy difícil solución. Ante la imposibilidad de continuar el club desaparece el 1 de septiembre al no inscribir a ninguno de sus equipos en competición, poniendo un negro final a una entidad con solera que militó cinco temporadas en Segunda División. La plaza vacante de la entidad jiennense, en el aire, es ocupada por el C.D. Antequerano que había descendido a Regional Preferente.

El sustituto natural del club finiquitado en la localidad pasa a ser el Club Deportivo Linares, un club fundado en septiembre de 1990 presidido inicialmente por Miguel Hernández que hereda campo y afición partiendo en la temporada 90/91 desde Primera Regional.

Texto: Vicent Masià © 2009

Última actualización: 2015

 

BIBLIOGRAFÍA: