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titular HF Federacion Espanola Futbol II

por Vicent Masià

 

Una federación con pies de barro

Como hemos podido ir desgranando hasta aquí, la actual Federación Española fue constituida el 29 de septiembre de 1913 y no el 1 de ese mes como errónea y tradicionalmente muchos medios mantienen, siendo esta última fecha la primera del cónclave en el cual delegados de las dos Federaciones a fusionar empezaron a concretar ideas para dar vida al organismo que hoy rige el fútbol nacional. También se desprende que la desconfianza entre ambos organismos, R.F.E. de C.F. y R.U.E. de C.F. era total, más si cabe en estos últimos que miraban a los delegados procedentes de los clubs federalistas siempre de reojo y los cuales dejaron pasar hasta cinco meses de prueba antes de aprobar mediante asamblea su disolución definitiva.

La fusión, partiendo de la disolución, de 1913 nunca fue un camino de rosas y cuando se culminó con el acuerdo de voluntades del 29 de septiembre, muchos flecos quedaron en el aire. La urgente e imperiosa necesidad de llegar a un acuerdo llegó a tal extremo que la presidencia honorífica de la nueva entidad fue ofrecida a S.M. el Rey D. Alfonso XIII con antelación incluso a la elección de un presidente efecto, algo contrario a las normas pues el orden de ocupación de los cargos en una sociedad que se precie es siempre el inverso. La falta de Estatutos y Reglamentos fue igualmente notoria y no sería hasta la asamblea de 1915 cuando la R.F.E.F. quedó definitivamente estructurada.

Los sucesos vividos entre 1909 y 1913 fueron el resultado de una concatenación de errores por todas las partes implicadas que dejaron patente los grandes males que históricamente ha sufrido la sociedad española cuales son la desunión de los diferentes pueblos que componen el Estado y la deficiente capacidad de dirección de nuestros gobernantes. La disolución de la R.F.E. de C.F. nunca conseguiría haberse producido si los intereses particulares, egoísmos, partidismos y falta de unión de los clubs no hubiesen superado al interés común y cooperación de entre todos ellos. Pero tampoco se habría producido si la Casa Real hubiese estado en su sitio no dando alas concediendo una copa además de un título honorífico soberano a la Unión y viéndose obligada poco después a tratar de rectificar cuando ya era demasiado tarde lo otorgado previamente sin el más mínimo estudio. Quizás una teórica falta de apoyo monárquico sumada a la escasez adhesiva de muchas sociedades a la Unión, como en realidad esta última ocurrió, hubiesen acabado estrangulando el futuro de los unionistas y estos hubiesen vuelto a la federación como sucedió en 1910, aunque fuese con otros planes, pero lo cierto es que un organismo foráneo como la F.I.F.A. fue, gracias a su amenaza, el que tuvo que poner orden ante el desmadre ocasionado y ubicar las cosas en su sitio haciendo perder cuatro años de valiosa historia como penitencia. Quizás todo en su conjunto fue lo mejor que pudo pasar.

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El acuerdo de julio de 1913 previo a la fusión no fue cordial ni amigable ni buscado por ambas partes, como algunos medios periodísticos pronto se apresuraron en escribir exaltando la figura del rey como principal emprendedor, sino impuesto desde más allá de la frontera como requisito imperativo e insalvable para el reconocimiento del fútbol español. De no haber sido por el máximo organismo federativo a nivel internacional y su exigencia, las dos Federaciones Nacionales hubieran podido convivir perfectamente repartiéndose los favores de todos los clubs españoles que quisieran adherirse a cualquiera de las dos iniciativas pues ambas eran legales, ambas estaban registradas y ambas disfrutaban del título de Reales. La unión de septiembre de 1913 fue precipitada y poco creible puesto que dos sociedades francamente enconadas como lo eran la R.F.E. de C.F. y la R.U.E. de C.F. hasta principios de junio y que representaban dos estilos de gobernar diametralmente opuestos, en poco más de un mes tuvieron que acercar posturas por el bien del fútbol nacional.

Las palabras que había pronunciado el Rey el 10 de octubre de 1912 – deshacer todo lo hecho… y borrón y cuenta nueva – fueron la ruta a seguir y en nada se tuvieron en cuenta los Estatutos y Reglamentos de ambos organismos. Todo debía empezar desde cero, como si nada antes hubiera trascendido y la entidad que rigiese el destino del fútbol español nueva por completo debía de ser. Tan contrarias eran las posturas que en ningún momento se pensó en liquidar a la R.U.E. de C.F., la Federación más nueva, e integrar a sus asociados en la R.F.E. de C.F. cambiando los Estatutos y Reglamentos de ésta como hubiese sido lo más lógico atendiendo su mayor antigüedad. La desconfianza y el temor a que unos se apoderasen de los otros propiciaron que se tomara el acuerdo, no sólo de disolver ambos organismos nacionales, sino también los regionales y adaptarlos a las nuevas reglas para no dejar testimonios del pasado.

1913: año cero

La unión de 1913, a pesar de la rudeza y tirantez con la que fue concretada, marcó una frontera real entre el pasado y el futuro de la Federación Española. Los acuerdos propiciaron una entidad totalmente nueva separada de las anteriores y los únicos vestigios que cada una de las partes fusionadas pudo imponer sobre la otra fueron la declaración de Madrid como sede oficial y el trato estructural basado en federaciones regionales que la española iba a tener, nada más. Desde 1913 cada uno de los directivos, delegados o compromisarios federativos empezaron a tener conciencia de que la federación nacional era nueva y que nada tenía que ver con el pasado salvo una referencia a su origen, quedando constancia de ello en el anuario publicado en 1936 que manifiesta – “La Federación Española de Fútbol tiene su origen en la Federación Española de Clubs de Foot-ball que, por iniciativa de algunos clubs de distintas localidades y regiones, se fundó allá por el año 1905 (en realidad 1909), con el fin principal de organizar un Campeonato de España. Así actuó hasta 1913-14 en que, teniendo personalidad propia las Federaciones Regionales, se dio a la Federación Española una estructura a base de representaciones regionales, cristalizada en una Asamblea General que se reúne anualmente y en la cual se designa un Comité encargado de asumir la función propiamente ejecutiva” -.

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La ruptura con las Federaciones Nacionales anteriores al 23 de septiembre no dejó lugar a resquicios de ningún tipo y ni tan siquiera el artículo reglamentario que Ricardo Cabot redactó posteriormente para la R.F.E.F. sobre los clubs y asociaciones entre los cuales entran las federaciones, aquel que reza – “De los clubs y asociaciones deportivas: El club (asociación) resultante de la fusión podrá denominarse como desee y será inscrito en el Registro de Entidades Deportivas de su región con el nuevo nombre si su denominación es distinta a la de los clubes (asociaciones) fusionados, debiendo estarse en cada caso a lo que proceda en virtud de la normativa administrativa aplicable. El club (asociación) resultante de la fusión se subrogará en todos los derechos y obligaciones de los anteriores y, en cuanto a su situación competicional, quedará adscrito a la categoría del que la tuviere superior y conservará la antigüedad federativa del primer inscrito en la región” - pudo aplicarse puesto que tanto la R.F.E. de C.F. como la R.U.E. de C.F. fueron disueltas el 18 de septiembre de 1913 y el día 5 de febrero de 1914 respectivamente, enterrándose cualquier posibilidad de encadenar con la fecha de fundación de la Federación más antigua de las dos, la R.F.E. de C.F. constituida el 14 de octubre de 1909.

1913, año cero para las federaciones primigenias

La memoria de la historia futbolística española en sus primeros años no goza de buena salud y si es bueno saber que la actual R.F.E.F. fue constituida en 1913, no menos lo es recordar para aquellos que lo desconocen que las Federaciones primigenias nacidas en los albores del siglo XX corrieron la misma suerte que las dos federaciones existentes hasta septiembre de 1913. Este dato ha pasado por alto para casi todos los historiadores, quizás ofuscados en la investigación de otros temas más interesantes, pero lo bien cierto es que las cuatro federaciones regionales que focalizaban el desarrollo del fútbol en España a excepción de los clubs vascos que no se encontraban agrupados en federación regional alguna, fueron fagocitadas por la fusión y pasaron a la historia.

Algunas Federaciones Territoriales, hoy Federaciones Autónomas, sufren el mismo mal que muchos de nuestros clubs cual es sumar más años de los que realmente tienen. Así no es nada difícil leer como la Catalana dice haberse constituido en 1900, 1902 ó 1906 según donde se consulte, la Gallega defiende que es de 1908, la Valenciana de 1909, mientras que la Madrileña, originada en 1903 y debido a las vicisitudes sufridas, no ha seguido los mismos pasos que las anteriores, no por no querer, sino por no poder. Empezando por la primera de ellas, la Catalana, esta tiene su origen el 11 de noviembre de 1900 cuando se crea la Foot-ball Asociación, una asociación restringida a tres de los clubs existentes en la ciudad de Barcelona. El 12 de noviembre de 1902 ésta se amplía y se crea la Asociación de Clubs de Foot-ball de Barcelona donde tienen cabida todos los clubs locales, propiciando el 9 de diciembre de 1906 la Federación Catalana de Clubs de Foot-ball, la primera entidad de ámbito regional de toda España. En 1912 y debido al cisma federativo nacional, la F.C. de C.F. sufre una escisión surgiendo el 14 de diciembre la nueva Foot-ball Asociación de Cataluña, organismo adherido a la Unión Española de Clubs de Foot-ball. Siguiendo el orden cronológico de fundaciones tenemos que a inicios de 1903 es creada la Agrupación Madrileña de Clubs de Foot-ball, de ámbito local y convertida en 1904 en Federación provincial, mientras que años después surgirán la Federación Regional Gallega de Clubs de Foot-ball el 13 de marzo de 1908 y la Federación Regional Valenciana de Clubs de Foot-ball el 7 de septiembre de 1909.

Cuando a finales de julio de 1913 los delegados de la R.F.E. de C.F. y la R.U.E. de C.F. deciden fusionar los dos organismos en un solo, acuerdan igualmente liquidar las Federaciones Territoriales para eliminar cualquier resto del pasado y tener así el camino despejado para empezar de nuevo puesto que la reorganización del fútbol español no afecta sólo a la estructura superior, sino que es jerárquica y percute en todos los niveles por igual siguiendo la normativa que impone la F.I.F.A., máximo organismo en el rango jerárquico. Este acuerdo es ampliado en el mes de agosto con la subdivisión del territorio nacional en cuatro partes de forma que se originan las Federaciones Norte, Centro-Sur, Este y Oeste, determinándose su fundación y elección de juntas directivas durante ese mismo periodo a excepción de la Centro-Sur que lo hará más tarde. La primera en hacerlo es la Federación del Norte de Clubs de Foot-ball que, citada en la sede del Athletic Club, de Bilbao el 21 de agosto, agrupa a los clubs vascos, navarros y riojanos; seguida por la Federación del Este de Clubs de Foot-ball que, reunida en la sede del F.C. Barcelona, nace el 23 de agosto y que concentra a las dos catalanas, F.C. de C.F. y F.A.C. más la suma de la Valenciana, Federación Valenciana de Clubs de Foot-ball; el día 30 en la sede del Fortuna F.C., de Vigo se origina la Federación del Oeste de Clubs de Foot-ball con la suma de la F.G. de C.F. y la adhesión del Real Sporting Club Gijonés en representación del fútbol asturiano; cerrándose el cuarteto con la proclamación de la Federación del Centro-Sur de Clubs de Foot-ball el 20 de octubre y que agrupa a los clubs de la F.M. de C.F. y abre las puertas a los andaluces.

La celeridad con la que se toman las decisiones y la falta de un estudio consensuado y bien elucubrado de lo que se pretende sea el fútbol español, provoca que en la reunión que se celebra el día 2 de septiembre en Madrid y en la cual asisten dos delegados representativos por Federación Territorial, se decida echar el freno de mano, deshacer el camino recorrido y pasar a dividir el territorio no en cuatro grupos sino en diez dado que, acertadamente, los asistentes consideran que las distancias geográficas son demasiado grandes y la composición de las Federaciones no acorde con la realidad. La división regional queda establecida con diez regiones naturales y en este orden: 1º Galicia, 2º Asturias, León, Palencia y Santander, 3º Vascongadas, Navarra y Logroño, 4º Aragón y Soria, 5º Cataluña y Baleares, 6º Valencia y Murcia, 7º Burgos, Ávila, Segovia, Salamanca y Zamora, 8º Castilla la Nueva, 9º Extremadura, Huelva, Sevilla, Cádiz y Canarias y 10º Granada, Málaga, Córdoba, Jaén y Almería. Esta ocurrencia de los delegados llega demasiado tarde y sin duda debió de haberse tomado con antelación puesto que las Federaciones Territoriales acordadas en julio ya se han constituido a excepción de la Centro-Sur y en su legalización han ocasionado la disolución de las existentes.

Tras esta solución, la nueva Federación Catalana de Clubs de Foot-ball nace el 23 de septiembre de 1913 con Narciso Deop como presidente, la Federación del Norte de Clubs de Foot-ball no se ve afectada porque había sido constituida el 21 de agosto sin existir previamente Federación alguna en esa zona, la Federación Gallega de Clubs de Foot-ball se crea de nuevo en una fecha no concretada por el autor de este estudio y la nueva Federación Valenciana de Clubs de Foot-ball lo hará el 21 de abril de 1914. La Federación del Centro-Sur de Clubs de Foot-ball queda dividida en dos y en su constitución del 20 de octubre limitada al área geográfica de la antigua Castilla la Nueva, creándose la Federación Regional del Sur de Clubs de Foot-ball el dia 15 de mayo de 1915.

Como puede observar el lector, el año 1913 resulta fundamental para todos los estamentos federativos futbolísticos y clave para comprender el desarrollo de este deporte en nuestro país, pues si supone la desaparición de las dos Federaciones Nacionales existentes, R.F.E. de C.F. y R.U.E. de C.F., también supone la desaparición de cinco Federaciones Regionales, F.C. de C.F. y F.A.C. en Cataluña, la F.G. de C.F. en Galicia, la F.V. de C.F. en Valencia y la F.M. de C.F. en Madrid.

Antigüedad de las federaciones

Las fusiones de las Federaciones realizadas en 1913 fuese cual fuese su demarcación y ámbito de aplicación, más que fusiones fueron en realidad unificaciones ya que éstas no nacieron de la voluntad de sus protagonistas por converger en sus políticas sino como adaptación necesaria para acoplarse con las directrices que la F.I.F.A. marcaba. Estas fueron muy bien definidas por Julián Olave en carta publicada el 31 de julio a través de un conocido diario deportivo cuando ponía en boca del secretario de la F.I.F.A., el Sr. Hirschmann, la siguiente disposición: – “la única solución posible consiste en disolver las existentes (federaciones) y formar una nueva Asociación española con afiliadas organizaciones provinciales”. Pero también se observa en su propias convicciones, calcadas del secretario internacional, cuando expresa – “La forma en que el foot-ball debe estar organizado es la propuesta por el secretario de la F.I.F.A., la que ustedes proyectan implantar, la que nosotros hubiésemos establecido; la formación de regiones con autonomía completa; en cuanto a la celebración de concursos y partidos y la creación de un comité nacional integrado por un representante designado por cada región y un presidente elegido por los representantes” –.

Esta sumisión a los dictámenes internacionales marcó a todos los delegados reunidos en San Sebastián en julio de 1913 y sus consecuencias fueron devastadoras con las Federaciones existentes, tanto Nacionales como Regionales, causando su extinción. La concienciación posterior en todos los estamentos de que se habían formado nuevas Federaciones que rompían con el pasado fue aceptada por directivos, jugadores, periodistas y aficionados, no habiendo lugar para la duda. Sin embargo, la memoria y el recuerdo de los hechos en un deporte con tantos adeptos como el fútbol, sujeto a tantas interpretaciones y a la voluntad de tantos medios ajenos, tuvo una herencia desigual y así vemos como rápidamente los actos convulsos de 1913 fueron casi olvidados y los recuerdos no perduraron en igualdad de condiciones respecto a las entidades que se trataban. De este modo ya en el año 1931, el anuario de la F.E.F. indica sobre la Federación Valenciana de Clubs de Fútbol que fue creada el 16 de abril de 1914, que la Federación Vizcaína (del Norte) lo fue el 7 de septiembre de 1913, que la Federación Catalana lo fue en 1900 y que la Federación Gallega en 1908. En el anuario de 1936 la F.E.F. dice tener su origen en 1909 y haber sido fundada en 1913, mientras la Federación Vizcaína aparece como fundada el 21 de agosto de 1913. En el anuario de 1949 la Federación Valenciana pasa a ser fundada en 1909 y en los anuarios que se editarán posteriormente ni una sola de las Federaciones primitivas extinguidas en agosto de 1913, Catalana, Valenciana y Gallega, constará como disuelta en esas fechas y por el contrario se rescatarán las fechas de origen en las que fuesen creadas pese a haber desaparecido legalmente en 1913.

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Los devaneos de algunas de las actuales Federaciones Autónomas con sus fechas reales de fundación son considerables y hoy en día nos encontramos que la Valenciana fue creada en septiembre de 1909 mientras la Catalana subsiste como formada en 1900 cuando fue dividida en dos en 1912, estas dos ramas se fusionaron en agosto de 1913 con la Valenciana, disolviéndose las tres para dar como resultado a la breve Federación del Este y en septiembre de 1913 ésta se disolvió para dar origen a la nueva F.C. de C.F. constituida el día 23, mientras que la Valenciana debido a la poca fuerza que tenía lo hizo el 16 de abril de 1914. La Gallega corrió la misma suerte y fue disuelta en agosto de 1913 para junto a los clubs asturianos y cántabros fundar la Federación del Oeste, disuelta poco tiempo después junto a la del Este. Es decir, estas tres Federaciones no respetan su fecha de antigüedad y consideran que en 1913 no pasó nada que alterase su historia como sí ha hecho tradicionalmente la R.F.E.F., que aún a pesar de haber sido originada en 1909 reconoce que fue constituida el 29 de septiembre de 1913. Estas tres Federaciones: Catalana, Gallega y Valenciana, deberían en buena lógica reconocer su origen en 1906, 1908 y 1909 respectivamente, pero no confundir al respetable indicando que la fecha de constitución y origen son la misma, pues todas ellas fueron disueltas en 1913, naciendo entre 1913 y 1914 otras Federaciones distintas aunque con el mismo nombre.

El “olvido” federativo de 2009

La R.F.E.F. en 2009 padeció un lamentable lapsus e intentó sorprendentemente conmemorar un pretendido centenario siguiendo los mismos pasos de estas tres federaciones, aprovechando la tendencia que vienen siguiendo históricamente muchos clubs de primera y segunda línea de acumular años sin mostrar documentos, basados en confesiones declarativas de presuntos fundadores o partícipes y que suelen aprovechar historiales de otros clubs sumándolos a los suyos propios. La R.F.E.F. intentó jugar al mismo juego olvidando el refranero español quien muy sabio nos avisa que no se puede saber hacia donde se va si no se sabe de donde se viene y pretendió mezclar la fecha de fundación en 1909 de la desaparecida R.F.E. de C.F. con la suya estando a punto de conseguirlo, pues varios fueron los actos conmemorativos que se celebraron y muchos los reconocimientos de los que disfrutaron. Al final fue la prensa, el único medio con fuerza potencial para denunciar irregularidades, quien tuvo que frenarles los pies y poner los puntos sobre las íes puesto que aunque muchos conocemos la verdad de los hechos, nuestra humildad y falta de peso específico hace que no se nos oiga.

El fútbol español por la importancia que tiene, el nivel de prestigio alcanzado, como potencia de primer orden a nivel internacional y más con la reciente conquista del Campeonato del Mundo a nivel de selecciones, debe de estar por encima de sus dirigentes y hechos como estos no han de repetirse en el futuro. Las fechas de fundación de las federaciones autónomas precisan una revisión concienzuda y clara para limpiar los errores que perduran en todas partes, pero más urgente y necesaria es la de los clubs dado que es en este campo donde más proliferan los errores, manipulaciones y apropiaciones distribuidas a partes iguales.

© Vicent Masià. Junio 2011.

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