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Clubs Históricos

 

Historial del Club Deportivo Antequerano

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Club Deportivo Antequerano
  • Ciudad: Antequera 
  • Provincia: Málaga
  • Comunidad Autónoma: Andalucía
  • Fecha de constitución: 8 de diciembre de 1939
  • Fecha de federación: 24 de enero de 1940

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Club Deportivo Antequerano (1939-1962)
  • Antequera Club de Fútbol (1962-1967)
  • Unión Deportiva Antequera (1967-1970)
  • Club Deportivo Antequerano (1970-1992)

 

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Tercera División:

  • 1980/81

 

ESTADIO:

  • Nombre: Estadio Municipal Nuevo El Maulí
  • Año de inauguración: 9 de agosto de 1983
  • Cambios de nombre:
  • Estadio Municipal Nuevo El Maulí (1983- )
  • Capacidad: 6.000 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo Municipal El Maulí (1939-1983)
  • Estadio Municipal Nuevo El Maulí (1983-1992)

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL CLUB DEPORTIVO ANTEQUERANO. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL CLUB DEPORTIVO ANTEQUERANO. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN ANTEQUERA:

El municipio y ciudad de Antequera, situado al norte de la provincia de Málaga y distante en cuarenta y cinco kilómetros de la capital, contiene un extenso término municipal de setecientos cincuenta kilómetros cuadrados que lo convierten en uno de los más grandes del país. Fundado por los íberos y ocupado por varias culturas posteriores como la romana y árabe, su casco urbano está emplazado en la amplia llanura de una depresión rodeado de varias sierras y bañado por el río Guadalhorce, siendo su población de cuarenta y dos mil vecinos. Capital de la comarca homónima siendo su principal centro comercial, cultural y de ocio, la localidad cuenta con un rico patrimonio religioso y civil, varios asentamientos de relevancia arqueológica y un nutrido repertorio de muy antiguos dólmenes que la caracterizan. Con un número de hectáreas dedicadas a los tubérculos, olivar y cereales, todos de secano y cierta dedicación a la ganadería, la industria tiene también una gran presencia con varios polígonos muy bien comunicados.

Contando con algo más de treinta mil habitantes a principios del pasado siglo XX, el fútbol hizo aparición en el año 1907 cuando Alfonso Chacón Herrera, hijo del Marqués de Zela, tras pasar y practicar durante un tiempo este deporte en la localidad de Gibraltar, decidió junto a un grupo de amigos ofrecer un encuentro en el interior de la Plaza de Toros el 25 de agosto solapado al espectáculo taurino. Sin desatar muchas pasiones y, en medio de una época complicada, aquellos jóvenes practicantes todavía tuvieron que esperar cierto tiempo a asentar las bases para constituir una sociedad, hecho que se materializó el 27 de junio de 1915 con la constitución del Antequera Foot-ball Club. Vistiendo camiseta azulgrana con pantalón negro y presidido por Alfonso Chacón, su primer feudo estuvo en los aledaños del cuartel de la Guardia Civil, actual Plaza de Castilla donde se solía acomodar la Feria, dedicándose en lo sucesivo a contender con clubs de su entorno geográfico, especialmente de la ciudad de Málaga y conjuntos granadinos.

Con el cambio de década el fútbol empezó a tomar notoriedad en todo el ámbito nacional no siendo exenta Antequera cuyo principal representante, el Antequera F.C. presidido por Manuel López Pérez, decidió en 1922 formalizar su publicitación en el Registro de Asociaciones e ingresar el 7 de julio en la Federación Regional del Sur para poder contender frente a clubs federados quienes servían para conseguir mayores recaudaciones y, por lo tanto, ingresos para subsistir. Al margen de las competiciones regionales, en 1928 con Juan Villalba Troyano en la presidencia, el club decidió dar un paso más en su carrera y profesionalizar su estructura creando un Reglamento para todos sus socios, dotarlo con más servicios y luchar por conseguir un campo de deportes en condiciones, además de permutar sus colores a camiseta verdiblanca con pantalón azul.

El deseo de conseguir un nuevo campo pasó a ser imperioso para competir en condiciones dentro de los campeonatos regionales, anhelo que por fin se convirtió en realidad cuando, en 1931, un grupo de treinta aficionados aportaron mil pesetas cada uno para comprar unos terrenos en el por entonces titulado Paseo de la República. Inaugurado el Campo del Maulí, el club fue inscrito en el Campeonato de Tercera Categoría de la temporada 31/32 donde, junto a clubs malagueños y cordobeses, no estuvo brillante quedando quinto y último, ingresando en 1932 dentro de la Segunda Categoría Preferente consiguiendo, ahora sí con un gran plantel con mucho jugadores forasteros, destacar en el torneo 32/33 en el que, junto a malagueños y granadinos, terminó primero denegándose su merecido ascenso a Primera Categoría B al carecer, entre otras cosas, su terreno de hierba natural como marcaba el Reglamento federativo.

Contando con una plantilla totalmente profesionalizada, no ascender a Primera Categoría B ni tampoco ser atendida su solicitud para participar en las eliminatorias de Tercera División, supusieron para los verdiblancos sendos duros golpes difíciles de encajar que significaron su sentencia de desaparición pues, en una categoría como la Segunda Preferente, el tercer nivel de aquellos tiempos, no se garantizaba dinero con qué pagar a los jugadores renegándose a participar en el campeonato 33/34. Aunque en lo sucesivo hubo algunos conatos de reemprender la actividad, incluso en 1935 hubo un conjunto amateur que acudió a distintas localidades jiennenses y cordobesas para jugar encuentros amistosos bajo la denominación de Antequera F.C., lo cierto es que desde finales de 1933 Antequera se quedó sin fútbol a nivel federado.

HISTORIA DEL CLUB:

1939 – 1940

Acabada la guerra y sin un club organizado que representara al municipio dentro del fútbol regional federado, un grupo de aficionados decidió dar el paso de constituir una nueva sociedad quedando todo zanjado el 8 de diciembre de 1939 con el nacimiento del Club Deportivo Antequerano decidiéndose vestir como su antecesor, es decir camiseta verdiblanca con pantalón azul. Elegida en principio una Junta Gestora, el 24 de enero de 1924 quedó definida su primera Junta Directiva presidida por Antonio Morales Seco acompañado de Antonio Garzón García en la vicepresidencia, Juan Muñoz Avilés como secretario y Fernando Garzón García en el puesto de tesorero iniciando su carrera deportiva en la temporada 39/40 en Segunda Categoría desde donde pasó, una vez repartida la élite del fútbol andaluz en Primera y Segunda División, a formar parte de Primera Categoría.

1940 – 1950

El estreno en la máxima de las categorías administradas por la entonces titulada Federación Regional del Sur dejó a los verdiblancos en el tercer puesto de un reducido grupo de cuatro componentes, siendo segundo en la sesión 41/42 a tres puntos del Club Recreativo Onuba accediendo a la Fase Final por el título regional concluyendo tercero y no teniendo un buen año en la edición 42/43 al ser noveno y penúltimo por lo que perdió la categoría cayendo a Segunda Categoría. Después del bache y recuperarse, la temporada 45/46 resultó magnífica al proclamarse campeón de su grupo ya en Primera Categoría disputando la Promoción de Ascenso a Tercera División, resuelta favorablemente a sus intereses con un acceso que fue celebrado por todos sus seguidores.

Debutar en Categoría Nacional y en el tercer nivel nacional de la época exigió acondicionar el Campo de El Maulí y disponer de una plantilla profesional que se estrenó en la campaña 46/47 dentro del Grupo XII compuesto por andaluces y norteafricanos con un meritorio séptimo puesto de entre diez participantes, pasando en la sesión 47/48 al Grupo VIII también con andaluces y norteafricanos en el que no tuvo tanta fortuna concluyendo decimotercero de un total de catorce implicados perdiendo la categoría.

De regreso al grupo único de Primera Regional con clubs de toda la geografía andaluza, la sesión 48/49 fue destacada al ser séptimo clasificado en un torneo difícil con rivales de prestigio y otros en franco auge deportivo, mejorando un puesto en la edición 49/50 al ser sexto y asentar las bases para que, en la década siguiente, el club progresara intentando luchar por una plaza en Categoría Nacional.

1950 – 1960

A pesar de las esperanzas depositadas en obtener el ascenso a Tercera División, este no se materializó de inmediato y debieron pasar unas cuantas temporadas hasta conseguirlo pues, en una categoría tan complicada como la Primera Regional con rivales en su misma lucha y un acceso a la categoría de bronce lleno de trabas, todo se postergó más de lo deseado. Tras unos inicios dubitativos en el que fue octavo en la temporada 51/52, en la campaña 52/53 se hizo un gran esfuerzo sin recompensa al ser tercero consiguiéndose el ascenso al término de la sesión 53/54.

El debut en este segundo ciclo en Tercera División exigió de los verdiblancos un esfuerzo extra en la edición 54/55 tratando de evitar el descenso inmerso en el Grupo XII integrado por clubs del este andaluz al ser noveno y penúltimo, debiendo defender su plaza mediante una Promoción de Permanencia con resultado positivo al ser segundo de un grupo de diez componentes con aspirantes de Primera Regional incluidos. En la temporada 55/56 el club malagueño mejoró ostensiblemente no pasando tantos apuros al ser séptimo mientras que, en la campaña 56/57, habiendo pasado al Grupo XI con dieciséis integrantes, octavo fue su puesto final.

Continuando en el Grupo XI con clubs del este andaluz preferentemente a los cuales también se unieron puntualmente clubs cordobeses, gaditanos y melillenses, la trayectoria del conjunto verdiblanco en lo sucesivo no pudo superar la barrera del décimo puesto terminando decimosegundo en la sesión 57/58 y décimo en la edición 58/59, sufriendo en el curso 59/60 al rondar las plazas de descenso aunque finalmente, debido a la gran distancia cualitativa respecto a los últimos clasificados, logró la continuidad con más tranquilidad de la prevista en gran parte del campeonato. Durante este periodo es destacable el papel realizado por la Ag.D. Ferroviaria, modesto club que actuó en la Provincial malagueña a principios de los años cincuenta convirtiéndose en el segundo club de la localidad.

1960 – 1970

Con el cambio de década el C.D. Antequerano afrontó un periodo lleno de optimismo con la esperanza de, si había suerte, optar a una superior categoría, continuando en el Grupo XI constituido íntegramente por clubs andaluces más la suma de la U.D. Melilla teniendo una mediocre temporada 60/61 donde, sin embargo, acabó decimotercero más preocupado por no descender que por otros objetivos. En la campaña siguiente 61/62 se mejoró bastante pudiendo los verdiblancos concluir en séptimo puesto, resultando la sesión 62/63, en la que se cambió la denominación a Antequera Club de Fútbol, notable por cuando durante todo el campeonato tuvo opciones reales de quedar entre los dos primeros, incluso de ser campeón, debiendo conformarse finalmente con un inconsolable tercer puesto empatado a puntos con el Club Atlético Malagueño quien pudo promocionar y a tres del almeriense C.D. Hispania, líder del grupo.

Conservando todavía una buena plantilla, en la edición 63/64 se luchó nuevamente por alcanzar uno de los dos primeros puestos dentro de un grupo muy igualado en el que hubieron muchos candidatos al ascenso, terminando finalmente en quinto puesto a cinco y cuatro puntos respectivamente del Club Atlético Malagueño y Club Atlético Cordobés. Tras estas dos magníficas temporadas el conjunto malagueño retrocedió en sus aspiraciones convirtiéndose la campaña 64/65 en un torneo sin tanto interés al ser octavo y, contrariamente a lo que se esperaba, dramática la sesión 65/66 cuando, después de diversos problemas que le acarrearon una sanción federativa con retirada de puntos, terminó decimocuarto descendiendo a Primera Regional.

Con una economía maltrecha e inmerso en una categoría sin tanto atractivo deportivo, la edición 66/67 se presentó complicada encontrándose en el mismo grupo con otra sociedad local, la U.D. La Salle, un club ligado al colegio del mismo nombre con amplio arraigo en el municipio el cual, habiendo sido constituido en la década anterior, desde 1965 competía a nivel federado vistiendo camiseta blanca con pantalón azul y compartiendo el Campo Municipal de El Maulí con los verdiblancos. Después de una edición 66/67 en la que ninguno de los dos destacó siendo los lasalianos cuartos y el club decano octavo, ambos estrecharon relaciones consumándose en julio de 1967 su fusión adoptándose el nuevo nombre de Unión Deportiva Antequera, denominación con la que se compitió en la temporada 67/68 con gran acierto al quedar campeón de grupo, pero sin lograr el ascenso a Tercera División.

Después de tan buen resultado, la Federación Andaluza decidió en 1968 aplicar cambios en la categoría pasando la Primera Regional de grupos provinciales a interprovinciales, un paso que, de rebote, afectó sobremanera a la U.D. Antequera quien con un triste balance de cinco victorias y nueve empates, concluyó el torneo 68/69 decimoquinta y penúltima descendiendo a Segunda Regional. Los verdiblancos tocaban fondo y, en pocos años, pasaban de competir en Tercera División a hacerlo en una categoría provincial de donde no pudo salir en el curso 69/70 para desespero de sus seguidores.

1970 – 1980

Al empezar los años setenta la directiva de la U.D. Antequera que presidía Francisco Sánchez Sánchez, oyendo el sentir de los aficionados disgustados en su mayoría por la denominación del club, solicitó permiso a la Federación Malagueña cambiando y recuperando en septiembre de 1970 la de C.D. Antequerano consiguiendo en el campeonato 70/71 el retorno a Primera Regional, finalizando la temporada 71/72 en décimo puesto mientras en la campaña 72/73 fue séptimo acercándose a los puestos de cabeza en la sesión 73/74 donde resultó cuarto. El desarrollo de la edición 74/75 no fue el esperado y concluyó en decimosegunda plaza no superando el corte establecido por la Federación Andaluza quien estableció que sólo los diez primeros clasificados accederían a la nueva categoría denominada Regional Preferente, teniendo continuidad en Primera Regional pero con el agravante de ser el quinto nivel nacional y no el cuarto.

Perder un nivel sentó mal entre los aficionados, pero no hubo más remedio que aceptar la situación, transcurriendo la temporada 75/76 sin el ascenso esperado al finalizar sexto. En la campaña 76/77, paralelamente a la reestructuración que iba a aplicar la Federación Española en Tercera División, la Federación Andaluza anunció un ascenso masivo de clubs de Primera Regional a Regional Preferente consiguiendo los malagueños lo que se habían propuesto y, además, por la puerta grande al ser segundos en Liga empatados a puntos con el granadino Club Atlético Zaidín, regresando a esta categoría con la esperanza de crecer siendo noveno en la sesión 77/78. En el curso 78/79 la Federación Andaluza aumentó de dos a tres clubs los ascensos de Regional Preferente a Tercera División, oportunidad que no desaprovechó el C.D. Antequerano al ser tercero tras los pasos del marbellí U.D. San Pedro y del Martos C.D.

Regresar a Tercera División después de tantos años de ausencia fue una gratificación para los aficionados aunque conscientes de que el nombre era el mismo que el de los años sesenta pero no el nivel, cuarto a raíz de la implementación de la Segunda División B en 1977. No obstante, dada la composición y geografía de los participantes del Grupo VII, la categoría era suficientemente atractiva ocupando un discreto decimoquinto puesto aunque sin el temor de descender.

1980 – 1990

Siendo Diego Bros Mariné presidente del C.D. Antequerano, la temporada 80/81 que abría la nueva década resultó sensacional cuando nadie lo esperaba, menos aun después del mal puesto ocupado en el campeonato anterior. Partícipe del Grupo IX asignado a las provincias orientales de la Federación Andaluza más a los representantes de la Ciudad Autónoma de Melilla, el conjunto verdiblanco ocupó el primer puesto obteniendo el título con cuatro puntos de margen respecto al Martos C.D. por lo que, Reglamento en mano, se clasificaba para la Promoción de Ascenso a Segunda División B teniendo como rival en Semifinales al C.D. Colonia Moscardó a quien derrotó en Madrid 0-1 empatando una semana más tarde 0-0. Aupado a la gran Final, aunque se perdió ante la U.D. Telde por 1-0 en la localidad canaria, luego en casa el Campo Municipal de El Maulí fue atronador logrando remontar 4-2 y consiguiendo, de este modo, un histórico ascenso a la división de bronce.

La Segunda División B de los primeros años ochenta seguía manteniendo el formato inicial con dos grupos de veinte participantes respectivamente. Al C.D. Antequerano, en su debut de la campaña 81/82 dirigido por José Luis Monreal, le tocó competir en el Grupo II viajando por medio país al compartir destino con clubs canarios, norteafricanos, andaluces, extremeños, castellano-manchegos, murcianos, valencianos, catalanes, madrileños, baleares más el F.C. Andorra reforzándose la plantilla para garantizar su continuidad. El desarrollo del campeonato, a medida que fueron transcurriendo las jornadas, dejó entrever que incluso había opciones de ascender llegando estas inmaculadas hasta la última en la que, a pesar de vencer e igualar a puntos con el segundo clasificado, Cartagena F.C., quedando a dos puntos del Xerez C.D., finalmente fueron cuartos con la miel en los labios. En la sesión 82/83, siguiendo en el mismo grupo y dirigidos por José Luis Fuentes con gran parte de la plantilla anterior, el equipo realmente funcionó disfrutando de una nueva oportunidad de ascenso a la división de plata que se malogró en las últimas jornadas ocupando el cuarto puesto.

La edición 83/84 fue otro cantar a pesar de que empezó con la inauguración del nuevo Estadio de El Maulí el 9 de agosto de 1983 invitándose al brasileño América F.C., de Río de Janeiro con derrota por 1-3. Con un presupuesto más bajo y una plantilla debilitada, el técnico Benito Joanet aguantó las primeras dieciséis jornadas siendo relevado por Ben Barek en otras dieciséis ocupándose hasta el final José Luis Monreal quien no pudo evitar el descenso al terminar decimoctavo, a un punto de la salvación. Finalizado el campeonato, la fortuna se cruzó en su camino pues el descenso del Racing Club Portuense por impago, facilitó que la Federación Española lo repescase ocupando la plaza de los gaditanos, un gesto administrativo que le permitió asegurarse un torneo más en la categoría. Tocado económica y deportivamente, la temporada 84/85 en el Grupo II tuvo un triste desenlace al ser vigésimo y colista sumando ocho victorias y viendo la permanencia siempre de lejos no pudiendo evitar, ahora sí, perder la categoría tras pasar por el banquillo José María Negrillo, titular en treinta y do jornadas, ocupándose en las últimas seis Manuel Polinario «Poli».

Tras el descenso los verdiblancos iniciaron un nuevo ciclo en el Grupo IX andaluz oriental convirtiéndose en uno más de los participantes conscientes de que su gran época había concluido. Con deudas arrastradas de su militancia en la categoría de bronce, los presupuestos fueron bajando teniendo una tranquila campaña 85/86 en la que se terminó noveno para ser decimosegundo en la sesión 86/87 y decimocuarto en la edición 87/88 debiendo litigar con el descenso. En la temporada 88/89, a pesar de ser decimoquinto en Liga, su continuidad no se vio amenazada al existir varios clubs en peores condiciones, siendo la campaña 89/90 de nuevo un contante sufrimiento al finalizar decimoséptimo, a tres puntos de perder la categoría.

1990 – 1992

Al iniciarse la nueva década, la situación económica del C.D. Antequerano se agravó volviéndose casi insostenible pendiendo su futuro inmediato de un fino hilo. A trancas y barrancas se pudo componer una plantilla y salir a competir en la temporada 90/91 dentro del Grupo IX sabiéndose que, deportivamente, iba a ser duro como así fue pues, sumándose apenas cuatro victorias, el conjunto malagueño fue decimonoveno y penúltimo descendiendo a Regional Preferente, una categoría no tan atractiva en la que se iban a generar menos ingresos. En la campaña 91/92, con una plantilla muy justa, la adversidad deportiva se unió a la ya por de sí castigada financiera finalizándose en decimosexto puesto, a un punto escaso de lograr la permanencia por lo que se encadenó un nuevo descenso a Primera Regional que tuvo definitivas consecuencias.

Finalizado el torneo y en Asamblea Ordinaria acaecida el 19 de junio de 1992, los socios del club se enfrentaron a una difícil disyuntiva en la que se debatió de un lado seguir compitiendo y, de otro, empezar desde cero con el apoyo de otra sociedad. Las dos tendencias fueron recogidas por separado en dos candidaturas; una continuista representada por Rafael Bermúdez González y otra renovacionista liderada por Rafael López De la Torre que pretendía fusionarse con el malacitano C.D. Puerto Malagueño quien disponía de un equipo amateur en Regional Preferente y una excelente cantera. Sometidas ambas opciones a votación salió vencedora la renovacionista por veintinueve votos frente a cinco de modo que, ese mismo día, finalizaba la historia del C.D. Antequerano y nacía la del recién constituido Antequera Club de Fútbol llamado a ser su sucesor.

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Álbum Nacional de Fútbol. Ediciones Álvarez y López (1947).
  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Álbum gráfico del fútbol en Antequera. Francisco de Paula Gálvez (2007).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Anuarios de la RFEF.
  • Archivo privado de Miguel Santos.
  • Diario de Córdoba. Diario.
  • El Noticiero Gaditano. Diario.
  • La Voz. Diario.
  • El Liberal. Diario.
  • El Sol de Antequera. Diario.
  • www.diariosur.es Diario.
  • www.laopiniondemalaga.es Diario.
  • www.elsoldeantequera.com Diario.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

 

Historial del Daimiel Club de Fútbol 

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Daimiel Club de Fútbol
  • Ciudad: Daimiel 
  • Provincia: Ciudad Real
  • Comunidad Autónoma: Castilla-La Mancha
  • Fecha de constitución: 26 de noviembre de 1943
  • Fecha de federación: 1 de enero de 1948

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Daimiel Club de Fútbol (1943-2013)

TÍTULOS NACIONALES:

0 Ligas de Categoría Nacional:

 

ESTADIO:

  • Nombre: Complejo Deportivo Nuestra Señora de El Carmen
  • Año de inauguración: 3 de enero de 1932
  • Cambios de nombre:
  • Campo de Deportes El Carmen (1932-1943)
  • Campo de Educación y Descanso (1943-1977)
  • Complejo Deportivo Nuestra Señora de El Carmen (1977- )
  • Capacidad: 1.000 espectadores

 
OTROS ESTADIOS:

  • Complejo Deportivo Nuestra Señora de El Carmen / Campo de Deportes El Carmen (1943- )

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL DAIMIEL CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL DAIMIEL CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN DAIMIEL:

Situado al noreste de la provincia de Ciudad Real y distante con la capital en unos cincuenta kilómetros, el municipio y ciudad de Daimiel es el centro de la comarca que lleva su nombre disponiendo de un extenso término con cuatrocientos treinta y ocho kilómetros cuadrados que, bañado por los ríos Guadiana y Azuer, aloja el Parque Nacional de las Tablas además de varias lagunas como La Albuera, Escoplillo y Navaseca. Poblado desde hace más de cuatro mil años presentando varios yacimientos arqueológicos y vinculado a la Orden de Calatrava en la era moderna, su economía gira alrededor del cultivo de la viña, ganadería con elaboración de quesos, industria con fábricas agroalimentarias, textiles y de construcción, dando sus dieciocho mil habitantes una impronta dinámica gracias a sus comercios y hostelería.

Contando la localidad con algo más de dieciséis mil habitantes, surgió el fútbol en el año 1923 cuando el gran y joven aficionado Emiliano Pinilla convenció a un grupo de amigos de las maravillas de este deporte consiguiendo constituir el Daimiel Foot-ball Club. Tomando por terreno de juego un huerto de su padre, Federico Pinilla, situado entre la calle Manzanares y la de Sixto Hornedo, consiguió adecuar el primer campo contendiendo con la Gimnástica F.C. manzanareña y otros clubs de su entorno, siendo su recorrido deportivo muy breve al durar apenas un año. Dando continuidad a este primitivo Daimiel F.C. y jugando en el mismo campo, en 1924 surgió el España Foot-ball Club presidido por Joaquín Fernández Maroto, vistiendo la sociedad camiseta rojigualda con pantalón negro y haciendo las primeras taquillas para mantenerse económicamente, objetivo que no se consiguió ante la escasa afición existente desapareciendo en 1925. Transcurridos unos años y con el fútbol en pleno apogeo en todo el territorio nacional, surgió en 1929 una nueva iniciativa mejor estructurada denominada Racing Club de Daimiel quien, vistiendo camiseta con pantalón blancos, en principio empleó el Campo de Pinilla como sus predecesores inaugurando el lunes 29 de junio de 1931 un nuevo campo situado entre la calle Pedreros y la calle Estación. Contemporáneo al Racing Club de Daimiel, pero sin llegar a la altura de este, en 1930 fue constituido el Athletic Club de Daimiel vistiendo camiseta rojiblanca con pantalón azul, disponiendo de un campo en la calle Subida al Cristo propiedad de José Galiana.

Las aventuras de racinguistas y atléticos duraron poco aquejados ambos de serios problemas financieros por lo que a finales de 1931 quedaron fusionados en una nueva sociedad que, en honor a la localidad, fue titulada Daimiel Foot-ball Club vistiendo camiseta y pantalón blancos e inaugurando el 3 de enero de 1932 el Campo del Carmen próximo a la Plaza de Toros en encuentro disputado ante el Betis Manchego F.C., de Alcázar de San Juan con victoria de los locales por 3-0. Ajeno a ser inscrito en la Federación Castellana, la trayectoria del nuevo Daimiel F.C. fue intermitente no llegando a alcanzar el brillo que mostrara años atrás el Racing Club de Daimiel, llegándose sin mucha pompa a julio de 1936 cuando estalló la Guerra Civil.

En pleno conflicto, sin competición mediante y al estar la localidad muy alejada del frente, entre marzo y abril de 1937 la Federación Cultural Deportiva Obrera organizó un torneo en el que participaron varios equipos con la misión de recaudar fondos para los soldados empleando el Campo del Carmen, recinto que fue testigo un par de años después del resurgir del fútbol en agosto de 1939 aunque, de forma paralela, también se llegó a emplear el Campo de Pinilla. Finalizada la guerra, el fútbol pasó a manos de Falange quien en 1940 organizó el Daimiel F. de J. con jóvenes valores constituyendo los más veteranos y mayores en 1941 el Club Deportivo Daimiel, entidad destinada a retomar el fútbol competitivo en la localidad, pero con escaso apoyo económico en unos tiempos de gran penuria que terminó con el proyecto.

HISTORIA DEL CLUB:

1943 – 1950

En el año 1942 y, en fecha exacta sin precisar, la implementación de la Obra Sindical de Educación y Descanso fue fundamental para el crecimiento del fútbol local tomando el Campo de Nuestra Señora del Carmen al que le fue cambiado el nombre por el de Campo Municipal de Educación y Descanso originándose de inmediato el Daimiel de E. y D. que pasó a ser el club representativo disputando una veintena de encuentros hasta que el 26 de noviembre de 1943 quedó constituido el nuevo Daimiel Club de Fútbol siendo elegidos presidente Jesús Martín Consuegra, vicepresidente Dionisio García Pardo, secretario Aurelio Giménez de los Galanes y tesorero Manuel Hernández.

Recién creada la Federación Comarcal de Ciudad Real dependiente de la Federación Castellana y anunciado la creación de un campeonato a nivel provincial a iniciarse en diciembre, el club manchego fue rápidamente inscrito teniendo como base algunos jugadores del Daimiel E. y D. al que se sumaron jugadores forasteros para aumentar el nivel competitivo debutando en la temporada 43/44 con un quinto puesto en Primera Regional al que le siguió un subcampeonato en la campaña 44/45 empatado a puntos con la S.D. Almagreña.

Vistiendo camiseta con pantalón blancos como los anteriores clubs, el club manchego no participó en la sesión 45/46 regresando en la edición 46/47 que fue un completo desastre al presentarse cuatro participantes y diputarse tan solo dos jornadas. El revuelo organizado propició que el campeonato 47/48 contemplase a escasos tres participantes cambiando a mejor la temporada 48/49 al inscribirse ocho finalizando el Daimiel C.F. en sexto puesto. La campaña 49/50 fue bastante emotiva disponiendo de un plantel que luchó denodadamente con el C.D. Calvo Sotelo, de Puertollano, por conquistar el título de la categoría, un sueño que se escapó en el último encuentro al empatar con el Manzanares C.F. quien también andaba en liza ascendiendo el conjunto fabril a Tercera División.

1950 – 1960

Los años cincuenta se iniciaron con una situación que rompió el campeonato organizado por la Delegación Comarcal de Ciudad Real al denunciar los clubs que venían participando la falta de apoyo económico y ostracismo al que eran sometidos por la Federación Castellana. No hubo, por lo tanto, torneo en las temporadas 50/51 y 51/52 sucediéndole en importancia el de Educación y Descanso donde participó el Daimiel E. y D. debiendo el Daimiel C.F. dedicarse a la disputa de amistosos como más clubs de su entorno.

Conseguido un aumento de ayudas a través de la presión ejercida por la Comarcal, en la campaña 52/53 compitieron hasta diez participantes siendo el Daimiel C.F. segundo a cuatro puntos del C.D. Ferrocarril, de Ciudad Real. Manteniendo el bloque del curso anterior, la sesión 53/54 fue mejor consiguiendo los merengues el primer puesto y título. La edición 54/55 no fue tan lucida y el conjunto manchego finalizó en quinto puesto mejorando escasamente un puesto en la temporada 55/56 al ser cuarto. Con buenas plantillas en los años siguientes, la presencia de rivales también potentes le apartaron de conseguir mayores metas concluyendo tercero en el campeonato 56/57 donde el C.D. Villarrobledo fue el primero por un solo punto, siendo segundo en la sesión 57/58 también con el conjunto albaceteño por delante. No tan buena fue la edición 58/59 finalizada en séptima plaza, solventándose el torneo 59/60 con un tercer puesto.

1960 – 1970

Durante el verano de 1958 quedó constituido el Sporting Club de Fútbol de E. y D. liderado por el técnico Jesualdo Fernández Bravo, presidido por Victoriano De la Flor, vistiendo camiseta roja con pantalón azul y compuesto enteramente por muchachos en edad juvenil que procedían del Daimiel E. y D. y del Daimiel F. de J. sin cabida por su bisoñez en el primer club de la localidad. El Sporting C.F. de E. y D. consiguió proclamarse campeón provincial de Educación y Descanso del torneo 59/60 barruntando sus gestores la idea de pasar al fútbol federado, ingreso que, a pesar de ser realizado a mediados de 1960, topó con la negativa de la Federación Castellana a aceptar su nombre por ser extranjero quedando inscrito como Atlético de Daimiel. Dicho y hecho, pese a la ilusión de ambos clubs de hacer un buen papel y cumplir con sus respectivos intereses, los años sesenta empezaron con los dos clubs daimieleños hundidos en la tabla clasificatoria de la Primera Regional ciudadrealeña, siendo el Atlético de Daimiel octavo y el Daimiel C.F. noveno, estableciéndose en el mes de agosto de 1961 conversaciones entre el presidente del club blanco, Federico Lara y el atlético Victoriano De la Flor para enmendar el caos que se avecinaba y fusionar ambos clubs en uno solo que quedó sancionado a finales de mes de modo que los atléticos quedaban integrados en la estructura del club histórico manteniendo su denominación.

Alcanzada la unión, sin embargo, la temporada 61/62 fue un verdadero desastre. Nada salió bien, no se gano encuentro alguno y sólo tres empates fueron lo único positivo ocupándose finalmente la sexta y última plaza. Acabado el campeonato todo eran caras largas, dimitió la Junta Directiva, no se convocó una asamblea para elegir un nuevo presidente y, con el tiempo encima, el club no fue inscrito para disputar la sesión 62/63 pasando la localidad de tener dos clubs en Primera Regional hacía poco a tener ninguno dejando a la afición completamente huérfana.

Tras la desaparición, puntual como se pensaba, del Daimiel C.F., los aficionados no tuvieron más remedio que decantar su apoyo sobre el Daimiel E. y D. esperando que la resurrección del club fuera lo más rápida posible, algo que se retrasó más de lo esperado puesto que hasta febrero de 1967, bajo una Junta Directiva presidida por Manuel Rodríguez Zamora, no se pudo reorganizar. Disputados varios encuentros amistosos antes de finalizar la temporada 66/67, al club no le fue permitido inscribirse para la campaña 67/68 alegando la Delegación de Ciudad Real en agosto de 1967 que el calendario ya estaba establecido, provocando el lógico descontento y frustración de la entidad que debió esperar un año entero cuando ya estaba en marcha y dispuesta a competir.

Formalizada la inscripción para la temporada 68/69, la Federación Castellana consideró al club manchego como de Tercera Regional después de estar varios años ausente del campeonato, reestrenándose con una décima plaza que al menos significaba que volvían a latir, siendo similar la campaña 69/70 en la que resultaron decimoprimeros.

1970 – 1980

La década de los años setenta se inició pues continuando en Tercera Regional ocupándose la sexta plaza en la temporada 70/71, puerta para conseguir en la campaña 71/72 un magnífico campeonato en el que, además de ser primero con holgura, pudo ascender a Segunda Regional. Acomodado en esta categoría, la ilusión del Daimiel C.F. fue en estos tiempos poder encadenar un nuevo ascenso y llegar a Primera Regional para seguir creciendo, un reto que no fue fácil de conseguir entre tanta competencia siendo décimo en la sesión 72/73 y séptimo en la edición 73/74. En la temporada 74/75, con mejores jugadores, obtuvo el segundo puesto a dos puntos del C.D. Las Rozas logrando, ya en la campaña 75/76, el ascenso a Primera Regional después de un intenso duelo con el Manzanares C.F.

El desarrollo de la sesión 76/77 resultó igualmente positivo pues, en plena remodelación de las categorías administradas por la Federación Castellana, al ser sexto y ascender los nueve primeros clasificados, logró el pase a Regional Preferente. Acceder a esta categoría fue ampliamente celebrado por su afición pues, con un grupo único de dieciocho participantes, el nivel era elevado con importantes clubs madrileños y castellano-manchegos. El debut de la edición 77/78 fue notable alcanzándose la sexta plaza, mismo puesto que se ocupó en la temporada 78/79 demostrando que la plantilla tenía margen de mejora con solo mejorar algunas posiciones. La campaña 79/80, sin embargo, fue especial pues la Federación Española en su ánimo de conceder un grupo de Tercera División a cada federación territorial, cediéndole el Grupo VII a la Federación Castellana aprobó que los siete primeros clasificados ascendieran directamente, oportunidad que fue aprovechada por los manchegos quienes, gracias a una victoria en el último encuentro de Liga en casa ante el Club Atlético Pinto y tener el gol average favorable respecto a otros clubs con los mismos puntos, terminó séptimo y el ascenso bajo el brazo. Como hecho destacable, cabe reseñar la constitución en 1977 de una segunda sociedad en el municipio para dar cabida a aquellos jugadores locales que no tenían cabida en el Daimiel C.F. como fue el Atlético Daimiel C.F. quien, empezando en Tercera Regional Preferente en la temporada 77/78, llegó a debutar en Primera Regional la campaña 82/83 desapareciendo en 1984.

1980 – 1990

Los años ochenta fueron para el Daimiel C.F. la mejor época de su historia y para la del fútbol local con un club que se codeó con parte de los mejores clubs madrileños, castellano-manchegos y de las provincias de Ávila y Segovia por entonces ligadas a la Federación Castellana acudiendo al Campo de Nuestra Señora del Carmen, de tierra, numerosos aficionados a disfrutar de su club. El debut en Tercera División se llevó a cabo en el Grupo VII administrado por la Federación Castellana estrenándose con un buen octavo puesto al que le siguió una más discreta decimotercera plaza en la campaña 81/82, volviendo a repetir el octavo puesto en la sesión 82/83 que, para sus seguidores, tenía su valor.

La edición 83/84 tuvo un desarrollo muy preocupante no pudiendo los merengues desprenderse de los puestos de cola y acechándoles el descenso en todo momento. Al final, con los deberes hechos a varias jornadas para la conclusión, el plantel se dejó llevar concluyendo decimosextos. En el campeonato 84/85 se hicieron cambios respondiendo la plantilla positivamente al terminar decimoprimera sin pasar por los apuros del curso anterior, siendo incluso mejor la Liga 85/86 en la que, séptimos clasificados, pudieron llegar todavía más lejos de haber sumado algún punto más.

Al iniciarse la temporada 86/87 el Daimiel C.F. preparó una plantilla para estar lo más arriba posible pero los resultados, a medida que avanzaban las jornadas, no llegaban. En febrero de 1987, a consecuencia del caos reinante en el grupo único de Segunda División B y las continuas quejas formuladas por los participantes, la Federación Española anunció profundos cambios para la siguiente campaña 87/88 en la que se ampliaría la categoría a cuatro grupos con veinte participantes respectivamente. La medida significó que, a la Federación Castellana, le correspondían siete plazas correspondientes a igual número de primeros clasificados siendo que los merengues no estuvieron finos finalizando en decimoprimero puesto. Concluido el campeonato, de los siete primeros todos aceptaron competir en la categoría de bronce a excepción del madrileño C.D. Pegaso, segundo clasificado, quien renuncio aludiendo cuestiones financieras. Reglamento en mano, la plaza vacante fue ofrecida por riguroso orden clasificatorio al Real Madrid C.F. Aficionados, quien renunció, después al Club Atlético Valdemoro quien hizo lo mismo al no disponer de medios económicos y a continuación al C.P. Villarrobledo siguiendo lo expuesto por los anteriores.

Llegado el turno al Daimiel C.F., su presidente Leonardo García Moreno convocó de urgencia a su Junta Directiva y posteriormente autoridades y empresarios a los que sondeó la posibilidad de asentir en la oferta, propuesta que fue aceptada siendo inscrito el club en la citada superior categoría ante la sorpresa de muchos. Con el tiempo justo, sin experiencia y sin tener las cosas planificadas de antemano, el proyecto fue encomendado a Manolo Sanchis quien, compitiendo en el Grupo III junto a madrileños, canarios, andaluces, castellano-manchegos, extremeños y castellano-leoneses, sumó las dos únicas victorias del torneo. Dimitida la Junta Directiva a principios de 1988 y dada la baja a muchos jugadores, estos fueron suplidos por juveniles y jugadores de inferior categoría sumando doloras derrotas y no pudiendo Paco Pinilla ni Fermín Gutiérrez revertir la situación hasta finalizar vigésimo y último con dos victorias y siete empates, el peor registro histórico de un club mientras estuvo en activo la categoría.

Descendido a Tercera División, el club manchego ingresó en el Grupo XVII concedido a la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha terminando la campaña 88/89 en octavo puesto, mientras que en la sesión 89/90 fue séptimo cerrando una década histórica y el dulce-amargo sabor de boca de haber competido en la categoría de bronce de aquel momento.

1990 – 2000

Igualar tan alto listón era una tarea casi imposible y, empezada la nueva década, todos los aficionados locales sabían que competir en Tercera División era ya un privilegio considerable. Décimo en la temporada 90/91, la campaña 91/92 fue ruinosa sumando siete victoria y tres empates que le dejaron decimonoveno con el consiguiente descenso a Regional Preferente, categoría en la que no tuvo una buena entrada siendo decimotercero en la sesión 92/93. Recompuesta la plantilla, el transcurso de la edición 93/94 le fue favorable consiguiendo retornar a Tercera División al ser cuarto, categoría en la que no pudo mantenerse demasiado tiempo puesto que, después de ser decimotercero en la temporada 94/95, en la siguiente campaña 95/96 no estuvo a la altura terminando decimonoveno y con los dos pies en Primera Autonómica.

A partir de este momento el Daimiel C.F. inició un nuevo ciclo donde los presupuestos fueron reducidos capando por completo las posibilidades de regresar a Tercera División, debiéndose conformar con hacerlo lo mejor posible, entretener a la afición y tratar de no perder la categoría. Con esta perspectiva tan poco atractiva se terminó decimoquinto la sesión 96/97 mejorándose un poco en la edición 97/98 para ser decimosegundo, estando más resolutivo en la temporada 98/99 al alcanzar la octava plaza mientras la década se cerraba con un poco confortable decimotercero puesto en la campaña 99/00.

2000 – 2010

El cambio de siglo empezó en el mismo punto que se había dejado antes en Primera Autonómica sin variar un ápice la tendencia en sus primeros años al concluir decimoquinto la temporada 00/01 y decimocuarto en la campaña 01/02, produciéndose un cambio de tendencia en la sesión 02/03 cuando con nuevos directivos y una plantilla renovada se ocupó el tercero puesto estando a un punto de poder promocionar para tratar de ascender a Tercera División. Animada la afición, en la edición 03/04 se mantuvo un larguísimo duelo con el Atlético Tarazona para intentar ser primero y ascender directamente, algo que no se produjo finalmente al ser los albaceteños líderes por un punto de margen debiendo los merengues promocionar ante el C.D. Los Yébenes, conjunto al que se ganó en la ida por 1-2 y una semana más tarde en casa 1-0 consiguiendo retornar al Grupo XVII castellano-manchego.

Competir de nuevo en Tercera División fue una bocanada de aire fresco teniendo una aceptable temporada 04/05 en la que fue decimosegundo, pero muy debilitado en la campaña 05/06 las cinco victorias y once empates conseguidos no hicieron otra cosa que dejarle vigésimo y colista descendiendo a Primera Autonómica. Con una plantilla a la que se le añadieron algunos retoques, la sesión 06/07 se presentó muy disputada manteniéndose una dura pugna con el C.D. Unión Criptanense por el título, objetivo que se logró por un solo punto obteniendo el ascenso directo a Tercera División ante la lógica alegría de sus seguidores por lo que se había sufrido. Convertido en un club ascensor, su nueva actuación en el ahora Grupo XVIII le regaló un ciclo de tres temporadas consecutivas entre los grandes espadas castellano-manchegos siendo decimoquinto en el curso 07/08, noveno en su mejor actuación coincidente con la campaña 08/09 y perdiendo la categoría al término de la sesión 09/10 al concluir vigésimo, último y muy descolgado con siete victorias en su haber.

2010 – 2013

Descendido a Primera Autonómica, la década se abrió con la constitución el domingo 15 de agosto de 2010 de una nueva sociedad en la localidad titulada Daimiel Racing Club que venía a opositar frente al Daimiel C.F. disponiendo de un considerable presupuesto y la energía de un recién nacido que aspira a todo. Presidido por Francisco Pinilla, la Junta Directiva quedó completada por Juan Félix Redondo como vicepresidente, José Antonio Moya en la secretaría y Jesús Carranza como tesorero partiendo desde Segunda Autonómica donde fue cuarto vistiendo enteramente de blanco con detalles verdes. En cuanto al Daimiel C.F., la sexta plaza fue su destino teniéndose en la campaña 11/12 una inmejorable oportunidad para ascender a Tercera División al ser segundo tras el C.D. Ciudad Real y, clasificado para disputar la Promoción de Ascenso, verse superado por el C.F. Talavera de la Reina perdiendo en casa 1-2 y en la ciudad toledana por 1-0. Por su parte, el Daimiel Racing Club fue cuarto nuevamente quedándose a un paso también del ascenso. La sesión 12/13 empezó con la ilusión de ambos por abandonar sus respectivas categorías, objetivo que no se materializó siendo el Daimiel C.F. cuarto y los racinguistas terceros. Concluido el campeonato y aludiendo motivos económicos que lo hacían insostenible, la Junta Directiva del Daimiel C.F. anunció que retiraba a su primer equipo de la competición quedándose con el equipo juvenil en activo. Avanzado el mes de junio de 2013, las directivas de ambos clubs empezaron las labores para fusionarse convocándose respectivamente una Asamblea en la que los socios de cada club dieron su voto favorable a la unión acordándose que el Daimiel C.F. quedaba integrado en la estructura racinguista, éste pasaba a denominarse Daimiel Racing Club de Fútbol y la categoría donde se iba a competir era Primera Autonómica Preferente donde se tenía plaza. La fusión significó la desaparición del histórico Daimiel C.F. y la inauguración de un nuevo ciclo con un club saneado y buenas perspectivas de futuro. Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Fútbol en Castilla-La Mancha. Juan Jiménez Ballesta. Ediciones Ballesta (2005).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Archivo privado de Juan Alberto Martínez.
  • Anuarios de la RFEF.
  • El Pueblo Manchego. Diario.
  • Lanza. Diario.
  • La Tierra Hidalga. Semanario.
  • Adelante. Revista Decenal.
  • La Voz. Diario.
  • La Libertad. Diario.
  • Las Tablas de Daimiel. Revista mensual.
  • www.lanzadigital.com/hemeroteca/ Hemeroteca Digital.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial de Club de Fútbol Valdepeñas

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Club de Fútbol Valdepeñas
  • Ciudad: Valdepeñas 
  • Provincia: Ciudad Real
  • Comunidad Autónoma: Castilla-La Mancha
  • Fecha de constitución: 6 de noviembre de 1947
  • Fecha de federación: 1 de enero de 1948

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Club Deportivo Valdepeñas (1947-1990)
  • Club de Fútbol Valdepeñas (1990-2005)

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Tercera División:

  • 1989/90

 

ESTADIO:

  • Nombre: Polideportivo Municipal La Molineta
  • Año de inauguración: 1 de octubre de 1978
  • Cambios de nombre:
  • Polideportivo Municipal La Molineta (1978- )
  • Capacidad: 2.000 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo Municipal Los Llanos / José Antonio Elola (1947-1978)
  • Polideportivo Municipal La Molineta (1978-2005)

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL CLUB DE FÚTBOL VALDEPEÑAS. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL CLUB DE FÚTBOL VALDEPEÑAS. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN VALDEPEÑAS:

El municipio y ciudad de Valdepeñas, situado al sureste de la provincia de Ciudad Real, distante con la capital en sesenta kilómetros y en plena comarca de La Mancha, tiene un extenso término próximo a los quinientos kilómetros cuadrados donde abunda el cultivo de la vid y olivos siendo su producción vinícola, con denominación de origen propia, abundante y pilar básico en su sustento económico. Cruzado por el arroyo de La Veguilla y bañado por el río Jabalón, cuenta con treinta y un mil habitantes destacando la presencia de yacimientos arqueológicos íberos y una incipiente industria alimentaria desarrollada en los últimos tiempos aprovechando materias primas relacionadas con el ganado ovino.

Hizo aparición el fútbol en la localidad manchega a principios de 1923 cuando, de manos del gran aficionado Manuel Gijón, quedó constituida la Sociedad Deportiva Valpeñense bajo su misma presidencia con el ánimo de cultivar este deporte que tantos seguidores arrastraba en todo el país. Proyectado que en los terrenos del nuevo parque al oeste de la población se habilitase un terreno de juego, la demora de las obras varió el rumbo de los acontecimientos buscando la sociedad una nueva ubicación hallada en el denominado Campo de la Trilladora, sito entre las carreteras de Santa Cruz de Mudela y Torrenueva inaugurado solemnemente el 27 de mayo teniendo como invitado al Gimnástico F.C., de Manzanares, con resultado de empate a dos tantos.

Tras la disputa de varios encuentros en la localidad y fuera de ella ante clubs de la región, el fútbol, capaz de concentrar hasta tres mil espectadores en Valdepeñas, creó de inmediato más adeptos surgiendo a mitad de 1924 un nuevo club titulado Sociedad Futbolística Manchega presidido por José Rubio quien, vistiendo camiseta amarilla y pantalón blanco, llegó con la intención de hacerse un hueco entre los aficionados. La constitución de esta última le hizo bastante daño a la S.D. Valpeñense y, aunque hubo cordialidad en el trato entre ambas, lo cierto es que los encuentros del decano fueron reduciéndose hasta no presentar actividad alguna a principios de 1925.

La Sociedad Futbolística Manchega, por contra, fue creciendo inaugurando el domingo 8 de marzo de 1925 terreno propio en la carretera de Villanueva de los Infantes ante el madrileño Victoria F.C. con el que se perdió 2-3, surgiendo ese mismo año un nuevo rival, aunque de escasa trayectoria, como fue el Cerámica F.C. con quien se enfrentó en varias ocasiones al igual que éstos lo hicieron con clubs de su entorno geográfico. Afiliado a la Federación Regional del Centro con sede en Madrid, la Sociedad Futbolística Manchega participó en los campeonatos provinciales establecidos por la Delegación de Ciudad Real donde, además, intervenía la S.D. Aranjuez debiéndose hacer taquillajes, verdadero sustento de la sociedad al que fueron remisos muchos aficionados quienes, poco a poco, dejaron de apoyar económicamente significando su desaparición a mediados de 1926.

Pasados unos largos años sin un ápice de actividad, el fútbol volvió a tomar fuerza cuando, desde distintos foros, los aficionados empezaron a armar la idea de constituir una nueva sociedad cristalizando todos los esfuerzos el domingo 25 de enero de 1931 en el salón del Círculo de Labradores cuando nació la Sociedad Deportiva Valdepeñas, adentrándose en la aventura de conseguir un terreno de juego que se localizó al final de la calle Postas adquiriendo, después de varios meses de obras, el nombre de Campo de Los Llanos. Aprobado vestir camiseta verde con pantalón blanco, la S.D. Valdepeñas inauguró su flamante feudo el 20 de septiembre ante el C.D. Manchego, de Ciudad Real, empatando 2-2, formalizando en 1932 su ingreso en la Federación Castellana siendo considerado como de Segunda Categoría Ordinaria.

La escalada del club valdepeñero fue en aumento hasta ingresar en Segunda Categoría Preferente siendo considerado como unos de los mejores clubs ciudadrealenses y manchegos hasta que, a partir de 1934 se torcieron las cosas y su actividad se fue reduciendo. Declinada su participación en el campeonato 35/36, a principios de 1935 organizó un campeonato local donde participaron cuatro clubs de aficionados titulados Agrupación Artística Benavente, postrero campeón, la Unión Deportiva, el Valdepeñas F.C. y el Once Rhetall, cesando la actividad deportiva a partir de julio de 1936 cuando estalló la Guerra Civil.

Finalizado el conflicto tuvo que esperar el fútbol varios años en volver a aparecer puesto que, a pesar de haber afición y jugadores tanto jóvenes como veteranos que solían jugar encuentros amistosos en el Campo de los Llanos, nadie daba el paso de constituir una sociedad. Esta larga espera se mantuvo hasta 1943 cuando, desde las autoridades que habían cedido el Campo Municipal de Los Llanos a la Obra Sindical de Educación y Descanso, se impulsó el Educación y Descanso Valdepeñas mientras, paralelamente, desde la parte civil se generó el Valdepeñas Club de Fútbol gracias a la creación del Campeonato Provincial por parte de la delegación de la Federación Castellana en Ciudad Real.

La progresión del Valdepeñas C.F. no fue la esperada y en el torneo de la temporada 43/44 tuvo que retirarse antes de finalizar el campeonato quedando quinto y penúltimo en la campaña 44/45 disolviéndose la sociedad poco después. El fútbol no cuajaba a nivel federado en la localidad siendo que, para salir del paso y ocupar a los jóvenes, se creó el Valdepeñas F. de J. y, a principios de 1947, el C.D. Mercantil para ocupar a aquellos futbolistas más curtidos que se habían quedado sin club.

HISTORIA DEL CLUB:

1947 – 1950

Tal cual fue avanzando el año 1947 y viéndose la evolución y calado que el C.D. Mercantil tuvo entre los aficionados de la localidad, se empezó a tomar en serio nuevamente la idea de constituir una sociedad que la representara quedando todo refrendado el jueves 6 de noviembre con el nacimiento del Club Deportivo Valdepeñas. Consensuado vestir camiseta con pantalón blancos como ya lo hiciera el desaparecido Valdepeñas C.F. y nombrado presidente Guillermo Santamaría Merlo, el club fue inscrito en la Federación Castellana haciendo su estreno en el campeonato de Primera Regional de Ciudad Real de la temporada 47/48 ocupando el tercer y último puesto en un torneo relámpago disputado entre abril y mayo de 1948.

En la campaña siguiente 48/49 la cantidad de participantes fue aumentada hasta los ocho clubs resultando el C.D. Valdepeñas tercero, solicitando la directiva del club vinatero su ingreso en el siguiente campeonato de Tercera División por si se producía alguna baja. Cuando nadie lo esperaba y cumplido el mes de septiembre, la petición fue aceptada siendo el club incluido en el Grupo IV donde competían sociedades pertenecientes a las federaciones castellana y murciana debiéndose reforzar el plantel con prisas, acto que tuvo consecuencias deportivas al quedar decimoctavo y último sumando ocho victorias y cinco empates. Condenado a disputar una Promoción de Permanencia, la suerte se alió con el club manchego pues, previsto jugar en su grupo S.D. Sueca y C.D. Electromecánicas, de Córdoba, la retirada de estos clubs le dejó sólo con el Burgos C.F. de modo que, aunque se perdieron ambos encuentros, su continuidad estaba asegurada.

1950 – 1960

Al iniciarse la década de los años cincuenta las perspectivas eran inmejorables. La plantilla fue mejorada y el Campo Municipal ahora denominado José Antonio Elola, mejorado para la categoría. Siguiendo en el Grupo IV pero ahora con participantes castellanos y extremeños, la temporada 50/51 se resolvió en decimosegunda plaza, mejorándose en la campaña 51/52 al ser octavo con la inclusión de algún club andaluz y castellano-leonés por cuestiones geográficas. Teniendo continuidad en el Grupo IV y prácticamente mismos rivales, la sesión 52/53 se concluyó en décimo puesto pasando en la edición 53/54 a jugar en el Grupo VI donde tenían cabida clubs andaluces y norteafricanos.

Cambiar de grupo y destinar gran parte de su presupuesto a cubrir los desplazamientos fue un golpe duro que hubo de afrontarse de la mejor forma posible no teniendo un buen desenlace pues, concluido el torneo en decimoséptimo puesto se descendió a Primera Regional. El estado de las cuentas y militar en una categoría inferior provocó que la Junta Directiva dimitiera y nadie quisiera tomar las riendas del club por lo que no fue inscrito para competir en el campeonato siguiente.

La noticia cayó como una bomba entre los aficionados sin nadie que pudiera remendar la situación, estableciéndose conversaciones entre los representantes del C.D. Juvenil del F. de J. y su hasta entonces gran rival C.D. Lucero, ambos modestos clubs que aglutinaban en sus filas a jóvenes sin cabida en un C.D. Valdepeñas repleto de jugadores profesionales forasteros. De la unión de ambos nació el Club Deportivo Juvenil quien, vistiendo enteramente de blanco, decidió dar el gran paso de federarse y competir en Primera Regional consciente de sus limitaciones debutando en sexto puesto en la temporada 54/55.

Haciendo uso del Municipal José Antonio Elola de la calle Postas, el C.D. Juvenil fue sumando adeptos aunque sin llegar nunca al tirón que tuvo el C.D. Valdepeñas, transcurriendo el tiempo sin grandes hazañas pero con la conciencia tranquila de ofrecer, dentro de sus escasos medios, lo máximo en cada encuentro y forjando la carrera de futbolistas que luego triunfarían en otros clubs. En el aspecto competitivo se ocupó la octava y última plaza en la campaña 55/56 sumando apenas dos victorias, no participando en la sesión 56/57 por cuestiones económicas. Resuelto volver a la competición en la edición 57/58 se terminó en sexta posición, misma plaza que se repitió en la temporada 58/59 para ser cuarto en la campaña 59/60.

1960 – 1970

Al iniciarse los años sesenta el C.D. Juvenil arrastraba profundos problemas económicos que amenazaban una inminente ruina pero, pese a todo, la Junta Directiva decidió salir a competir esperando con ansia el milagro de que llegase dinero con el cual, al menos, cubrir los gastos de la temporada 60/61. No fue así y, con los medios justos, el plantel blanco sólo pudo jugar trece de la veinte jornadas programadas retirándose del campeonato en la jornada catorce ante la frustración de aficionados, directivos y los propios jugadores quienes lo habían dado todo sobre el terreno de juego.

La desaparición del C.D. Juvenil dejó a Valdepeñas sin fútbol federado durante más de un año temiéndose que la crisis abierta se prolongase durante más tiempo y dejase a la afición sin un referente al que seguir. Puesto que el campeonato provincial ciudadrealense de Primera Regional solía empezar hacia febrero debido, generalmente, a la escasa cantidad de participantes siendo solventado en pocos meses, a finales de 1962 un grupo de aficionados constituyeron a marchas forzadas el Club Deportivo Olímpico para que la localidad tuviera representante, siendo su presupuesto muy limitado y, por ende, la calidad de la plantilla por lo que terminó la temporada 62/63 en séptima plaza sumando tres victorias y un empate.

Finalizado el torneo y viéndose la desidia de las autoridades, la escasa afición que les prestó soporte y lo costoso que les resultó la aventura, la Junta Directiva del C.D. Olímpico decidió poner fin a la empresa no siendo inscrito el equipo para la siguiente campaña por lo que el fútbol valdepeñero volvía a la misma situación vivida en 1961.

Llegados a 1965 y después de transcurrir las temporadas 63/64 y 64/65 sin fútbol federado, Valdepeñas era citada continuamente en los medios periodísticos por la situación que atravesaba este deporte, la ausencia de un club representativo en una localidad con una población de veinticinco mil habitantes y cómo, desde 1954, se había dado la espalda a las dos iniciativas que, en forma de C.D. Juvenil y C.D. Olímpico, habían enarbolado la bandera del balompié local para dar salida a la juventud que deseaba practicarlo.

La llamada cundió efecto entre autoridades, aficionados e interesados y a principios de noviembre la reorganización del C.D. Valdepeñas era una realidad teniendo a Antonio Bárcenas Cácara como presidente, Antonio Pareja Pareja en la vicepresidencia, Celestino Guerola en la tesorería y Manuel Bárcenas Canales en la secretaría. Apuntado para competir en el campeonato provincial de Primera Regional, hubo que componer una plantilla de urgencia que consiguió finalizar la temporada 65/66 en segundo puesto tras el Club Atlético Calvo Sotelo, de Puertollano, disputando así la Promoción de Ascenso a Tercera División frente al pacense Betis Club Extremeño, subcampeón en su región, al que derrotó 3-0 en casa y quien le vapuleó fuertemente en Badajoz por 4-1 empatando la eliminatoria. Temiendo los dirigentes verdiblancos ascender y comprometer la situación económica de la sociedad en una categoría tan exigente, estos no se presentaron en el encuentro de desempate consiguiendo los manchegos ascender en una carrera donde se le abrían todas las puertas posibles.

La campaña 66/67 se empezó pues en Tercera División compitiendo en el Grupo XIV administrado por la Federación Castellana con clubs madrileños y castellano-manchegos concluyendo en una discreta decimosegunda plaza, volviendo la afición valdepeñera a acudir en masa al Campo Municipal José Antonio Elola donde, en la sesión 67/68, se pasó al Grupo XV compitiendo con clubs castellanos y extremeños teniendo como prioridad quedar entre los diez primeros clasificados puesto que la Federación Española, en plena reestructuración de las categorías superiores, deseaba reducir el cupo de grupos en Tercera División. Con una sensacional plantilla el C.D. Valdepeñas concluyó segundo a cinco puntos del C.D. Cacereño clasificándose para disputar la Promoción de Ascenso a Segunda División, siendo eliminado en Cuartos por el Club Gimnástico de Tarragona después de una dura eliminatoria en la que se perdió 3-2 en la capital catalana, se gano en casa por 2-1 y, en el encuentro de desempate quedó apeado al perder 2-4.

El C.D. Valdepeñas, recién reorganizado y presidido por Antonio Pareja, parecía haber vuelto con una gran fuerza pero en la edición 68/69, destinado al Grupo VI, debió competir con clubs valencianos, murcianos y castellano-manchegos de gran nivel quedando relegado al decimocuarto puesto. El curso 69/70 fue también exigente pues sólo los ocho primeros clasificados tendrían opción a seguir en la categoría perdiéndola los doce últimos al quedar esta limitada a cuatro grupos. Siguiendo en el Grupo VI ante rivales del área levantina, los blancos estuvieron a un gran nivel concluyendo en quinto puesto, una plaza que fue celebrada con desbordante alegría por todo lo que suponía.

1970 – 1980

La Tercera División de los primeros años setenta era una categoría muy atractiva que había sido reducida a cuatro grupos de veinte participantes cada uno donde convivían clubs históricos con pasado glorioso y otros en franca progresión, amén de todos aquellos que, siendo modestos, tenían aires de grandeza. Al C.D. Valdepeñas le tocó por razones geográficas competir con los clubs de la mitad sur peninsular teniendo un buen estreno en la temporada 70/71 dentro del Grupo IV junto a sociedades andaluzas, extremeñas, norteafricana, valencianas y murcianas concluyendo en décimo puesto evitando, inmerso en un sistema competitivo dotado de ciertos obstáculos, rondar la zona peligrosa. En la campaña 71/72, teniendo continuidad en el Grupo IV, los merengues disfrutaron de un campeonato con abundantes victorias alcanzado la cuarta plaza a pesar de encajar una significativa cantidad de goles, siendo muy similar el desarrollo de la sesión 72/73 dentro de un grupo muy igualado en el que fueron quintos habiendo escasa distancia en puntos entre los de arriba, los que defendieron su plaza en la Promoción de Permanencia y los que descendieron.

La edición 73/74 tomó un cariz muy distinto y la plantilla, debilitada respecto al campeonato anterior, no pudo solventar su complicada situación clasificatoria a lo largo del torneo finalizando en decimoctavo puesto por lo que, reglamento en mano, perdió la categoría ingresando en una nueva titulada Regional Preferente, nuevo escalafón entre la Primera Regional y Tercera División donde competían un buen número de filiales de los principales clubs pertenecientes a la Federación Castellana. La temporada 74/75, aunque se terminó en sexta plaza, no fue buena mejorándose ostensiblemente en la siguiente campaña 75/76 cuando, con muchas caras nuevas, se ocupó el primer puesto obteniéndose el título de campeón y además el ascenso directo a Tercera División, verdadero objetivo del club antes de iniciarse el torneo. De vuelta al tercer nivel nacional, la sesión 76/77 se presentó con un cariz especial pues era la última con el formato mantenido durante lo que se llevaba de década siendo que, con vistas al siguiente campeonato, la Federación Española iba a implementar una nueva categoría denominada Segunda División B situada por encima de la Tercera División y en su sustitución. Dispuesto que sólo los diez primeros accederían a seguir con el tercer nivel, el C.D. Valdepeñas no gozó de un buen año terminando decimocuarto y viendo como sus esperanzas de continuar se desvanecían.

Destacable en 1976 es la constitución del Sporting Club Valdepeñas, club de índole formativa presidido por Tomás Muñoz que, en lo sucesivo, vistiendo camiseta amarilla con pantalón azul y partiendo desde Tercera Regional, fue subiendo peldaños formando a multitud de jóvenes.

Siguiendo en Tercera División pero convertida en cuarto nivel nacional, la edición 77/78 transcurrió en el Grupo IV manteniendo todavía cierta competitividad deportiva por la calidad de los participantes procedentes de Madrid, las dos Castillas y la novedad de los clubs canarios exigiendo calidad deportiva y un buen respaldo económico. Con rivales de cierto cartel que acudían al Campo Municipal, los manchegos fueron décimos destacando el encuentro del Campeonato de España que les enfrentó al Real Madrid C.F. donde resultaron seriamente derrotados al perder 0-7 en casa pero con gran taquillaje. La temporada 78/79 ofreció un cambio de aires pasando al Grupo VI junto a andaluces, extremeños y norteafricanos terminando séptimo, destacando la inauguración el 1 de octubre de 1978 del nuevo Polideportivo Municipal ante el Córdoba C.F. en encuentro del Campeonato de España con resultado de empate 1-1, teniendo nuevo destino en la campaña 79/80 al luchar en el Grupo V junto a castellano-leoneses, castellano-manchegos, madrileños y canarios haciendo un buen papel al concluir décimos.

1980 – 1990

Al comenzar los años ochenta la Federación Española, en su ánimo de conceder un grupo de Tercera División a cada federación territorial, concedió la administración del Grupo VII a la Federación Castellana donde pertenecían los clubs castellano-manchegos, madrileños y los de las provincias de Ávila y Segovia teniendo un plácido campeonato 80/81 en el que el C.D. Valdepeñas fue séptimo. Con un sistema competitivo en el cual tan solo los dos primeros clasificados tenían derecho de promocionar a superior categoría, en la temporada 81/82 se apostó por hacer un plantel para llegar lo más arriba posible estando cerca de ello pero sin lograrlo dado que, algunas derrotas inesperadas se lo impidieron, debiéndose conformar con la cuarta plaza. Muy distinta fue, en cambio, la campaña 82/83 cuando, con un equipo desconocido, se miró más hacia arriba que abajo concluyendo en decimotercero puesto, resultando todavía peor la sesión 83/84 al ser decimoquinto aunque se salvaron los muebles a varias jornadas del final.

Como en el fútbol todo va y viene, los cambios en la directiva manchega de 1984 dieron un giro de ciento ochenta grados a la trayectoria mostrada en los últimos años disponiendo de un equipo competitivo que resultó segundo en la edición 84/85 empatado a puntos con el Real Madrid Aficionados cuando, previamente, todo lo había sido favorable para ser campeón. Clasificado para disputar la Promoción de Ascenso a Segunda División B, el C.D. Valdepeñas eliminó en Semifinales a la S.D. Éibar después de imponerse 2-0 en casa y perder 1-0 en la localidad guipuzcoana, no pudiendo solventar la Final ante un superior Córdoba C.F. que le derrotó en la ciudad califal por 4-1 y se impuso en el Polideportivo Municipal por 0-1 dejando a los manchegos sin ascenso. En la temporada 85/86, manteniendo vivos los mimbres que tan buen resultado le dieron el torneo anterior, los blancos fueron segundos nuevamente en Liga quedando en esta ocasión a cuatro puntos del C.D. Leganés, no pudiendo clasificarse para la Promoción de Ascenso al tener una baja cantidad de puntos sumada, criterio demasiado injusto para muchos aficionados.

Después de dos temporadas acercándose al título y acechando el ascenso, la campaña 86/87 en la que la Federación Española adjudicó hasta siete plazas a la Federación Castellana para poder competir en Segunda División B tras el fracaso de reducirla a un grupo único, el C.D. Valdepeñas estuvo francamente desacertado en el campeonato ocupando el decimocuarto puesto dejando pasar una oportunidad inmejorable para ascender por la vía fácil, aprobando en 1987 la Federación Española que la neonata Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha, administrase en solitario el nuevo Grupo XVII. El estreno del conjunto valdepeñero de la sesión 87/88 fue descorazonador dando continuidad a lo sucedido en el curso anterior y reflejando sobre la clasificación final, decimoséptimo, que eran necesarios muchos cambios si se pretendía seguir en la categoría, y más todavía si el objetivo era algo mayor.

Tras cambiar a gran parte de la plantilla, el C.D. Valdepeñas mostró una cara diferente en el curso 88/89 y, aunque no se estuvo en la parte de arriba junto a los mejores, al menos se enmendó de raíz un camino que se presumía peligroso. Con la ayuda de algunos refuerzos, el campeonato 89/90 fue uno de los mejores que se recuerdan en la ciudad con un plantel que tuvo sus altibajos pero no cesó en su empeño de acabar primero, algo que consiguió con tres puntos de ventaja sobre el C.F. Gimnástico de Alcázar estando en el banquillo Manolo Chico y Benito Sánchez Merlo en la presidencia, puesto que le permitió ascender a Segunda División B por la puerta grande sin mediar promoción alguna.

1990 – 2000

El principio de los años noventa fue para los aficionados valdepeñeros como regresar al inicio de los años setenta cuando el C.D. Valdepeñas competía en un tercer nivel nacional fraccionado en cuatro grupos de veinte participantes. Pasados veinte años de aquello, la nueva generación de aficionados pudo saborear qué significaba jugar en esta categoría estrenándose en la temporada 90/91 dentro del Grupo III junto a clubs andaluces, extremeños, norteafricanos y castellano-manchegos con nueva denominación adoptando la de Club de Fútbol Valdepeñas y concluyendo en decimoprimero puesto, a cuatro puntos del descenso. El Polideportivo Municipal era testigo de unos tiempos para el recuerdo y la campaña 91/92, siguiendo en el Grupo III pero con rivales totalmente distintos al contender con valencianos, madrileños, murcianos y castellano-manchegos, fue intensa salvando la categoría en el último encuentro de Liga a domicilio ante un descendido U.D. Alzira.

La tercera presencia del conjunto vinatero en Segunda División B le llevó al Grupo I donde participaban gallegos, asturianos, castellano-leoneses, madrileños y castellano-manchegos siendo la sesión 92/93 durísima pues, a un escaso presupuesto, se unió un torneo en contra donde, decimoctavo, do puntos le distanciaron de obtener la permanencia. Descendido a Tercera División, la denuncia de parte de la plantilla por impago acumuló un segundo descenso que le condujo hasta Regional Preferente, afrontando la edición 93/94 con muchas dudas, caras largas y la preocupación de ignorar cómo iban a desarrollarse los acontecimientos. Afortunadamente se quedó tercero precedido de Hellín Deportivo y C.F. La Solana retornando pronto a Tercera División.

Con la economía maltrecha fruto de su reciente pasado por Segunda División B, la participación del club vinatero en el Grupo XVII castellano-manchego no volvió a ser la misma que en la década anterior y, aunque se estuvo a la altura, incluso le obtuvieron buenas clasificaciones, los primeros puestos quedaron muy lejos. La temporada 94/95 le deparó un discreto octavo puesto mejorando sensiblemente en la campaña 95/96 al ser séptimo, trayendo la sesión 96/97 buenas noticias y dejando un buen sabor de boca al concluir quinto a tan solo cuatro puntos de poder promocionar para intentar ascender a Segunda División B. Tras este momento de gloria, la edición 97/98 ofreció una cara gris terminando el campeonato decimoquinto lejos de todo, siendo más beneplácito el curso 98/99 en el que, noveno clasificado, al menos no se sufrió tanto. La Liga 99/00, discurrida ente similares condiciones, se cerró en décimo puesto.

2000 – 2010

Con el cambio de siglo el C.F. Valdepeñas siguió mostrando evidentes signos de debilidad cayendo en la temporada inaugural, 00/01, hasta la decimotercera posición, teniendo margen de empeoramiento en la campaña 01/02 cuando, decimoséptimo, una victoria en casa ante el C.D. Torrijos le apartó de un descenso muy cercano. La sesión 02/03 se presentó con malos augurios y una plantilla sin suficiente calidad para subsistir en la categoría, algo que se vio conforme transcurrían las jornadas y el equipo no abandonaba los últimos puestos, Al final no se pudo hacer nada y se descendió a Primera Autonómica al concluir vigésimo, afrontándose un campeonato 03/04 en el que se luchó por estar arriba y, a poder ser, ascender, no materializándose con el cuarto puesto. De trágica puede considerarse esta última campaña en la que el C.F. Valdepeñas «B», constituido en 2002 tras absorberse mediante fusión al Sporting Club Valdepeñas causando la desaparición de éste último que había llegado a competir en Regional Preferente, corrió la misma suerte pues, retirado tras la disputa de unas pocas jornadas nunca más fue reorganizado.

Tras un verano caliente en el que todo pintaba bastante mal, a trancas y barrancas se consiguió armar una plantilla con la cual salir a competir en la temporada 04/05 pero sin expectativas claras de cómo se iba a terminar. Jugados cuatro encuentros con dos victorias y dos derrotas, la plantilla no se presentó en la quinta jornada a domicilio ante el Atlético Jareño, convocándose una Asamblea Extraordinaria el 6 de octubre mediante la cual lo socio, en un clima de evidente frustración y caras largas, tomaron la decisión de disolver la sociedad dando fin a muchos años de fútbol a la ciudad.

Desaparecido el principal club de la localidad, en la temporada siguiente 05/06 el C.D. E.F.B. Valdepeñas que fue constituida en 1991 y venía contando con equipos para formación de jóvenes futbolistas en las categoría inferiores, creó un equipo sénior para iniciar una carrera en el fútbol federado amateur empezando en Segunda Regional Autonómica vistiendo enteramente de rojo, cambiando años después a totalmente blanco como ya lo hicieran sus predecesores.

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Fútbol en Castilla-La Mancha. Juan Jiménez Ballesta. Ediciones Ballesta (2005).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Archivo privado de Juan Alberto Martínez.
  • Anuarios de la RFEF.
  • El Pueblo Manchego. Diario.
  • Lanza. Diario.
  • La Paz. Diario.
  • El Eco de Valdepeñas. Diario.
  • La Voz. Diario.
  • El Indígena. Diario.
  • www.lanzadigital.com/hemeroteca/ Hemeroteca Digital.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial del Club Esportiu Mataró, S.A.D.

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Club Esportiu Mataró, S.A.D.
  • Ciudad: Mataró 
  • Provincia: Barcelona
  • Comunidad Autónoma: Cataluña / Catalunya
  • Fecha de constitución: diciembre de 1912
  • Fecha de federación: 1913

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Iluro Sport Club (1912-1939)
  • Club Deportivo Mataró (1939-1983)
  • Club Esportiu Mataró (1983-2004)
  • Club Esportiu Mataró, S.A.D. (2004-2011)

 

TÍTULOS NACIONALES:

0 Ligas en Categoría Nacional:

 

ESTADIO:

  • Nombre: Camp Municipal del Centenari
  • Año de inauguración: 1 de enero de 1912
  • Cambios de nombre:
  • Camp de Foment (1912-2013)
  • Camp Municipal del Centenari (2013- )
  • Capacidad: 4.500 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Camp de Tir (1912-1917)
  • Camp de Foment (1917- )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL CLUB ESPORTIU MATARÓ S.A.D. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL CLUB ESPORTIU MATARÓ S.A.D. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN MATARÓ:

Distante de la capital provincial, Barcelona, en 30 km hacia el noreste y pegada junto al litoral mediterráneo, la ciudad y municipio portuario de Mataró es el principal núcleo de la comarca del Maresme siendo una localidad eminentemente dinámica y muy activa con gran dedicación al comercio y al sector servicios. Construida por los íberos y dominada por varias culturas que han dejado su huella, su fuerte industrialización a partir de mediados del siglo XIX e impronta económica la convirtieron en un centro próspero reafirmado un siglo después incrementándose notablemente su población hasta alcanzar los ciento treinta mil vecinos. Sede politécnica y universitaria, la localidad conserva un importante patrimonio arquitectónico con edificios industriales, civiles y religiosos, además de cierta relevancia turística y cultural.

Contando con veinte mil habitantes, hizo el fútbol su aparición en la capital del Maresme en los primeros años del siglo XX cuando, miembros de la Sociedad Colombófila Mensajera Iluro con sede en el edificio del Sport Mataronés, empezaron en 1901 a jugar en el interior del velódromo local vistiendo camiseta a rayas rojiblancas. No cuajando aquella primera empresa, el fútbol siguió creciendo y siendo practicado tanto en calles y plazas así como en el Colegio de los Hermanos Escolapios de Santa Ana, surgiendo en abril de 1911 el primer club serio bajo el nombre de Cataluña Sport Club con Salvador Garriga como presidente.

La iniciativa del Cataluña S.C. tuvo un efecto inmediato en otro grupo de jóvenes que jugaban en el parque municipal y, al abrigo del Sport Mataronés, club deportivo dependiente de la Sociedad de Fomento Mataronés, ese mismo mes quedó constituido el Mataró Foot-ball Club vistiendo inicialmente camiseta rojiblanca. Con el paso del tiempo ambos clubs vieron la necesidad de unirse para aumentar su masa social y deportiva quedando fusionados en diciembre siguiendo bajo la denominación Mataró F.C., dándose de alta pocos días después en la Federación Catalana donde fue considerado como club de Segunda Categoría. La tendencia creciente de la naciente sociedad fue en aumento y el 1 de enero de 1912 quedaba inaugurado el Campo de Fomento, propiedad de la citada sociedad que venía siendo campo de tiro nacional y de fútbol situado junto al Paseo de Cabanelles y al Convento de las Capuchinas teniendo como invitados al F.C. Barcelona y al Catalá S.C., ambos de la capital, con victoria de los azulgranas por 8-0.

Vistiendo ya de rojinegro con pantalón negro y presidida la sociedad por Josep Soler Moreu, el Mataró F.C. además de enfrentarse a clubs de su entorno en el campeonato de Liga lo hizo con el Valldemia F.C., otro club de la localidad nacido por esas fechas que, junto al de las Escuelas Pías, servían de cantera para que un gran número de jóvenes se adiestraran en el manejo del balón y sus reglas.

HISTORIA DEL CLUB:

1912 – 1920

A finales de 1912 las disputas internas entre socios del Mataró F.C. terminaron por crear una brecha que tuvo como final la escisión de un nutrido grupo que decidió constituir una nueva sociedad donde poder empezar de nuevo siendo titulada Iluro Sport Club de modo que, en fecha domingo 29 de diciembre, jugó su primer encuentro desplazándose a jugar frente al F.C. Vilasar cayendo derrotado por 3-0. Esta su primera derrota no cambió los planes del neonato conjunto mataronés quien, vistiendo camiseta gualdinegra con pantalón negro, afianzó los pasos para elegir su primera Junta Directiva el 2 de marzo de 1913 contando con Josep Serra como presidente, Jaume Subirá como vicepresidente mientras Pelegrí Lluriá era secretario, Joan Escapa contador y el señor Parera se ocupó de la tesorería.

Contando con el nuevo Campo de Tiro Nacional situado en el Paseo de Rocafonda empleado por el Sport Mataronés que se hallaba distante apenas unos centenares de metros del Campo de Fomento, feudo del Mataró F.C., el Iluro S.C. pronto fue sumando adeptos y seguidores consiguiendo en 1914 equipararse en calidad a los rojinegros para ser sus duelos intensos a todos los niveles, tanto en el primer como segundo y tercero equipos, lucha de poder que se mantuvo hasta el verano de 1915 cuando el Mataró F.C., mal gestionado y con continuos cambios de directivos, terminó por arrojar la toalla y desaparecer.

Sin apenas oposición en la localidad y sin actividad los rojinegros durante un prolongado tiempo, en 1917 la Junta Directiva del Iluro S.C. reclamó el uso del Campo de Fomento al estar mejor acondicionado para la práctica futbolística, solicitud aprobada que fue festejada el 8 de julio invitándose al F.C. Barcelona con quien se perdió por 0-1 aprovechándose la visita para oficializar el traspaso de feudo. En el aspecto puramente deportivo, los gualdinegros avanzaron en el campeonato de Segunda Categoría terminando quintos en la temporada 17/18 con un total de seis participantes y primeros en las campañas 18/19 y 19/20 sin poder ascender de categoría en unos años donde cambiar de estatus no era siempre factible.

1920 – 1930

Al iniciarse los años veinte la afición al fútbol en una localidad tan amante del deporte como Mataró fue aumentando con la constitución de nuevas sociedades como el Club Deportivo Mataró, nacido en 1922 con exjugadores del Mataró F.C. en un intento de revitalizar este desaparecido club o ya asentadas como el Stadium Sport Club, constituido en 1916 que ampliaron la oferta a la juventud para jugar a nivel federado, manteniendo el Iluro S.C. su hegemonía compitiendo en Segunda Categoría donde, después de ser sexto en la temporada 20/21, fue campeón de Liga en las campañas 21/22, 22/23 y 23/24 además de subcampeón provincial de la categoría en 1922 y campeón provincial y subcampeón de Cataluña en 1923 y 1924, año en el que por fin pudo ascender al Grupo B de Primera Categoría que era, de facto, el segundo nivel regional.

Debutante en la sesión 24/25 con un magnífico segundo puesto tras el C.D. Júpiter, de Barcelona, los gualdinegros pudieron asentarse en esta categoría siendo quintos en la edición 25/26 y séptimos en el curso siguiente 26/27 para ser cuartos en la temporada 27/28 en unos tiempos donde el profesionalismo, regularizado por la Federación Catalana desde 1925, supuso la desaparición precisamente en ese año del C.D. Mataró y Stadium S.C. quienes no pudieron sobrevivir a un régimen económico tan duro y exigente dejando a los gualdinegros como único estandarte mataronense a nivel federado.

La creación en 1928 de las categorías profesionales de Primera y Segunda División con ámbito estatal supuso un antes y después en el fútbol que se llevó por delante a muchos clubs y, a los que consiguieron mantenerse, un dolor de cabeza pues muchas de sus figuras cambiaban de colores tan pronto recibían una suculenta oferta de un club de superior categoría. A pesar de ello el Iluro S.C. supo sobreponerse y terminar tercero en el Grupo B de Primera Categoría en la campaña 28/29 y primero en el curso 29/30 no pudiendo ascender al Grupo A. Paralelamente a estos acontecimientos cabe destacar la constitución en 1929 de la Unión Deportiva Mataronesa, modesto club todavía en activo en la actualidad con una amplia trayectoria deportiva.

1930 – 1940

La década de los años treinta empezó con una plantilla competitiva que, en la temporada 30/31 y en Segunda Categoría, finalizó en tercer puesto siendo más discreta la campaña 31/32 al ser quinto y destacable la sesión 32/33 al ser segundo tras el Granollers S.C. Durante estos años la plantilla gualdinegra estaba formada, en su gran mayoría, por jugadores foráneos profesionales quedando lejos aquellos tiempos de amateurismo, creando en 1934 la Federación Española los Campeonatos Superregionales que restaron vistosidad a los clásicos regionales. Este movimiento obligó a la Federación Catalana a reestructurar sus categorías creando los campeonatos de Segunda Categoría Preferente y Segunda Categoría Ordinaria actuando los mataroneses en Preferente, categoría en la que fueron novenos en la edición 34/35.

Primer clasificado en la temporada 35/36 coincidiendo con la reforma del Campo de Fomento que fue trasladado de su ubicación original en unos metros y ampliado dimensionalmente tanto en longitud como en anchura reestrenándose el 6 de octubre de 1935 no pudiendo acceder a Primera Regional B, estando preparando la pretemporada 36/37 en julio de 1936 estalló la Guerra Civil quedando su futuro más inmediato en el aire. Pasados los primeros meses y, a consecuencia de que la situación bélica era favorable en Cataluña al estar el frente alejado, a instancias de la Federación Española la Federación Catalana estimó seguir con los campeonatos regionales llevándose hacia adelante la campaña 36/37 en la que el Iluro S.C., prescindiendo de sus profesionales debido a que era imposible costear sus emolumentos en momentos tan delicados, pasó a jugar con jugadores locales siendo campeón en la sesión 37/38. Disputado un encuentro el 28 de agosto de 1938 ante el F.C. Barcelona, la situación bélica empeoró y, temiéndose por la seguridad de público y jugadores, ya no se jugó ningún encuentro en adelante siendo el terreno de juego gualdinegro ofecido para otros menesteres.

Tras la entrada de las tropas nacionales en la ciudad el 28 de enero de 1939, pasados unos meses y una vez finalizado el conflicto, después de ser purgado el club quedando al margen toda aquella persona disidente con el nuevo régimen político, llegó la hora de reemprender la actividad deportiva de la sociedad adquiriendo la nueva denominación de Club Deportivo Mataró habida cuenta de que no se podían emplear extranjerismos. Nombrada una Comisión Gestora y retirados todos los vehículos militares que venían ocupando el Campo de Fomento, el club fue inscrito en Segunda Regional Preferente, el tercer nivel territorial de la época acabando en tercer puesto y preparándose para emprender una nueva época.

1940 – 1950

Reestructuradas las categorías regionales dependientes de la Federación Catalana, en la temporada 40/41 el C.D. Mataró pasó a competir en Primera Regional B, el segundo nivel, donde finalizó en cuarto puesto teniendo la oportunidad de ascender a Primera Regional A mediante Promoción, eliminatoria que superó frente a la Unión Atlética Horta después de empatar 2-2 y precisar de un segundo encuentro resuelto para los gualdinegros por 1-0. Con el ascenso en el bolsillo, la campaña 41/42, sin los grandes clubs catalanes compitiendo en Categoría Nacional, fue notable terminando en séptima plaza pero acomodándose entre los mejores clubs de la región teniendo, poco después, un mal campeonato 42/43 al ser décimo y colista aunque, debido a una reforma, conservó su plaza en la categoría.

Mataró, que en esos momentos superaba los treinta mil habitantes, estaba en pleno proceso de adaptación a los años de posguerra y, aunque gozaba de una alta categoría deportiva, no había dinero para dar el salto a la Tercera División de ámbito nacional. La sesión 43/44 fue tranquila quedando en décima plaza e, instalado en la cola, no muy diferente resultó la edición 44/45 consiguiendo el noveno puesto mejorando sensiblemente en la temporada 45/46 al ser cuarto.

Presente en una Primera Regional con grupo único y ámbito extendido a toda la geografía catalana, la campaña 46/47 concluyó repitiendo en la cuarta plaza proponiéndose la Junta Directiva que presidía Joan Matons ascender por fin a Tercera División. Con la llegada de excelentes jugadores, la sesión 47/48 fue todo un éxito perdiendo tan solo cuatro encuentros y liderando la clasificación con un primer puesto que le podía catapultar a Categoría Nacional pero, una vez acondicionado y sembrado césped en su clásico campo de tierra, llegó la gran decepción al quedar la Tercera División reducida a seis grupos con lo cual le fue denegado el merecido ascenso.

En la edición 48/49 el C.D. Mataró salió a por todas gozando nuevamente de un gran equipo que, pese al esfuerzo, fue segundo a un punto del C.D. Tortosa logrando en esta ocasión el ascenso a Tercera División gracias a una ampliación del número de participantes, categoría en la que se estrenó en el campeonato 49/50 participando en el Grupo III formado por clubs valencianos, catalanes y baleares con notable participación al finalizar quinto.

1950 – 1960

La década de los años cincuenta se caracterizó por su presencia ininterrumpida en Tercera División, el tercer nivel nacional de la época donde, con bastantes jugadores profesionales, se realizaba un atractivo fútbol. Séptimo en la temporada inicial 50/51 dentro del Grupo III participado por clubs catalanes y aragoneses, en 1951 accedió a la presidencia Pelegrí Martí teniendo una negativa campaña 51/52 en la que, siguiendo en el Grupo III formado básicamente por clubs catalanes, pocos aragoneses y baleares, terminó decimoquinto sumando siete escasas victorias. En la sesión 52/53 llegaron nuevos jugadores que se incorporaron para dar ciertas garantías en un Grupo III compuesto por catalanes y aragoneses que ofrecieron un sorprendente rendimiento teniendo opciones de quedar campeón, título que no se consiguió al llevárselo la S.D. Escoriaza con tres puntos de ventaja. Segundo en Liga, esta plaza le permitió promocionar para intentar ascender a Segunda División compitiendo en un grupo formado por dos clubs de Segunda División y tres aspirantes en el que el ascenso se escapó por diferencia de goles puesto que, primera la Real Sociedad Gimnástica de Torrelavega, Cultural y Deportiva Leonesa, el propio C.D. Mataró y U.D. Salamanca empataron a puntos siendo colista el Club Sestao.

Muy distinta fue sin embargo la edición 53/54 con un plantel cargado de derrotas que concluyó decimosexto rodeado de clubs catalanes y baleares decidiendo en 1954 la Federación Española aumentar el número de grupos y participantes en la categoría para que el fútbol llegara a más localidades. Concedidos dos grupos para la Federación Catalana debido a su alto número de afiliados, el C.D. Mataró fue ubicado en el Grupo VI finalizando la temporada 54/55 en séptimo puesto mientas en la campaña 55/56 resultó noveno.

En 1956 los grupos de Tercera División fueron hinchados con la ampliación a más participantes reuniéndose en el Grupo VI un total de veinticuatro que desvirtuaron la competición alargando el torneo innecesariamente con pérdida evidente de calidad. Los gualdinegros fueron decimosextos mejorando en la sesión 57/58 al ser quintos. Llegados a la edición 58/59 el grupo se redujo a dieciocho clubs siendo esta cantidad más llevadera terminando en decimoprimero puesto cerrando la década con una cuarta plaza en el curso 59/60 con serias aspiraciones de poder promocionar a Segunda División que se escapó por dos escasos puntos.

1960 – 1970

Los años sesenta marcan un gran cambio en la ciudad de Mataró con la llegada masiva de inmigrantes procedentes, en su gran mayoría, de Andalucía y Extemadura pasando a lo largo de la década de cuarenta mil a setenta mil habitantes. La construcción y la industria crecen a pasos agigantados y la prosperidad parece adueñarse de la localidad como en tantas otras del entorno de Barcelona. Deportivamente el C.D. Mataró sigue en Tercera División terminando tercero la temporada 60/61 en la que está a punto de promocionar. Quinto en la campaña 61/62, en la sesión 62/63 vuelve a ser tercero en esta ocasión con serias opciones de promocionar para intentar ascender a Segunda División, un sueño que no se volverá en lo sucesivo a repetir al cohabitar con club más capacitados deportiva y económicamente.

A partir de 1963 con la sucesión de varias directivas, el C.D. Mataró decae en la clasificación finalizando decimotercero en la edición 63/64 y decimocuarto en la temporada 64/65 teniendo una leve recuperación en la campaña 65/66 en la que es noveno. La tendencia negativa de los gualdinegros tiene un profundo bache en la sesión 66/67 cuando, decimosexto, pierde la categoría en una posterior Promoción de Permanencia descendiendo a Primera Regional afrontando la edición 67/68 en un punto bajo del que no tardará en salir.

Situado en nivel regional, al finalizar el torneo es séptimo decidiendo en 1968 la Federación Catalana crear una nueva categoría titulada Regional Preferente con veinte participantes un paso por encima de la Primera Regional. El C.D. Mataró acude con gran ilusión y, mediante una una plantilla que suma un buen número de puntos, consigue en su estreno del campeonato 68/69 el primer puesto y título ascendiendo directamente a Tercera División. En plena reforma de las Categorías Nacionales, la Tercera División de 1969 está repartida en ocho grupos que, en breve, quedarán reducidos a cuatro por lo que se planifica un duro proceso de eliminación. Confinado en el Grupo IV con participantes todos catalanes, los clasificados del puesto noveno hasta el vigésimo ambos inclusive perderán la categoría por lo que el esfuerzo ha de ser notable. A trancas y barrancas, los gualdinegros son octavos y obtienen la ansiada continuidad.

1970 – 1980

Los años setenta empezaron fuertes en una Tercera División que quedó reducida a cuatro grupos con veinte participantes respectivamente agrupados por estrictas razones geográficas. Partido el territorio nacional en cuatro sectores, al C.D. Mataró le tocó competir en el Grupo III donde se reunieron clubs catalanes, valencianos y baleares teniendo una pésima temporada 70/71 pues, colista destacado con cinco victorias, terminó descendiendo a Regional Preferente, una categoría en la que tampoco tuvo una buena entrada en la campaña 71/72 ocupando la decimotercera plaza. El club del Maresme no atravesaba una buena racha deportiva y en la sesión 72/73 se concluyó en noveno puesto recuperándose puntualmente en la edición 73/74 al ser quinto.

Sin tanta afición acudiendo al Campo de Fomento ocupada en otras alternativas en su tiempo de ocio y con el club gualdinegro en horas bajas, las distintas directivas que tomaron las riendas no supieron o pudieron encarrilar la situación terminando decimoterceros en la temporada 74/75 y decimoséptimos en la campaña 75/76, una posición que le condenó al descenso convirtiéndose en club de Primera Regional. Este duro golpe no fue bien encajado por los aficionados y la sesión 75/76 fue un calvario ocupándose un discreto noveno puesto que no auguraba nada bueno esperándose resurgir en el futuro inmediato por el bien de la sociedad.

Tercero en la edición 77/78, el club gualdinegro no pudo siquiera promocionar debiendo esperar a la temporada 78/79 para ser primero y, matemáticamente, ascender a Regional Preferente. Eran tiempos duros y, con Josep Ametller en la presidencia, había mucho trabajo por hacer. Tras el ascenso la directiva reforzó la plantilla para estar lo más arriba posible en la campaña 79/80 y lo consiguió pues, en un emocionante torneo, tras un mano a mano con el Ct.d’D. Hospitalet, quedó segundo a tres puntos de los franjirrojos consiguiendo de este modo ascender a Tercera División, su segundo consecutivo.

1980 – 1990

La Tercera División que se encontró el C.D. Mataró tras su ascenso ya no era el tercer nivel nacional, sino el cuarto a raíz de la creación en 1977 de la Segunda División B, aunque después de tanto sufrimiento fue un logro celebrado por toda la afición. El nuevo ciclo empezó con una temporada 80/81 en la que terminó decimosegundo pasando por problemas clasificatorios en la campaña 81/82 que se solventaron con cierta holgura al ser decimoquinto y lejos de la zona de descenso, objetivo que no se pudo repetir en la sesión 82/83 cuando, sumando sólo cinco victorias, no pudo sostener la categoría descendiendo a Regional Preferente ante la decepción de sus seguidores.

Catalanizada su denominación en 1983 y convertido en Club Esportiu Mataró, la edición 83/84 no empezó demasiado bien concluyendo en decimotercera posición en lo que parecía ser la confirmación de una mala racha de resultados que se mantuvo en la temporada siguiente 84/85 al ser decimosegundo y agravó sin aparente solución en la campaña 85/86 al finalizar decimoctavo y descender a Primera Regional, un duro golpe que molestó a la hasta entonces fiel afición que se redujo a continuación asistiendo menos público al Campo de Fomento de forma significativa.

Competir en Primera Regional, el sexto nivel nacional para un municipio que en esos momentos acababa de rebasar los cien mil habitantes, sumió al C.E. Mataró en una profunda crisis de la que era difícil salir y no se atisbaba en el horizonte posible solución, máxime cuando los años fueron pasando y el club, pese a su esfuerzo deportivo, se veía privado del ascenso. Tercero en la sesión 87/88 y segundo en la edición 88/89 en unos tiempos donde sólo ascendía el primer clasificado, el desánimo empezó a cundir con el sexto puesto del curso 89/90 esperándose que la nueva década a empezar trajese mejores noticias.

1990 – 2000

Al empezar los años noventa, al menos en su primera temporada 90/91, todo siguió igual no consiguiendo los gualdinegros afianzarse en los primeros puestos terminando quintos hasta que, en la campaña 91/92, se pudo al fin materializar el ansiado ascenso gracias al nuevo sistema competitivo en el que, segundo en Liga tras el también mataronense Club Deportivo Verdiblanca constituido en 1963 y siendo tercero otro club local como la Unión Deportiva Cirera constituida en 1965, promocionó ante la ilerdense Ag.E. Térmens empatando 2-2 en la ida y venciendo en casa 2-0.

Conseguido el ascenso a Regional Preferente, el C.E. Mataró cogió aire y en la sesión 92/93 finalizó en tercer puesto a un paso de poder promocionar para tratar de ascender a Primera Catalana, nueva categoría creada entre la Tercera División y la Regional Preferente a donde se aspiraba entrar. Con un plantel reforzado, la directiva gualdinegra se propuso el ascenso en la edición 93/94 y lo consiguió a base de tesón y no sin sufrimiento puesto que, segundo tras el Barceloneta C.F., tuvo que luchar en la Promoción con el Can Vidalet C.F. empatando 0-0 en casa y cayendo derrotado por 1-0 en Esplugues de Llobregat. Eliminado y posteriormente repescado por la Federación Catalana, el club accedió a Primera Catalana estrenándose en esta categoría durante la temporada 94/95 con gran éxito al ser segundo en un brillante torneo donde tres puntos le separaron del F.C. Santboiá, clasificación que le proporcionó en bandeja el ascenso a Tercera División, algo impensable escasos años antes.

El retorno al Grupo V catalán de Tercera División se presentó en la campaña 95/96 con un gran atractivo al coincidir en la categoría con la Unión Deportiva Cerdanyola de Mataró, una sociedad constituida en 1965 al albergue de los Hermanos Salesianos que, vistiendo camiseta amarilla y pantalón azul y jugando en el Camp del Camí del Mig, mantenía una trayectoria ascendente rivalizando por la hegemonía local con el C.E. Mataró. En sus duelos se empató 2-2 en el Camí del Mig imponiéndose los amarillos por 1-2 en el Camp del Foment terminando los de Cerdanyola decimoquintos y los gualdinegros décimos. En la sesión 96/97 los de Cerdanyola ganaron 2-1 en su casa y los gualdinegros en la vuelta por 2-0 terminando el C.E. Mataró noveno mientras la U.D. Cerdanyola de Mataró, decimosexta, se vio arrastrada a perder la categoría.

Sin rival local en la categoría, los del Camp del Foment afrontaron la edición 97/98 con ambición obteniendo un meritorio tercer puesto en Liga tras F.C. Barcelona «C» y Palamós C.F. que les permitió promocionar para intentar ascender a Segunda División B, fase en la que carecieron de fortuna al ser superados por el Benidorm C.D. mientras tercero fue el C.D. Atlético Baleares y cuarto el Caravaca C.F. En la temporada 98/99, de nuevo con buenos jugadores, el club del Maresme terminó cuarto en Liga en esta ocasión a cuatro puntos del campeón, Ag.E.C. Manlleu, colándose por segunda vez consecutiva en una Promoción de Ascenso en la que el Novelda C.F. fue el mejor, segundo fue la Ag.D. Mar Menor, de San Javier y colista el C.D. Constancia, de Inca, teniendo opciones reales de ascender. El desarrollo de la campaña 99/00 fue notable quedando tercero a seis puntos del C.F. Balaguer, emprendiendo su tercera Promoción en la que, con un juego arrollador y después de un intenso duelo con el Alicante C.F., consiguió el merecido ascenso a Segunda División B sin perder un encuentro siendo tercero la U.D. Horadada y colista el C.D. Atlético Baleares que no puntuó.

2000 – 2010

Conseguido el ascenso al tercer nivel nacional, la primera década del nuevo siglo empieza con la alegría de competir en Segunda División B y un futuro que se supone a priori halagüeño. La temporada 00/01 llena el Campo de Fomento quedando el club ubicado en el Grupo III donde compiten catalanes, valencianos, baleares, murcianos y castellano-manchegos en un exigente torneo en el que, decimoquinto y preparado por Cándido Viana en las tres primeras jornadas y Jaume Creixell en lo que resta, se consigue eludir apuradamente la Promoción de Permanencia y el descenso directo. En la campaña 01/02 Joan Vilà es el técnico encargado de dirigir una plantilla que, ahora en el Grupo II junto a catalanes, navarros, aragoneses, vascos y riojanos consigue un excelente octavo puesto regresando en la sesión 02/03 al Grupo III donde le esperan catalanes, valencianos y baleares más la incorporación del Burgos C.F. El desarrollo del torneo siguiendo Joan Vilá como entrenador es tenso por la clasificación pero, a base de sumar puntos, se consigue concluir en decimotercero puesto.

Paralelamente a estos acontecimientos, el C.E. Mataró que preside Francisco José Gonzalo inicia en 2003 el procedimiento para transformarse en S.A.D. siendo valorada la suma necesaria en 780.000 euros, capital sufragado en gran parte por la empresa Duol propiedad de Antonio Olmo y Eudald Durán que se convierten en máximos accionistas. Culminado el proceso el 19 de abril de 2004, la sociedad gualdinegra pasa a denominarse Club Esportiu Mataró, S.A.D. siendo la edición 03/04 un fracaso deportivo puesto que, decimoctavo y dirigidos por Joan Vilà, durante todo el campeonato en el Grupo III andan en la zona baja de la clasificación con graves problemas financieros y nóminas sin cobrar. El descenso a Tercera División es un hecho y, a partir de la temporada 04/05, la vida del club del Maresme adopta un camino tortuoso de muy difícil salida.

Pese a la preocupante situación extradeportiva que sufre la entidad gualdinegra, la temporada 04/05 en el Grupo V catalán de Tercera División se resuelve favorablemente terminando segundo a ocho puntos de un inalcanzable Ct.d’E. L’Hospitalet que le permite promocionar para tratar de ascender a Segunda División B. Amarrado a esta posibilidad como tabla salvatoria, en Semifinales se elimina a la S.C.R. Peña Deportiva, de Santa Eulària d’Es Riu después de vencer en la localidad ibicenca por 0-1 y empatar 0-0 en casa, no pudiendo sobrepasar al Águilas C.F. en la Final después de empatar 1-1 en casa y caer derrotado en la localidad murciana por 1-0. Desaprovechada esta oportunidad, el club del Maresme es decimoprimero en la campaña 05/06 y sexto en la sesión 06/07 teniendo un mal curso 07/08 en el que, con más problemas de los previstos, consigue evitar el descenso al terminar decimosexto.

Yendo de mal en peor la edición 08/09 es catastrófica pues, con una plantilla debilitada, el ejercicio cierra con la decimoctava plaza y el descenso a Primera Catalana, la primera de las categorías regionales sucediendo Lluís Sardá a Francisco José Gonzalo en la presidencia con un reto muy complicado por delante. El estreno de Sardá es pésimo y vigésimo y colista con cuatro victorias en su casillero, desciende a Regional Preferente.

2010 – 2020

Los años diez se presentan como un auténtico desafío en un club sin dinero convertido en S.A.D., múltiples problemas extradeportivos y una plantilla que se sostiene en el filo de la navaja. Pese a todo el primer equipo es inscrito para competir en Regional Preferente, sexto nivel nacional, temiéndose una temporada 10/11 incierta en la que, a medida que transcurren las jornadas no se cobra y los jugadores van abandonando progresivamente el club. Llegados a la jornada dieciséis, la plantilla no acude a los encuentros de Liga y el C.E. Mataró se retira del campeonato antes de finalizar la primera vuelta por lo que, Reglamento en mano, pierde una categoría por abandono y otra por clasificación. De emprender la actividad, lo hará en Segunda Regional, el octavo nivel.

En julio de 2011 Lluís Sardá abandona la presidencia del club quedando éste a expensas de lo que dicte el destino en un panorama nada halagüeño para quienes pretendan convertirse en su heredero, situación harto negativa que auspicia un negro desenlace. No inscrito el club para competir en Segunda Regional en la siguiente campaña 11/12, desde dentro del club algunos aficionados como Jordi Pino, Marcial Serrano y Gerard Floriach mueven los hilos para, al menos, rescatar el fútbol base donde multitud de jóvenes quedan desamparados.

Perdida cualquier posibilidad de competir, a finales de 2011 Jordi Pino y Marcial Serrano quienes desean que no se pierda todo, llegan a un acuerdo con Francisco José Gonzalo para poder emplear los colores, escudo, nombre del C.E. Mataró S.A.D. y derechos federativos con vistas a competir hasta el año 2025 a cambio de pagar una cuota de 1.200 euros al mes a la empresa Oslo S.L. vinculada a Gonzalo y titular de la S.A.D., acuerdo que cuenta con el visto bueno de la Federación Catalana quien se garantiza que el posible sustituto no le adeude nada y tenga las cuentas saneadas.

El 1 de julio de 2012 se constituye el Club Esportiu Mataró Escola de Futbol tomando como punto de partida la plaza que tenía el C.E. Mataró S.A.D. en Segunda Categoría iniciando una nueva vida en la que no está exento a los problemas pues, debido a la carestía que le supone pagar mensualmente tan elevada cuota a la S.A.D., se decide denunciar el contrato por ilegal en un complicado contencioso donde, al final, el Juzgado de Mataró da la razón a la S.A.D. debiendo el C.E. Mataró E.F. seguir pagando puntualmente las cuotas.

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Club Deportivo As Pontes. 50º aniversario da sua federación. Antón Ferreiro (2011).
  • Anuarios de la RFEF.
  • La Jornada Deportiva. Diario.
  • Aire Libre. Semanario.
  • L’Esport Catalá. Semanario.
  • El Poble Catalá. Diario.
  • El Diluvio. Diario.
  • La Publicitat. Diario.
  • La Veu de Catalunya. Diario.
  • www.ilurosport.cat (Web digital).
  • www.mundodeportivo.com Diario.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial de la Unión Deportiva Telde

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Unión Deportiva Telde
  • Ciudad: Telde (Gran Canaria) 
  • Provincia: Las Palmas
  • Comunidad Autónoma: Islas Canarias
  • Fecha de constitución: 20 de agosto de 1965
  • Fecha de federación: 26 de agosto de 1965

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Unión Deportiva Telde (1965- )

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Tercera División:

  • 1981/82

ESTADIO:

  • Nombre: Estadio Municipal Pablo Hernández
  • Año de inauguración: 9 de febrero de 1964
  • Cambios de nombre:
  • Estadio Municipal del Hornillo (1964-1981)
  • Estadio Municipal Pablo Hernández (1981- )
  • Capacidad: 3.500 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Estadio Municipal del Hornillo / Pablo Hernández (1965- )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DE LA UNIÓN DEPORTIVA TELDE. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DE LA UNIÓN DEPORTIVA TELDE. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN TELDE:

Situado al este de la isla de Gran Canaria y distante con la capital provincial, Las Palmas de Gran Canaria en veinte kilómetros, la ciudad y municipio de Telde aglutina un considerable número de localidades siendo las más pobladas el casco histórico de Telde, con veinte mil vecinos y el Valle de Jinámar con quince mil hasta sumar todos sus núcleos un total de ciento dos mil habitantes. Bañado por el mar en su lado este, en su término se pueden encontrar playas, restos arqueológicos y un variado patrimonio paisajístico e histórico-artístico que atraen a gran cantidad de turistas, además de ser sede del aeropuerto insular y base aérea. Dedicado tradicionalmente a la agricultura con huertas, plátanos y cereales, este sector ha sido reemplazado por varios polígonos industriales, centros de ocio y diversa oferta comercial habiendo experimentado un gran crecimiento en las últimas décadas.

Cuando el fútbol llegó al municipio en 1911, Telde contaba con quince mil vecinos quienes desconocían por completo este deporte siendo por obra de la Compañía Nacional de Telegrafía que contaba entre sus empleados con ciudadanos británicos, que estos en sus ratos de ocio empezaron a practicarlo junto a la playa de la localidad de Melenara animando con ellos a los españoles a constituir una sociedad denominada Club Teldense. A finales de septiembre de 1912 el Club Teldense contendió ante el Sporting Club Victoria de la capital insular perdiendo por 0-4 en lo que fue la primera derrota de un club británico ante uno nacional en la isla aunque, sobre la continuidad de los telegrafistas, nada más se supo.

Transcurrido el tiempo sin noticias sobre sociedades locales dedicadas a este deporte sin duda practicado, fue a finales de los años veinte cuando el fútbol adquirió su mayoría de edad surgiendo en 1929 el Juventud al que, casi de inmediato en 1930, se le sumó el Club Deportivo Telde como club representativo contando con equipo sénior e infantil siendo habituales en lo sucesivo sus enfrentamientos ante sociedades de la capital provincial y su entorno geográfico. La existencia del C.D. Telde con sus mejores y peores épocas siempre alejado del fútbol organizado que ofrecía la Federación de Las Palmas, estuvo acompañada puntualmente por el C.D. Europa y el C.D. Canteras empleándose habitualmente el Campo de San Juan hasta que la Guerra Civil limitó su práctica pero no la suspendió debido a la situación especial de las Islas Canarias tan alejadas de los frentes bélicos de la península.

Finalizada la guerra, Telde volvió pronto a la actividad deportiva existiendo en 1940 distintas sociedades como el C.D. Juventud de Telde, el León y Joven, el Nueva España y la Juventud Católica de San Gregorio quienes jugaban en el Campo de San Isidro dando salida a multitud de jóvenes que deseaban hacer ejercicio, pasárselo bien y olvidarse de las penas de unos tiempos realmente duros que les estaba tocar viviendo. La precariedad de estos clubs era compensada mediante la ilusión con la que jugaban, surgiendo en 1943 nuevas sociedades como el Arauz, el Baleares, el Oriente C.F., el C.D. Unión Canaria, de Jinámar que contaba con el Campo de Jinámar, el Telde de Educación y Descanso y el C.D. San Isidro siendo habilitado un nuevo terreno titilado Campo de La Omelice.

A principios de 1945, estando en activo el C.D. San Isidro, el C.D. Unión Canaria y siendo el problema más importante la falta de un campo de deportes reglamentario donde lo distintos clubs del municipio pudieran jugar, fruto de las conversaciones entre varios sectores y dada la gran cantidad de practicantes que había entre sus treinta mil vecinos, el 17 de noviembre quedó constituida la Delegación Local de fútbol con el ánimo de buscar los terrenos necesarios para disponer de un campo nuevo y, además, organizar un campeonato entre los clubs existentes y nuevos que pudieran formarse.

Casi de inmediato y en ese mismo año 1945 quedaron constituidos simultáneamente el Club Deportivo Telde en el barrio de San Gregorio vistiendo camiseta blanquiazul con pantalón azul y el Doramas C.F. en el de San Juan vistiendo camiseta rojiblanca con pantalón azul iniciando una gran rivalidad entre ambos. Disputado el primer campeonato local entre ellos, en 1946 surgieron el Picachos C.F. de E. y D., el Faycán C.F. dependiente de la Juventud Católica y el San Francisco creándose un gran ambiente que incrementó el número de aficionados y propició el estreno en fecha 27 de mayo de 1946, gracias a la iniciativa privada de Juan Del Río, del denominado Estadio de Telde situado en El Hornillo y conocido popularmente como Campo del Paredón. Contar con un Campo de Deportes animó en agosto de 1947 a que el C.D. Telde tomara el paso de inscribirse en la Federación de Las Palmas siendo considerado como club de Segunda Categoría, destino en el que debutó durante la temporada 47/48 terminando séptimo para, a continuación, ser cuarto en la campaña 48/49 y sexto en la sesión 49/50.

Coincidiendo con el estreno de los años cincuenta y la relevancia que adquirió la constitución de la U.D. Las Palmas para todos los clubs insulares, el campeonato de Primera Regional pasó a disputarse íntegramente en el Estadio Insular accediendo el C.D. Telde a este primer nivel regional debutando en la temporada 50/51 en quinto puesto, misma plaza que obtuvo en la campaña 51/52 pero en esta ocasión reportándole un descenso a Segunda Regional. Suspendido el campeonato de la sesión 52/53 al observarse irregularidades en su desarrollo, el club blanquiazul regresó a Primera Regional en la edición 53/54 siendo sexto y consiguiendo, ya en la temporada 54/55, convertirse en filial de la U.D. Las Palmas por lo que, reforzada la plantilla, ocupó el segundo puesto cuando estuvo a un paso de la desaparición. En la campaña 55/56 la filiación se rompió y el C.D. Telde quedó en un estado tan precario que fue sexta y colista sumando tan solo dos puntos descendiendo a Segunda Regional, categoría en la que no se compitió en el siguiente campeonato al ser disuelta la sociedad por deudas.

La desaparición del C.D. Telde y del privado Estadio de Telde abrieron un largo paréntesis sin fútbol federado de primer nivel que fue una pesada losa para el fútbol local y para la multitud de aficionados que habían venido apoyando a esta sociedad tan representativa. Afortunadamente hubo sustitutos con la Unión Celta C.F. del barrio de San Isidro quien había acondicionado el viejo Campo de San Isidro compitiendo en Segunda Regional a mitad de los años cincuenta y a continuación el C.D. Unión Parque que jugó en el mismo recinto estando entrenado por el recordado Pablo Hernández Morales. Con el fútbol en lapsus hasta 1963, otras prácticas como la lucha canaria reclamaron la atención de los aficionados al deporte locales siendo el club representativo de Telde uno de lo más afamados de la época.

HISTORIA DEL CLUB:

1965 – 1970

El 9 de febrero de 1964, cumpliendo con una vieja reivindicación de las distintas asociaciones deportivas existentes, se inauguró el Estadio Municipal del Hornillo en el lugar denominado La Fonda en la finca del Hornillo adquirida por el municipio en 1963 y proyectada para ser zona deportiva en el futuro, un primer paso básico para relanzar, entre otras prácticas, el fútbol local del que salieron beneficiados sociedades de nuevo cuño como el C.D. San Juan, el tradicional e histórico Doramas C.F. que se reorganizó tras años de inactividad, C.D. Los Llanos, C.D. San Antonio, C.D. San Gregorio, C.D. Fundador, C.D. Osborne, el C.F. Unión Marina basado en la localidad de Melenara donde rivalizó con la Unión Melenara y Unión Valle que hasta la fecha iban dando tumbos en terrenos de juego muy rudimentarios siendo un éxito el campeonato local 64/65.

Terminado el torneo, el presidente del Doramas C.F., Custodio Jiménez Suárez, viendo que ninguno de los contendientes podía por sí solo competir a nivel federado, convocó durante el mes de junio a los presidentes de cada uno de los clubs para constituir una nueva sociedad con plenas garantías acudiendo menos de la mitad por lo que hizo una segunda obteniendo el mismo resultado y recibiendo fuertes críticas, los unos por desacuerdo, otros por no querer perder su independencia y, la mayoría, por no tener medios económicos que aportar. Temerosos los clubs de debilitar el Campeonato Local con la marcha de los mejores jugadores, la constitución del nuevo club se fue demorando ante trabas de aficionados y de la propia Federación de Las Palmas anunciándose a finales de julio la posibilidad de crear un grupo de Tercera Regional.

Pasados los días y confirmada la nueva categoría, por fin el viernes 20 de agosto en lo que era la tercera convocatoria para este propósito acudieron los representantes máximos de los diez clubs existentes votándose a favor la constitución de la Unión Deportiva Telde por mayoría habiendo todavía reticencias en algunos de los presidentes presentes, eligiéndose a continuación una Junta Directiva formada por Juan Cruz Quintana, delegado comarcal de Sindicatos como presidente, acompañado de Luis Amador Peña en el puesto de vicepresidente, Francisco González Trujillo como secretario, Antonio Rodríguez Cabrera en la vicesecretaría, Juan Hernández Ramírez en la tesorería y Buenaventura Ramírez Valido como contador junto a los vocales Custodio Jiménez Suárez quien era el principal artífice del proyecto, José Padilla, José Monzón y Antonio Alemán.

Consensuado emplear como colores los blanquiazules para la camiseta y el azul para el pantalón y contando con pocos jugadores comprometidos, después de darse de alta en la Federación de Las Palmas el día 26, la principal empresa fue contratar jugadores de forma acelerada ante el inminente comienzo del campeonato 65/66 de Tercera Regional el 12 de septiembre llegándose al debut a domicilio ante el Atlético Escaleritas, de Las Palmas de Gran Canaria, con lo justo perdiendo 2-0. Conforme fue avanzando el torneo la plantilla se asentó y mejoró finalizando en tercer puesto clasificándose para la Promoción a Segunda Regional, objetivo que se pudo alcanzar no sin dificultades al necesitar de tres encuentros para superar a la U.D. Guanarteme, de Las Palmas de Gran Canaria.

La campaña 66/67, ya en Segunda Regional, sirvió para corroborar que a la U.D. Telde todavía le quedaba mucho camino por recorrer si deseaba estar entre los primeros clubs de la isla concluyendo en décimo puesto, mejorando en la sesión 67/68 al ser cuarta y teniendo un ligero traspiés en la edición 68/69 con la séptima plaza. En el campeonato 69/70 llegaron nuevos jugadores y el equipo respondió positivamente siendo segundo a un punto del Artesano C.F. quien ascendió directamente, motivo por el cual disputó una Promoción de Ascenso a Primera Regional donde fue eliminado.

1970 – 1980

Al empezar los años setenta los directivos de la U.D. Telde se propusieron ascender a Primera Regional donde competían los primeros espadas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura teniendo éxito pues, a pesar de ser tercero en la temporada 70/71 y no conseguirlo de forma directa, se logró a través de una Promoción de Ascenso con liguilla mediante donde fue segundo igualado a puntos con Unión Chile C.F. y U.D. Lanzarote. Presidido el club por Antonio Pulido Hernández, el estreno en Primera Regional de la campaña 71/72 le vino grande al club blanquiazul fruto de su inexperiencia terminando décimo y colista por lo que regresó a Segunda Regional, categoría en la que tuvo un reencuentro sin protagonismo siendo consecutivamente decimosegundo en las sesiones 72/73 y 73/74 eludiendo el descenso a Tercera Regional por los pelos.

Rozando el drama deportivo y en unos malos momentos, el presidente Laureano Betancor Suárez tuvo que recomponer la plantilla en la edición 74/75 para salir a flote y no verse comprometido a pasarlo mal en adelante finalizando sexto, plaza que se repitió en la temporada 75/76 confirmando la recuperación. Con el regreso de Antonio Pulido a la presidencia, los blanquiazules fueron segundos en la campaña 76/77 empatados a puntos con el Unión Chile C.F. ascendiendo a Regional Preferente tras una reestructuración del fútbol de Las Palmas aprovechando el club grancanario la ocasión para proyectarse en pocos años hacia cotas más altas concluyendo séptimos en la sesión 77/78 y apuntando buenas perspectivas para el futuro.

En la edición 78/79, con Antonio Manuel Pulido Hernández al frente y vistiendo camiseta azul con pantalón rojo, la U.D. Telde se proclamó campeón de Regional Preferente empatada a puntos con el conjunto de la capital provincial U.D. San Antonio por lo que, según esperaban todos en el municipio, al club le correspondía ascender legítimamente a Tercera División. No fue así. Un acuerdo firmado por algunos clubs de la provincia en 1976 prohibiendo el ascenso de los clubs a Tercera División, intereses particulares de otros y la falta de contundencia de la Federación de Las Palmas lo impidieron creándose una problemática que se cerró en falso y en medio de bastante polémica que implicaba a los campeones de futuros torneos.

Sin esperárselo, en la temporada 79/80 intervino la Federación Española comunicando la próxima creación de un grupo canario de Tercera División tanto para clubs de la provincia de Tenerife como de Las Palmas acordando las dos federaciones insulares un reparto por el cual a la Tinerfeña le correspondían once de las veinte plazas siendo las nueve restantes para la de Las Palmas. Segundo en Liga a un punto del C.D. Unión Moral, los azules ascendieron a Tercera División.

1980 – 1990

La creación del Grupo XII canario fue un paso adelante definitivo que ponía al futbol insular a la altura del peninsular tras muchos años de marginación por la gran distancia geográfica existente. Era un hecho de justicia, máxime con las ayudas económicas que iban a percibir los clubs en sus desplazamientos de una a otra provincia, abriéndose la temporada 80/81 con un nuevo atractivo al margen de competir todos los canarios juntos pues, los dos primeros clasificados, tenían derecho a promocionar para intentar ascender a Segunda División B. En un campeonato fantástico y emocionante por la gran igualdad reinante en los puestos de cabeza, la U.D. Telde fue segunda a dos puntos de la U.D. Realejos accediendo por primera vez en su historia a una Promoción donde se aspiraba a dar un paso de gigante en su carrera deportiva. En Semifinales la eliminatoria fue dramática ante el Sevilla Atlético Club ganándose en casa 2-0 y perdiendo en el de vuelta también por 2-0. Llegados a la tanda de penaltis, los canarios pasaron plantándose en la Final ante el C.D. Antequerano y venciendo en casa por 1-0. La ilusión era grande pero, una semana más tarde, una derrota por 4-2 en la localidad malagueña imposibilitó el sueño.

En 1981 el Campo del Hornillo pasó a denominarse Estadio Municipal Pablo Hernández Morales en honor a este amante del futbol local que tanto hizo por el este deporte protagonizando la U.D. Telde otro soberbio campeonato 81/82 en el que se proclamó vencedor igualado a puntos con una U.D. Güímar con la que mantuvo un intenso duelo. En el municipio había ilusión y recelos con la Promoción siendo que las Semifinales no se pudieron superar ante el Club Atlético Osasuna Promesas perdiendo en la capital navarra por 3-0 y resultando infructuosa la victoria en casa por 2-0. Tras dos años de frustración, el club azulón retrocedió en sus aspiraciones de modo que sólo pudo quedar quinto en la sesión 82/83 mientras el desarrollo de la edición 83/84 fue para olvidar estando muy distante de los puestos punteros hasta el punto de ser decimotercero.

Continuando Pulido Hernández al frente del club, en la temporada 84/85 se cambió media plantilla y el conjunto teldense experimentó un gran cambio convirtiéndose en firme opositor al título, premio que se escapó ante la evidente superioridad del C.D. Mensajero quien le aventajó en ocho puntos. Clasificado para disputar su tercera Promoción de Ascenso en lo que iba de década, la Semifinal ante el Betis Deportivo Balompié fue dura pues, después de vencer en casa por 2-1 generándose ilusiones, en el encuentro de vuelta en Sevilla se sufrió una severa derrota por 5-0 quedando apeado. La U.D. Telde estaba ahí, cercando el ascenso quizás en su mejor etapa deportiva aunque la campaña 85/86 no resultó tan buena ocupando la octava plaza.

Disputándose la sesión 86/87, debido a las quejas de los clubs participantes en el grupo único de Segunda División B que estaba causando un gran malestar, la Federación Española reaccionó de inmediato aprobando la reestructuración de la categoría para el siguiente campeonato de modo que se iba a pasar de un grupo único a cuatro con un total de ochenta participantes. Para rellenar el cupo, aplicando una serie de baremos la Federación Española concedió tres plazas en esta categoría para el Grupo XII de Tercera División compartido por las dos federaciones canarias coincidentes con los tres primeros clasificados, aprovechando la oportunidad la U.D. Telde para ser tercera y ascender junto al campeón C.D. Maspalomas y el segundo clasificado Las Palmas Atlético. El club azulón por fin conseguía el ansiado ascenso al tercer nivel nacional ante la alegría de sus numerosos seguidores y de forma rápida, sin mediar las siempre temibles promociones.

Con Juan Pérez Santana en la presidencia desde 1985, el club azulón debutó en Segunda División B en la edición 87/88 teniendo como técnico a Ávaro Pérez quien tenía la complicada misión de lograr la permanencia. Ubicada en el Grupo III junto a clubs canarios, madrileños, andaluces, extremeños, castellano-leoneses y castellano-manchegos, la U.D. Telde salió a por todas logrando la décima plaza, la mejor de su historia llenándose cada domingo en casa el Estadio Municipal. En la temporada 88/89, siguiendo en el mismo grupo y prácticamente mismos rivales, el campeonato se complicó empezando Antonio Collar quien se mantuvo veintidós jornadas siendo sustituido hasta el final por Francisco Castellano. La tensión por la posición ocupada fue límite, máxime cuando en la última jornada se perdió a domicilio ante el C.D. Badajoz siéndole positivo la derrota de la U.D. San Sebastián de los Reyes en su propio feudo y el empate de la U.P. Plasencia en Ávila pues, empatados a puntos los tres, fueron los canarios quienes se salvaron al tener el mejor coeficiente particular.

En la campaña 89/90 Francisco Castellano siguió con las riendas del banquillo obteniendo la permanencia antes de la última jornada para terminar decimotercero teniendo continuidad en el mismo grupo, motivo por el cual le fue renovado el contrato esperando alargarlo lo máximo posible siempre y cuando acompañaran los resultados.

Constituido en 1960, durante este periodo es significativo considerar el papel realizado por el modesto C.F. Unión Marina, el popular conjunto de la localidad marítima de Melenera que, vistiendo camiseta rojiblanca con pantalón negro, después de cuatro temporadas consecutivas en Regional Preferente y proclamándose campeón en la temporada 86/87 ascendiendo a Tercera División, protagonizó un extraordinario torneo 87/88 manteniendo una encarnizada lucha con el aronense C.D. Marino en pos del título que fue a parar a los de Los Cristianos por cuatro puntos. Concluido el torneo y gozando de una excelente plantilla con grandes jugadores, el club se vio obligado a renunciar a su plaza en la categoría por problemas económicos regresando a Regional Preferente.

1990 – 2000

Cambiada la década, los años noventa se presentaron repletos de ilusión por seguir compitiendo en la categoría de bronce y alargar con ello el sueño lo máximo posible. Con Juan Pérez Santana trabajando para el club y Francisco Castellano en su tercera temporada, desde el principio se supo de la dificultad que entrañaba la temporada 90/91 junto a clubs canarios, andaluces, extremeños, castellano-manchegos y norteafricanos no llegando los resultados esperados por lo que Cipriano González «Ñito» tomó el relevo en la jornada catorce resistiendo hasta el final. La mejora deseada no llegó y, aunque se luchó denodadamente, tres puntos le separaron de la permanencia terminando decimonoveno, perdiendo la categoría y cerrando un brillante ciclo de cuatro campeonatos en el tercer nivel nacional.

El retorno al Grupo XII canario de Tercera División no fue traumático y aunque se finalizó quinto en la campaña 91/92 no pudiendo estar entre los cuatro primeros que accedían a la Promoción de Ascenso según el nuevo sistema competitivo, al menos se dio la cara compitiendo con la mejor voluntad. La sesión 92/93 fue distinta luchando incluso por el título que estuvo muy cerca pero, finalmente, U.D. Realejos y A.D. Laguna le superaron por poco margen terminando tercero en Liga. Clasificado para la Promoción de Ascenso, en esta fase disputada íntegramente entre los cuatro primeros clasificados canarios, la U.D. Realejos privó a los azulones del ascenso igualando a puntos, gran decepción que fue tomada con deportividad siendo tercerola A.D. Laguna y cuarta la U.D. Orotava.

Tras la frustración de no poder ascender como se deseaba, el club entró en barrera concluyendo décimo en la edición 93/94 y decimoquinto en el campeonato 94/95 donde se llegó a temer por su continuidad en la categoría, motivos que originaron la dimisión de Pérez Santana tras un periodo lleno de logros. Cambiada la Junta Directiva por una nueva, la U.D. Telde finalizó la temporada 95/96 en décima plaza mejorando en la siguiente 96/97 para ser séptima estando cerca, ya en la campaña 97/98, de colarse en la Promoción de Ascenso al ser quinta aunque hubo una distancia considerable respecto al cuarto clasificado. Donde no se erró fue en la sesión 98/99 pues, cuarta en Liga por los pelos y en franca liza con otros clubs, pudo disputar la Promoción de Ascenso en el grupo canario pero sin la deseada fortuna pues la U.D. Lanzarote estuvo mejor terminando la U.D. Orotava tercera y la U.D. Las Palmas «B» cuarta. La edición 99/00 fue menos lucida concluyendo en séptima plaza.

2000 – 2010

La primera década del nuevo siglo nada tuvo que ver con el pasado reciente del club azulón entrando, a medida que avanzaban los años, en una dinámica negativa que llevó a recorrer caminos que hacía tiempo no se pisaban. Empezando con un decimosegundo puesto en la temporada 00/01, la campaña 01/02 significó una bocanada de aire fresco al ser cuarto en Liga en un torneo en el que se cedieron pocas derrotas. Clasificado para intentar ascender a Segunda División B, su papel en la liguilla de clubs canarios fue paupérrimo sumando un solo empate y contabilizando cinco derrotas que le confinaron al cuarto y último puesto superado por U.D. Corralejo, U.D. Santa Brígida y Castillo C.F. abriéndose a continuación un oscuro tránsito por el Grupo XII de Tercera División donde la lucha por evitar el descenso fue su máxima prioridad.

Decimoséptimo en la sesión 02/03 aunque con cierta holgura respecto a los últimos clasificados y repitiendo plaza en la edición 03/04 donde el margen quedó reducido a tres puntos, la temporada 04/05 no hizo sino confirmar lo que se estaba apuntando en los últimos tiempos concluyendo en decimoctavo puesto por lo que perdió la categoría descendiendo a Regional Preferente, categoría en la que no se militaba desde hacía un cuarto de siglo. El descenso fue traumático para una U.D. Telde acostumbrada a competir con los mejores clubs canarios y a ser uno de sus máximos valedores pero, la decadencia deportiva y social no quedó ahí puesto que, después de ser decimosegundo en la campaña 05/06 y cuarto en la sesión 06/07 estando a un paso de promocionar, la edición 07/08 fue un jarro de agua fría al finalizar decimoquinto y ser arrastrado hasta Primera Regional a consecuencia de los movimientos registrados en la categoría superior.

Descender a Primera Regional fue un nuevo mazazo para el club azulón inmerso en una profunda crisis en la cual se sabía cuándo se entraba, pero nunca cuándo se podía salir. Tercero en la temporada 08/09, el club grancanario se clasificó para la Promoción de Ascenso siendo eliminado en Semifinales por el C.F. Unión Viera tras vencer en casa 1-0 y perder en la vuelta por 1-0 llegándose al lanzamiento de penaltis que no superó, repitiendo el tercer puesto en Liga durante la campaña 09/10 aunque con mejor desenlace final al conseguir ascender a Regional Preferente después de eliminar en Semifinales al capitalino U.D. Muelle Grande tras empatar en casa 1-1 e imponerse 2-5 en la vuelta y, a continuación, en la Final a la U.D. Los Vélez, de Agüimes después de vencer en casa por 3-1 y empatar en la vuelta 1-1.

2010 – 2020

Los años diez empezaron con bastante fortuna, nada que ver con lo que vendría después, finalizando la U.D. Telde en cuarto puesto la temporada 10/11. Cuando ya se había disputado la Promoción de Ascenso, el Estrella C.F. del municipio de Santa Lucía de Tirajana, tercero y el club azulón fueron ascendidos administrativamente plantándose nuevamente en una Tercera División que parecía un sueño después de la grave situación vivida apenas unos años antes. Décimo en la campaña 11/12, la sesión 12/13 fue muy similar ocupando la decimoprimera plaza resultando muy distinto el desarrollo de la edición 13/14 en la que fue decimosexto pero sin peligrar su continuidad, mejorando sensiblemente en la temporada siguiente 14/15 al ser decimoquinto pero con el agua al cuello al separarle dos puntos del descenso.

La U.D. Telde había adquirido pese a todo cierta estabilidad terminando octava en la campaña 15/16 pero, a la vuelta de la esquina, sin apenas dinero en caja, fue protagonista en la sesión 16/17 de un horrible torneo en el que, además de ser vigésimo y colista destacado, tan solo se sumaron cinco victorias y cinco empates descendiendo a Regional Preferente. Perder la categoría abrió una nueva crisis todavía más fuerte que la experimentada en la década anterior encadenando una vez concluida la edición 17/18 un nuevo descenso, en esta ocasión a Primera Regional después de ser decimoctavo con tres victorias y ocho empates. La caída libre en la que se hallaba inmerso el club azulón parecía no tener límite y, con lo justo, la temporada 18/19 fue otro fracaso al ser decimoséptimo y colista descendiendo a Segunda Regional. La sensación de abandono era patente y el futuro pintaba bastante mal para un club histórico que, sin duda, había tenido tiempos mejores.

Hundido en Segunda Regional, la campaña 19/20 resultó atípica en lo deportivo y en lo social en medio de una categoría que no era para nada atractiva de cara al aficionado que estuvo protagonizada por la crisis sanitaria de marzo de 2020 que llevó a la Federación Española a suspender todas las competiciones regionales. En el caso del club canario y su grupo, restando todavía doce encuentros para la conclusión del campeonato y con una Junta Directiva nueva, yendo sexto en la clasificación.

2020 – 2030

Nada más iniciarse la nueva década, la Federación de Las Palmas reestructura las categorías regionales creando un segundo grupo de Regional Preferente que permite a la U.D. Telde competir en Primera Regional durante la temporada 20/21 con bastante acierto pues, segundo en Liga a tres puntos de la U.D. Vecindario, logra ascender a Regional Preferente. En la campaña 21/22, cuando a todo apuntaba a una cierta recuperación del club azulón, un decepcionante torneo lo deja en decimoprimero puesto descendiendo a Primera Regional, categoría en la que durante la sesión 22/23 mantiene un intenso duelo con el C.F. Atlético Gran Canaria quien al final, por tan solo dos puntos de margen, asciende directamente a Regional Preferente.

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BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial del Palencia Club de Fútbol

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Palencia Club de Fútbol
  • Ciudad: Palencia 
  • Provincia: Palencia
  • Comunidad Autónoma: Castilla y León
  • Fecha de constitución: 1963
  • Fecha de federación: 1 de septiembre de 1966

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Otero Club de Fútbol (1963-1968)
  • Otero Palencia C.F. (1968-1969)
  • Palencia Club de Fútbol (1969-1984)

 

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Segunda División B:

  • 1978/79

 

ESTADIO:

  • Nombre: Estadio Municipal La Balastera
  • Año de inauguración: 12 de septiembre de 1943
  • Cambios de nombre:
  • Estadio Municipal La Balastera (1943- 2006)
  • Capacidad: 12.500 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo de Otero (1963-1966)
  • Estadio Municipal de la Balastera (1966-1984 )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL PALENCIA CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL PALENCIA CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN PALENCIA:

Bañada por el río Carrión y próximo a su desembocadura en el río Pisuerga, el municipio y ciudad de Palencia, capital de la provincia homónima, se asienta sobre una extensa planicie conocida como Tierra de Campos flanqueado por los cerros del Otero y San Juan, contando con una población de ochenta mil vecinos. Con una economía que gira principalmente en torno al sector servicios, tiene gran peso también la industria donde la automovilística y derivados, junto con la agroalimentaria y materiales para la construcción forman parte de su paisaje. Provista de un importante patrimonio histórico-artístico, son relevantes sus obras de ingeniería religiosa y civil en el casco antiguo contando, además, con un elevado número de estatuas y monumentos conmemorativos.

Con veinte mil habitantes a mediados de los años diez del pasado siglo XX, Palencia era una modesta capital de provincia donde la práctica deportiva se ceñía al ciclismo y a las típicas competiciones pedestres tan de moda durante la época. La implantación de colegios privados vinculados a la doctrina cristiana como el de los Maristas y el de La Salle, pronto fueron motivo para el uso del fútbol como herramienta educativa y pedagógica con fines a la formación cultural y física de la juventud, convirtiéndose con el paso de los años en una de las disciplinas deportivas preferidas.

No obstante, y aún a pesar de ser los colegios la base principal para difundir el fútbol en la ciudad, los primeros equipos organizados parten de otra organización en franca expansión, Los Exploradores de España, una asociación creada en nuestro país por Teodoro de Iradier en 1912 a imagen y semejanza de los Scouts. Constituido el 20 de enero de 1914, Los Exploradores de Palencia fueron un grupo juvenil con elementos entre diez y dieciocho años que defendían los valores cristianos y patrióticos, empleando al igual que hacían los colegios, el fútbol como elemento perfecto para la formación del espíritu. En 1918 contaban con varios equipos y no era en absoluto difícil verlos jugar en los descampados y superficies aptas para la práctica deportiva al aire libre.

Iniciados los años veinte, otro grupo juvenil con raigambre religiosa tomó la iniciativa futbolística en la capital castellana, Los Tarsicios, constituido básicamente por muchachos que se apoyaban en la congregación eucarística del mismo nombre y cuya edad no sobrepasaba los dieciséis años pero que tiraban del resto de la juventud local para implantar definitivamente un deporte en pleno auge.

El gran paso se dio en 1922 con la constitución de la primera sociedad deportiva dotada de una sólida estructura: el Sporting La Salle, una entidad presidida por Pablo Bilbao creada al abrigo del colegio lasaliano que, a diferencia de las precedentes, tenía una clara vocación polideportiva. Así tan frecuente era verlos organizando encuentros de fútbol como carreras pedestres o ciclistas, deporte este último en el que se implicaron notablemente a lo largo de varios años.

En 1923 al Sporting La Salle le surgió un rival local con aspiraciones, el Palencia Deportiva, club presido por César Fernández que tenía como objetivo preferente ser el referente palentino para cualquier práctica deportiva. Ambas sociedades vivieron un buen momento durante ese año siendo partícipes en la constitución de la Federación Castellano-Leonesa de Foot-ball ocurrida el 2 de abril, de modo que incluso se iniciaron contactos para una probable fusión que pareció fuera a cristalizar a finales de septiembre. Lejos de la realidad, la pretendida fusión fue un fracaso absoluto y a finales de año la Federación organizó su primer Campeonato oficial, el de la temporada 23/24, donde el Sporting La Salle quedó emplazado en Primera Categoría mientras el Palencia Deportiva lo fue en Segunda Categoría.

El 19 de marzo de 1924 el Sporting La Salle inauguró el Campo del Picadero consolidando su hegemonía en la ciudad ante un muy humilde Palencia Deportiva que terminó desapareciendo ese mismo año, iniciándose un periodo lleno de altibajos donde la entidad colegial no conseguía destacar en la región castellanoleonesa perdiendo peso al descender al Grupo B de Primera Categoría. Sin apenas afición y sin un terreno de juego en plenas condiciones que le acompañara en su peregrinaje, los lasalianos dejaron de competir finalizada la campaña 26/27. Con esta retirada se inició un periodo sombrío donde Palencia carecía de un representante futbolístico, no cuajando ninguno de los proyectos que se intentaron establecer para recuperar una situación añorada apenas un tiempo antes.

El 24 de marzo de 1929 quedó constituido el Club Deportivo Palencia, por aquel entonces con una indumentaria que luego se varió, vistiendo con camiseta morada y pantalón negro. El club palentino empezó a jugar en el Campo de las Eras del Monedero, paseando su andadura deportiva por los campeonatos menores de la Federación Regional del Oeste (antigua Federación de la región de Castilla-La Vieja). Contemporáneas al nacimiento de este club fueron otras sociedades que mantuvieron una trayectoria paralela: la S.D. Unión Castilla el 1 de septiembre de 1929, con camisa rojiblanca y pantalón negro y el C.D. Fábrica Nacional de Armas en 1930, club representativo de la Fábrica Nacional de Armas radicada en la ciudad.

El C.D. Palencia pasó poco después a jugar en el Campo de Grijota quedando Campeón de Segunda Categoría en la temporada 29/30, ascendiendo a Primera Categoría en la sesión 30/31. Hasta la edición 31/32 permaneció en la Federación Castellano Leonesa para quedar integrado en la campaña 32/33 dentro de Primera Categoría ya en la Federación Cántabra. Con la sesión 33/34 quedó encuadrado en Segunda Categoría mientras que otros clubs de la capital palentina eran inscritos en Tercera Categoría como fueron los casos del Celta F.C., el Racing Club, el Sporting Palentino, la U.D. Castilla, el C.D. Español o el C.D. Bailén. Dentro de un periodo con continuos cambios, en la sesión 35/36 los clubs de las provincias de León, Palencia y Zamora pasaron a la Federación Asturiana de Fútbol de manera provisional por encontrarse en esos momentos en constitución la Federación Leonesa de Fútbol, hallándose en dicha situación cuando se produjo el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936.

El C.D. Fábrica Nacional de Armas, tras un breve historial y una vez acabada la contienda bélica, se fusionó en 1941 con el representante tradicional, el C.D. Palencia -el cual pese a ser Campeón de Primera Categoría en la sesión 40/41 se encontraba debilitado tras la Guerra-, dando forma al nuevo C.D. Fábrica Nacional de Palencia. Empezando a jugar desde la Regional Castellana el primer ascenso se produjo en la temporada 42/43 logrando el título regional y alcanzando luego en la Liga de Campeones el ascenso a Tercera División, categoría en la que jugaron esa misma temporada integrados en el Grupo I formado por clubs gallegos y la S.D. Ponferradina. El 26 de septiembre de 1943 disputó su primer encuentro en La Balastera teniendo como rival a la U.D. Orensana, conjunto al que derrotó por 4-0.

Llegada la sesión 46/47 y presidido por Benito Cid de la Llave se proclamó campeón del Grupo II pasando a disputar la Fase Intermedia, torneo que no pudo superar para acceder a la Fase Final al ser cuarto. A partir de la temporada 48/49 cambió en su indumentaria el pantalón, permutando el color negro por el blanco. Paralelamente, en lo que restaba de década hicieron aparición otros clubs de la ciudad como el Deportivo Fábrica Nacional -que vistió camiseta blanca y negra a listas con pantalón azul-, el C.D. Fábrica Nacional Castilla -con camisa morada y pantalón negro-, la Sociedad Gimnástica Palentina -que vistió enteramente de blanco-, el Juventud C.F. -con camisa verde y pantalón azul-, la Cerámica Otero -que lo hizo con camiseta y pantalón blancos-, la Sociedad Piel Balompié, el Español C.F., el Edelco C.F. o el C.D. Pisuerga.

El C.D. Fábrica Nacional de Palencia durante ocho temporadas consecutivas militó en Tercera División hasta que al final de la campaña 50/51, ya como C.D. Palencia desde el 24 de abril de 1950, descendió a Primera Regional por problemas económicos tras ganar el primer partido de la Promoción de Permanencia en Santiago de Compostela ante el titular, pero sin jugarse el de vuelta dentro del Grupo I. Este declive no obedeció a la falta de patrocinio de la Fábrica Nacional de Armas sino a un grave error de los dirigentes del club quienes, después de organizar como cada año numerosas tómbolas y sorteos para recaudar fondos “olvidaron” pagar a Hacienda y acabaron generando una deuda que envió primeramente al club a Regional en el citado 1951 y, en segundo término, a su desaparición un año más tarde.

En el verano de 1952, tras la desaparición del C.D. Palencia e impulsado por Manuel Sieiras -antiguo jugador y directivo de este club-, se aprovechó la estructura de la S.D. Avenida Santander, un modesto club constituido en 1951, inscrito en la Federación del Oeste y quien vestía originariamente camisa azul y blanca a listas con pantalón blanco, para darle un nuevo impulso con la incorporación de exjugadores del C.D. Palencia transformándolo en Atlético Palentino. Con esta nueva denominación, acompañada por el cambio de colores vistiendo ahora camiseta morada con pantalón azul, haciendo uso del Campo Municipal de Deportes y presidido por Cándido Guantes Rodríguez el club permaneció tres temporadas en Primera Regional proclamándose campeón en la 53/54, logrando ascender a Tercera División después de repetir el primer puesto en el Grupo II de la Segunda Fase y superar una última eliminatoria frente al C.D. Villanovense en la que venció 0-1 en tierras pacenses y empató en casa 2-2 el 13 de junio de 1954.

Convertido en el primer club de la ciudad, a partir de la temporada 54/55 inició una etapa en Tercera División pasando a disputar sus encuentros en el Estadio de la Balastera, al igual que la S.D. Unión Castilla, otra sociedad local de reciente constitución quien, vistiendo camisa rojiblanca a rayas con pantalón azul, debutó en la categoría manteniéndose en ésta hasta la edición 57/58. En la temporada 55/56 el Atlético Palentino cambió su nombre a Club Atlético de Palencia y, estando presidido por Pablo Sáez Martín, fue segundo clasificado dentro del Grupo XV disputando la Fase Intermedia de acceso a Segunda División donde no tuvo éxito.

Con la afición repartida entre estas dos sociedades y debilitados ambos clubs poniéndose trabas en sus respectivas carreras deportivas, estando el Club Atlético de Palencia en Tercera División y la S.D. Unión Castilla en Primera Regional, en 1960 se iniciaron las conversaciones para una definitiva unión de la cual saliera beneficiado todo el fútbol palentino quedando constituido el Palencia Club de Fútbol, nueva sociedad quien, ocupando la plaza que tenía el Club Atlético de Palencia en Tercera División, partió desde esta categoría vistiendo inicialmente íntegramente de blanco. En la temporada 62/63, vistiendo nuevos colores como los tradicionales camiseta morada y pantalón azul, el Palencia C.F. se clasificó en segundo puesto en el Grupo II tras el C.F. Béjar Industrial promocionando para intentar ascender a Segunda División, midiéndose ante el C.F. Badalona quien le derrotó 3-1 en la ida, empatando en casa 0-0 en un encuentro marcado por la polémica surgida con veladas y no tan veladas acusaciones por parte de la afición hacia directivos y jugadores a raíz de una presunta venta de la eliminatoria.

La marcha económica del Palencia C.F., debido a las grandes inversiones realizadas para militar en superior categoría, acabaron teniendo repercusiones muy graves sobre la plantilla de la campaña 63/64 hasta el punto de no cobrar, motivo por el cual la marcha deportiva fue un desastre perdiendo la categoría y descendiendo a Primera Regional. El destino con el que se iba a encontrar el conjunto palentino durante la próxima sesión 64/65 era inviable para recuperarse financieramente con lo cual, mediante Asamblea de sus socios, se decidió no inscribir a la primera plantilla y sólo competir con el equipo de juveniles en el Campeonato Provincial.

HISTORIA DEL CLUB:

1963 – 1970

Contando la ciudad con algo más de cincuenta mil vecinos y anticipándose al inminente colapso del Palencia C.F., en 1963 surgieron varias iniciativas entre los aficionados para postularse, cada uno dentro de sus posibilidades, como herederos de un club que se intuía muy cercano a la desaparición, surgiendo el Castilla C.F. constituido por antiguos seguidores de la S.D. Unión Castilla vistiendo camiseta rojiblanca con pantalón azul y estando presidido por Narciso Ortega Ramos, el Ruedo Palentino constituido el 1 de septiembre que vestía camiseta negriazul con pantalón negro y el Otero Club de Fútbol, con camiseta azul y pantalón negro.

Tomando el Castilla C.F. y el Ruedo Palentino parte de la Primera Regional palentino-zamorana en la temporada 64/65, los rojiblancos consiguieron ascender a Tercera División estrenándose en la campaña 65/66 con un octavo puesto mientras que los negriazules fueron campeones de la Primera Regional palentina no pudiendo ascender en la Promoción de Ascenso, entablándose conversaciones durante el verano de 1966 entre directivos del Ruedo Palentino y del Palencia C.F. para, empleando la base de los negriazules, volver este último a la competición con la promesa de conseguir el ascenso. Disputada la sesión 66/67, el Palencia C.F. compitió en Primera Regional provincial quedando en última posición y empatado a puntos con otro conjunto local, el Otero C.F. recién federado y presidido por Antonio Calvo descendiendo ambos a Segunda Regional, teniendo un curso irregular el Castilla C.F. al concluir decimotercero en Tercera División.

En la edición 67/68 el Castilla C.F. terminó colista y descendió a Primera Regional, declinando el Palencia C.F. competir mientras el Otero C.F., líder en su categoría, consiguió el ascenso a Primera Regional de modo que, para la siguiente temporada, 68/69, estos dos clubs de la capital palentina tenían asegurado verse las caras en esta categoría. Conscientes gran parte de los aficionados palentinos de que el Castilla C.F. no podía colmar sus aspiraciones de crecimiento y de que el futuro pasaba por agrandar al Otero C.F., durante el verano de 1968 se llegó al acuerdo de renovar la directiva oterista al completo e incorporar a nuevos gestores quedando el 10 de agosto nombrado Bonifacio Aguayo Lorent como nuevo presidente. Cambiada la denominación a Otero Palencia C.F. y permutados los colores a camiseta morada con pantalón blanco, el campeonato fue un mano entre los renovados oteristas y los castellanos, ahora bajo la denominación Club Deportivo Castilla, proclamándose los primeros campeones y accediendo ambos a la Promoción de Ascenso donde, entre ocho aspirantes palentinos, burgaleses y leoneses, el Otero Palencia C.F. fue el gran triunfador consiguiendo plaza en Tercera División al ser primero.

Conseguido el ascenso, el conjunto oterista consiguió de la Federación del Oeste permiso para competir durante su campaña de debut 69/70 en Tercera División bajo el nombre de Palencia Club de Fútbol desprendiéndose del sustantivo que le vio nacer, teniendo un buen debut en el Grupo II donde concluyó en séptima plaza rodeado de conjuntos castellano-leoneses, cántabros y vascos mientras el C.D. Castilla era segundo no pudiendo ascender en la Promoción de Ascenso al ser cuarto en su grupo.

1970 – 1980

En 1970, empezando un nuevo ciclo, la Federación Española organizó la Tercera División con cuatro grupos de ámbito interregional basados en razones de proximidad geográfica con veinte participantes cada uno quedando el Palencia C.F. ubicado en el Grupo II donde se reunieron clubs castellano-leoneses, navarros, aragoneses, vascos, madrileños y castellano-manchegos sumándose la incorporación del por entonces denominado Tenerife Atlético Club, posterior campeón de Liga, estando los morados a un buen nivel hasta el punto de ser terceros tras los canarios y Real Valladolid Deportivo por lo que obtuvieron plaza para promocionar a Segunda División, eliminatoria a doble encuentro disputada como aspirante ante el Real Oviedo C.F. quien conservó su plaza al imponerse 2-0 en la ida y 1-2 en La Balastera.

Siguiendo en el Grupo II, la campaña 71/72 no fue tan buena luchando por no tener que jugar la Promoción de Permanencia, destino traicionero que se evitó por un solo punto terminando el decimoprimero puesto. Cambiado al Grupo I en la sesión 72/73 compartiendo torneo junto a clubs gallegos, asturianos, cántabros, vascos y castellano-leoneses, el conjunto palentino estuvo a un notable nivel intentando atrapar una de las dos primeras plazas pero la competencia de un gran Orense C.F. que finalmente ascendió y C.D. Ensidesa, con quien empató a puntos, le relegaron al tercer puesto quedándose sin nada. En la edición 73/74 el Palencia C.F. volvió a competir en el Grupo II junto a madrileños, navarros, vascos, aragoneses, castellano-leoneses y castellano-manchegos concluyendo en sexto puesto, ingresando en la temporada 74/75 nuevamente en el ya conocido Grupo I donde le esperaban gallegos, asturianos, cántabros, vascos y castellano-leoneses en un curso donde intentó estar arriba pero sin opciones reales de promocionar al ser cuarto precedido por Real C.D. de la Coruña y C.D. Ensidesa, empatando a puntos con el Racing Club de Ferrol.

La marcha ascendente del Palencia C.F. durante estos años estuvo acompañada de buenos fundamentos contando la ayuda del Castilla Palencia C.F., sociedad que en el campeonato 71/72 se convirtió en filial adoptando el nombre de Atlético Palencia y, paralelamente y constituido en 1975, el Palencia Promesas Club de Fútbol, filial de nuevo cuño que se convirtió en el primero del club morado desbancando al Atlético Palencia que desapareció en 1978.

Después de regresar al Grupo II donde fue noveno en la campaña 75/76, en 1976 la Federación Española anunció cambios estructurales implementando una nueva categoría titulada Segunda División B a caballo entre la Segunda División por arriba y la Tercera División por abajo que iba a ser desplazada al cuarto nivel nacional. Siguiendo en el mismo grupo y sabiéndose de antemano que, salvo el primer clasificado que ascendía directamente, los clasificados entre lo puestos segundo al décimo, ambos inclusive, pasarían a la nueva división, los palentinos tuvieron que esforzarse para no perder un nivel finalizando octavos y certificando su puesto el 29 de mayo de 1977 tras imponerse al Real Unión Club de Irún por 1-0, tanto de Mota. Clasificado para jugar en Segunda División B y manteniendo, por lo tanto, plaza en el tercer nivel, el Palencia C.F. se estrenó en esta categoría coincidiendo con la sesión 77/78 y en el Grupo I que cubrió todo el norte, noroeste y centro peninsular terminando en decimotercero puesto siendo, tras la llegada a la presidencia de Bonifacio Aguayo y la contratación del exjugador y ahora técnico Francisco Gento, memorable la temporada 78/79 al comandar en solitario la clasificación general a la conclusión del torneo y ascender a Segunda División después vencer en el último encuentro por 1-0 al Pontevedra C.F. con gol de Teixidó de penalti.

Teniendo continuidad Francisco Gento en el banquillo morado, el estreno en Segunda División de la campaña 79/80 atrajo a numerosísimo público a las gradas del viejo Campo de La Balastera que fue ampliado en capacidad, pasando el Palencia C.F. más dificultades de las previstas para mantenerse y debiendo esforzarse al máximo para, en el último encuentro del campeonato, asegurar su continuidad al empatar 2-2 en casa ante el Real Club Recreativo de Huelva finalizando en decimoquinta posición, un punto por encima del descenso.

1980 – 1990

La temporada 80/81 fue la segunda consecutiva del club castellano en Segunda División llegando al banquillo José Luis Montes con el objetivo prioritario de conseguir la permanencia, deseo que no se cumplió debido a los malos resultados obtenidos perdiendo la categoría en el penúltimo encuentro de Liga ante el Castilla C.F., filial en aquellos tiempos del Real Madrid C.F. Descendido a Segunda División B, la directiva morada confió nuevamente su proyecto a José Luis Montes afrontando la campaña 81/82 con optimismo al disponer de una buena plantilla que, vistos los resultados, no defraudó finalizando el campeonato en segundo puesto, hecho acontecido el 16 de mayo de 1982 tras vencer 2-0 al Zamora C.F., a tres puntos del Barcelona Atlético, por lo que ascendió nuevamente a Segunda División, un reto difícil de conseguir para clubs en su misma situación.

Invertido mucho dinero en el ascenso y partiendo con ciertas dificultades económicas, el Palencia C.F. se reestrenó durante la sesión 82/83 en la categoría de plata asumiendo que iba a ser un campeonato complicado de desenlace incierto. Contratado el técnico Luis Costa, los buenos resultados sorprendieron a todos estando el ascenso a Primera División a tiro de piedra pero, impagos a los jugadores, exilios como local a otras capitales vecinas como Valladolid y Burgos al clausurarse La Balastera en dos ocasiones, además de otras cosas que tiene el fútbol, impidieron la materialización de lo que era un sueño para todos los aficionados concluyendo en quinto puesto, a tres puntos de la gloria. Entre dos espadas por la deuda acumulada superior a los cien millones de pesetas y con una plantilla a la que se debían cuarenta y cinco, el riesgo de desaparición en la edición 83/84 era inminente pero la Junta Gestora presidida por Carlos Herrero, a trancas y barrancas después de quitarse de en medio la mitad de la deuda, como pudo logró inscribir al club en la categoría a expensas de lo que pudiera pasar. Contando con el técnico Juan Carlos Touriño y una plantilla debilitada por la marcha de sus mejores jugadores, el equipo se resintió muchísimo como era de esperar no sirviendo de nada la llegada del técnico José Pérez García quien, a falta de siete encuentros, sólo pudo corroborar el descenso a Segunda División B, decimonoveno y a cuatro puntos de la salvación.

Si complicada fue la campaña anterior, más si cabe era de esperar la temporada siguiente 84/85 con el club en Segunda División B dentro del Grupo I. Sin embargo, la plantilla cumplió. Entrenados por José Pérez en sus primeras cinco jornadas, Teófilo Dueñas en las cinco siguientes y Rafael Alcaide «Crispi» en las veintiocho restantes, se pudo sobrevivir terminando en decimosegunda plaza cuando, debido a la desesperante situación del club, todo apuntaba a que el colapso era inminente. Teniendo continuidad Rafael Alcaide en el banquillo, la sesión 85/86 empezó sobre el hilo de alambre formándose una plantilla ajustada para mantener la categoría a expensas de lo que pudiera ocurrir en el plano financiero. En lo deportivo notable fue el esfuerzo de técnico y jugadores terminando en un plausible séptimo puesto pero, una vez terminado el torneo, en julio de 1986 se debían treinta y seis millones de pesetas a la plantilla. Requerido el aval por parte de la AFE quien facilitaba el pago en tres fracciones, el 25 de agosto sólo se había hecho frente al primer pago después de aprobar los socios del club dos días antes mediante Asamblea General seguir en activo.

No efectuándose el pago de las dos fracciones restantes, el club morado podía darse de hecho como descendido a Tercera División por la vía administrativa antes de empezar la temporada 86/87 por lo que, anticipándose a un mal mayor, se desvinculó al por entonces filial, Club Deportivo Cristo Olímpico constituido en 1975 y filial desde 1980 del Palencia C.F. tras la desaparición del Palencia Promesas C.F. y así tener de dónde agarrarse en el futuro próximo. No pudiendo solventar sus deudas y pasados los días concedidos, viéndose que el club era inviable en Tercera División se estimó no inscribirlo en ninguna competición siendo su último acto.

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Álbum Nacional de Fútbol. Ediciones Álvarez y López (1947).
  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951)
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Anuarios de la RFEF.
  • Archivo privado de Miguel Santos.
  • El Diario Palentino. Diario.
  • El Día de Palencia. Diario.
  • Imperio: Diario de Zamora de F.E. de las J.O.N.S. Diario.
  • Hoja Oficial del Lunes. Semanario.
  • www.diariopalentino.es Diario.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial del Real Club Deportivo Carabanchel


DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Real Club Deportivo Carabanchel
  • Ciudad: Madrid 
  • Provincia: Madrid
  • Comunidad Autónoma: Comunidad de Madrid
  • Fecha de constitución: 8 de septiembre de 1916
  • Fecha de federación: 1917

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Sociedad Deportiva Centro de Carabanchel Bajo (1916-1932)
  • Club Deportivo Carabanchel (1932-1997)
  • Real Club Deportivo Carabanchel (1997- )

 

TÍTULOS NACIONALES:

1 Liga de Tercera División:

  • 1966/67

 

ESTADIO:

  • Nombre: Campo Municipal La Mina
  • Año de inauguración: 1916
  • Cambios de nombre:
  • Campo Municipal La Mina (1916- )
  • Capacidad: 2.500 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo Municipal La Mina (1916- )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL REAL CLUB DEPORTIVO CARABANCHEL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL REAL CLUB DEPORTIVO CARABANCHEL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN CARABANCHEL:

Situadas al suroeste del municipio y ciudad de Madrid, las tierras que ocupan los actuales distritos de Latina, Carabanchel y Usera pertenecieron hasta su anexión en 1948 a los por entonces municipios independientes de Carabanchel Bajo, el más próximo a la capital y Carabanchel Alto, dos núcleos de población históricamente separados entre si pero a la vez hermanados cuyo nexo de unión fue durante siglos la ermita de Santa María la Antigua. Tradicionalmente dedicados a la agricultura, desde principios del siglo XX Carabanchel Bajo que contaba con diez mil vecinos y Carabanchel Alto, con cinco mil, empezaron a industrializarse y a absorber a un gran número de inmigrantes creciendo rápidamente su población y número de calles hasta conurbarse con la capital ya en los años cuarenta.

HISTORIA DEL CLUB:

1916 – 1930

La llegada del fútbol a Carabanchel Bajo hay que retrotraerla hasta 1911, año en el que, gracias a la labor pedagógica e higienista de los hermanos clérigos Hilario y Manuel Herranz implicados en la educación de los jóvenes a través del desarrollo de actividades sociales, culturales y deportivas, crearon el Centro Católico Social donde el balompié era una de las prácticas más seguidas. Con el paso de los años, aprendidas sus reglas haciendo uso de varias eras en las proximidades de la localidad y viendo la necesidad de constituir un club de fútbol para competir, los clérigos reclamaron la ayuda financiera de los miembros laicos de la Cofradía del Apóstol Santiago ligados al Centro Católico para llevar a buen fin su proyecto, quedando el 8 de septiembre de 1916 constituida la titulada Sociedad Deportiva Centro Carabanchel Bajo.

Presidido por el farmacéutico Pedro Arranz, acordado vestir camiseta blanca con pantalón negro y redactados sus Estatutos y Reglamentos, rápidamente se localizaron unos terrenos junto a la antigua fábrica de cerillas coincidentes donde estaba la Fuente de la Mina, derrocándose ésta y acondicionándose para la habilitación del campo del mismo nombre. Conseguidos dar lo primeros pasos, el siguiente fue dar de alta la sociedad en la Federación Regional del Centro hecho que aconteció en 1917 quedando inscrito, dada su categoría, en Tercera Regional donde pudo iniciar su carrera deportiva.

En unos tiempos donde el fútbol comenzaba a adquirir protagonismo y a concentrar la atención de los jóvenes, la S.D. Centro de Carabanchel Bajo fue abriéndose camino sobreviviendo como podía en un mundo nada fácil donde muchos clubs tan pronto nacían, a continuación desaparecían. Inserto en los años veinte, llegados a la temporada 24/25 la Federación del Centro tuvo que crear nuevas categorías ante la avalancha de nuevas sociedades quedando definidas cuatro donde, por orden de jerarquía, la cabeza estaba comandada por Primera Categoría Grupo A, seguida del Grupo B, Segunda Categoría Grupo A y, por último, el Grupo B o cuarto nivel donde militó el conjunto carabanchelero hasta que en la campaña 29/30 fueron redefinidos estos cuatro niveles adoptando, respectivamente, los nombres de Primera Categoría, Segunda Categoría Preferente, Segunda Categoría Ordinaria y Tercera Categoría.

1930 – 1940

Club modesto dentro del panorama futbolístico de la ciudad de Madrid y su órbita, la S.D. Centro de Carabanchel Bajo accedió en la temporada 30/31 a Segunda Categoría Ordinaria coexistiendo con el C.D. Alamillo y el Sporting Extremadura quienes, teniendo y compartiendo campo en la carretera de Extremadura, militaban en Tercera Categoría al igual que la S.D. Europa, máximo representante de la vecina Carabanchel Alto. No federado inicialmente, pero constituido en 1931 fue el C.D. Betis San Isidro, de Carabanchel Bajo, constituyéndose poco después en Carabanchel Alto el Centro Unión de Campamentos.

El 27 de julio de 1932, después de ser consensuado por el club, la Federación del Centro momentos antes de cambiar a Federación Castellana al administrar las provincias de Castilla La Nueva a las que se unieron algunas de Castilla La Vieja, aprobó el cambio de denominación a Club Deportivo Carabanchel en un intento de los blanquinegros de proyectar su identidad geográfica resultándoles afortunado el cambio al proclamarse campeones de la categoría una vez concluida la sesión 32/33. En este mismo curso participaron en Tercera Categoría nuevas sociedades domiciliadas en Carabanchel Bajo como la Asociación Cultural y Deportiva Juvenia y la Sociedad Gimnástica Carabanchel, a la postre campeón absoluto que vestía camisa blanquinegra con pantalón negro, figurando como adherido el Club Deportivo Victoria quien se uniformaba con camisa blanquivioleta y pantalón negro.

En la edición 33/34 el C.D. Carabanchel se estrenó en Segunda Categoría Preferente, el segundo nivel regional tras los grandes clubs madrileños compitiendo la Sociedad Gimnástica Carabanchel en Segunda Categoría Ordinaria en una localidad que rebasaba los treinta mil vecinos y vivía un gran crecimiento en todos los sentidos. Pasados los más distinguidos clubs de la capital al Campeonato Superregional, en la temporada 34/35 el C.D. Carabanchel debutó en Primera Regional alcanzando el tercer puesto debiéndose desplazar hasta tierras tan remotas como Valladolid y Salamanca que le obligaron a incrementar notablemente su presupuesto reuniendo una plantilla repleta de profesionales, siendo exitosa la campaña 35/36 en la que, tras de ser cuarto en Liga, logró conseguir el Campeonato de Aficionados organizado por la Federación Castellana después de imponerse por 3-1 ante la Ag.D. Ferroviaria, de Madrid. Cuando todo parecía encaminado a presagiar buenos tiempos, el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 frenó en seco su desarrollo pasando tres largos años sin actividad.

1940 – 1950

Finalizado el conflicto y con el club desorganizado, durante el verano de 1939 gracias a la labor de Pedro Arranz pronto se volvió a la actividad quedando el club ubicado en Primera Regional B al regresar los grandes clubs excepcionalmente al Grupo A en unos tiempos donde todo tomó el cariz de provisional finalizando la temporada 39/40 en cuarto lugar. En consonancia con los nuevos gestores del país y su simbología, el C.D. Carabanchel añadió el águila de San Juan a su tradicional escudo accediendo en la campaña 40/41 al grupo único de Primera Regional una vez comprometidos los grandes clubs en las primeras categorías nacionales, teniendo los blanquinegros un buen papel al ser cuartos.

El Campo de la Mina se llenaba cada domingo y muchas eran las familias que acompañaban a la plantilla tanto en casa como a domicilio resultando nuevamente cuarto en la sesión 41/42 pero con una categoría fraccionada en dos grupos, convirtiéndose la edición 42/43 en una pesadilla al terminar sexto y colista debiendo defender su plaza en una Promoción de Permanencia en la que fue tercero debiendo jugárselo todo a una carta ante el aspirante madrileño C.D. Pardiñas al que se derrotó 2-1 conservando su puesto. En la temporada 43/44, tras la concesión de un grupo a los clubs castellano-manchegos de la Federación Castellana, los clubs madrileños fueron reagrupados siendo delicada la situación deportiva de los carabancheleros que concluyeron octavos debiendo disputar una segunda Promoción de Permanencia en la que se enfrentaron a encuentro único con el madrileño C.D. Cultural Leonés, siendo esquiva la fortuna al perder 1-3 por lo que descendieron a Segunda Regional.

Competir en Segunda Regional fue un paso atrás para los blanquinegros quienes atravesaron por una pequeña crisis terminando sextos en la campaña 44/45 y décimos en la sesión 45/46, empezando a surgir en la localidad nuevos clubs que muchos años después tomarían protagonismo como el C.D. Puerta Bonita, sociedad constituida el 21 de abril de 1942 que vestía camiseta y pantalón blancos. Coincidiendo con la edición 46/47 la Federación Castellana creó una nueva categoría titulada Segunda Regional Preferente lo cual desplazó a los blanquinegros a un nivel inferior, hecho que fue equilibrado rápidamente al proclamarse campeones de Liga y ascender. Tras varios años de penurias deportivas, el C.D. Carabanchel parecía mostrar visos de recuperación corroborados con el quinto puesto de la temporada 47/48, un curso en el que se empezó perteneciéndose a Carabanchel Bajo y, desde abril de 1948, al municipio de Madrid tras anexionarse la capital estatal un considerable número de municipios hasta la fecha independientes de su entorno.

Reorganizadas las categorías de la Federación Castellana en 1948, el C.D. Carabanchel pasó en la campaña 48/49 a competir en Primera Regional formándose una plantilla para sobrevivir en una categoría con cierto nivel en la que fue noveno resultando más plácida la sesión 49/50 en la que, cuarto clasificado, gozó del apoyo de sus seguidores durante todo el torneo.

1950 – 1960

Acomodado en Primera Regional, el club del águila saboreó en los primeros años cincuenta un periodo de crecimiento donde su masa social, debido al constante crecimiento del ahora bario madrileño de Carabanchel parecía no tener fin con la masiva llegada de inmigrantes y la construcción de nuevas viviendas que modificaban su tradicional paisaje. Quinto en la temporada 50/51, en 1951 la Federación Castellana dividió la categoría en dos grupos siendo los blanquinegros nuevamente quintos en la campaña 51/52 terminando cuarto en la sesión 52/53 en la que empezó a competir en la Copa Ramón Triana para clubs aficionados de gran seguimiento.

Habituada a los cambios, en 1953 la Federación Castellana volvió a reagrupar a los clubs madrileños en un mismo grupo dejando el otro para los afiliados de Ciudad Real, siendo los blanquinegros séptimos en un curso discreto mientras que, en la sesión 54/55, con nuevos jugadores que dieron otro aire a la plantilla se alcanzó el primer puesto ascendiendo posteriormente a Tercera División, un éxito de enorme repercusión entre los aficionados que por fin veían a su club formando parte de los más destacados del panorama nacional. Competir en una categoría como esta, auténtico tercer nivel en la estructura del fútbol español, exigió de directivos y personas cercanas al club un gran desembolso económico preparándose para su debut en la edición 55/56 en el Grupo XVI administrado por la Federación Castellana, estreno que fue placentero al concluir en un notable quinto puesto.

Con la temporada 56/57 los clubs castellanos pasaron a integrar el Grupo XV donde se aumentaron el número de participantes hasta dieciocho y con ello los gastos en desplazamientos, algo que no repercutió en la calidad de la plantilla blanquinegra capaz de conseguir la octava plaza. Elevado el nivel de los participantes con grandes clubs madrileños, manchegos, abulenses y segovianos, la campaña 57/58 ahora en el Grupo XIV fue nuevamente atractiva aunque se retrocedió al décimo puesto estando a un solo punto del descenso, siguiendo en el mismo grupo en la sesión siguiente 58/59 pero con la novedad de compartir destino con clubs extremeños para finalizar decimocuarto debiendo exprimirse al fondo para no perder la categoría. Lo apuntado en las sesiones anteriores con un equipo demasiado justo para la categoría, no se pudo revertir en la edición 59/60 ocupándose el decimoquinto puesto, plaza que le significó descender a Primera Regional tras encadenar un ciclo de cinco temporadas consecutivas en el tercer nivel nacional.

1960 – 1970

Al empezar los años sesenta el C.D. Carabanchel se trazó como meta prioritaria regresar a Tercera División lo antes posible, su hábitat natural en aquellos tiempos, preparando una plantilla que no defraudó en absoluto en la temporada inicial 60/61 al proclamarse campeón de Liga aunque con solo dos puntos de margen sobre la S.D. Gimnástica Segoviana. Materializado el regreso al tercer nivel nacional, de nuevo en el Grupo XIV administrado por la Federación Castellana, los blanquinegros volvieron con fuerza arrancando un valioso sexto puesto en la campaña 61/62 que, lamentablemente par ellos, no tuvo continuidad en la sesión 62/63 al ser decimocuartos reflotando con ímpetu en la edición 63/64 en la que resultaron quintos.

Destacado conjunto entre los más sobresalientes madrileños y entre los de la región central de la península, la temporada 64/65 no fue tan notable retrocediendo hasta la novena plaza, ensombrecida más tarde en la campaña 65/66 al ser decimoterceros. Con la llegada de la sesión 66/67 todo cambió y, en un campeonato de Liga espectacular, los blanquinegros se proclamaron por primera vez en su historia ganadores del título de la categoría, una hazaña que les abrió de par en par la posibilidad de ascender a Segunda División ante la desbordante ilusión de sus aficionados. Como campeón de grupo los carabancheleros se enfrentaron en Semifinales al C.D. Badajoz quien arrasó en un abarrotado Campo de la Mina al imponerse por un severo 0-4 que dejó la eliminatoria encarrilada para los pacenses, siendo todavía más dolorosa la derrota en tierras extremeñas con un bochornoso 8-1 que dolió y mucho en el seno del club.

Después de esta gesta, las figuras del plantel marcharon a clubs de superior categoría y la edición 67/68 se presentó complicada por cuando, además de ingresar en el Grupo XV con los clubs extremeños, la Federación Española anunció un ambicioso plan por el cual se iba a reducir en breve la categoría en grupos y número de participantes. Confirmado que los clasificados del puesto decimoprimero al decimoctavo descenderían a Primera Regional, los blanquinegros se esforzaron por quedar entre los diez primeros consiguiéndolo de forma apurada pues un solo punto separó el éxito del fracaso quedando octavo. La temporada 68/69 fue una reválida de la anterior y, dentro del Grupo VIII junto a extremeños, castellanos más la participación del Tenerife Atlético Club, se saldó satisfactoriamente concluyendo en decimocuarto puesto. Teniendo continuidad en el mismo grupo, en 1969 la Federación Española confirmó que, para la nueva década, la Tercera División iba a quedar reducida a cuatro grupos con veinte participantes respectivamente por lo que, los clasificados entre la novena y vigésima plaza, ambas inclusive, perderían la categoría. Los de Carabanchel lucharon con ahínco todo el torneo y, con una victoria en el último encuentro, sellaron el octavo puesto conservando su plaza.

1970 – 1980

Tras encadenar varios años de continuas purgas, la Tercera División de los años setenta ofreció una nueva imagen con el territorio nacional dividido en cuatro sectores por afinidad geográfica. Con este movimiento el nivel de los participantes era más elevado y el C.D. Carabanchel, ubicado en el Grupo II junto a castellanos, navarros, vascos y aragoneses tuvo que hacer un esfuerzo en la temporada 70/71 que no salió para nada bien al resultar decimonoveno con ocho victorias perdiendo la categoría. El descenso a Primera Regional, inevitable con los registros cosechados, no fue equilibrado en la siguiente campaña 71/72 cuando, con una plantilla muy parecida al curso anterior, sólo pudo clasificarse en séptima posición debiendo esperarse para recuperar la categoría perdida a la conclusión de la sesión 72/73 donde, con mucho trabajo y también fortuna, pudo liderar un grupo en el que terminó empatado a puntos con el C.D. Guadalajara y un punto por encima de Talavera C.F. y C.D. Manchego quienes también lucharon por el mismo objetivo.

El regreso a Tercera División fue recibido como agua bendita por la afición blanquinegra quien de nuevo se vio en una categoría donde le correspondía competir por masa social y aspiraciones deportivas, afrontando la edición 73/74 en el Grupo II con una composición muy similar a la de apenas años antes. El sistema competitivo, muy criticado al haber Promociones de Permanencia, le atrapó de buenas a primeras al finalizar decimotercero debiendo defender su plaza ante el aspirante Real Valladolid Promesas a quien derrotó en casa por 2-0 y en el encuentro de la capital pucelana por 0-1 garantizándose la continuidad. Tras el susto del curso anterior, el C.D. Carabanchel se reforzó mejor en lo sucesivo obteniendo el séptimo puesto en la temporada 74/75 mientras en la campaña 75/76 tuvo que apretar para evitar jugar la Promoción de Permanencia eludida por dos puntos, anunciando en 1976 la Federación Española grandes cambios en un futuro inmediato al desear implementar una nueva categoría titulada Segunda División B.

A caballo entre la Segunda División por arriba y la Tercera División por abajo, venía a desplazar a esta última hacia el cuarto nivel real por lo que, una vez concluida la sesión 76/77, la mitad de los participantes engrosarían la nueva competición mientras el resto seguirían en una Tercera División a la que solo le quedaría el nombre. El conjunto blanquinegro estuvo muy desdibujado y, decimoséptimo, no pudo superar el reto perdiendo una categoría. La Tercera División de la edición 77/78 quedó en seis grupos de veinte participantes figurando los madrileños en el Grupo IV junto a castellanoleoneses, castellano-manchegos, extremeños, madrileños y canarios terminando séptimo, formando parte del mismo grupo en el campeonato 78/79 donde fue noveno. En 1979 la Federación Española amplió el número de grupos a ocho pasando los madrileños al Grupo V siendo un torneo muy irregular en el que se concluyó en decimoséptima plaza.

1980 – 1990

El desarrollo de los años ochenta estuvo condicionado por los nuevos tiempos, la crisis económica y la retirada en parte de muchos aficionados que buscaban otras formas de ocio. El C.D. Carabanchel sintió sus efectos y no pudo recuperar el nivel de otras décadas debiéndose conformar con lo que tenía, incluso perderlo en algún momento de más apuro. La temporada 80/81 empezó con cambios pues la Federación Española adjudicó la administración del Grupo VII en exclusivo a la Federación Castellana. Décimo finalmente en un ámbito geográfico más restringido, en la campaña 81/82 repitió puesto siendo su papel muy similar en la sesión siguiente 82/83 en la que fue noveno. La tendencia marcada en los últimos años no hacía presagiar lo que ocurriría en la edición 83/84, nefasto campeonato en el que, decimoctavo, perdió la categoría descendiendo a Regional Preferente.

La Regional Preferente de los años ochenta era el quinto nivel nacional y salir airoso de ella era complicado por la gran igualdad predominante y competencia con otros clubs en franco crecimiento. Quinto en la temporada 84/85 y mismo puesto en la campaña 85/86, el final del túnel se vislumbró al término de la sesión 86/87 cuando, tercero en Liga, la adjudicación del Grupo VII de Tercera División de forma íntegra a la nueva Federación Madrileña hizo que ascendiera directamente teniendo una tranquila reentrada en la edición 87/88 solventada con la novena plaza mientras en la temporada 88/89 mejoró al ser sexto. En la campaña 89/90, reforzado el plantel, el C.D. Carabanchel realizó un buen campeonato que le situó arriba finalizando tercero pero a un considerable margen de puntos del C.D. Móstoles, líder inalcanzable quien ascendió a Segunda División B de forma directa.

1990 – 2000

Durante los primeros años de la década de los noventa el C.D. Carabanchel se asentó en el Grupo VII madrileño de Tercera División aunque los resultados no fueron especialmente destacables permaneciendo el conjunto blanquinegro inmerso en la parte baja de la clasificación. Decimocuarto en la temporada 90/91, en las siguientes campañas 91/92 y 92/93 saldadas con la decimosegunda plaza tampoco se rebasó la mitad de la tabla teniendo un gran susto en la sesión 93/94 cuando, sumando tan solo ocho victorias, no se hizo un buen torneo concluyendo en decimoséptimo puesto.

Un cambio decisivo en la gestión de la sociedad y la entrada de capital cambiaron por completo la tendencia a partir de 1994 llegando jugadores de más nivel que elevaron el rendimiento de la plantilla considerablemente ofreciendo la edición 94/95 una imagen totalmente diferente. De transitar sin pena ni gloria por la categoría, el conjunto carabanchelero pasó a ser un firme opositor para el ascenso terminando en tercer lugar a un punto de C.F. Rayo Majadahonda y a dos del campeón D.A.V. Santa Ana clasificándose para disputar la Promoción de Ascenso a Segunda División B, fase en la cual se vio superado por una Cultural y Deportiva Leonesa que se impuso un sus seis encuentros quedando tercero el Viveiro C.F. y cuarto el Real Titánico, de Laviana. Frustrado un posible cambio de categoría, en la temporada 95/96 se incorporaron nuevos fichajes que repitieron el tercer puesto en Liga, en esta ocasión tras C.F. Rayo Majadahonda y C.D. Orcasitas, presentándose en la Promoción de Ascenso donde mantuvieron un intenso duelo con el Ponte Ourense C.F., sociedad con la que empataron a puntos siendo decisivo el margen de goles anotados, vital para conseguir el ascenso siendo tercero el Club Atlético Burgalés y cuarto el Real Titánico.

Logrado el pasaporte a Segunda División B, el debut del club madrileño en la campaña 96/97 se efectuó dentro del Grupo I compartiendo destino con clubs madrileños, castellano-manchegos, gallegos y asturianos más el Real C.D. Mallorca «B» en un campeonato especial en el que, además de estrenarse notablemente con un magnífico octavo puesto, en fecha 9 de enero de 1997 y después de haberse solicitado en octubre, le fue concedido por S.M. El Rey D. Juan Carlos I el título de Real por su dilatada historia pasando a ser conocido desde entonces como Real Club Deportivo Carabanchel. Conseguida la permanencia y el título honorífico, la sesión 97/98 no fue tan fructífera y la plantilla, con muchas caras nuevas, no estuvo al nivel del curso anterior sumando cinco victorias y trece empates, balance muy negativo con el que perdió la categoría descendiendo a Tercera División al ser decimonoveno. La estancia de los blanquinegros en el tercer nivel, corta por su alta exigencia, no tuvo continuidad en lo sucesivo y de nuevo en el Grupo VII madrileño, la edición 98/99 fue decepcionante quedando en decimosegundo puesto. La debilidad económica por los gastos efectuados y una plantilla de escasa valía propiciaron el desastre del curso 99/00 pues, decimonoveno, encadenó un segundo descenso casi consecutivo a Regional Preferente abriéndose un periodo de incertidumbre deportiva y económica.

2000 – 2010

El descenso a Regional Preferente fue un paso atrás el cual se desconocía cuándo se iba a superar, empezando la temporada 00/01 y el cambio de siglo con un discreto octavo puesto que fue mejorado en la campaña 01/02 al ser tercero pero quedando apeado del ascenso. En la sesión siguiente, 02/03, el Real C.D. Carabanchel volvió a ser tercero quedándose a las puertas del objetivo pero, al ascender un significativo número de clubs madrileños de Tercera División a Segunda División B, se crearon varias vacantes en el Grupo VII madrileño siendo una de ellas adjudicada a los blanquinegros quienes, repescados administrativamente, desaprovecharon la oportunidad de la edición 03/04 al finalizar decimonovenos y regresar por la vía rápida a Regional Preferente.

El desarrollo de la temporada 04/05 fue nuevamente exitoso, en esta ocasión con fundamentos deportivos al proclamarse campeón de su grupo, ascendiendo a Tercera División donde, una vez más, no dio la talla en la campaña 05/06 ocupando la decimoséptima plaza y regresando a Regional Preferente, categoría en la cual siguió profundizando en una grave crisis que le llevó a ser décimo en la sesión 06/07 y decimocuarto en la edición 07/08 con el agravante de verse arrastrado una vez concluido el torneo a Primera Regional por el descenso masivo de conjuntos de Tercera División a Regional Preferente. En el año 2008 el Real C.D. Carabanchel tocaba fondo siendo cuarto en el sexto nivel nacional y con el castigo que le suponía no haber salido una vez terminado el campeonato 08/09.

La temporada 09/10 fue azarosa debido a que, al recibir fondos de la Comunidad Europea, se acometieron en el Campo de la Mina importantes obras para remodelar todo el graderío y dotar al terreno de juego con césped artificial. Deportivamente, jugar en el exilio del Estadio Ernesto Cotorruelo propiedad de la Federación Madrileña no le vino demasiado mal a los blanquinegros quienes, subcampeones de Liga, ascendieron a Regional Preferente dejando atrás un periodo sombrío para su dilatada historia.

2010 – 2020

Los años diez empezaron con el mismo ritmo del último torneo consiguiendo encadenar un segundo ascenso consecutivo una vez finalizada la temporada 10/11, en esta ocasión a Tercera División después de ser segundo en Liga empatado a puntos con el C.D. Colonia Moscardó, campeón y C.D. Fortuna, de Leganés que quedó apeado. El Real C.D. Carabanchel se reencontraba nuevamente con una categoría donde se sentía cómodo llevando a cabo un buen campeonato 11/12 en el que fue séptimo teniendo opciones de promocionar a superior categoría, clasificación que fue mejorada en la siguiente campaña 12/13 al ser sexto a tan solo tres puntos de la Promoción. Sin embargo, lo que parecía ser el inicio de una etapa fructífera, pronto se desvaneció como un castillo en el aire a lo largo de la sesión 13/14 con una plantilla muy cambiada capaz de sumar cinco escasas victorias que le condujeron al vigésimo puesto y al descenso a Regional Preferente.

El traspiés dolió máxime cuando las dos primeras temporadas en su retorno a Tercera División habían sido tan notables, empezando un nuevo ciclo en una categoría tan complicada como la Regional Preferente en la que se sabe cuándo se entra pero no cuándo se sale. La edición 14/15 fue, por lo tanto, difícil de llevar terminando en séptimo puesto mientras que en la campaña 15/16 resultó sexto repitiendo la misma plaza en la temporada 16/17. Durante el verano de 2017 se incorporaron nuevos jugadores a la plantilla blanquinegra con el ánimo de cubrir una de las dos primeras plazas al final del campeonato, objetivo que afortunadamente se cumplió para sus intereses alcanzándose el primer puesto y, con ello, el ascenso a Tercera División.

El regreso al Grupo VII madrileño de la categoría se hizo con las miras puestas en obtener la permanencia consiguiéndose con cierta holgura al concluir decimotercero, siendo especial el campeonato 19/20 debido a que, en marzo de 2020 y a falta de diez jornadas para terminar el torneo, a causa de una grave crisis sanitaria la Federación Española decidió darlo por finalizado dándose la circunstancia de que los blanquinegros marchaban en ese momento en el puesto decimosegundo.

2020 – 2030

La tercera década del nuevo siglo empieza con cambios en la temporada 20/21 pues, desde la Federación Española, se emprende una reestructuración competitiva en la que se decide suprimir la Segunda División B y la Tercera División creando dos nuevas categorías con vistas a la temporada 21/22 tituladas Primera División RFEF y Segunda División RFEF a las que se añade otro nivel denominado Tercera División RFEF. Mientras se modifica el sistema, la crisis sanitaria aleja a los aficionados de los estadios. El conjunto blanquinegro es sexto en el Subgrupo II durante la Primera Fase por lo que accede al grupo de los clubs que lucharán por conseguir una plaza para tratar de unirse a los que accedan a Segunda División RFEF, objetivo fallido al ser sexto y último, decimosegundo en el cómputo general por lo que pasa a Tercera División RFEF.

Competir en Tercera División RFEF es haber perdido una categoría ocupando plaza durante la campaña 21/22 en el quinto nivel nacional, campeonato en el que, pese a tener un buen plantel, queda quinto.

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Real C.D. Carabanchel. Un centenario. Francisco Javier Garrido y Miguel Ángel Martínez (2019).
  • Anuarios de la RFEF.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial de la Agrupación Deportiva Torrejón Club de Fútbol

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Agrupación Deportiva Torrejón Club de Fútbol
  • Ciudad: Torrejón de Ardoz 
  • Provincia: Madrid
  • Comunidad Autónoma: Comunidad de Madrid
  • Fecha de constitución: 17 de agosto de 1953
  • Fecha de federación: 21 de octubre de 1953

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Club Deportivo Torrejón (1953-1969)
  • Agrupación Deportiva Torrejón (1969-2002)
  • Agrupación Deportiva Torrejón Club de Fútbol (2002- )

 

TÍTULOS NACIONALES:

0 Ligas de Categoría Nacional:

 

ESTADIO:

  • Nombre: Campo Municipal Las Veredillas
  • Año de inauguración: 6 de septiembre de 1992
  • Cambios de nombre:
  • Campo Municipal Las Veredillas (1992- )
  • Capacidad: 1.000 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo Municipal de San Isidro (1953-1990)
  • Polideportivo Municipal (1990-1992)
  • Campo Municipal Las Veredillas (1992- )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DE LA AGRUPACIÓN DEPORTIVA TORREJÓN CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DE LA AGRUPACIÓN DEPORTIVA TORREJÓN CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN TORREJÓN DE ARDOZ:

Distante a unos 15 km de la capital provincial, Madrid y situado al este en la denominada Vega del Henares, el municipio y ciudad de Torrejón de Ardoz fue hasta los años cuarenta del siglo XX una localidad dedicada a la agricultura la cual, a raíz de la instalación en su término de una base militar automovilística y en 1945 del Instituto Nacional Técnico Aeroespacial, en 1955 atrajo la construcción de una base militar aérea estadounidense que polarizó su posterior desarrollo. Contando con ciento treinta y cinco mil vecinos, el municipio despliega en su suelo urbano varios polígonos industriales con importantes empresas que ocupan al cuarenta por cien de su economía, siendo el sector más destacado el de servicios con el cincuenta por cien. Presentes varios centros comerciales y de ocio, su buena red de infraestructuras y conexión aérea han favorecido su espectacular crecimiento.

Contando la localidad madrileña con apenas dos mil quinientos habitantes, el fútbol a nivel organizado tuvo que esperar a aparecer en 1934 cuando aficionados locales dieron pie a la constitución del Torrejón Foot-ball Club, sociedad de escasa trayectoria y movimiento que tuvo una corta vida deportiva dedicándose plenamente al desarrollo de encuentros amistosos y viendo truncada su progresión por la irrupción de la Guerra Civil en julio de 1936.

Finalizado el conflicto bélico y siendo el fútbol un espacio de segundo orden con actividades más importantes que captaban la atención de los vecinos en unos duros tiempos de posguerra, la normalización de este deporte llegó en 1943 con la constitución de la Sociedad Deportiva Torrejón, club que vistiendo camisa rojiblanca con pantalón azul y recién estrenado el Campo de San Isidro, empleó sus primeros años de vida jugando encuentros amistosos para, en 1947, inscribirse en la Federación Castellana y empezar desde Tercera Regional. Quinto en la temporada de debut 47/48 y séptimo en la campaña 48/49, en la sesión 49/50 fue sexto coincidiendo con el C.D. Imperial del F. de J. quien no llegó a culminar el campeonato al retirarse anticipadamente. La carrera deportiva de la S.D. Torrejón tampoco fue más allá y, una vez finalizada la temporada 50/51 en la cual resultó décimo, el club no se inscribió para competir en la siguiente campaña 51/52 desapareciendo al poco tiempo.

HISTORIA DEL CLUB:

1953 – 1960

Tras dos temporadas sin fútbol a nivel federado, en 1953 un grupo de aficionados se propusieron constituir una nueva sociedad con la que la localidad fuera representada dentro del fútbol federado, siendo el 17 de agosto la fecha elegida para dar partida de nacimiento al Club Deportivo Torrejón siendo elegido presidente Inocencio Tizón Martínez. Contando con el Campo de San Isidro y vistiendo camiseta roja con franja diagonal blanca y pantalón azul, el club fue dado de alta en la Federación Castellana el 21 de octubre partiendo su carrera deportiva desde Tercera Regional Ordinaria finalizando cuarto en la temporada 53/54, decimosegundo en la campaña 54/55 y décimo en la sesión 55/56.

Club modesto de una localidad que apenas rebasaba los cinco mil habitantes pero empezaba a ser centro de acogida de mucho inmigrantes, en la edición 56/57 se concluyó en séptimo puesto acechando el ascenso en las dos siguientes temporadas al ser tercero en la 57/58 y segundo en la 58/59 no pudiendo ascender en la Promoción, pero sí en la campaña 59/60 después de ser tercero en Liga y obtener billete para Segunda Regional una vez disputada la Promoción de Ascenso.

1960 – 1970

Al comenzar los años sesenta Torrejón de Ardoz había duplicado su población contando diez mil vecinos, estrenándose el C.D. Torrejón en Segunda Regional con un buen cuarto puesto en la temporada 60/61. Octavo en la campaña 61/62, en la sesión 62/63 se consiguió el primer puesto en Liga y con el ello el ascenso a Primera Regional, cuarto nivel de la época donde ya había jugadores interesantes algunos de ellos con etiqueta de profesional. Octavo en la edición 63/64 y décimo en la temporada 64/65, el club franjiblanco empezó a asentarse en la categoría siendo decimoprimero en la campaña 65/66 y decimosegundo en la sesión 66/67 coincidiendo en una época de pleno crecimiento de la localidad a todos los niveles surgiendo, a la par en 1967, nuevos clubs promovidos por industriales como el C.D. La Imperial, sustentado por la empresa de calzado del mismo nombre y el C.D. Norsa, ambos con presencia en Tercera Regional. De momento ajeno los franjiblancos a estos movimientos próximos, en el campeonato 67/68 resultaron novenos mientras en el torneo 68/69 decimoprimeros.

Una vez concluida la temporada 68/69, viéndose por parte de los distintos clubs que formaban el panorama futbolístico torrejonero a nivel federado, que su futuro pasaba por una unión de los tres y no seguir actuando en solitario, los presidentes de C.D. Torrejón, Inocente Tizón Martínez, C.D. Norsa, Millán Latorre Expósito y C.D. La Imperial, Julián Puchol Paniagua iniciaron conversaciones a tres bandas para que los dos últimos quedaran integrados en el primero de modo que, cambiando los franjiblancos de nombre a Agrupación Deportiva Torrejón, la resultante tuviera más fuerza pudiendo en breve ir ascendiendo categorías. Paralelamente a estos hechos, aprovechando el excedente de jugadores quedó constituido el Atlético Torrejón, filial que se estrenó en Tercera Regional ocupando una de las dos plazas de los recientemente fusionados. Acordado que Inocente Tizón siguiera de presidente, la campaña 69/70 pese a su esfuerzo se resolvió terminando en segundo puesto a un punto del C.D. Mejoreño quien ascendió, debiendo esperar la escalada para otro momento.

1970 – 1980

La década de los años setenta resultó espectacular, no sólo en la progresión del club franjiblanco que se catapultó a categorías hasta la fecha inimaginadas, sino también en el municipio que tuvo un desarrollo vertiginoso convirtiéndose en sede de una gran multitud de empresas y crecimiento poblacional, triplicándose de forma extraordinaria al pasar en apenas diez años de veinte mil a setenta y cinco mil habitantes.

Confirmado Julián Puchol Samaniego como nuevo presidente, la temporada 70/71 fue testigo de un plantel renovado que anotó ciento diecisiete tantos quedando segundo a seis puntos de la Unión Balompédica Conquense pero con el buen sabor de boca de ascender a Primera Regional, una categoría añorada con parte de los mejores clubs castellanos de la época donde, con refuerzos, sólo cedió tres derrotas proclamándose campeón en la campaña 71/72 encadenando un nuevo ascenso directo, en esta ocasión a Tercera División. Esta categoría, verdadero tercer nivel nacional, presentaba la novedad de estar subdividida en cuatro grupos con veinte participantes respectivamente lo que le daba un gran prestigio, debiendo los del Corredor del Henares elevar su presupuesto para contender con clubs de otras regiones y costear largos viajes. Ubicado en el Grupo II junto a madrileños, vascos, aragoneses, castellano-leoneses, navarros y castellano-manchegos, la sesión 72/73 atrajo muchos aficionados al Campo de San Isidro pero no la permanencia al concluir decimoséptimo descendiendo a Regional Preferente, nueva categoría que la Federación Castellana estrenaba un paso por encima de la clásica Primera Regional.

El debut en el grupo único de Regional Preferente durante la edición 73/74 no pudo resultar mejor al finalizar en primer puesto, llevarse el título y conseguir el ascenso directo a Tercera División en un curso redondo donde se impuso en veintidós de los treinta encuentros, incorporándose en la temporada 74/75 al Grupo II junto a madrileños, riojanos, navarros, vascos, castellano-leoneses y castellano-manchegos estando a punto de eludir la Promoción de Permanencia al ser decimotercero. Aplicando el sistema competitivo de la época, tuvo que defender su plaza en eliminatoria a doble encuentro frente al aspirante Tolosa C.F., venciendo en casa 2-0 y perdiendo en la localidad guipuzcoana 1-0 por lo que conservó la categoría. La siguiente campaña 75/76 discurrió por unos cauces muy similares terminando la Ag.D. Torrejón en decimocuarto puesto y requiriendo de la Promoción de Permanencia para tener continuidad, eliminatoria que le enfrentó al aspirante Real Valladolid Promesas imponiéndose los franjiblancos en la capital castellana por 0-1 y repitiendo resultado favorable en casa.

Acomodado en la categoría y viendo pasar por el Campo de San Isidro grandes jugadores en el final de sus carreras y otros empezándolas con destino en Primera División, llegados a 1976 la Federación Española anunció cambios para 1977 con la creación de una nueva categoría titulada Segunda División B que iba a reunir a cuarenta participantes distribuidos en dos grupos de veinte respectivamente. El acceso a este nivel que se convirtió en el tercero por orden jerárquico desplazando la Tercera División al cuarto, estuvo reservado a los clasificados entre los puesto segundo y décimo, ambos inclusive, habida cuenta que el campeón ascendía directamente a Segunda División, realizando los torrejoneros presididos ahora por Antonio Soler Herreros un notable torneo 76/77 que les exigió mucho aprobando al concluir décimo. Precisamente en este curso, la nueva Junta Directiva dio pie el 10 de junio de 1976 a la constitución de la Ag.D. Torrejón Promesas para dar oportunidad a los más jóvenes. Con plaza en Segunda División B a buen recaudo, la temporada 77/78 se presentó como tremendamente ilusionante disputándola en el Grupo I junto a clubs madrileños, gallegos, asturianos, vascos, castellano-leoneses, aragoneses y navarros recorriendo todo el noroeste peninsular para, entrenados por José Joaquín Campo en sus primeras treinta y una jornadas, Ángel Vilda en dos y Julio Martialay en las cinco últimas, terminar novenos.

La campaña 78/79 fue, contra todo pronóstico, la mejor de su historia. A las órdenes del técnico Julio Martialay, siguiendo en el Grupo I el conjunto madrileño estuvo en los puestos de cabeza todo el campeonato teniendo incluso opciones de ascender directamente a Segunda División, concluyendo finalmente en cuarto puesto pero a tan solo dos puntos de conseguir lo que hubiera sido una hazaña. La sesión 79/80, contando con el mismo técnico, no fue tan excitante como la anterior, pero sí atractiva al terminar octavo si ver cuestionada su continuidad en la categoría y disfrutando de buen fútbol.

1980 – 1990

Al empezar los años ochenta la Ag.D. Torrejón siguió compitiendo en el Grupo I de Segunda División B siendo Antonio García Puente que condujera a la plantilla hasta la decimotercera posición no sufriendo excesivos problemas para mantenerse, algo que no sucedió en la campaña 81/82 cuando, primero Juan Antonio Fernández fue cesado tras veintinueve jornadas y luego el exinternacional Manuel Sanchis se encargó de obtener la continuidad quedando decimosexto en un difícil campeonato en el que se cambió de aires pasando al Grupo II junto a clubs andaluces, canarios, murcianos, extremeños, catalanes, baleares y norteafricanos que resultó una auténtica ruina para las arcas franjiblancas. Muy tocado en lo económico, la sesión 82/83 se presentó con una plantilla sin reforzar adecuadamente dirigida nuevamente por Manuel Sanchis quien, repitiendo en el Grupo II, sumó ocho victorias y seis empates siendo vigésimo y colista por lo que descendió a Tercera División.

Tras seis temporadas consecutivas en la categoría de bronce, la edición 83/84 se abrió con un club en crisis, problemas económicos y una cartera de jugadores demasiado justa para un Grupo VII administrado por la Federación Castellana con madrileños, castellano-manchegos y castellano-leoneses donde, decimonoveno, terminó descendiendo a Regional Preferente encadenando un segundo descenso, en esta ocasión administrativo, a Primera Regional como consecuencia de tener deudas con la plantilla. Con poco dinero y en el sexto nivel nacional cuando apenas un año antes estaba en el tercero, la edición 84/85 se afrontó como se pudo teniendo una buena salida pues, tercero en la clasificación, pudo ascender a Regional Preferente como mal menor.

En Regional Preferente, categoría dividida en dos grupos, la Ag.D. Torrejón empezó a encontrarse poco a poco a sí misma tras el varapalo económico de 1984 buscando asentarse en la categoría y, a ser posible, no perderla y recuperar a la afición. En este duro proceso fue decimosegundo en la temporada 85/86 y octavo en la campaña 86/87, mostrando síntomas de recuperación en la sesión 87/88 cuando, tercero en Liga estuvo a dos puntos de colarse en la Promoción de Ascenso y a cuatro de éste. En la edición 88/89 se pudo rematar la tendencia alcista al liderar el Grupo II y ascender directamente a Tercera División, reencontrándose en el curso 89/90 con un Grupo VII ahora formado íntegramente por clubs madrileños tras asumir en 1987 la Federación de Fútbol de Madrid su administración ocupando la decimosexta plaza.

1990 – 2000

Los años noventa empezaron con problemas pues, la necesaria construcción de un parking subterráneo municipal junto al Campo de San Isidro, obligaron al club franjiblanco a trasladarse obligatoriamente al Polideportivo Municipal en plena temporada 90/91, un campeonato donde quedó quinto empatado a puntos con la Ag.D. Parla quedándose con la miel en los labios para disputar la Promoción de Ascenso a Segunda División B. Mientras se aceleraban las obras del nuevo Campo Municipal de Las Veredillas, la campaña 91/92 se finalizó en octavo puesto resultando otra vez interesante y emocionante la sesión 92/93 al tener opciones de promocionar quedando frustradas en el último encuentro de Liga en casa al empatar con el C.D. Carabanchel y a puntos en la clasificación con la U.D. San Sebastián de los Reyes, cuarto.

A partir de este momento, la Ag.D. Torrejón dio un paso hacia atrás y no volvió en lo sucesivo a acercarse a los puestos de cabeza ni mucho menos a los que permitían promocionar, terminando el campeonato 93/94 en décimo puesto mientras que en la edición 94/95 concluyó decimocuarta en un curso en el que se vio de cerca el descenso. Octavo clasificado en la temporada 95/96, en 1996 accedió a la presidencia Domingo Piqueras teniendo una mala campaña 96/97 donde resultó decimocuarta pero sin pasar demasiados problemas, siendo nefasta la edición 97/98 en la que, decimonoveno y veinticinco derrotas, perdió la categoría descendiendo a Regional Preferente.

Al descender a la primera de las categorías regionales, los franjiblancos se encontraron con un rival local de escasa trayectoria deportiva pero gran ambición y en franca progresión como el Torrejón Club de Fútbol, una sociedad constituida en 1991 como Rhino Parque de Cataluña sin equipo amateur que, en 1994, al darse de alta en la Federación Madrileña para iniciar su andadura en Tercera Regional, había adoptado el nombre de la localidad. Vistiendo íntegramente de blanco, campeón de su grupo en la temporada 94/95 y ascendido por lo tanto a Segunda Regional, dispuesto a estrenarse en esta categoría tuvo la oportunidad de fusionarse con el madrileño Unarba-Rogusa C.F., un club de empresa constituido en 1991 que venía jugando en el getafense Campo de Uralita y conservaba plaza en Regional Preferente, trasladando su sede hasta Torrejón de Ardoz para, acuerdo mutuo, tomar el nombre del pujante Torrejón C.F.

Noveno en la campaña 95/96, decimoprimero en la sesión 96/97 y decimosegundo en la edición 97/98, llegó el momento de verse las caras resultando la temporada 98/99 apasionante en su duelo particular al imponerse los blancos 1-3 en casa de los franjiblancos y empatar ambos en el encuentro de vuelta, pero frustrante al estar los dos muy alejados de la cabeza. En cuanto a la campaña 99/00, segunda en la misma categoría, la Agrupación Deportiva ganó en casa por 3-1 finalizando decimocuarta, haciendo lo propio el Club de Fútbol en la vuelta con un 2-1 para concluir séptimo.

2000 – 2010

Rivales en aspiraciones y con la mente puesta en el ascenso, la temporada 00/01 fue magnífica para los blancos pues, primeros en Liga, consiguieron un histórico ascenso a Tercera División mientras que los franjiblancos tuvieron que conformarse con la cuarta plaza, resolviéndose los encuentros directos entre ambos con sendos empates 1-1. La campaña 01/02 fue dispar para los dos clubs torrejoneros aunque coincidieron en su fracaso, teniendo el Torrejón C.F. un amargo debut en el Grupo VII madrileño al quedar decimoctavo a dos puntos de la salvación perdiendo la categoría y estando perdida la Ag.D. Torrejón al ser decimotercera en su grupo.

A las puertas de coincidir por cuarta ocasión en Regional Preferente previo inicio de la sesión 02/03, durante el verano de 2002, siendo presidente Carlos Ruíz de la Ag.D. Torrejón desde 2001 e Ismael Monforte del Torrejón C.F., ambos clubs iniciaron conversaciones para unirse en un solo, aumentar las posibilidades de ascender a Tercera División y mantenerse habida cuenta que los dos compartían el Campo de Las Veredillas al igual que afición, llegándose al acuerdo de integrar el Club de Fútbol en la Agrupación Deportiva y así conservar los colores y antigüedad de esta siguiendo Carlos Ruíz al frente. Dicho y hecho, contando con la aprobación de la Federación Madrileña al no haber deudas pendientes, el nombre resultante fue el de Agrupación Deportiva Torrejón Club de Fútbol, terminando el campeonato en segundo puesto a un punto del S.A.D. Tornado Tres Cantos por lo que se ascendió a Tercera División como se deseaba.

El campeonato 03/04 fue notable rondando los puestos de Promoción aunque finalmente se ocupó la sexta plaza, sufriéndose un gran descalabro en la edición 04/05 al sumar tan solo cinco victorias, concluyendo decimonoveno y perdiendo la categoría. El descenso fue un gran palo para todos siendo sexto en la temporada 05/06 ya con Ismael Monforte en la presidencia, liderando su grupo en la campaña 06/07 con un plantel renovado y veintiuna victorias que le supuso ascender nuevamente a Tercera División. Cabeza de león en Regional Preferente y cola de ratón en el Grupo VII, la sesión 07/08 fue otro gran revés concluyendo vigésimo con siete victorias, descendiendo la Ag.D. Torrejón C.F. a una Regional Preferente de la que le costaba desprenderse. Aunque tercero en la edición 08/09, entre los torrejoneros y los dos primeros clasificados hubo muchos puntos de distancia, siendo algo peor el campeonato 09/10 al ser quintos cuando se esperaba algo mejor.

2010 – 2020

Con el cambio de década la meta de la Ag.D. Torrejón C.F. siguió siendo la misma, tratar de ascender a Tercera División, motivo que se le resistió al menos durante los primeros campeonatos al ser tercero en la temporada 10/11 y cuarto en la 11/12 cuando sólo ascendían los dos primeros clasificados. En la campaña 12/13 hubo algo más de fortuna y, segundo tras un inalcanzable Aravaca C.F., se pudo materializar el ascenso al Grupo VII de la Tercera División madrileña donde tuvo una corta estancia marcada por su presupuesto, terminando decimosexto en la sesión 13/14 y vigésimo y colista en la edición 14/15 sumando seis victorias y dos empates, siendo el resto de los encuentros derrotas por lo que regresó a Regional Preferente.

En esta categoría, quinto nivel nacional, su entrada estuvo protagonizada por los malos resultados concluyendo decimocuarto y estando a un paso de encadenar un nuevo descenso que lo habría llevado a Primera Regional, accediendo en 2016 José Martín Gallardo Otero a la presidencia para terminar decimotercero en la temporada 16/17. Con un club en horas bajas, los gestores tuvieron que esforzarse para revertir la situación incorporando nuevos jugadores que dieron un giro de ciento ochenta grados logrando finalizar quintos en la campaña 17/18 y asentar la base para tener posibilidades de éxito en el futuro más cercano. En la sesión 18/19 la plantilla respondió como se esperaba y en Liga se terminó en segundo puesto tras la Escuela Deportiva Moratalaz logrando el ascenso a Tercera División, finalizando decimocuarto en una complicada edición 19/20 en la cual, a causa de una crisis sanitaria, el campeonato fue suspendido restando todavía doce jornadas por disputar encontrándose los franjiblancos en decimocuarto puesto.

2020 – 2030

A lo largo de 2020 la Federación Española estableció un cambio radical en la estructura jerárquica de las categorías nacionales suprimiendo la Segunda División B y Tercera División que fueron reemplazadas por dos nuevas tituladas Primera División RFEF y Segunda División RFEF a las que se añadió un quinto nivel titulado Tercera División B. Para alcanzar este propósito hubo que emprender un complicado sistema clasificatorio en la temporada 20/21 al ser efectivos los cambios a partir del siguiente campeonato, quedando los torrejoneros sextos en el Subgrupo I de la Primera Fase y primeros en la Segunda Fase, séptimos en la general, clasificándose para las eliminatorias a encuentro único en terreno neutral para tratar de acceder a Segunda División RFEF donde eliminó en Cuartos al Rayo Vallecano de Madrid «B» por 1-0, no superando la Semifinal al empatar 1-1 con el C.D. Móstoles U.R.J.C. haciendo prevalecer el sistema competitivo el pase a la siguiente ronda del mejor clasificado en caso de empate. Perdida una categoría, la Ag.D. Torrejón C.F. se estrena durante la campaña 21/22 en Tercera División RFEF, quinto nivel donde décimo.

 

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Una historia del fútbol español: la A.D. Torrejón C.F. Juan Manuel Orquín Casas y Juan Orquín Nogales (2009).
  • Anuarios de la RFEF.
  • La Libertad. Diario.
  • Nueva Alcarria. Diario.
  • Flores y Abejas. Diario.
  • Pueblo. Diario.
  • www.lasfotosdetorrejon.es (Web local).
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 ENLACES RELACIONADOS CON EL CLUB:

 

 

Historial del Logroñés Club de Fútbol

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Logroñés Club de Fútbol
  • Ciudad: Logroño 
  • Provincia: La Rioja
  • Comunidad Autónoma: La Rioja
  • Fecha de constitución: 18 de julio de 2000
  • Fecha de federación: 28 de julio de 2000

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Club Deportivo Recreación de La Rioja (2000-2005)
  • Logroñés Club de Fútbol (2005-2008)

 

TÍTULOS NACIONALES:

0 Ligas de Categoría Nacional.

 

ESTADIO:

  • Nombre: Estadio Municipal Las Gaunas
  • Año de inauguración: 28 de febrero de 2002
  • Cambios de nombre:
  • Estadio Municipal Las Gaunas (2002- )
  • Capacidad: 16.000 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo del Mundial 82 (2000-2005)
  • Estadio Municipal Las Gaunas (2005-2008)

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL LOGROÑÉS CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL LOGROÑÉS CLUB DE FÚTBOL. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN LOGROÑO:

Situado en el norte peninsular y colindante con las provincias de Álava y Navarra, el municipio y ciudad de Logroño, bañado por el Río Ebro, es la capital de la comunidad autónoma uniprovincial de La Rioja del cual es su principal núcleo cultural, económico y de ocio. Tradicional cruce de caminos y frontera de diversas culturas, contando actualmente con ciento cincuenta mil vecinos la localidad experimentó a partir de los años ochenta un gran crecimiento poblacional a raíz de ser declarada capital administrativa de La Rioja, siendo su término municipal sede de importantes bodegas y asentamiento de varios polígonos industriales. Dedicado en gran parte a los servicios y bien comunicada, la ciudad ha transformado en los últimos tiempos su fisonomía creando, a la par, una red de municipios que giran a su alrededor siendo, gracias a su posición, cabeza de una importante industria vinícola que goza de gran fama mundial como es la denominación La Rioja.

La sociedad logroñesa de principios del s. XX no era ajena a los movimientos asociacionistas de carácter recreativo que circulaban entre los grupos más elitistas de todas las ciudades españolas, creándose el 11 de mayo de 1905 el Gran Casino de Logroño, una entidad que tenía en la organización de bailes, excursiones y promoción de juegos y espectáculos su modus vivendi. En 1910 la directiva de esta sociedad decide fomentar la práctica deportiva para cultivo de mente y espíritu siguiendo las corrientes higienistas tan de moda en la época, siendo un deporte que triunfa en las provincias vecinas de Vizcaya y Guipúzcoa donde se han alcanzado recientemente diversos títulos a nivel nacional, el fútbol, incorporado como pieza de relieve.

El 17 de agosto de 1910 queda registrada la Agrupación Deportiva Logroñesa teniendo a Isaac Romanos como primer presidente, entidad totalmente dependiente del Gran Casino que es conocida popularmente como “La Deportiva” y que desde la campa militar y el descampado de la Vuelta del Peine, tomará sus primeros contactos con este novedoso deporte. El primer encuentro oficial de “La Deportiva” o Agrupación Deportiva del Gran Casino como también es conocida, se disputa el 8 de junio de 1912 en una campa situada en la carretera de Villamediana teniendo como rival al Pamplona F.C., siendo un verdadero éxito de público y estrenándose con camisa rojiblanca y pantalón blanco, a imagen y semejanza del Athletic Club bilbaíno.

El impulso de la sección deportiva del Gran Casino no cae en saco roto y el 4 de julio de 1912 nace el Logroño Recreation Club, entidad presidida por Juan Díaz Quincoces que será una alternativa seria para aquellos jóvenes no socios del Gran Casino. Esta sociedad adquirirá gran notoriedad y entre ambas conseguirán en 1913 que el consistorio organice varios encuentros con motivo de las fiestas de San Mateo. Poco tiempo después surgen otras entidades de escasa perdurabilidad como el Logroño Foot-ball Club, convirtiéndose el Logroño Recreation Club en el máximo exponente local en cuestiones futbolísticas.

Esta sociedad, que viste camisa rojiblanca con pantalón negro aunque en ocasiones se la ve enteramente de blanco, tiene en sus instalaciones de la carretera de Zaragoza una verdadera base deportiva con pistas de atletismo y tenis que la convertirán en la más importante de la ciudad durante toda la década. El Logroño Recreation Club será inscrito en la Federación Guipuzcoana donde participan clubs de la tierra y navarros, compitiendo en distintas categorías hasta que al término de la campaña 23/24 y estando en Primera Categoría Grupo B, deja de hacerlo.

Antes de que llegue ese momento otra sociedad que tendrá una relevante importancia ha sido constituida previamente, el Club Deportivo España F.C., entidad creada el 28 de octubre de 1922 cuyo presidente es Bernardo Ardanaz. El conjunto españolista carece de terreno de juego en sus primeros instantes de vida, estrenando sede el 3 de febrero de 1923 frente al San Antonio, el Campo de La Trilladora, aunque oficialmente lo es el 2 de septiembre de 1923 frente al Arenas Club, de Guecho y ya bajo su nueva denominación de Club Deportivo Logroño. El club deportivista viste como sus antecesores, camisa rojiblanca con pantalón negro, haciéndose con un nombre dentro del panorama regional de la época y enfrentándose a club vascos, navarros, aragoneses y castellanos preferentemente, región esta última de la que por entonces formaba parte. El 15 de junio de 1924 inaugura el Campo de Las Gaunas, recinto más grande y con más condiciones que el anterior de La Trilladora que se convertirá en feudo futbolístico durante un buen número de décadas y por donde pasarán numerosísimos clubs de todo el estado. Fruto de su importancia y nivel deportivo, en los años treinta compite en Tercera División, categoría la cual no es sino una Fase de Ascenso entre campeones regionales para dilucidar qué clubs ascienden a Segunda División.

En estos campeonatos los componentes son pocos y suele clasificarse para la Final el campeón de cada uno de los diferentes grupos. El C.D. Logroño consigue pasar a una de estas finales en la campaña 32/33 después de ser Campeón, siendo eliminado por el Zaragoza F.C. en cuartos de final. En 1935, la fuerte carga económica de los desplazamientos y la difícil situación del momento en suma a una plantilla profesional, hacen mella en la entidad, causando que se abandone la competición y se retire de la vida deportiva desapareciendo como entidad. Pese a ello, posteriormente en los años de la Guerra, un grupo de ex jugadores seguirá empleando el nombre del desaparecido club para la disputa de encuentros amistosos en zonas no conflictivas.

Tras la Guerra el gran aficionado José Guillén lucha para rescatar el fútbol en la capital riojana y el 30 de mayo de 1940 se constituye el Club Deportivo Logroñés mediante una selección de los mejores jugadores locales. La nueva entidad se convierte en el máximo representante provincial y durante casi siete décadas aglutinará a la mayor parte de los seguidores logroñeses consiguiendo militar durante nueve temporadas en Primera División y dieciocho en Segunda División, resultando el final de los años ochenta y la década de los noventa su gran momento de gloria.

HISTORIA DEL CLUB:

2000 – 2008

Tras el descenso a Segunda División al término de la temporada 96/97, el C.D. Logroñés entró en una dinámica muy negativa puesto que, víctima de los excesos económicos para mantenerse en Primera División primero y para recuperar esta categoría después e intentar la continuidad, sus deudas fueron incrementándose a finales de los años noventa hasta descender deportivamente a Segunda División B una vez concluida la campaña 99/00, descenso traumático para la sociedad riojana la cual, además, fue denunciada por impago a los jugadores acarreando, al no satisfacer lo debido, un segundo descenso consecutivo en esta ocasión administrativo a Tercera División.

Acostumbrada la afición rojiblanca a competir dentro del fútbol profesional durante los últimos dieciséis años, encontrarse de repente en el cuarto nivel nacional fue un hecho muy duro, máxime cuando no había expectativas en esta categoría para hacer buenas taquillas y generar recursos suficientes con vistas a recuperar su maltrecha cartera. Estar incluido en el por entonces Grupo XV navarro-riojano junto a clubs modestos de la región causó gran malestar en gran parte de sus seguidores y, temiéndose una cercana desaparición del club, entre la primavera y verano del año 2000 empezaron a gestarse movimientos para constituir una nueva sociedad o bien invertir en una existente para catapultarla a superiores categorías.

Estando los más significativos clubs de la ciudad de Logroño en Regional Preferente, caso del C.D. Berceo constituido en 1948, Yagüe C.F. constituido en 1962 y Peña Balsamaiso C.F. constituido en 1954, ninguno de los tres reunía las condiciones suficientes para convertirse en heredero del C.D. Logroñés por lo que la iniciativa más destacada, la tomada por el empresario Miguel Ángel Alonso y con cierto respaldo del consistorio local, fructificó el 18 de julio de 2000 con la constitución del Club Deportivo Recreación de La Rioja, denominación adquirida en memoria del primitivo Logroño Recreation Club y del que fuera filial rojiblanco, C.D. Recreación de Logroño.

Presidido por Miguel Ángel Alonso, vistiendo íntegramente de granate y haciendo uso del Campo Mundial 82 como recinto de juego, el club fue dado de alta en la Federación Navarra quedando inscrito en Regional Preferente para estrenarse en la temporada 00/01, exitosa bajo el técnico Juan Carlos Herrero al quedar primero de grupo, ganar el título y ascender directamente a Tercera División mientras, de forma paralela, el C.D. Logroñés consiguió también cambiar de categoría pero en esta ocasión a Segunda División B pareciendo recuperar el aliento. En la campaña 01/02 el C.D. Recreación de La Rioja realizó significativos cambios en su plantilla incorporando nuevos jugadores y técnico llegando al banquillo granate José Ignacio Sarrías. Debutante en el Grupo XV navarro-riojano, su participación fue notable clasificándose en tercer puesto superado por C.D. Azcoyen, de Peralta y Peña Sport F.C., de Tafalla por lo que entró en la Promoción de Ascenso sin obtener premio dado que, dentro de su grupo, Real Racing Club de Santander «B» y U.D. Fraga estuvieron mejor quedando colista la S.D. Amorebieta.

La directiva recreativista, empeñada en alcanzar el tercer nivel nacional, se hizo para la sesión 02/03 con los servicios del técnico Rubén Galilea después de no materializar su deseo en el curso anterior, repitiéndose en el tercer puesto en Liga tras los pasos de un inalcanzable C.D. Mirándes y distante también con el C.D. Alfaro. Clasificados por segunda vez consecutiva para disputar la Promoción de Ascenso, los granates se mostraron de principio a fin muy sólidos encajando tan solo dos tantos por lo que, primeros con cinco victorias y un empate, pudieron ascender a Segunda División por la puerta grande tal cual deseaban terminando por delante de C.D. Basconia, U.D. Barbastro y S.D. Barreda Balompié. Acceder a Segunda División B era un salto cualitativo bastante importante requiriendo de mayor presupuesto, ayudas económicas y del soporte de una afición, remisa a prestar su colaboración con los granates, de hecho una media de quinientos seguidores eran los que le acompañaban habitualmente mientras que el histórico C.D. Logroñés solía arrastrar unos dos mil.

Perdida de momento la batalla por conquistar adeptos, la edición 03/04 fue ilusionante por varios motivos como estrenar categoría, competir en el Grupo I junto a navarros, riojanos, asturianos, vascos, cántabros y gallegos abarcando todo el norte peninsular y, sobre todo, por medir fuerzas con el C.D. Logroñés, conjunto con el que perdió en el Campo del Mundial 82 por 2-3 y al que devolvió la moneda en el Estadio de Las Gaunas al imponerse por 0-1. La ascendente trayectoria de los granates los dejó en quinto puesto a tan solo un punto de poder promocionar, evitando el club histórico gracias a un punto de ventaja disputar la Promoción de Descenso. Concluido el campeonato, el C.D. Logroñés fue denunciado por impago y, al no poder cubrir la deuda, descendido a Tercera División no habiendo servido de nada su lucha deportiva originando una vacante en Segunda División B que fue cubierta por el Club Haro Deportivo al no haber ascendido por los cauces deportivos.

El caos en el que entró el C.D. Logroñés no quedó ahí y, por acuerdo del ayuntamiento, le fue privado hacer uso del Estadio de Las Gaunas, concedido para el C.D. Recreación de La Rioja al militar en superior categoría, por lo que los rojiblancos invirtieron feudo con los granates pasando, gracias a la intermediación de la Federación Riojana, a jugar en el Campo del Mundial 82. Cruzados los papeles, los recreativistas actuaron en el Grupo II con vascos, cántabros, riojanos y castellano-leoneses primero bajo la batuta de Rubén Galilea y en los últimos diez encuentros entrenados por Nacho Martín obteniendo un meritorio sexto puesto a escasos dos puntos de poder promocionar, participando y finalizando terceros los rojiblancos en el subgrupo riojano de Tercera División al quedar fraccionado el Grupo XV en dos con vistas a que la Federación Riojana administrara en breve uno propio.

El desarrollo del verano de 2005 comportó más cambios en una ciudad de Logroño que empezaba a acostumbrarse a perder peso dentro del panorama futbolístico nacional y a no tomar consistencia sus dos principales representantes. Por si fuera poco, el C.D. Recreación de La Rioja consiguió del Juzgado de Primera Instancia Número 6 de la capital riojana autorización para cambiar su denominación a Logroñés Club de Fútbol, adoptando como nuevos colores una camiseta partida a dos mitades roja y blanca con pantalón rojo además de modificar completamente su escudo. Realizados los oportunos cambios, el Logroñés C.F. quedó ubicado durante la temporada 05/06 en el Grupo III junto a clubs valencianos, catalanes, riojanos, navarros y aragoneses teniendo más problemas de los previstos y debiendo sustituir a su entrenador Nacho Martín por Jesús Ángel Carazo transcurridas dieciséis jornadas y éste a su vez por Tito Bengoechea restando once para el final, técnico con el que eludió la Promoción de Descenso y el descenso directo empatado a puntos con la S.D. Huesca a quien aventajó con el gol average favorable. El C.D. Logroñés por su parte, terminó tercero a tres puntos de la A.D. Fundación Logroñés, club constituido en 1999 con el propósito precisamente de sustituirle, siendo eliminados los fundacionistas en Semifinales de la Promoción de Ascenso a Segunda División B por la U.D. Barbastro al perder en casa por 0-1 y empatar 1-1 en la localidad oscense mientras que el club histórico sí logró el ascenso después eliminar en Semifinales a la Unión Montañesa de Escobedo tras victoria en casa por 2-0 y derrota en la localidad cántabra por 2-1, superando al C.D. Universidad de Zaragoza en la Final con victoria rojiblanca por 4-0 en casa y derrota en la capital aragonesa por 2-1.

Con problemas financieros y deportivos tanto C.D. Logroñés como Logroñés C.F., a lo largo del torneo hubo intentos de aproximación entre ambas sociedades que no llegaron a fructificar en un posible acuerdo de fusión, iniciándose la campaña 06/07 con incertidumbre por lo que pudiera pasar y con C.D. Logroñés y Logroñés C.F. en el Grupo II junto a riojanos, navarros, vascos, castellano-leoneses y asturianos. Estando el morbo servido, Baltasar Sánchez dirigió al Logroñés C.F. con acierto dejándolo en décima plaza, siendo el C.D. Logroñés entrenado por Juan Carlos Herrero terminando en decimocuarto puesto. En cuando a los derbis entre ambos, el Logroñés C.F. se impuso en casa por 1-0, venciendo los históricos por 2-1 en el encuentro de la segunda vuelta. La A.D. Fundación Logroñés, que militó en el Grupo XVI de Tercera División exclusivamente riojano, concluyó segundo a tres puntos del Club Haro Deportivo no superando al Lucena C.F. en las Semifinales de la Promoción de Ascenso tras empatar 1-1 en la localidad cordobesa y perder en casa por 0-2.

La sesión 07/08 fue de ingrato recuerdo indistintamente para los aficionados de uno y otro club pues, ambos con las arcas vacías, deambularon por el Grupo II de la categoría sin pena ni gloria y sumidos en graves problemas también deportivos. El Logroñés C.F., dirigido por Baltasar Sánchez, no consiguió victoria alguna en las primeras trece jornadas siendo sustituido por Rafael Sáenz, técnico con quien mejoró pero no lo suficiente para esquivar el descenso al terminar decimoséptimo. Por su parte el C.D. Logroñés concluyó decimotercero con protestas continuas de su plantilla al no percibir sus emolumentos, temiéndose lo peor como así sucedió una vez terminado el torneo. Con un empate 1-1 jugando el C.D. Logroñés como local y empate 0-0 haciendo lo propio el Logroñés C.F., el club histórico fue denunciado por sus jugadores descendiendo administrativamente a Tercera División, mismo destino que sus rivales por lo que, presumiblemente, el Grupo XVI riojano sería su nuevo destino en el siguiente curso. A todo esto, la A.D. Fundación Logroñés era decimoprimera.

El verano de 2008 fue muy movido en los tres clubs citados no pasando un día en el que no estuvieran respectivamente en boca de todos los aficionados. Con plaza todos en Tercera División, la Junta Directiva del Logroñés C.F. hizo balance de su situación financiera y compromiso deportivo con el futuro decidiendo que el proyecto estaba en vía muerta y era inútil continuar en activo por lo que no hizo oficial su inscripción federativa desapareciendo. El C.D. Logroñés, de nuevo en el pozo del cuarto nivel nacional y sin perspectivas, fue inscrito para la edición 08/09 pero en la jornada dieciocho, después de no percibir la plantilla sus salarios y hartos de falsas promesas, no acudieron a su cita con el C.D. Tedeón siendo su segunda incomparecencia por lo que resultaron expulsados de la competición y descendidos. Para rematarlo todo, el modesto A.D. Fundación Logroñés no tuvo su año y concluyó decimonoveno descendiendo a Regional Preferente.

El escenario en agosto de 2009 fue, por lo tanto, dantesco con un club desaparecido en 2008 como el Logroñés C.F., otro que anunció su inmediata inactividad, caso de la A.D. Fundación Logroñés y un tercero, el histórico C.D. Logroñés al que, por culpa de las deudas, la Federación Riojana no permitió inscribirse en Regional Preferente. Sin embargo, no todo fue negro. El Club Deportivo Varea, una modesta sociedad constituida en 1967 radicada en el barrio del mismo nombre situado al este de Logroño junto a la desembocadura del río Iregua en el río Ebro, después de proclamarse campeón del Grupo XVI de Tercera división riojano con una sola derrota, ascendió a Segunda División B en un éxito sin precedentes al superar en la Eliminatoria de Campeones a la Ag.D. Cerro de Reyes Badajoz Atlético después de empatar 1-1 en la capital pacense y, una semana más tarde, repetir resultado llegando a la tanda de penaltis donde estuvo más afortunado.

Anticipándose a la desaparición de los dos últimos actores deportivos, la afición logroñesa empezó previamente desde el mes de mayo a manifestarse moviendo los cables necesarios para constituir un nuevo club que los representara. Esta iniciativa estuvo principalmente recogida en dos modos distintos de interpretar el fútbol pues, de un lado un numeroso grupo de aficionados empezaron a reunirse periódicamente en la puerta cero del Estadio de Las Gaunas para dar forma a un club donde los socios llevasen la voz cantante y, de otro, el empresario Félix Revuelta empezó a negociar con el presidente del club vareano Ángel Aguado, en el cargo desde 1996.

El primero en aparecer fue la Sociedad Deportiva Logroñés, constituido el 4 de junio con Rafael Álvarez en la presidencia y una filosofía donde el club pertenecía a todos los socios debiendo impedirse a toda costa que cayese en manos de uno o unos pocos. Elegidos como colores los clásicos rojiblancos para la camiseta y negro el pantalón, la nueva sociedad partió desde Regional Preferente al tratarse de la última de las categorías de la Federación Riojana con la idea de, poco a poco, teniendo como feudo el Estadio de Las Gaunas ir ascendiendo peldaños a nivel deportivo y atraer a una masa social desencantada con lo recientemente vivido. Su primera temporada de debut 09/10 fue impresionante al conseguir treinta y nueve victorias de las cuarenta posibles, siendo el otro resultado un empate además de anotar ciento setenta y siete tantos, recibir tan solo veintisiete y ascender a Tercera División.

El segundo, tuvo más miga. Tratándose el C.D. Varea de un club sin la estructura necesaria para dar el salto al profesionalismo, el empresario Félix Revuelta convenció al presidente arlequinado Ángel Aguado que lo mejor era hacerse él mismo cargo del club vareano al que iba a dotar de un presupuesto considerable mientras que, con el dinero percibido, podía constituirse un nuevo club en el barrio y, empezando desde cero, llegar a Tercera División. Firmado el acuerdo, Revuelta cambió el 24 de junio el nombre del recién ascendido a Unión Deportiva Logroñés y trasladó el club a la ciudad para jugar en el Estadio de Las Gaunas a compartir con la S.D. Logroñés, vistiendo igualmente camiseta rojiblanca con pantalón negro y estrenándose durante la campaña 09/10 en Segunda División B dentro del Grupo III junto a valencianos, catalanes y baleares ocupando el noveno puesto. En cuando a Ángel Aguado y el resto de aficionados arlequinados, constituyeron un segundo y nuevo C.D. Varea que partió esa misma temporada desde Regional Preferente ocupando el segundo puesto tras la S.D. Logroñés y por delante del nuevo U.D. Logroñés «B», dependiente del primer equipo, ascendiendo los tres a Tercera División.

Copyright Texto historiales LaFutbolteca.com

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Álbum Nacional de Fútbol. Ediciones Álvarez y López (1947).
  • Enciclopedia Fútbol 1950/51. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona (1951).
  • Equipos con historia: C.D. Logroñés. Universo Editorial S.A. (1990).
  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Anuarios de la RFEF.
  • La Libertad. Diario.
  • La Rioja. Diario.
  • Heraldo Alavés. Diario.
  • La Voz de Aragón. Diario.
  • www.larioja.com Diario.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

 

 

 

Historial del Bermeo Futbol Taldea

 

DATOS GENERALES:

  • Nombre completo: Bermeo Futbol Taldea
  • Ciudad: Bermeo 
  • Provincia: Vizcaya / Bizkaia
  • Comunidad Autónoma: País Vasco / Euskadi
  • Fecha de constitución: 1 de julio de 1950
  • Fecha de federación: 31 de julio de 1950

 

CAMBIOS DE NOMBRE:

  • Bermeo Club de Fútbol (1950-2011)
  • Bermeo Futbol Taldea (2011- )

 

TÍTULOS NACIONALES:

0 Ligas de Categoría Nacional:

 

ESTADIO:

  • Nombre: Estadio Municipal Itxas Gane
  • Año de inauguración: 25 de marzo de 1951
  • Cambios de nombre:
  • Estadio Municipal Itxas Gane (1951- )
  • Capacidad: 3.000 espectadores

 

OTROS ESTADIOS:

  • Campo de Basozabaleta, Munguía (1950-1951)
  • Estadio Municipal Itxas Gane (1951- )

 

TRAYECTORIA EN LIGA:

ESCUDOS DEL BERMEO FUTBOL TALDEA. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

UNIFORMES DEL BERMEO FUTBOL TALDEA. EVOLUCIÓN HISTÓRICA:

ORÍGENES DEL FÚTBOL EN BERMEO:

El municipio de Bermeo, situado en la comarca más septentrional de Vizcaya, Busturialdea y distante 34 kilómetros con la capital provincial, Bilbao, bañado por el mar Cantábrico y con una costa muy accidentada llena de acantilados presenta un puerto natural donde se asientan sus diecisiete mil vecinos contando con una importante flota pesquera de altura y la más importante de bajura vizcaína. Orbitando casi toda su economía entorno a la pesca y a la industria conservera ligada a ésta, la villa tiene un notable atractivo turístico destacando algunos edificios civiles, la isla de Ízaro y la ermita de San Juan de Gaztelugatxe.

Contando con algo más de diez mil habitantes recién empezados los años veinte del pasado siglo, el fútbol, después de ser practicado por jóvenes locales, adquirió un carácter más serio en julio de 1921 cuando un grupo de aficionados ligados a la Juventud Antoniana constituyó el Ízaro Club, una sociedad deportiva que logró mantenerse en activo llegando hasta 1925. Tras la desaparición del club antoniano, en 1926 surgió otra iniciativa titulada Lagun Etxea haciendo uso de un campo con la misma denominación, inscribiéndose en la Federación Vizcaína donde fue habilitado para competir en la Serie C, el tercer nivel regional en aquellos tiempos. Vistiendo camiseta roja con pantalón negro, el Lagun Etxea se retiró de la competición federada nada más empezar la década de los años treinta pasando su carrera a estar protagonizada por encuentros amistosos hasta que la Guerra Civil, en julio de 1936, le frenó en seco desapareciendo el club y también su campo.

Finalizado el conflicto bélico el fútbol pasó a un segundo plano, máxime al carecer el municipio de un campo reglamentario y en condiciones donde desarrollar de forma organizada esta práctica deportiva, reclamación que elevaron a las autoridades un grupo de jóvenes, algunos de ellos con experiencia en Segunda y Tercera División como Fabián y Pujana, quienes constituyeron en 1943 el Bermeo Club de Fútbol. Desoídas sus palabras, el Bermeo C.F. se limitó a disputar encuentros amistosos frente a clubs de localidades vecinas donde era invitado como rival por motivo de las fiestas patronales habiendo siempre un trofeo entre medio, teniendo una breve carrera al ver cortadas sus alas por tan significativo problema.

HISTORIA DEL CLUB:

1950 – 1960

Pasados los años la situación del fútbol bermeotarra no varió en absoluto ante la evidente frustración de todos los aficionados quienes veían desaprovechar una generación hasta que por fin, habiendo transcurrido varios meses de 1950, un grupo de jóvenes se propuso de una vez por todas constituir un club, inscribirlo en la Federación Vizcaína y conseguir financiación para disponer de un campo de fútbol reglamentario.

Los pasos dados fueron pocos, pero contundentes empezando por la constitución del Bermeo Club de Fútbol el 1 de julio con una Junta Directiva presidida por Pedro Fernández Arrien al que acompañaron Pedro Garay, José Ansoleaga, Daniel Ariztimuño, Ciriaco Gervasio, Guillermo Elgezábal, Mamerto Luzarraga, Manuel Fernández, Juan Mendizábal, Ramón Uriarte, Jesús Azkunaga y Félix Martínez. Vistiendo camiseta roja con pantalón blanco, el club hizo su debut ese mismo mes ante el C.D. Aurrerá Ondárroa en casa de éste empatando 2-2, siendo el segundo paso quedar inscrito en la Federación Vizcaína el 31 de julio. Una vez constituido y federado hubo que hacer frente a lo más complicado, conseguir un recinto donde jugar, entrevistándose la directiva bermeotarra con el presidente de la Vizcaína para, de este modo, presionar de alguna forma a las autoridades.

Asignada una plaza en Tercera Regional, el estreno competitivo de la temporada 50/51 se tuvo que hacer por lo tanto sin campo propio y debiendo recurrir a tomar prestado el Campo de Basozabaleta, cedido amablemente por el C.D. Munguía, terminando en segundo puesto dentro de su grupo y segundo igualmente en la Promoción de Ascenso por lo que accedió a Segunda Regional. Iniciadas paralelamente las obras del campo de deportes a finales de 1950, éstas dieron fin en marzo de 1951 siendo inaugurado el Campo de Itxas Gane el día 25 con un encuentro ante el C.D. Solocoeche, de Bilbao y oficialmente el 8 de abril en encuentro de Liga aplazado ante la S.D. Abanto Club con victoria de los locales por 5-3.

Empujado por la inmensa alegría de disponer al fin de un campo de deportes, el Bermeo C.F., conocido también como Bermeo Club, inició una rápida escalada que le llevó al primer puesto en la campaña 51/52 ascendiendo a Primera Regional, categoría de gran nivel en aquellos tiempos en la que fue cuarto en la sesión 52/53, segundo en la edición 53/54 igualado a puntos con el C.D. Villosa, de Llodio y primero, por lo tanto campeón, en la temporada 54/55 consiguiendo el ascenso a Tercera División una vez disputada la Promoción siendo presidente Jesús Recalde Yuste. Competir en el tercer nivel nacional exigió en la campaña de debut 55/56 un esfuerzo adicional de la sociedad bermeotarra al encontrarse, dentro del Grupo III, con importantes clubs vizcaínos y burgaleses pasando a estar presidida por José de Ansolega y Aguirrezábal realizando un torneo en el que tan sólo se obtuvieron cuatro victorias y cuatro empates terminando decimosegundo y colista debiendo defender su plaza en una Promoción donde, sexto, consiguió la permanencia. En la sesión 56/57, decimocuarto, no pudo agarrarse a la categoría descendiendo a Primera Regional.

A partir de este momento el Bermeo Club entró en regresión empezando por la edición 57/58 en la que ocupó el noveno puesto, siendo peor el curso 58/59 en donde, con tres puntos menos por sanción, concluyó decimotercero descendiendo a Segunda Regional, una categoría que no pisaba desde principios de década terminando octavo en el campeonato 59/60.

1960 – 1970

La década de los años sesenta fue convulsa desde el plano deportivo pues, a medida que fueron pasando los años, el club vizcaíno transitó por distintas categorías. La primera de las temporadas, 60/61, resultó exitosa al proclamarse campeón de Liga y lograr ascender a Primera Regional, categoría en la que fue octavo en la campaña 61/62 y decimotercero en la sesión 62/63 debiendo defender su plaza mediante una Promoción que superó para garantizarse, al menos, seguir un campeonato más en la primera de las divisiones regionales. En la edición 63/64 no hubo tanta fortuna y, decimoquinto, terminó descendiendo a Segunda Regional.

Inmerso de nuevo en la última de las categorías administradas por la Federación Vizcaína, la temporada 64/65 le fue favorable pues, segundo clasificado a dos puntos del bilbaíno C.D. Peña, pudo una vez disputada la Promoción ascender a Primera Regional. Acomodado en esta categoría, el Bermeo Club luchó en los sucesivo por tratar de ascender a Tercera División, sueño que se volvió infructuoso al ser cuarto en la campaña 65/66 y tercero en la sesión 66/67 repitiendo puesto en la edición 67/68. En 1968 la Federación Vizcaína creó un nuevo nivel, cuarto por orden jerárquico a nivel nacional titulado Regional Preferente teniendo la Tercera División por encima y la Primera Regional por debajo, categoría donde fueron a parar los clasificados entre los puestos segundo al decimoprimero, ambos inclusive, siendo el Bermeo Club uno de ellos debutando con una sexta plaza en la temporada 68/69. En la campaña 69/70 se dio un paso atrás terminando en noveno puesto.

1970 – 1980

Los años setenta no empezaron demasiado bien para el conjunto bermeotarra al quedar decimoctavo en la temporada 70/71 por lo que descendió a Primera Regional, categoría en la que se mantuvo muy poco tiempo pues, cuarto en la campaña 71/72, se impulsó de nuevo a Regional Preferente donde, con una plantilla muy ajustada, no pudo evitar el descenso en la sesión 72/73 al ser decimonoveno. El Bermeo Club no acababa de arrancar y, como un resorte, lo mismo era cabeza de serie en Primera Regional como candidato al descenso en Regional Preferente, una situación incómoda pero tangible a tenor del presupuesto que se manejaba. En la edición 73/74, arrastrando los problemas de los últimos tiempos, concluyó decimoquinto temiéndose encadenar un nuevo descenso en esta ocasión a Segunda Regional evitada por poco margen, iniciando una lenta recuperación en el curso 74/75 al finalizar noveno y transmitir buenas sensaciones a su afición.

La temporada 75/76 ofreció mejores resultados dentro del grupo único de Primera Regional y los rojillos, terceros en la clasificación, ascendieron a Regional Preferente volviendo con las pilas descargadas pues, vigésimo y colista en la campaña 76/77, pronto regresaron a Primera Regional. Certificando su cualidad de conjunto ascensor, una constante a lo largo de toda la década, la sesión 77/78 volvió a mostrar la cara buena de esta dinámica consiguiendo el primer puesto, título y con ello ascenso a Regional Preferente, siendo séptimo en la edición 78/79 y decimosexto en el curso 79/80 pendiente especialmente de los puestos de cola.

1980 – 1990

Al empezar los años ochenta el Bermeo Club adquirió una gran estabilidad, la necesaria para mantenerse durante toda la década en la misma categoría sin atravesar demasiados problemas como en el pasado y preparándose para acometer un mejor futuro que le estaba esperando a la vuelta de la esquina. Los grandes proyectos y, con ello, el acceso a categorías superiores, hay que cimentarlos desde raíz y los bermeotarras basaron su despegue forjándose desde Regional Preferente siendo décimos en la temporada 80/81 y sextos en la campaña 81/82. En la sesión 82/83, con un buen plantel, a punto estuvieron de dar el salto a Tercera División tras ser segundos en Liga igualados a puntos con el C.D. Munguía y a cuatro puntos de distancia del campeón, Arenas Club, de Getxo. Clasificado para la Promoción de Ascenso, éste se escapo ante la U.D. Aretxabaleta al perder 0-1 en casa y en la localidad guipuzcoana una semana más tarde por 1-0 quedando rotas sus esperanzas.

A partir de entonces, pese a sus buenas intenciones, no hubo oportunidades en los años inmediatos siendo noveno en la edición 83/84 y decimoprimero en la temporada 84/85, puesto que se repitió en la siguiente campaña 85/86 esfumándose con ello las opciones reales de hacer algo grande. La voluntad de las distintas Juntas Directivas que pasaban por el club vizcaíno era no perder la categoría y, si se podía, tratar de acceder a superior categoría u obtener la mejor clasificación posible, ocupando la decimosegunda plaza en la sesión 86/87 y la decimotercera en la edición 87/88. Con la llegada de nuevos directivos, a finales de década se produjo un salto cualitativo cambiando las miras del club al fijarse como meta el ascenso, algo que no ocurrió en la temporada 88/89 al terminar cuarto pero a tan solo tres puntos del objetivo, y sí en la campaña 89/90 cuando, después de ser segundo a tres puntos del C.D. Getxo, en la Promoción de Ascenso con una liguilla de tres aspirantes, consiguió superar a S.D. Beasain y C.D. San Ignacio, de Vitoria.

1990 – 2000

Logrado el ascenso a Tercera División después de treinta largos años de ausencia, el Bermeo Club se encontró con una categoría que mantenía el nombre del pasado pero, en lugar de ser el tercer nivel nacional era el cuarto tras la creación de la Segunda División B en 1977, algo que no molestó demasiado a los aficionados al poder reunirse con parte de los más destacados clubs vascos del momento. Ubicado en el Grupo IV, la temporada 90/91 tuvo cierta emoción por la igualdad predominante concluyendo los bermeotarras en decimosegundo puesto, discurriendo por cauces similares la campaña 91/92 saldada con una decimoquinta plaza.

La sesión 92/93 fue la de la eclosión del club costeño protagonizando un sensacional e histórico torneo en el que, con dieciocho victorias, catorce empates y seis derrotas, quedó segundo a cuatro puntos del Real Unión Club, de Irún, accediendo por méritos propios a la Promoción de Ascenso a Segunda División B. En esta fase, disputada bajo un sistema de liguilla con cuatro aspirantes, los vizcaínos no cedieron una sola victoria ganando los tres encuentros de casa y empatando los tres a domicilio, cifras suficientes para ascender de categoría un punto por encima de la U.D. Barbastro, tres sobre el Peña Sport F.C. y ocho sobre la S.D. Noja ante la alegría de su exultante afición.

Acceder al tercer nivel nacional supuso para los viejos aficionados tener la oportunidad de revivir los años cincuenta en Tercera División pero con un poco más de nivel al estar la categoría reducida a tan solo cuatro grupos, quedando los rojillos ubicados en el Grupo II durante la edición 93/94 junto a vascos, riojanos, navarros, castellano-leoneses y cántabros. Dirigidos por Juan Felipe Mintegui con gran acierto, los bermeotarras fueron la sensación del campeonato finalizando quintos a un solo punto de poder promocionar para intentar el ascenso a Segunda División, ofreciendo la temporada 94/95 la otra cara de la moneda al concluir decimocuartos a un punto de la Promoción de Permanencia y descenso necesitando de dos entrenadores, Tino Lamas cubriendo las veinticinco primeras jornadas y José Ramón Ibarra las trece últimas.

Siguiendo en el Grupo II, la campaña 95/96 ofreció otra imagen bajo la dirección del técnico Ricardo Moreno no sufriendo tanto y terminando en decimoprimero puesto, teniendo continuidad el mismo entrenador en la sesión 96/97 donde se pudo evitar en el último encuentro caer en la temida Promoción de Permanencia y, muy próxima también, en el descenso que se mantuvo a tres puntos. Siempre ubicado junto a los clubs limítrofes a la Cornisa Cantábrica y teniendo como presidente desde 1994 a Iosu Legarreta Etxebarría, la edición 97/98 fue de nuevo una lucha por evitar el descenso ocupándose Ricardo Moreno a lo largo de las veintinueve primeras jornadas de la plantilla y Bingen Arostegi en las nueve restantes, saldándose su participación con el decimocuarto puesto.

Cuando nadie lo esperaba, la temporada 98/99 resultó ser la mejor de su historia. Contratados los servicios del técnico Peio Aguirreoa, pese a su muy modesto presupuesto los bermeotarras sorprendieron a propios y extraños proclamándose subcampeones a dos puntos de la Cultural y Deportiva Leonesa escapándose el alirón en la última jornada al caer derrotados a domicilio ante la S.D. Lemona. Clasificados como era norma para disputar la Promoción de Ascenso a Segunda División, el sueño no se pudo conseguir pese a estar abarrotado en los encuentros de casa el Campo de Itxas Gane, ganándose un encuentro, empatando otro y cediendo cuatro derrotas para ser colista precedido por Levante U.D., Real Madrid C.F. «B» y Club Polideportivo Almería. Sin embargo, tras tan resonado éxito, vino la debacle. Alejadas sus máximas figuras al recalar en otros clubs, en la campaña 99/00 los vizcaínos no supieron reforzar la plantilla debidamente y hasta tres técnicos, Txomin García, Xabier Fradua y Pepín Cabezas se asomaron por Itxas Gane para intentar corregir la torcida trayectoria de un plantel roto que no pudo asirse a la Promoción de Permanencia terminando decimoséptimo y perdiendo la categoría.

2000 – 2010

La caída del Bermeo Club a Tercera División fue dura por lo inesperado de la misma y lo tocada que dejó a la afición después de entrar tan recientemente en la lucha por una plaza en la categoría de plata. El descenso, algo que era previsible ocurriera en algún momento, marcó en lo sucesivo la trayectoria del club costero que no pudo evitar alejarse de los puestos de cabeza en el Grupo IV vasco, empezando por una decimoprimera plaza en la temporada 00/01, decimotercero en la campaña 01/02 y decimocuarto en la sesión 02/03 a dos puntos de perder la categoría. Muy tocado en presupuesto y competitividad, la edición 03/04 fue desastrosa al sumar seis victorias y nueve empates, un balance que le llevó a ser vigésimo y colista descendiendo a División de Honor como se venía venir al observar su carrera en picado.

En División de Honor, nueva categoría por encima de la clásica Regional Preferente, el club no estuvo bien en la temporada 04/05 terminando en decimoquinta plaza, experimentando una gran reacción en la campaña 05/06 en la que fue segundo pero quedándose sin ascenso directo al proclamarse campeón el bilbaíno Santutxu F.C. Pareciendo que todo iba encaminado a luchar por el ascenso, la sesión 06/07 se concluyó en sexto puesto alejándose de las plazas de cabeza en los años posteriores al terminar decimosegundo en el curso 07/08 y decimoprimero en la edición 08/09, cerrando la década con un buen cuarto puesto en el campeonato 09/10.

2010 – 2020

La segunda década del siglo XXI significa la entrada de viento fresco en el club de Busturialdea después de tantos años alejado de competir en Categoría Nacional y en horas bajas. Cuarto en la temporada 10/11, en el verano de 2011 adopta el nombre de Bermeo Futbol Taldea ocupando en la campaña 11/12 el segundo puesto a un punto del C.D. Getxo quien asciende directamente a Tercera División tras un intenso duelo. Clasificado para disputar la Promoción de Ascenso donde se enfrentan los tres respectivos segundos de cada grupo provincial de División de Honor, los bermeotarras son segundos desperdiciando una segunda gran oportunidad para ascender, sonriéndole la fortuna una vez concluida la competición al desaparecer la S.D. Lemona y crearse una vacante en el Grupo IV.

De nuevo en Tercera División, la sesión 12/13 es notable al quedar en séptimo puesto, dando la de arena en la edición 13/14 al ser decimoséptimo a un paso del descenso. Decimocuarto en la temporada 14/15, el ya conocido como Bermeo F.T. realiza un gran torneo en la campaña 15/16 siendo capaz de finalizar segundo a siete puntos de la S.D. Zamudio, plaza que le da derecho a promocionar para intentar el asalto a Segunda División B. Provista esta fase de un nuevo sistema de eliminatorias directas a doble encuentro en lugar de las anteriores liguillas con cuatro aspirantes, son eliminados en Cuartos por el C.D. El Ejido 2012 después de perder 3-0 en la localidad almeriense y ganar en casa 3-2, no pudiendo de nuevo promocionar en la sesión 16/17 al concluir en sexto puesto.

La edición 17/18 se desarrolla por un peligroso camino donde le acecha el descenso continuamente, terminando afortunadamente para sus intereses decimoséptimo sin verse arrastrado por un descenso de un club de superior categoría. La tendencia mostrada en este campeonato, lejos de invertirse en el curso 18/19, se empeora al finalizar vigésimo y colista en una horrenda participación en la que se obtienen apenas dos victorias y trece empates descendiendo a División de Honor, categoría en la que no se acomoda bien concluyendo decimosegundo en un campeonato en el que la crisis sanitaria aparecida en marzo de 2020 supone la paralización de la actividad restando por disputar doce jornadas.

2020 – 2030

Con el cambio de década el club bermeotarra continua en División de Honor estrenándola con un cuarto puesto en la Liga 20/21 en un Campo de Itxas Gane prácticamente vacío a causa de la crisis sanitaria. Acostumbrada a los cambios con cierta frecuencia, en 2021 la Federación Española suprime tanto la Segunda División B como la Tercera División ocupando su espacio nuevas categorías tituladas Primera División RFEF y Segunda División RFEF a las que se añade una tercera denominada Tercera División RFEF convirtiendo la División de Honor en el sexto nivel dentro de la jerarquía futbolística. El Bermeo F.T., con nuevo formato en la División de Honor Vizcaína dividida en la campaña 21/22 en dos grupos, termina quinto en Liga y octavo en la Fase Final.

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BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA:

  • Historia básica de los principales clubs de fútbol españoles. Vicent Masià Pous (2009).
  • Anuarios de la RFEF.
  • Archivo privado de Miguel Santos.
  • El Correo Español. Diario.
  • Excelsior. Diario.
  • www.elcorreo.com Diario.
  • www.deia.eus Diario.
  • www.as.com Diario.
  • www.marca.com Diario.

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